{"id":4957,"date":"2024-02-17T14:54:50","date_gmt":"2024-02-17T19:54:50","guid":{"rendered":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/?p=4957"},"modified":"2024-07-03T23:35:53","modified_gmt":"2024-07-04T04:35:53","slug":"hace-rato-venian-siguiendo-a-jaime-arenas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/2024\/02\/17\/hace-rato-venian-siguiendo-a-jaime-arenas\/","title":{"rendered":"HACE RATO VEN\u00cdAN SIGUIENDO A JAIME ARENAS"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Medio:<\/strong> El Tiempo<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fecha:<\/strong> 29 de marzo de 1971<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por:<\/strong> Germ\u00e1n Castro Caycedo \/ Fotos: Sin registro<\/p>\n\n\n\n<p>Resulta casi imposible escribir una sola l\u00ednea ahora. Mi amistad con Jaime Arenas fue permanente desde el mismo d\u00eda en que comenzamos a grabar apartes de su vida, con el fin de hacer una nota especial para EL TIEMPO.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora, cuando la noticia de su muerte me agarra tan desprevenido como a \u00e9l esa r\u00e1faga de pistola, y cuando a\u00fan nos queda pendiente la \u00faltima cita para despedirlo -antes de su viaje a Par\u00eds- por insinuaci\u00f3n del peri\u00f3dico dejo estos recuerdos de Jaime, entre los centenares que me saltan a la cabeza, despu\u00e9s de dos a\u00f1os de vivir muy de cerca su vida.<\/p>\n\n\n\n<p>A las dos de la tarde del 4 de octubre de 1968 hab\u00eda terminado toda una semana de gestiones ante los altos mandos militares. La entrevista biogr\u00e1fica con Jaime Arenas hab\u00eda recibido por fin \u00abluz verde\u00bb y por fin pude llegar hasta la misma puerta de los calabozos de la P.M., donde Arenas y unos 30 revolucionarios m\u00e1s se hallaban detenidos, en tanto que un agotador consejo de guerra iniciado a principios del a\u00f1o continuaba desarroll\u00e1ndose entre las primeras horas de la ma\u00f1ana y las \u00faltimas de la tarde de cada d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Su primera frase al responder a la propuesta sobre la nota period\u00edstica fue dicha en tono de sorna. Arenas, como todos los l\u00edderes de izquierda con quienes yo hab\u00eda hablado antes, ten\u00eda aquella mirada de desprecio hacia la prensa colombiana\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Unos meses m\u00e1s tarde, ya en 1969 cuando estaba gozando de libertad, Arenas le coment\u00f3 a Sergio Parra -en presencia m\u00eda- que hab\u00eda concedido el reportaje solo porque necesitaba aclarar su posici\u00f3n, especialmente frente al estudiantado. Pero nunca, durante los cinco d\u00edas en que trabajamos para el peri\u00f3dico y en los que antecedieron a la primera publicaci\u00f3n, hab\u00eda confiado en que yo ser\u00eda objetivo.<\/p>\n\n\n\n<p>El 31 de diciembre de 1970, en Cali, me volvi\u00f3 a hablar de lo mismo&#8230; \u00abme la jugu\u00e9 toda a pesar de que me tergiversar\u00edas. Por eso cuando le\u00ed la \u00faltima entrega del reportaje sent\u00ed agradecimiento&#8230; era que en ese momento estaba en tus manos y pod\u00edas hacer con mis conceptos lo que hubieras querido\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquella tarde del 4 de octubre, cuando lo vi por primera vez, Arenas gozaba de su d\u00eda semanal de visita y estaba con la novia, Sadith Restrepo, por lo cual no pudimos hablar m\u00e1s de diez minutos. No iba a perder el tiempo con un reportero, mientras ten\u00eda aquellas cortas cuatro horas para ver a los suyos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero me dijo: \u00abEn principio, no creo que usted y yo podamos hablar porque concebimos la vida desde \u00e1ngulos muy diferentes&#8230; me parece que debe olvidar el reportaje, porque no conf\u00edo en usted ni en los peri\u00f3dicos de Colombia\u00bb. Insist\u00ed, y, partiendo de la base de que \u00aba lo mejor\u00bb no habr\u00eda declaraciones, quedamos sin embargo en vernos 24 horas m\u00e1s tarde.<\/p>\n\n\n\n<p>Me sorprendi\u00f3 por eso que en la ma\u00f1ana del d\u00eda 5 me dijera: \u00abHe pensado su propuesta, podemos comenzar a hablar\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Trabajamos dentro de la camioneta del peri\u00f3dico durante once horas en las cuales relat\u00f3 apartes de su vida .Hizo mucho \u00e9nfasis en la etapa de l\u00edder estudiantil y, por sobre todo, en su posici\u00f3n ideol\u00f3gica respecto de la revoluci\u00f3n. Aclar\u00f3 suficientes veces las causas de su deserci\u00f3n del ELN, seg\u00fan \u00e9l, porque nunca pudo trabajar como \u00e9l cre\u00eda hab\u00eda que hacerlo en el campo intelectual y de concientizaci\u00f3n de la guerrilla, a la que, esa vez y durante los dos a\u00f1os posteriores en privado, nunca dej\u00f3 de calificar como grupo de machistas que poda vidas valiosas de estudiantes e ide\u00f3logos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n del reportaje hasta la semana pasada, v\u00ed a Jaime Arenas casi diariamente. Le sent\u00eda admiraci\u00f3n, entre otras cosas, porque siempre pude advertir en \u00e9l a ese revolucionario que nunca cambi\u00f3 sus ideas, a pesar de que en algunos medios de revoluci\u00f3n de caf\u00e9, su imagen fuera totalmente diferente.<\/p>\n\n\n\n<p>Me resultaba generalmente doloroso escuchar conceptos sobre su evasi\u00f3n de la guerrilla, porque bastar\u00eda conocer, como pude despu\u00e9s, episodios de su vida en el monte, para saber que el \u00fanico camino que ten\u00eda all\u00ed, era el de huir. Fue sometido a vejaciones, algunas de ellas en presencia misma de su esposa; persecuci\u00f3n permanente por el solo hecho de tener una s\u00f3lida estructuraci\u00f3n intelectual, frente a la fuerza f\u00edsica y a la destreza para moverse en la monta\u00f1a de la mayor parte del grupo guerrillero.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces ser\u00eda necesario traicionar su memoria para explicar en unas l\u00edneas las causas de su deserci\u00f3n, as\u00ed, posiblemente, ser\u00eda la \u00fanica forma de que realmente se comprendiera, como yo finalmente pude, su posici\u00f3n ante la fuga. Llevaba siempre encima un par de retratos de sus dos hijas, que m\u00e1s de una vez mir\u00f3 por largo tiempo. Al final -a pesar de ser impresionantemente fr\u00edo- ten\u00eda los ojos humedecidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00edan marchado a Cuba con su esposa y estaba condenado a no volverla a ver.<\/p>\n\n\n\n<p>A la madre de las ni\u00f1as solo una vez la mencion\u00f3: \u00abEs una mujer de personalidad recia, muy inteligente\u00bb, me dijo el 31 de diciembre en Cali. Esa noche un poco despu\u00e9s de las 12 me dijo, visiblemente conmovido, con los dos retratos en la mano:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLa revoluci\u00f3n cobra muy caro todo, compa\u00f1ero. Esto (las hijas), es lo que m\u00e1s he querido en la vida. Ahora mismo yo cambiar\u00eda mi vida por cinco minutos y poder besarles las manitas&#8230; siquiera poderlas ver, as\u00ed fuera de lejos&#8230; y me resulta, siempre me ha resultado muy dif\u00edcil, hacerme a la idea de que las perd\u00ed para siempre. Generalmente me despierto varias veces en la noche. Pienso en ellas&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>El 2 de octubre del a\u00f1o pasado celebramos en su apartamento el cumplea\u00f1os de Arenas. Sadith Restrepo, Sergio Parra y yo cenamos con \u00e9l. A los tres recuerdo mucho, porque me impresion\u00f3, nos dijo: \u00abMaestros, me parec\u00eda mentira cumplir los 30. Es que desde que llegu\u00e9 a la guerrilla cre\u00ed que nunca cumplir\u00eda esa edad\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Estaba contento. Un par de d\u00edas antes, cuando acordamos reunirnos, nos hab\u00eda dicho a Sadith y a m\u00ed: \u00abTengo el presentimiento de que no voy alcanzar a los 30. Si es as\u00ed, les pido que de todas maneras celebren la fecha. Cuando uno se \u00abva\u00bb debe ser \u00abjarto\u00bb que se pongan a meterle misterio. Alg\u00fan d\u00eda hay que desaparecer&#8230;.<\/p>\n\n\n\n<p>Pese a las amenazas, Arenas nunca crey\u00f3 en el atentado. Viv\u00eda extremadamente despreocupado. \u00abNo cargo la pistola me dijo varias veces- porque yo no nac\u00ed para tener armas encima. Si yo no soy un mat\u00f3n. Las cargu\u00e9 en la guerrilla, porque era necesario&#8230;. pero yo nac\u00ed m\u00e1s bien para pelear con mis ideas&#8230;\u00bb. Finalizaba diciembre de 1970 Una noche de \u00abnovenario\u00bb en que cenamos en casa suya, resolvimos dar una caminada por la ciudad para \u00abbajar\u00bb la comida.<\/p>\n\n\n\n<p>En la carrera s\u00e9ptima con la calle 17, al atravesar la esquina, dos hombres hablando entre s\u00ed se refirieron a \u00e9l. Alcanc\u00e9 a escuchar que uno dijo: \u00abAh\u00ed va ese&#8230; pero pronto le llegar\u00e1 la hora\u00bb. Jaime, tal vez un poco descontrolado, dijo: \u00abSubamos, estos tipos me parecen raros\u00bb. Los hombres nos siguieron y entramos a un caf\u00e9, desde donde hicimos una llamada telef\u00f3nica a uno de los hermanos de Arenas y, los hombres que nos observaban desde una mesa cercana de la puerta, resolvieron marcharse\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez un mes m\u00e1s tarde, un jueves a las cinco entr\u00f3 al peri\u00f3dico a presuradamente. \u00abCompa\u00f1ero, otra vez me d\u00ed cuenta de que me estaban siguiendo, me los quit\u00e9 de encima en la iglesia de San Francisco\u00bb, coment\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Pero, \u00bfy la pistola?, le dije.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Esa vaina no sirve para nada, hombre, yo no nac\u00ed para llevar armas encima, respondi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque Arenas nunca dio beligerancia a las amenazas de muerte que pesaban sobre \u00e9l, en algunas contadas \u00e9pocas como estas dos, estuvo ligeramente preocupado&#8230; ahora pienso que varias veces me dije: \u00abEl peor error de un guerrillero es subvalorar al enemigo&#8230; fue una de las fallas del Che\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Y una de las fallas de Arenas. Por ejemplo, opinaba siempre que yo le dec\u00eda que se cuidara:<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Si el ELN no tiene gente en la ciudad. Est\u00e1n mal organizados&#8230; ahora, de golpe me matan, pero primero me llevo a dos por delante&#8230; si tengo la pistola, claro.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta fue tal vez la \u00fanica ocasi\u00f3n en que habl\u00f3 de su vida y de su \u00abcompromiso\u00bb con la guerrilla en estos t\u00e9rminos. Pero en general anduvo muy despreocupado.<\/p>\n\n\n\n<p>En el sur del Tolima, cuando hice un reportaje sobre una colonia hippie que consume hongos alucin\u00f3genos (viaj\u00f3 a acompa\u00f1arme y a cuidarme en la experiencia que tuvo con hongos), me dijo una noche: \u00abtengo el presentimiento de que me est\u00e1n siguiendo. Han llamado mucho a mi oficina. No dicen qui\u00e9n es, averiguan datos relacionados con mi rutina diaria. Eso me tiene preocupado\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Unos d\u00edas despu\u00e9s cay\u00f3 preso Germ\u00e1n Li\u00e9vano y parte de una red de auxilio urbano del ELN. Entre los documentos incautados hab\u00eda una carta de Li\u00e9vano a Fabio V\u00e1squez Casta\u00f1o, donde se le informaba al jefe guerrillero sobre una operaci\u00f3n para cazar al \u00abAguilucho\u00bb..<\/p>\n\n\n\n<p>El Aguilocho soy yo, me dijo Arenas. Ahora creo que los de las llamadas eran ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>Le pregunt\u00e9 qu\u00e9 pensaba ahora de su vida y me coment\u00f3 que, por lo menos, para que esa red se reorganizara, necesitar\u00eda m\u00ednimo, un a\u00f1o. Y que entonces contaba con ese tiempo para pensar qu\u00e9 har\u00eda con su vida y su seguridad personal. En m\u00e1s de una oportunidad hablamos de que se fuera al exterior. Sin embargo nunca puso mayor inter\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Reci\u00e9n salido de la c\u00e1rcel hizo algunas gestiones para irse a los Estados Unidos, pero la embajada le neg\u00f3 la visa. All\u00ed ten\u00eda un hermano. Y pensaba viajar para estudiar antropolog\u00eda y sociolog\u00eda, era ingeniero industrial y hablaba cuatro idiomas-. Luego, al parecer, quitando estos pocos momentos de \u00abpsicosis\u00bb, nunca dio importancia ninguna a las amenazas.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace 7 d\u00edas, en la tarde, Arenas entr\u00f3 presurosamente a la sala general de redacci\u00f3n del peri\u00f3dico y, sin saludar, me dijo: \u00abcompa\u00f1erito, mire esta carta\u00bb. Estaba visiblemente emocionado. \u00abMe invitan a Par\u00eds, no tengo dinero ahora, pero me voy. Mire&#8230; me dan el pasaje y cubren costos. Voy a hablar con el ministro a ver si de golpe lograra una bequita all\u00e1 para m\u00ed antropolog\u00eda\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El viernes en la tarde v\u00ed a su novia en la carrera quinta: \u00abJaime se va el jueves para Par\u00eds\u00bb, me dijo, \u00abyo s\u00e9 que \u00e9l te atiende a veces, dile que se quede all\u00e1 de por vida. Lo adoro, pero no me importa perderlo, con tal de que no vuelva. No s\u00e9 porqu\u00e9 tengo ciertos presentimientos. Dile que nunca vuelva\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u00faltimo d\u00eda de febrero, antes de que yo viajara a Tol\u00fa para hacer un informe period\u00edstico, cen\u00e9 con Arenas por \u00faltima vez&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Hablamos de sus planes. Pensaba hablar con Luis Carlos Gal\u00e1n, quer\u00eda seguir estudiando. Le dije: \u00abMaestro, usted est\u00e1 joven y puede hacer muchas cosas. \u00bfSi se fija que lleg\u00f3 a los 30? Sonri\u00f3 y respondi\u00f3: \u00abS\u00ed, pero con la vida m\u00e1s prestada que un trapecista\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Medio: El Tiempo Fecha: 29 de marzo de 1971 Por: Germ\u00e1n Castro Caycedo \/ Fotos: Sin registro Resulta casi imposible escribir una sola l\u00ednea ahora. 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