{"id":5671,"date":"2024-08-17T14:59:00","date_gmt":"2024-08-17T19:59:00","guid":{"rendered":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/?p=5671"},"modified":"2024-12-17T00:58:06","modified_gmt":"2024-12-17T05:58:06","slug":"un-intercambio-literario-catalina-castro-blanchet-y-alvaro-castillo-granada-sobre-la-arquitectura-textual-de-mi-padre-german-castro-caycedo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/2024\/08\/17\/un-intercambio-literario-catalina-castro-blanchet-y-alvaro-castillo-granada-sobre-la-arquitectura-textual-de-mi-padre-german-castro-caycedo\/","title":{"rendered":"Un intercambio literario: Catalina Castro Blanchet y \u00c1lvaro Castillo Granada sobre la \u00abarquitectura textual\u00bb de Mi padre, Germ\u00e1n Castro Caycedo"},"content":{"rendered":"\n<p>En un di\u00e1logo epistolar lleno de nostalgia y admiraci\u00f3n, Catalina Castro Blanchet y \u00c1lvaro Castillo Granada reflexionan sobre la obra <em><strong>Mi padre, Germ\u00e1n Castro Caycedo<\/strong><\/em>, destacando la profunda conexi\u00f3n entre la arquitectura y la escritura que permea esta biograf\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>El 3 de agosto de 2024, la revista <em>Cromos<\/em> public\u00f3 una carta conmovedora escrita por \u00c1lvaro Castillo Granada, dirigida a Catalina Castro Blanchet. En esta misiva, Castillo Granada, un querido amigo de la familia Castro y reconocido librero, relata su experiencia al lee la biograf\u00eda que Catalina dedic\u00f3 a su padre, uno de los m\u00e1s grandes cronistas de Colombia.<\/p>\n\n\n\n<p>Castillo Granada, que conoci\u00f3 a Catalina desde su ni\u00f1ez y fue testigo del desarrollo de su vocaci\u00f3n literaria, no solo elogia la estructura del libro sino que tambi\u00e9n reflexiona sobre c\u00f3mo Catalina ha logrado construir una \u00abarquitectura textual\u00bb que fusiona de manera magistral la vida y el legado de su padre con sus propias vivencias y sentimientos.<\/p>\n\n\n\n<p>Catalina, en su respuesta, revela c\u00f3mo la impactaron las palabras de \u00c1lvaro, reconociendo su influencia en su formaci\u00f3n literaria desde sus primeros encuentros con la poes\u00eda. Ella menciona c\u00f3mo este libro no solo es un tributo a su padre sino tambi\u00e9n una realizaci\u00f3n personal que surge de la simbiosis entre su amor por la arquitectura y la escritura.<\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, la versi\u00f3n completa de este intercambio:<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Una arquitectura textual<\/h3>\n\n\n\n<p>Acabo de terminar la \u00faltima p\u00e1gina, la 711, de un libro que llevaba varios a\u00f1os esperando: <em>Mi padre, Germ\u00e1n Castro Caycedo<\/em>, de Catalina Castro Blanchet.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp; Gloria Moreno, su madre (quien me dio la oportunidad de empezar en mi oficio de librero hace ya casi 36 a\u00f1os), me lo ven\u00eda anunciando: \u201cCatalina est\u00e1 escribiendo un libro sobre Germ\u00e1n\u2026 Si vieras la belleza\u2026 Estoy asombrada\u2026\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp; No alcanzaba a imagin\u00e1rmela. La conoc\u00ed cuando ten\u00eda 11 a\u00f1os. Era una ni\u00f1a inquieta y t\u00edmida, fascinada con la gimnasia, a la que recuerdo cuando iba de visita a la librer\u00eda Enviado Especial Libros, propiedad de su madre, y nos sent\u00e1bamos, a veces, en el banco que nos serv\u00eda de escalera, a leer cuentos o a contarnos historias. Despu\u00e9s se fue transformando en una joven que decidi\u00f3 seguir su vocaci\u00f3n desde muy r\u00e1pido: la arquitectura. No creo, ahora que lo pienso, haberle o\u00eddo hablar de otra profesi\u00f3n para su vida.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp; La \u00faltima vez que la vi fue hace m\u00e1s de veinte a\u00f1os. Veo el sitio exacto: Merl\u00edn, un caf\u00e9 en el barrio La Macarena. Yo iba a hacer una visita. Pas\u00e9 frente a una ventana y la vi sentada. Le hice se\u00f1as. Nos saludamos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp; No he dejado de saber de su vida gracias a los suyos. Esa ni\u00f1a se ha transformado en una mujer talentosa. Profesional y madre.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp; Y ahora, para mi sorpresa y asombro, escritora.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp; Cerr\u00e9 el libro y me qued\u00e9 pensando sin salir de mi deslumbramiento: \u00bfC\u00f3mo pudo escribir una historia tan vasta, entra\u00f1able y compleja como esta sin caer en el facilismo de la sensibler\u00eda o el af\u00e1n de protagonismo? \u00bfC\u00f3mo contar la historia de su padre, que es al mismo tiempo, la historia de casi los \u00faltimos sesenta a\u00f1os de este pa\u00eds? \u00bfC\u00f3mo no avasallarse ante el personaje, el c\u00famulo de informaci\u00f3n y descubrimientos que fueron llegando despu\u00e9s de su partida?<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp; En la p\u00e1gina 607 encontr\u00e9 una de las claves: \u201cEscribir esta parte del libro represent\u00f3 para m\u00ed un triple desaf\u00edo: primero, intentar entender y explicar con precisi\u00f3n episodios claves del conflicto armado colombiano, en aras de contextualizar las luchas de mi pap\u00e1, que, como a pocos, le cab\u00eda todo el pa\u00eds en la cabeza. Segundo, escoger qu\u00e9 fragmentos de su trabajo abordar, pues dedic\u00f3 toda su vida profesional a recorrerlo y entenderlo y, al mismo tiempo, darles una forma coherente que equilibrara sus experiencias personales con el contexto hist\u00f3rico, que me impon\u00eda una visi\u00f3n m\u00e1s cronol\u00f3gica. Pero quiz\u00e1s lo m\u00e1s desafiante fue entretejer esta tarea con la de narrar sus \u00faltimos d\u00edas. El deber y el sentimiento se debatieron en cada l\u00ednea\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp; La otra clave es la siguiente: s\u00f3lo una arquitecta podr\u00eda armarla. Alguien capaz de mirar las partes y el todo, a trav\u00e9s de las ventanas de lo p\u00fablico y lo privado. De la intimidad. De lo que \u201cse preserva para uno mismo\u201d y se decide, gracias a una estructura dram\u00e1tica, dejar ver a los dem\u00e1s. Una \u201carquitectura textual\u201d (como le gusta decir a Hernando Cabarcas). &nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp; Partiendo de la reconstrucci\u00f3n de los \u00faltimos d\u00edas de su padre, irse adentrando en las habitaciones de su vida, abriendo puerta tras puerta, para dejarnos ver el retrato de un hombre para el que \u201cel mayor sentimiento de libertad no es poder recorrer parte del mundo ni intentar vivirlo intensamente cada vez que me asomo a culturas diferentes a la m\u00eda, sino tener la oportunidad de describirlo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp; Escrito, adem\u00e1s, con una sobriedad absoluta. Y una capacidad de reflexi\u00f3n, sugerencia y s\u00edntesis que me hace pensar en una vena po\u00e9tica que debe habitarla. No s\u00e9 por qu\u00e9 creo que la lectura de Eliseo Diego (de quien recuerdo haberle hablado alguna vez hace casi treinta a\u00f1os y de quien trajo <em>Nombrar las cosas<\/em>, de una visita a Cuba) la ha respaldado y consolado en esta historia. No es posible escribir un libro como este sino es acompa\u00f1ado por la capacidad que tiene un poeta de ordenar y construir el mundo a partir de las palabras que lo habitan y siguen todos los d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp; Es un libro hondo y hermoso. Contado desde una memoria que extra\u00f1a y descubre para encontrar, a trav\u00e9s de la escritura, la posibilidad de cerrar una historia que debe ser contada desde adentro. Desde las habitaciones por donde transcurren nuestros d\u00edas y desde las que salimos para encontrarnos con la aventura de estar en el mundo con nuestras palabras. Contar la historia de Germ\u00e1n Castro Caycedo para, habitado por ella, seguir contando la de Catalina Castro Blanchet que, desde ya, los lectores estamos esperando.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00c1lvaro Castillo Granada<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Chapinero, Bogot\u00e1, 7 de julio de 2024<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Ese otro que tambi\u00e9n me habita<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Voy en una nave que me transporta a un mundo paralelo, un viejo y conocido universo que siempre he llevado en m\u00ed, pero que tan solo hoy se materializa. Atravieso el oc\u00e9ano con tus palabras como compa\u00f1\u00eda y retumban en mi alma desde anoche: son para m\u00ed el premio del gran jurado, \u201calgo inmenso en mi coraz\u00f3n\u201d, como me lo escribi\u00f3 mi padre alg\u00fan d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>En mi edificaci\u00f3n \u201cliteraria\u201d, es decir en la estructura de una parte importante de mi ser, fuiste constructor sin ser arquitecto, una de las v\u00e9rtebras, quiz\u00e1s la m\u00e9dula, de mi columna vertebral. Eres, en definitiva, uno de esos seres que por fortuna la vida pone en el camino para erigir paso a paso nuestra esencia. Por eso, a pesar de que no nos vemos hace muchos a\u00f1os, est\u00e1s siempre en m\u00ed, en <em>ese otro que tambi\u00e9n me habita <\/em>(como escribi\u00f3 Dar\u00edo Jaramillo).<\/p>\n\n\n\n<p>Esa ni\u00f1a de 11 a\u00f1os, apasionada por la gimnasia ol\u00edmpica, que so\u00f1aba con ser arquitecta y que se enamor\u00f3 de Baudelaire a sus 13, encontr\u00f3, a trav\u00e9s tuyo, el amor por la poes\u00eda y la literatura latinoamericanas. Por eso, no es gratuito que aquel poema de Eliseo Diego, a quien me introdujiste, y cuyo libro \u201cusado\u201d <em>Nombrar las cosas<\/em> (el que traje de Cuba para darle una segunda vida, o sabr\u00e1 Dios en que reencarnaci\u00f3n ir\u00eda cuando cay\u00f3 en mis manos), sea el pre\u00e1mbulo de este nuevo hijo que acaba de nacer. El temor al papel en blanco, nunca hab\u00eda tenido para mi tanto sentido, ni la poes\u00eda que llevo dentro hubiese encontrado mejor terreno que este viaje por la vida de mi padre y parte de la m\u00eda. &nbsp;<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/image001-661x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5674\" style=\"width:360px;height:558px\" width=\"360\" height=\"558\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/image001-661x1024.jpg 661w, https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/image001-194x300.jpg 194w, https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/image001-768x1190.jpg 768w, https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/image001-992x1536.jpg 992w, https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/image001-1140x1766.jpg 1140w, https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/image001-61x95.jpg 61w, https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/image001.jpg 1322w\" sizes=\"auto, (max-width: 360px) 100vw, 360px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Desde que am\u00e9 la poes\u00eda, la escritura estuvo en m\u00ed, porque all\u00ed sentados en ese \u201cbanco que nos serv\u00eda de escalera\u201d me llevaste a Diego, pero tambi\u00e9n a Neruda y sus preguntas, Paz y Benedetti, y tambi\u00e9n <em>a Julius<\/em> y al mundo de los cuentos de Bryce, o de Alejo Carpentier, <em>Los cuentos peregrinos <\/em>de tu Gabo o a Mutis y su <em>Ultima escala del Tramp Steamer<\/em>, sin duda dos de los libros que me hicieron amar esta literatura nuestra. En ese banco, dec\u00eda, gracias a ti, repito, descubr\u00ed parte del mundo que hoy me define. Desde que abriste las puertas a ese universo de gotas negras sobre blanco, en mi intimidad, lleno cuadernos y cuadernos de frases, palabras, algunas veces acompa\u00f1adas por dibujos, diarios y diarios como el de Frida (a mi escala claro), que tambi\u00e9n tu pusiste en mis manos. Esas aproximaciones a poes\u00edas, que guard\u00e9 durante d\u00e9cadas, en efecto son el t\u00edmido poeta que llevo adentro. Pero un poeta que jam\u00e1s pens\u00f3 que la vida le regalar\u00eda la oportunidad de escribir, no solo para cumplir una promesa, sino tambi\u00e9n para ser le\u00edda por otros. Jam\u00e1s imagin\u00e9 que, al ser arquitecta, en vez de alejarme de la escritura, me acercaba a ella, as\u00ed que gracias a tu hermosa analog\u00eda, ya estos dos seres que me habitan no se debaten sino que conviven. Hoy soy ese ser que ama la arquitectura, pero que fue capaz, sobre pasando todos los obst\u00e1culos y sus propias limitaciones, el duelo \u201cy tantos descubrimientos p\u00f3stumos\u201d, de hacer una arquitectura textual, como me siento honrada que la llames, y m\u00e1s a\u00fan que la elogies.<\/p>\n\n\n\n<p>Tus palabras son en extremo generosas, demasiado, tanto que no creo merecerlas a este punto. Pero tu estimulo me impulsa y me llena de alegr\u00eda, por eso y por leerme y por haber construido <em>ese otro que tambi\u00e9n me habita<\/em>, te estar\u00e9 eternamente agradecida.<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>Catalina Castro Blanchet<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El Cielo, 8 de julio de 2024<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Video embebido<\/strong>: (Aqu\u00ed se incluir\u00e1 el enlace o video correspondiente si aplica)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En un di\u00e1logo epistolar lleno de nostalgia y admiraci\u00f3n, Catalina Castro Blanchet y \u00c1lvaro Castillo Granada reflexionan sobre la obra Mi padre, Germ\u00e1n Castro Caycedo, destacando la profunda conexi\u00f3n entre la arquitectura y la escritura que permea esta biograf\u00eda. 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