{"id":6993,"date":"2026-07-11T12:44:46","date_gmt":"2026-07-11T17:44:46","guid":{"rendered":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/?p=6993"},"modified":"2026-07-11T12:44:46","modified_gmt":"2026-07-11T17:44:46","slug":"prologo-reedicion-de-mi-alma-se-la-dejo-al-diablo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/2026\/07\/11\/prologo-reedicion-de-mi-alma-se-la-dejo-al-diablo\/","title":{"rendered":"Pr\u00f3logo: reedici\u00f3n de &#8216;Mi alma se la dejo al diablo&#8217;"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>Por: Ricardo Silva Romero<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Descenso a los infiernos<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Uno:<\/strong> S\u00e9 que todos lo sabemos de memoria, pero comienzo por decirle a usted \u2013lectora o lector que no se espera lo que se le viene\u2013 que Germ\u00e1n Castro Caycedo es uno de los m\u00e1s grandes narradores que se alcanza a leer en esta vida. Castro Caycedo es un maestro que da la vida frase a frase. Su fuerza es irrepetible. Su energ\u00eda es inagotable. Mientras se avanza por sus p\u00e1ginas es com\u00fan pensar que s\u00f3lo \u00e9l puede reunir esas voces que se est\u00e1n leyendo. Y mientras pasa <em>Mi alma se la dejo al diablo<\/em>, esta novela de no ficci\u00f3n y esta cr\u00f3nica de terror que me salv\u00f3 a m\u00ed de una nostalgia que me estaba enloqueciendo, es normal sentir agradecimiento y admiraci\u00f3n y miedo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Queda advertido. No se experimenta cualquier miedo, no, no es un miedo de pel\u00edcula en la que algo est\u00e1 a punto de dar un vuelco: es un miedo f\u00edsico, de verse junto a un precipicio, que engarrota los hombros y revuelve el est\u00f3mago. Es el miedo que se vive en carne propia en ciertas pesadillas que se nos salen de la comprensi\u00f3n y no aparecen en los diccionarios de los sue\u00f1os. Es el miedo del descenso a los infiernos que se ha dado desde el principio de los tiempos y que todo ser humano encara un par de veces en la vida. Qu\u00e9 tal esas palabras finales, \u201cmi alma se la dejo al diablo\u201d, garabateadas en ese diario por aquel esqueleto que alguna vez fue un hombre abandonado a su suerte. Qu\u00e9 tal lo cerca que estamos de la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Qu\u00e9 tal ese narrador: Castro Caycedo. <em>Mi alma se la dejo al diablo<\/em>, que merec\u00eda la reedici\u00f3n luminosa que tenemos en las manos, es el periplo al fin de la selva de un trabajador que no merec\u00eda tanta explotaci\u00f3n ni tanta mala suerte, y es la traves\u00eda de un lanchero que sigue viviendo el delirio del siglo XIX en los a\u00f1os setenta del siglo XX, pero tambi\u00e9n es el descenso a los infiernos de ese narrador que es como un pintor rotundo con todas las palabras en las manos. \u00bfC\u00f3mo puede ese cronista jugarse el todo por el todo en este libro? \u00bfQu\u00e9 tiene por dentro? \u00bfCon qu\u00e9 tipo de sistema nervioso hay que nacer y hay que crecer y hay que vivir para tejer estas tramas de terror?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No voy a ofenderme, de ninguna manera, si usted decide saltarse lo que queda de este pr\u00f3logo y empezar a leer de una vez este libro para responderse estas preguntas. Hay que leerlo ya.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Dos: <\/strong>Germ\u00e1n Castro Caycedomuri\u00f3 hace algunos a\u00f1os\u2013y su muerte es parad\u00f3jica porque es lo m\u00e1s inveros\u00edmil de su vida\u2013, pero es, repito, un narrador capaz de todo. Si estuviera en mi poder, los lectores del mundo tendr\u00edan todav\u00eda m\u00e1s clara su relevancia. Por supuesto, Castro Caycedo fue reconocido en vida como pocos. Para no ir m\u00e1s lejos, desde su aparici\u00f3n, en 1982, <em>Mi alma se la dejo al diablo<\/em> ha sido traducida a nueve idiomas y ha sido le\u00edda en espa\u00f1ol en m\u00e1s de treinta ediciones. La adaptaci\u00f3n cinematogr\u00e1fica, de 1987, que reun\u00eda al brillante Jairo Camargo con el irrepetible Carlos Mayolo, prob\u00f3 que el libro iba a ser un cl\u00e1sico, pero basta con asomarse a los buscadores de estos tiempos para encontrarse con cientos de rese\u00f1istas j\u00f3venes que acaban de leerlo y de morirse de miedo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por lo general, la fama de los escritores es la nada despreciable fama de los profesores de colegio: fuera de los salones, en los centros comerciales o los supermercados, hay quienes se quedan pensando en d\u00f3nde los vieron alguna vez, pero en las clases y los recreos la gente los se\u00f1ala como verdaderos arquetipos que ense\u00f1an a vivir. Castro Caycedo no era famoso como es famoso un escritor, no, Castro Caycedo era famoso de verdad. Todos sab\u00edamos qui\u00e9n era. Todos segu\u00edamos sus cr\u00f3nicas en los complet\u00edsimos peri\u00f3dicos nacionales, que eran libros diarios que alguna vez ser\u00e1n reconocidos, como los lectores que devoraban las entregas semanales de Dumas. Todos lo ve\u00edamos en su programa de televisi\u00f3n <em>Enviado especial<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Me lo encontr\u00e9 varias veces en la vida. Pero lo recuerdo sobre todo de un par de firmas de libros en los que nos emparejaron para que yo aprendiera la gracia de tener lectores. Quiero decir que yo firm\u00e9 tres o cuatro copias de las novelas que estaba ofreciendo all\u00ed como un artista que ofrece con cierto orgullo sus obras en el mercado de las pulgas. Y el firm\u00f3 cientos de ejemplares de sus cr\u00f3nicas \u2014y la fila era una fila de verdad\u2014 como una estrella de rock sin aspavientos que lo \u00fanico que quer\u00eda era contar esas historias: \u201cTranquilo, mijo, que lo tuyo es literatura\u201d, me dijo las dos veces. Y yo juro que no sufr\u00ed porque la gracia era estar all\u00ed con \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y s\u00ed: resultaba maravilloso que semejante figura de nuestra cultura fuera tambi\u00e9n un hombre con los pies en la tierra que trataba a los lectores como a sus iguales, pero lo m\u00e1s sorprende de \u00e9l sigue siendo semejante talento para no arruinar las tramas en las que se met\u00eda. Si mi voz fuera escuchada en este mundo de los libros, celebrar\u00eda su lugar en la cumbre de nuestro periodismo, pero adem\u00e1s reclamar\u00eda su lugar en nuestra mejor literatura. Quiz\u00e1s sea com\u00fan, en pa\u00edses monote\u00edstas y nost\u00e1lgicos de las monarqu\u00edas, esto de tener un protagonista por cada disciplina, pero creo que va siendo hora de que podamos acudir a gente como Eduardo Caballero Calder\u00f3n y Germ\u00e1n Castro Caycedo como acudimos a Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La sobrecogedora <em>Mi alma se la dejo al diablo<\/em>, por ejemplo, es una obra maestra que libra un pulso con las grandes novelas de la selva, y es adem\u00e1s una voz tenaz e incontestable \u2014una voz ocupada por voces\u2014 que vale la pena estudiar y estudiar hasta llegar al asombro por el hecho de que exista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Tres: <\/strong>He aqu\u00ed un ejercicio para un curso sobre la obra de Germ\u00e1n Castro Caycedo: leer los libros suyos, <em>Colombia Amarga<\/em> (1976), <em>Perdido en el amazonas<\/em> (1978), <em>El Karina<\/em> (1985), <em>El Hueco<\/em> (1989), <em>El cachalandr\u00e1n amarillo<\/em> (1989), <em>El Hurak\u00e1n<\/em> (1991), <em>La Bruja <\/em>(1994), <em>H\u00e1gase tu voluntad <\/em>(1998), <em>Con las manos en alto<\/em> (2001), <em>El Palacio sin m\u00e1scara<\/em> (2008), <em>Operaci\u00f3n Pablo Escobar<\/em> (2012) y <em>Nuestra guerra ajena<\/em> (2014), entre tantos m\u00e1s, e ir leyendo los cap\u00edtulos del gran libro biogr\u00e1fico en el que se cuenta c\u00f3mo y cu\u00e1ndo y por qu\u00e9 escribi\u00f3 todo lo que escribi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Estoy hablando del estupendo <em>Mi padre, Germ\u00e1n Castro Caycedo<\/em> de Catalina Castro Blanchet. Y estoy dici\u00e9ndolo porque acabo de leer el cap\u00edtulo en el que cuenta la odisea de <em>Mi alma se la dejo al diablo<\/em>: c\u00f3mo en uno de los momentos definitivos de cualquier vida, en el tr\u00e1nsito desde los treinta a\u00f1os en los que uno entiende que vivir no tiene reversa hasta los cuarenta a\u00f1os en los que uno se mira en el espejo definitivo en el que por fin sabe qui\u00e9n es, se encuentra con la noticia de la muerte del resignado cazador Benjam\u00edn Cubillos; se obsesiona con descifrar el misterio de su cuerpo esquel\u00e9tico y endiablado; se da cuenta de que el lanchero \u00d3scar Rivera vio con sus propios ojos el cad\u00e1ver, y viaja y espera y viaja y espera y viaja, por su cuenta y riesgo, en una \u00e9poca en la que no es nada f\u00e1cil llegar al coraz\u00f3n de las tinieblas de la selva, hasta que tiene todo tan claro que s\u00f3lo le queda sentarse a escribir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No s\u00e9 si estoy siendo claro: <em>Mi alma se la dejo al diablo<\/em> es un viaje al horror que se fue descubriendo, investigando, comprendiendo, escribiendo y editando durante diez a\u00f1os. \u00a1Diez a\u00f1os de trabajo! \u00a1Diez a\u00f1os de vida! Catalina Castro Blanchet, su hija, los cuenta de modo brillante porque se ven, porque suceden. No son a\u00f1os de biograf\u00eda de Wikipedia, que se van de una l\u00ednea a la otra, sino a\u00f1os de familia. A\u00f1os en los que una esposa, la maravillosa Gloria Moreno, periodista de las de verdad, no s\u00f3lo llevaba a cuestas una casa, sino una carrera propia. A\u00f1os en los que se hizo claro que si escribir un libro es mudarse a otro mundo por meses y por a\u00f1os, entonces hay que llevarse a la familia, \u00bfno?, hay que llevar la casa a cuestas en cada paso. Esta voz que entra en la selva \u2014que nos hace ver los verdes y los pliegues de la selva\u2014 es una voz que ten\u00eda que contarnos esa historia, pero es tambi\u00e9n la voz de un marido y un padre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Quien lee <em>Mi padre, Germ\u00e1n Castro Caycedo <\/em>pronto redimensiona \u2014ve a\u00fan m\u00e1s grande\u2014 el talento del autor de <em>Mi alma se la dejo al diablo<\/em>. S\u00ed, era el hombre sencillo y frentero y generoso que se encontraba uno en las firmas de libros. Y era ese esposo y ese pap\u00e1 que siempre que se iba de viaje a una trama estaba pensando en volver: volver a cuidarlas y a contarles qu\u00e9 hab\u00eda visto all\u00e1 abajo en el infierno. Y era tambi\u00e9n \u2014es tambi\u00e9n\u2014 esta voz incorruptible e incansable que va de los planos generales a los primeros planos con una facilidad que ya quisiera cualquiera que se dedica a estos oficios. \u00bfPor qu\u00e9 no se enloquec\u00eda? \u00bfPor qu\u00e9 su indignaci\u00f3n no lo extraviaba? \u00bfPor qu\u00e9 volv\u00eda de los lugares y de los personajes de la guerra a seguir empe\u00f1ado en responderle al horror con una vida buena? Porque era un marido y era un padre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando por fin termin\u00f3 <em>Mi alma se la dejo al diablo<\/em>, luego de quemar una primera versi\u00f3n de 320 p\u00e1ginas en clave de ficci\u00f3n, luego de dar con m\u00e1s diarios y m\u00e1s testimonios con los que no contaba en un principio \u2014y de concluir, en palabras de Castro Blanchet, que la historia era demasiado buena para ficcionarla\u2014, todav\u00eda se llamaba <em>Yar\u00ed: la selva de la muerte<\/em>. La brillante Gloria Moreno se dio cuenta del tama\u00f1o de la obra, pero de una vez fue diciendo que el t\u00edtulo ten\u00eda que ser el \u201cmi alma se la dejo al diablo\u201d con la que termina el diario de Cubillos e invent\u00f3 de paso la cubierta escalofriante y negra y escrita a mano por el muerto que me encontr\u00e9 la primera vez que lo le\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Cuatro:<\/strong> Colombia es una luna, s\u00ed, es un misterio. Hay pinturas, pel\u00edculas, ensayos, novelas, obras de teatro, estudios hist\u00f3ricos que sirven para conocerla. Hay escritores magn\u00edficos que la han contado desde que era parte de la Nueva Granada. Pero uno puede responderse qu\u00e9 clase de infierno es este pa\u00eds cuando lee los libros de Germ\u00e1n Castro Caycedo. Est\u00e1 m\u00e1s que claro, si uno se fija en su bibliograf\u00eda y le suma sus cr\u00f3nicas envolventes en las principales publicaciones de las \u00faltimas seis d\u00e9cadas \u2014vale la pena asomarse a los peri\u00f3dicos viejos, de cuando todos \u00e9ramos ni\u00f1os, a leer esos relatos suyos que parecen en vivo y en directo\u2014, que estamos leyendo la tras escena de Colombia: que esa Colombia que estamos leyendo es Colombia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Es claro, tambi\u00e9n, que la selva es un punto de fuga \u2014tal vez la palabra sea una \u201cobsesi\u00f3n\u201d \u2014 de la obra de Castro Caycedo. Y tiene todo el sentido del mundo, claro, apenas uno cae en cuenta de que la Amazon\u00eda es pr\u00e1cticamente la mitad del mapa del pa\u00eds: la mitad de Colombia es, pues, un secreto, un entresijo como una dimensi\u00f3n desconocida, como un pasado que guarda las claves de lo que somos. <em>Mi alma se la dejo al diablo<\/em> es la ardua reconstrucci\u00f3n de la vida de un hombre que muri\u00f3 abandonado, de la manera m\u00e1s cruel y m\u00e1s reveladora de lo que es este pa\u00eds, en la ribera del r\u00edo Yar\u00ed, en Caquet\u00e1, pero es asimismo una expedici\u00f3n por la selva in\u00e9dita que es la mitad del cuerpo colombiano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hubo un momento en el que habr\u00eda podido decirse que toda la ficci\u00f3n que se hac\u00eda en estas tierras, de <em>La vor\u00e1gine<\/em> a <em>Cuatro a\u00f1os a bordo de m\u00ed mismo<\/em>, de <em>Siervo sin tierra<\/em> a <em>La rebeli\u00f3n de las ratas<\/em>, ten\u00eda en com\u00fan el empe\u00f1o de denunciar la explotaci\u00f3n. <em>Mi alma se la dejo al diablo<\/em>, que no es una novela de ficci\u00f3n, sino una novela de no ficci\u00f3n \u2014y a la larga da igual porque ambos modos del g\u00e9nero comparten la vocaci\u00f3n a documentar un mundo dentro del mundo\u2014, hace parte de esa tradici\u00f3n terrible pero corajuda de mostrar la deshumanizaci\u00f3n de los colombianos: \u00bfc\u00f3mo puede ser que el tal Martin Morningstar, que promov\u00eda safaris selv\u00e1ticos para el lucimiento de los extranjeros b\u00e1rbaros, se haya ido en ese aeroplano y haya abandonado a su suerte a Cubillos?, \u00bfqu\u00e9 clase de villanos son estos hermanos S\u00e1nchez que embaucan a Rivera para usarlo como una bestia?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hay explotaci\u00f3n \u2014lo humano en el peor de los sentidos\u2014 en cada p\u00e1gina del libro. Seguimos paso por paso la novela de c\u00f3mo va llegando Cubillos a su muerte y la cr\u00f3nica de c\u00f3mo va llegando Rivera a su cad\u00e1ver, pero nos va quedando claro que toda esa gente se est\u00e1 metiendo a la selva a someterla, a matar a las dantas y los tigres y los micos: a matar todo lo que se mueva para sacarle dinero, pero sobre todo para prevalecer sobre la vida ajena, para vencerla. Tambi\u00e9n los \u00e1rboles son exprimidos y talados. Tambi\u00e9n los ind\u00edgenas son subyugados y reducidos a herramientas de la destrucci\u00f3n. Desde los d\u00edas de Arist\u00f3teles se hablaba de un miedo al espacio vac\u00edo, el <em>horror vacui <\/em>de ciertos artistas, que era un ejemplo que daba la Tierra: \u201cLa naturaleza aborrece la nada\u201d. Pues bien: el ser humano de <em>Mi alma se la dejo al diablo<\/em> aborrece la selva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y prefiere derrotarla y devastarla para dejar de temerle tanto a su misterio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dice la sed de vencer de Rivera, que se llamaba as\u00ed, pero suena a homenaje a <em>La vor\u00e1gine<\/em>, que vio \u201cc\u00f3mo se le erizaron los pelos\u201d y tambi\u00e9n vio \u201clos hilos de sangre brot\u00e1ndole por la garganta\u201d cuando le clav\u00f3 un tiro en la quijada a un tigre de doscientos kilos. Y, aun cuando no sea juzgado por el narrador, que viene y va de los testimonios de los personajes que se ha ido encontrando durante la investigaci\u00f3n, y prefiere escucharlos a condenarlos, es evidente que la suerte est\u00e1 echada cada vez que el ser humano pone un pie en alg\u00fan lugar. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Quinto:<\/strong> Dec\u00eda al principio que leer <em>Mi alma se la dejo al diablo<\/em> me salv\u00f3 de una nostalgia que me estaba enfermando. Viv\u00eda fuera de Colombia. Cre\u00eda que me iba a quedar en aquella ciudad que no era mi ciudad. No ten\u00eda ni idea de que iba a volver pronto. Pasaba las ma\u00f1anas solo, sol\u00edsimo, en el apartamento del amigo que me hab\u00eda prestado un cuarto por un tiempo, d\u00e1ndole vueltas a por qu\u00e9 demonios me hab\u00eda parecido buena idea irme. Y un mediod\u00eda de esos, justo cuando empezaba a enloquecerme, me encontr\u00e9 en la biblioteca de esa sala el libro de Castro Caycedo. S\u00ed, esos s\u00ed eran l\u00edos de vida o muerte. Y esa era una voz \u2014vuelvo a decirlo: una voz de voces\u2014 que lo iba llevando a uno hasta el final.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Este libro empieza de una vez. Rivera da con el esqueleto espeluznante de Cubillos: se hab\u00eda resignado a escribir en un cuadernillo hasta que muriera porque, por culpa del r\u00edo y sus crecientes, le hab\u00eda sido imposible salir de all\u00ed, y entonces contaba que no se atrev\u00eda a comerse a sus perros muertos y que Satan\u00e1s era su due\u00f1o y ya no le tem\u00eda al diablo. Rivera y sus acompa\u00f1antes dan, mejor dicho, con la fotograf\u00eda que Castro Caycedo hab\u00eda visto en el diario <em>Occidente <\/em>de Cali. Y vienen las voces de todos los personajes, de Morningstar, de Quintero, de Bauer, que se van trenzando hasta envolvernos. Y cada tanto aparece alguna foto que prueba que toda esa locura es la verdad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y uno se va llenando de miedo, miedo a lo que puede ser el mundo y miedo a lo que es, pero no se detiene en la lectura hasta volver al diario de aquel hombre sometido por el diablo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Me salv\u00f3 a m\u00ed, a este lector, porque fue leer un descenso a los infiernos que me promet\u00eda que el viacrucis de narrar termina en el conocimiento. Si Odiseo dialoga con las sombras en el Hades, si Eneas se trae la rama dorada desde el inframundo, si Jesucristo vuelve del Sheol con la noticia de su resurrecci\u00f3n y Dante capta en el infierno que la vida ser\u00e1 perdonada, el narrador de <em>Mi alma se la dejo al diablo <\/em>desciende al misterio de Colombia a traernos a todos la noticia de la deshumanizaci\u00f3n de este pa\u00eds: Castro Caycedo baja al averno de la selva, de la mano de un pu\u00f1ado de viajeros resignados a la depredaci\u00f3n, para contarnos nuestra trasescena tan tr\u00e1gica y a ense\u00f1arlos que la \u00fanica salida es narrarla. &nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>Mi alma se la dejo al diablo<\/em> es una alegor\u00eda sobre la vida aqu\u00ed en la Tierra. Tiene algo de <em>El se\u00f1or de las moscas<\/em> porque nos muestra a los hombres cuando Dios no est\u00e1 mirando. Tiene algo de <em>El coraz\u00f3n de las tinieblas <\/em>porque es la b\u00fasqueda obsesiva del alma del cad\u00e1ver de esa foto: \u00bfc\u00f3mo puede una vida reducirse a un esqueleto y nada m\u00e1s? Pero este libro es \u00fanico porque nos pone en claro que detr\u00e1s de todo lo que pasa aqu\u00ed hay unas fuerzas que s\u00f3lo ven los colombianos que no vemos, que la mitad de este pa\u00eds est\u00e1 plagada de secretos y brujer\u00edas y demonios que susurran hasta el \u00faltimo d\u00eda de la vida. Y nos lo cuenta esa voz escueta que se deja poseer por las voces de novela que se va encontrando y que de otra manera se perder\u00edan para siempre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Qu\u00e9 fortuna es esa voz que digo: un narrador que tiene adentro mil y un narradores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ricardo Silva Romero<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bogot\u00e1, marzo 2026.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La reedici\u00f3n de Mi alma se la dejo al diblo (2026) de la editorial planeta, viene con un pr\u00f3logo escrito por Ricardo Silva Romero.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":6994,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[68],"tags":[63,163,216,276],"class_list":["post-6993","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-actualidad","tag-german-castro-caycedo","tag-libro","tag-mi-alma-se-la-dejo-al-diablo","tag-ricardo-silva-romero"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6993","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6993"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6993\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6995,"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6993\/revisions\/6995"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6994"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6993"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6993"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6993"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}