‘La noche de las lanzas’ vuelve a circular: sus protagonistas fueron nombrados venerables por el papa León XIV, el segundo paso en el camino hacia su santificación

Editorial Planeta reedita La noche de las lanzas, el libro en el que Germán Castro Caycedo reconstruyó la historia de monseñor Alejandro Labaka y la hermana Inés Arango, dos religiosos capuchinos —él español, ella colombiana— que murieron atravesados por lanzas a manos de los tagaeri, un grupo rebelde de los huaorani, mientras intentaban protegerlos de un inminente ataque armado de las petroleras en la Amazonía ecuatoriana.

La historia ocurrió en julio de 1987, pero cobra vigencia ahora por una razón puntual: Labaka y Arango fueron nombrados venerables por el papa León XIV, el segundo paso en el camino hacia su santificación.

La nueva edición incluye un prólogo de Francisco de Roux, quien escribe sobre el libro:

«Esta historia estaba en la narrativa y el corazón de Germán y consolidó en él la pasión por el ser humano que llevan sus escritos, y estaba viva en él cuando se abandonó en el misterio con la misma esperanza que movilizó a Alejandro Labaka y a Inés Arango. Germán había entendido. Qui potest capere capiat. El que pueda entender, que entienda».

Sobre la historia

Los huaorani guardaban en su memoria el recuerdo de quienes habían llegado hasta sus tierras a lo largo de los años a esclavizarlos y convertirlos a otras creencias —exploradores, caucheros, petroleros, misioneros—, a todos los cuales llamaban indistintamente «caníbales». Por eso los evitaban, y los atacaban con lanzas si se acercaban demasiado o amenazaban su territorio.

Labaka y Arango rompieron ese aislamiento para entender a los huaorani y defenderlos. Como escribe Francisco de Roux en el prólogo: «Los dos habían comprendido que en esta causa apostaban todo lo que eran como seres humanos y que a eso los llamaba el misterio que habían buscado en la inspiración de Jesús de Nazareth».

Algunos fragmentos del libro:

«No tiene sentido bautizar indios infieles y enseñarles a recitar el padre nuestro cuando la gente muere por defender lo suyo. Eran misioneros, es verdad, pero el barro de estas selvas les había enseñado que primero hay que salvar las vidas». — Pág. 21

«Porque un hombre solo frente a poblaciones desconocidas y, además, aguerridas, significa desafío. Pero hombre acompañado por mujer, simboliza paz». — Pág. 23

Antes del final, Labaka y Arango se acercaron a los tagaeri sin armas, llamándolos en su propia lengua:

Guiñenamay (no tengáis miedo). Guirinani (somos amigos). Memorani imnipa (somos hermanos). Apeneke poidani (venid a hablar). Titike poidani (venid a dialogar). — Pág. 314

El autor

Germán Castro Caycedo (Zipaquirá, 1940 – Bogotá, 2021) fue uno de los grandes cronistas colombianos de finales del siglo XX y comienzos del XXI. Ejerció el periodismo en El Tiempo durante diez años y creó y dirigió durante dos décadas Enviado Especial, programa que marcó un hito en el periodismo televisivo del país. Obtuvo ocho premios internacionales de periodismo y once nacionales, entre ellos el Premio Rodolfo Walsh (1999, por El Karina), el Premio de Periodismo Planeta (2005, por Que la muerte espere) y el Premio Simón Bolívar de Periodismo a una vida y obra (2015). Es autor de veintiséis libros de narrativa de no ficción.

La noche de las lanzas ya está disponible en librerías, publicado por Editorial Planeta.