{"id":4929,"date":"2024-02-10T12:20:51","date_gmt":"2024-02-10T17:20:51","guid":{"rendered":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/?p=4929"},"modified":"2024-07-03T23:31:12","modified_gmt":"2024-07-04T04:31:12","slug":"hippies","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/2024\/02\/10\/hippies\/","title":{"rendered":"HIPPIES"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Medio:<\/strong> El Tiempo<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fecha:<\/strong> 24 de enero, 18 y 19 de junio de 1971<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por:<\/strong> Germ\u00e1n Castro Caycedo \/ Fotos: Germ\u00e1n Castro Caycedo<\/p>\n\n\n\n<p>En la Colombia de los a\u00f1os 70, Germ\u00e1n Castro Caycedo se adentra en los movimientos contraculturales para escribir tres cr\u00f3nicas vibrantes. Desde la exploraci\u00f3n de hongos alucin\u00f3genos con hippies en Tolima hasta la euforia y el desorden de un festival de rock en Anc\u00f3n, Antioquia. En estos textos captura el esp\u00edritu de una \u00e9poca marcada por la b\u00fasqueda de libertad y nuevas formas de expresi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas historias, publicadas originalmente en el peri\u00f3dico El Tiempo (1971), nos ofrecen una mirada \u00edntima a momentos de cambio, desaf\u00edo y esperanza. A trav\u00e9s de un estilo \u00fanico, viajamos en el tiempo para revivir la vibraci\u00f3n de una juventud que desafiaba el<em> statu quo<\/em> y buscaba redefinir su lugar en el mundo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>COMUNIDAD DE HIPPIES EN EL TOLIMA \u201cVIAJA\u201d CON HONGOS ALUCIN\u00d3GENOS<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Fecha: 24 de enero de 1971<\/p>\n\n\n\n<p>Hac\u00eda dos horas est\u00e1bamos acostados sobre los vagones cuando prendieron la primera locomotora y comenz\u00f3 el ajetreo en la estaci\u00f3n. La \u00abchiva\u00bb que nos deb\u00eda transportar en el primer trayecto saldr\u00eda a las cuatro y media; en ese momento eran las dos. Hab\u00edamos llegado al pueblo despu\u00e9s de 13 horas de viajar en un bus que debi\u00f3 quedar impregnado por el humo \u00e1cido de los cigarrillos de estos once hippies que, antes de partir de Bogot\u00e1, hab\u00edan aceptado llevarnos con ellos al para\u00edso de los hongos alucin\u00f3genos.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestra primera pregunta muy -muy \u201cburguesa\u00bb- fue para saber si \u00edbamos a un hotel y sonrieron disimuladamente. Luego escogieron uno de los diez planchones vac\u00edos del tren para esperar la salida de la \u00abchiva\u00bb, y nos acostamos en ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces ten\u00edamos por delante 70 kil\u00f3metros para recorrer en un bus de bancas largas -descubiertas por los lados- y siete horas a pie bajo el sol achicharrante del tr\u00f3pico. Despu\u00e9s llegar\u00edamos a aquel sitio de los hongos que dan alucinaciones: nacen entre la porquer\u00eda del ganado y los \u201cpeludos\u201d los buscan como la m\u00e1s grande bendici\u00f3n de la naturaleza.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>CIELO VERDE<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Los tragan con lim\u00f3n o con guayabas verdes que arrancan de los \u00e1rboles que crecen en la lomas, hasta las cuales suben semidesnudos para comerlos y luego \u00abviajar en busca de la verdad\u00bb. Saben a tamo reseco y se pegan a la garganta, dej\u00e1ndola pegajosa por el aceite que llevan impregnado. Luego, a la media hora \u00abexplotan\u00bb y el pasto se vuelve rosado, el cielo verde como una botella de cerveza. Las piedras del r\u00edo tienen colores fosforescentes y la angustia (enloquecedora), comienza a agudizarse, lentamente, intensamente, hasta hacer retumbar el cerebro del que chorrean gruesas capas de sangre que cubren el color de las piedras y llenan el r\u00edo y pasan a la otra orilla y comienzan a trepar por los \u00e1rboles\u2026<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>MACHISMO<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>El pito de la locomotora que comenz\u00f3 a mover vagones nos hizo abandonar la estaci\u00f3n. Por eso, fuimos a la cantina de enfrente a tomar una cerveza y a escuchar los insultos de los &#8216;parroquianos que con esas caras de machistas que ponemos los colombianos cuando estamos, frente a un hippie, cre\u00edan resaltar su hombr\u00eda detr\u00e1s de dos patillas largas, un trago doble de aguardiente y una pianola de oro que brillaba cada vez que abr\u00edan la boca para hablar de nuestra mesa.<\/p>\n\n\n\n<p>Recogimos entre nosotros algunos pesos para comprar panela, arroz y caf\u00e9 para llevar, pero Paula no consigui\u00f3 nada porque las tiendas estaban cerradas a esa hora de la madrugada. Luego, cuando empezaban a abrirlas, la ansiedad les hizo olvidar la idea de la comida y solo pensaron en salir corriendo a buscar la \u00abchiva\u00bb que nos acercar\u00eda al camino de Agua Clara, donde crecen los hongos.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>LA PURIFICACI\u00d3N<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>La ma\u00f1ana era opaca pero c\u00e1lida. Llov\u00eda con fuerza y el agua escurr\u00eda por los brazos, por las piernas, pegaba la camisa a las espaldas y gargareaba entre los zapatos. Los hippies, abrazados por parejas, caminaban adelante. Se deten\u00edan continuamente para mirar el paisaje, o se quedaban largos ratos mirando una flor o \u00e1rbol. Entonces sentimos que, primero en la estaci\u00f3n, cuando cambiamos el hotel por los planchones grasientos del tren, y ahora, bajo esta lluvia, est\u00e1bamos viviendo intensamente y que para eso no se necesita dinero.<\/p>\n\n\n\n<p>Escamp\u00f3 a las nueve de la ma\u00f1ana. Antes nos hab\u00edamos encontrado con dos grupos de hippies que ven\u00edan de comer hongos. Estaban embarrados, sudorosos\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfFalta mucho?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; S\u00ed. Un resto de camino. Ahora va a salir el sol y nos va a pegar fuerte: pero hay que pagarle a la naturaleza en alguna forma la bendici\u00f3n de los hongos.<\/p>\n\n\n\n<p>Una hora m\u00e1s tarde comenzaron a chirriar las tripas. Se acab\u00f3 el camino y anduvimos por las vegas del r\u00edo. Eran ahora las once de la ma\u00f1ana y solo qued\u00e1bamos los tres gringos, una de las muchachas y nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfY los dem\u00e1s? \u00bfSe perdieron?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; No. Se quedaron purificandose (viendo la naturaleza).<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image-17.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-5147\" style=\"width:400px;height:378px\" width=\"400\" height=\"378\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image-17.png 643w, https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image-17-300x284.png 300w, https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image-17-100x95.png 100w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>ROPA AL DIABLO<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Hace mucho calor y sentimos que nos aturdimos. Ellos no. Caminan con ansiedad, resoplan duro con cada paso, pero no aflojan el ritmo. Agua Clara est\u00e1 \u00abcerca\u00bb: faltan un par de horas.<\/p>\n\n\n\n<p>Llegamos despu\u00e9s del mediod\u00eda y nos metemos al r\u00edo. La mayor\u00eda de ellos se ha quedado. Arriban dos horas despu\u00e9s, tiran parte de la ropa en las puertas de las chozas y se van a ba\u00f1ar. Ni un bocado; sin embargo, nadie habla de comer. Se acaban de desnudar en la orilla del r\u00edo, sacan un jab\u00f3n de lavar trapos y se lo pasan de mano en mano. Pensamos un segundo, y luego, nosotros tambi\u00e9n resolvemos tirar la ropa al diablo. El agua est\u00e1 tibia.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>CIVILIZACI\u00d3N SUPERIOR<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Comprendimos por primera vez a los hippies cuando los vemos desnudarse completamente. No se miran. Se quitan la ropa con tanta ingenuidad, con tanta espontaneidad, que infunden respeto. Entonces pensamos que desnudarse es algo tan extraordinariamente natural como lo hacen ellos y que los perdidos somos nosotros que vemos malicia en todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Una hora de ba\u00f1o y no vemos un beso, ni una caricia. Juegan en el agua como ni\u00f1os peque\u00f1os. Nadie \u00abse pierde\u00bb en la maleza, nadie dice una groser\u00eda. Sonr\u00eden con fuerza o se acuestan boca arriba en la orilla, unos muy cerca de los otros, o caminan por parejas, desnudos, agarrados de las manos.<\/p>\n\n\n\n<p>Nosotros no tenemos nada qu\u00e9 decir. Cuando volvemos, la \u00fanica frase es de Jaime: \u00abNo cabe duda. Los hippies son toda una cultura, una civilizaci\u00f3n m\u00e1s avanzada que la nuestra en ciertas cosas. Por eso es dif\u00edcil que los podamos comprender\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfHay algo de comer?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; pregunta por fin uno de ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed. Un agua de panela y una arepa para cada uno.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Es bien. Es bien\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfVamos a buscar hongos?<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>AUT\u00d3MATAS<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Comenz\u00f3 a llover y apuraron el paso sonriendo, dando saltos y corriendo loma abajo. Se ve\u00edan ansiosos, hasta cuando uno de ellos se agach\u00f3 y se qued\u00f3 mirando el primer hongo un par de minutos. Lo arranc\u00f3 y se lo llev\u00f3 a la boca con delicadeza.<\/p>\n\n\n\n<p>El hongo alucin\u00f3geno de estos lugares no debe durar -seg\u00fan ellos- m\u00e1s de dos minutos en la mano, porque se oxida y se convierte en un veneno fulminante. As\u00ed que los devoran con cierta rapidez. En adelante, abundaron. A cada paso sobresal\u00edan del pasto y ellos se arrodillaban para comerlos con voracidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre las cuatro y media, cuando comenzaba el efecto, nos sentamos en el filo de un risco y \u00abcargaron\u00bb un cigarrillo que pasaba de mano en mano. El regreso fue lento. Se hablaba poco, caminaban como aut\u00f3matas, se miraban a veces unos a otros y sonre\u00edan como escondiendo una complicidad, El camino estaba h\u00famedo por que hab\u00eda llovido nuevamente y llegamos a las caba\u00f1as, un poco despu\u00e9s de las seis de la tarde.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>PROTESTA SILENCIOSA<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Sin que les pregunten, cuentan su vida uno por uno, sin tristeza, espont\u00e1neamente, pero con un duro gesto de reproche.<\/p>\n\n\n\n<p>No hab\u00eda uno solo de ellos que no hubiese sido enviado a manicomios, c\u00e1rceles o cuarteles por sus padres. Ni alguno que quisiera volver con su familia, acomodada en la mayor\u00eda de los casos. Entre estos quince hippies solo hab\u00eda dos, provenientes de hogares con escasos recursos.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfPor qu\u00e9 tienen el pelo largo?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; No les gusta a ustedes, \u00bfverdad? Cuando la gente \u00abcom\u00fan\u00bb nos mira la cabeza hace un gesto de rabia, \u00bfno es cierto? Por eso lo usamos as\u00ed: es nuestro grito callado de protesta contra una sociedad de m\u00e1quinas que producen sonidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los hippies rechazan totalmente a la sociedad capitalista, ven en el trabajo, en los formalismos, en los prejuicios -como la ropa- cosas que alienan al hombre. Y son revolucionarios. Buscan la libertad por todos los medios. Por eso destrozan su salud comiendo hongos y tomando mescalina y LSD. Las muchachas est\u00e1n indistintamente con cualquiera de ellos, un d\u00eda, medio d\u00eda, media hora, cuando alguno les gusta. Y aparentemente no sienten celos porque acaso no tienen la noci\u00f3n de propiedad privada del hombre o de la mujer.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>LOS ESCAPISMOS<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Ninguno de ellos habla de los padres con cari\u00f1o. Todos vienen de hogares separados o con grandes problemas que han influido directamente en sus vidas. Los hippies son el producto de una sociedad en descomposici\u00f3n, y en buena parte de sus cosas parecen superiores a ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Nosotros salimos de una sociedad-suciedad que, como no nos comprende, nos trata como a los peores delincuentes. Nos ven luchar solos para salir de este sistema de m\u2026 que lleva siglos hundiendo cada vez m\u00e1s al mundo en un pozo de dinero, y haci\u00e9ndole perder toda clase de sentimientos bellos.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Ustedes (agregan), no se dan cuenta de que toda esta rebeld\u00eda es por falta de amor, de di\u00e1logo, de comprensi\u00f3n, Por eso su respuesta es la c\u00e1rcel, el manicomio.. Nuestros padres son tan locos que ven en nuestra cordura otra cosa y creen que pagando una cl\u00ednica de reposo van a remediar nuestro reclamo de paz\u2026 los problemas aunque no lo quieran, est\u00e1n siempre en su mente. Aparentemente su adhesi\u00f3n exagerada a las drogas obedece a una inaplazable necesidad de evadirse de la realidad.<\/p>\n\n\n\n<p>La claridad de sus conceptos es, empero, total en la mayor\u00eda de los casos:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abTienen perfiles de una civilizaci\u00f3n superior\u00bb:<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; En Woodstock se re\u00fanen 400 mil j\u00f3venes durante tres d\u00edas y no hay una sola discusi\u00f3n, ni una mala cara&#8230; Haga usted una cosa: re\u00fana diez personas durante seis horas y d\u00e9les trago. Luego nos cuenta qu\u00e9 sucede.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>M\u00daSICA ROCK<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>En la noche se re\u00fanen a la orilla del r\u00edo. Uno de los tres gringos toca la guitarra y los dem\u00e1s lo rodean silenciosos, con la mirada perdida. De vez en cuando dicen alguna palabra aparentemente incomprensible.<\/p>\n\n\n\n<p>Aparte del grupo hay dos parejas solitarias, ellas se tienden sobre las piedras y ellos se recuestan a su lado, acercando mucho las caras&#8230; se miran fijamente, no hablan nada. Algunas veces se cogen de la mano y algunas veces sonr\u00eden.<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre las ocho vuelven a las caba\u00f1as, colocan en el piso una vela y se re\u00fanen alrededor. Uno de ellos trae un tocadiscos y ponen m\u00fasica rock. Pasan entonces a la mesa donde est\u00e1 el aparato y \u00abclavan\u00bb los ojos en el disco&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfLes gusta esa m\u00fasica? (Nos pregunta Homero).<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; S\u00ed, suena bien.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Pero ustedes no la comprenden (replica). F\u00edjense en las reacciones, por ejemplo cuando suena un determinado instrumento. Los tambores, por ejemplo. \u00a1Oiga! Tal vez de eso, del sonido, es de lo poco que no hemos podido liberarnos.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>EL PEQUE\u00d1O MANSON<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Unos minutos antes de empezar la sesi\u00f3n de m\u00fasica que motiva sus \u00abviajes\u00bb, nos hab\u00edamos reunido en silencio. Homero trajo un bloque de dulce de guayaba que ten\u00eda un sabor el\u00e9ctrico y se lo entreg\u00f3 al Tibur\u00f3n. Este mordi\u00f3 y comenz\u00f3 a pasarlo de mano en mano. Entonces el peque\u00f1o Manson, el Manson subdesarrollado y su compa\u00f1era, empezaron a hacer una cr\u00edtica de la sociedad y a rechazarnos con sorna. Dejaban ver con cada actitud, con cada frase, un falso sentimiento de superioridad, un enorme complejo\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Ser\u00eda mejor que partieran el dulce con un cuchillo dijo la mujer haciendo una s\u00e1tira, mientras ellos com\u00edan con las manos.<\/p>\n\n\n\n<p>Dejaban transcurrir grandes pausas entre frase y frase. Todo el mundo estaba en silencio, \u00abviajando\u00bb por su cuenta. Pero Manson y su compa\u00f1era, ahora sentada en sus piernas, arremet\u00edan sin parar.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Pensar que en las ciudades hay gente que programa, que sabe qu\u00e9 va a hacer dentro de 15 d\u00edas. Gente que anda por rieles, que vive esclavizada por un reloj. En la ciudad solo hay bloques de cemento. M\u00e1quinas que hablan y que viven con angustia para generar la gran moneda. S\u00ed. La gran moneda. \u00a1Ja!<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>SUBCONSCIENTE DE CRISTAL<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Por el efecto de las drogas que los tienen minados, destrozados f\u00edsicamente, llevan una vida mental. Ven su subconsciente con una facilidad pasmosa que asusta la primera vez que uno come hongos porque se encuentra, boca a boca, con sus defectos, analiza con gran claridad la causa de sus traumas ps\u00edquicos o sus fijaciones mentales, desmenusa sus conflictos. Por eso se sienten superiores al resto del mundo, del que se burlan con estr\u00e9pito: nos llaman \u00abbloques de cemento\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Para entender todo esto -que transcurre en una apartada meseta del Tolima- hay necesidad de hablar poco, porque estando muy cerca de ellos se puede percibir con una facilidad extraordinaria la energ\u00eda mental de cada uno; en la mayor\u00eda de los casos se adivinan sus pensamientos, sus deseos.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image-18.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-5148\" style=\"width:463px;height:575px\" width=\"463\" height=\"575\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image-18.png 607w, https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image-18-241x300.png 241w, https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image-18-76x95.png 76w\" sizes=\"auto, (max-width: 463px) 100vw, 463px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>SANTANA<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Colocan el primer disco: \u00abVamos a escuchar a Santana\u00bb, dice el peque\u00f1o Manson, p\u00e1lido como un tuberculoso, fr\u00e1gil, descarnado. Y Jaime, tal vez tratando de romper el hielo, comenta: \u00ab\u00a1Ah! \u00bfTienen a Santana?\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Manson sonr\u00ede: \u00abCactus, cactus. Aqu\u00ed hay cactus porque me espin\u00e9\u00bb, dice en tono fuerte. Quiere decirles a los dem\u00e1s que descubrimos el agua tibia. (No hay hippie que no tenga a Santana), Jaime, que no hab\u00eda subido a comer hongos, no comprende el valor de las frases.<\/p>\n\n\n\n<p>Es que a medida que pasan los minutos la mente se va haciendo m\u00e1s clara y permite comprender cualquier movimiento, cualquier palabra que en otras circunstancias parecer\u00eda est\u00fapida, sin l\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>VALOR BURGU\u00c9S<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Alguien pregunta algo y nosotros respondemos que s\u00ed, que regresamos a Bogot\u00e1 a las cuatro de la ma\u00f1ana para evitar la caminata de siete horas bajo el sol. Entonces la mujer de Manson pregunta con burla -que al parecer tampoco entiende Jaime-:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00ab\u00bfQu\u00e9 d\u00eda es ma\u00f1ana?\u00bb -Domingo le decimos- y Manson sonr\u00ede.<\/p>\n\n\n\n<p>Para ellos no hay d\u00edas, son tambi\u00e9n un valor burgu\u00e9s que nos tiene (a los postes de concreto) esclavizados. Luego agrega: \u00abPensar que en las ciudades hay gente que tiene que asfixiarse trabajando en colmenas y vivir regida por un calendario. \u00bfPara qu\u00e9? \u00bfPara morirse? Y luego, \u00bfqu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>RITO DE LA LUNA<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>La angustia tremenda fue cediendo poco a poco con la oscuridad de la caba\u00f1a, a medida que iba bajando el volumen de la m\u00fasica que, finalmente, un poco antes de las doce, ces\u00f3 del todo. A esa hora comenz\u00f3 a salir la Luna. Victoriano y algunos m\u00e1s se fueron al r\u00edo a verla: \u201cEs un ritual hay que ver, la salida de la Luna\u00bb, dijo y se alej\u00f3 caminando lentamente. (Unos minutos antes se retorc\u00eda sobre una banca. \u00abEs que ten\u00eda demasiada energia\u00bb, explica m\u00e1s tarde, cuando, en las \u00faltimas horas de la madrugada siguiente, camin\u00e1bamos hacia la carretera, distante siete horas de Agua Clara).<\/p>\n\n\n\n<p>Termin\u00f3 el \u00abviaje\u00bb colectivo y se apagaron las velas en las caba\u00f1as, donde se hablaba muy poco, en voz demasiado baja que permit\u00eda escuchar el traquear de la guadua de las barbacoas, sobre las cuales nos acomod\u00e1bamos lentamente, pero sin poder conciliar el sue\u00f1o: ma\u00f1ana ser\u00eda otro d\u00eda sin pesadillas, sin la angustia que estuvo a punto de enloquecernos porque regresar\u00edamos a la ciudad, a esa ciudad de bloques de cemento donde los hombres viven esclavizados por un reloj y solo piensan en comer, dormir y trabajar.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>EL FESTIVAL DE ANC\u00d3N: PURIFICADORA PEREGRINACI\u00d3N<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>\u00abA\u00fan estamos en el ciclo de g\u00e9minis, el signo de mercurio; con \u00e9l todo es r\u00e1pido\u2026 speed\u00bb. Las palabras de Gonzalo Caro, el organizador, fueron las primeras en escucharse, una media hora antes de iniciarse el festival rock. El ambiente que enmarc\u00f3 su inauguraci\u00f3n era esta ma\u00f1ana, acaso m\u00e1s tenso que durante los d\u00edas que antecedieron\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>La prensa local \u00absalud\u00f3\u00bb la iniciaci\u00f3n del certamen con grandes columnas en las que se daban a conocer un par de comunicados, en los que se condena el festival. Uno est\u00e1 firmado por decenas de habitantes de \u00abLa Estrella\u00bb, el peque\u00f1o pueblo en cuya jurisdicci\u00f3n est\u00e1 el parque de Anc\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abSe trata de una reuni\u00f3n de seres anormales y deshonestos en su m\u00e1ximo\u00bb, dice el comunicado enviado a las autoridades y los \u00f3rganos de informaci\u00f3n. El otro es una resoluci\u00f3n de la Asociaci\u00f3n de Colegios Privados de Antioquia donde, entre otras cosas, se dice: \u00abProtestamos contra este acto contrario a las tradiciones de nuestro pueblo&#8230; se trata de un evento degradante y repulsivo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El contraste estuvo en un grito largo de los hippies que, sobre la hora de la inauguraci\u00f3n, se hab\u00edan por fin congregado en torno al escenario. Los directores del festival, unos segundos antes hab\u00edan llamado, uno a uno, todos grupos pertenecientes a los signos del zodiaco. Luego otro grito colectivo: \u00abpara ponernos en algo y llamar al sol que no quiere salir\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Con la voz lenta, alargando las palabras, uno de ellos trep\u00f3, al tablado y tom\u00f3 los micr\u00f3fonos: \u00abTodos somos hermanos -dijo- todos somos iguales en la m\u00fasica, lo \u00fanico que puede unir al mundo\u00bb. Las frases comenzaron entonces a sucederse: fue llamada una se\u00f1ora que hab\u00eda perdido un bulto de pi\u00f1a, a trav\u00e9s de las 16 torres de altoparlantes regadas por el espacioso came.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n se hizo relaci\u00f3n a la droga: \u00abLa gente que tiene en el campo tiquetes de viajes c\u00f3smicos, mucho cuidado&#8230; si alguien se siente mal, si alguien pone mucha carga en sus pasajes, aqu\u00ed detr\u00e1s del escenario estamos para ayudarlos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>En tres carpas color naranja la Cruz Roja estableci\u00f3 un puesto de socorro: \u00abNos hemos cuidado de traer buena cantidad de drogas, especialmente contra la intoxicaci\u00f3n, contra alucin\u00f3genos y barbit\u00faricos\u00bb, dice una enfermera voluntaria.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abSi\u00e9ntense todos. No importa que el piso este mojado, nosotros estamos calientes por dentro y con la m\u00fasica que comenzar\u00e1 ahora nos calentaremos a\u00fan m\u00e1s\u00bb, dijo otra voz por las torres de parlantes. Sobre la una y media de la tarde sali\u00f3 por fin el sol, entonces se escuch\u00f3 un grito fuerte en todo el campo.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras las palabras de apertura del alcalde inaugurando el festival -dos frases breves-, \u2018Carolo\u2019, el organizador del festival, respondi\u00f3: \u00abbien maestro, gracias por habernos permitido esto tan bello\u00bb. La m\u00fasica ha de sonar todos los d\u00edas hasta las nueve de la noche, cuando comenzar\u00e1n las fogatas del amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Se pregunta en qu\u00e9 consiste y, con una mirada maliciosa, responden: \u00abEs ver la candela, sentirla cerca de la carne para purificarnos.. los burgueses, ustedes los de corbata siempre que oyen la palabra amor piensan en el sexo. Y amor, amigo, amor es todo, es admirar lo bello. La candela es bella\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>PEREGRINACI\u00d3N Y BARRO<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>El campo de Anc\u00f3n amaneci\u00f3 hoy empantanado. A la entrada hubo congesti\u00f3n en la mitad de la ma\u00f1ana, luego, sobre las tres de la tarde, se volvi\u00f3 a apreciar el mismo fen\u00f3meno, que, a medida que terminaba el d\u00eda, desaparec\u00eda casi todo por completo.<\/p>\n\n\n\n<p>Centenares de curiosos que se vinieron caminando hasta aqu\u00ed llenaron desde las primeras horas la carretera y el tr\u00e1fico de automotores se hac\u00eda lento. En la noche del jueves un chubasco que doblaba los \u00e1rboles y un\u00eda las cuerdas de electricidad, hab\u00eda dejado algunos sectores de Medell\u00edn a oscuras.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqui en \u2018La Estrella\u2019, la tempestad con continuas descargas el\u00e9ctricas iluminaba cada segundo el campo, dejando ver las siluetas de unas tres decenas de carpas de colores, instaladas por los hippies. Algunas de ellas fueron arrasadas por el vendaval mezclado de lluvia fuerte. Otras se mec\u00edan al comp\u00e1s de los \u00e1rboles.<\/p>\n\n\n\n<p>Adentro hab\u00eda silencio. Estos j\u00f3venes que en la ma\u00f1ana tocan sus flautas, solitarios, sin importarles la avalancha de curiosos, ten\u00edan la misma cara anoche, los mismos ojos perdidos. Hoy los distinguimos con facilidad porque tienen unas ojeras enormes y sus caras est\u00e1n brillantes por el sudor de la noche.<\/p>\n\n\n\n<p>Aun sin ba\u00f1arse, la mayor\u00eda de los \u00abhippies de verdad\u00bb que han venido a este festival, parecen no interesarse por nada. Son acaso los menos ansiosos por ubicarse alrededor de una caseta alta, cubierta con dos lonas de gruesas franjas verticales, blancas y negras, desde donde los conjuntos har\u00e1n llegar a ellos la m\u00fasica.<\/p>\n\n\n\n<p>En el parque de Bol\u00edvar tambi\u00e9n anoche, como desde el principio de la semana, durmieron a la intemperie varias decenas de ellos. Hoy sobre las nueve de la ma\u00f1ana comenzaron a trasladarse al campo en \u00abel tren del amor\u00bb, que hace viajes espor\u00e1dicos hasta \u00abLa Estrella\u00bb. Este viernes se volcaron al campo de Anc\u00f3n unas diez mil personas, que buscaban ver el festival.<\/p>\n\n\n\n<p>Su iniciaci\u00f3n con lluvia y el marco de resistencia que podr\u00eda ceder en los d\u00edas siguientes, fue, hoy tambi\u00e9n, considerada por el alcalde de la ciudad como \u00abel reconocimiento a una actitud juvenil que no podemos tratar de tapar con las manos\u00bb.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image-50.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-5232\" style=\"width:499px;height:849px\" width=\"499\" height=\"849\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image-50.png 346w, https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image-50-176x300.png 176w, https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image-50-56x95.png 56w\" sizes=\"auto, (max-width: 499px) 100vw, 499px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>LA EMBARRADA GENERAL EN EL FESTIVAL HIPPIE<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Veinticuatro horas despu\u00e9s de iniciarse, todo parec\u00eda indicar esta tarde que el primer festival latinoamericano de rock podr\u00eda fracasar por contratiempos que se escapan de las manos de los organizadores. Hoy se calcula que unas 20 mil personas se volcaron sobre el Parque de Anc\u00f3n, mientras el mal tiempo continuaba entorpeciendo el desarrollo del certamen.<\/p>\n\n\n\n<p>Todas las instalaciones amanecieron all\u00ed inundadas de barro. El olor en las zonas de acceso era, bajo el sol del mediod\u00eda, insoportable por la evaporaci\u00f3n. En tanto, centenares de hippies completamente embarrados y descalzos continuaban inmutables oyendo la m\u00fasica y contemplando la naturaleza.<\/p>\n\n\n\n<p>El concierto, suspendido a la noche un poco despu\u00e9s de las ocho, se inici\u00f3 esta ma\u00f1ana antes de las doce, con horas de anticipaci\u00f3n a la prevista. Anoche los \u00faltimos conjuntos en salir al tablado abreviaron el tiempo de actuaci\u00f3n ante las condiciones del invierno. Como ayer, hoy tampoco hubo vigilancia en el parque. La afluencia de gente, que dobl\u00f3 en cantidad a la de ayer, oblig\u00f3 a que los organizadores hicieran grandes esfuerzos por tratar de controlar los desmanes que se iniciaron la noche anterior.<\/p>\n\n\n\n<p>Ricardo Echeverry, coordinador general del certamen, dijo despu\u00e9s del mediod\u00eda que las autoridades hab\u00edan negado hasta esa hora toda su ayuda. A las cinco de la tarde, en un d\u00eda gris, la situaci\u00f3n continuaba empeorando. Solo ocho polic\u00edas pudieron ser localizados por los reporteros en las afueras del campo.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Gonzalo Caro, el principal organizador, \u00abse ha tratado de bloquear el festival, con el agravante de que adem\u00e1s de la falta de vigilancia por parte de la polic\u00eda, el comportamiento de una buena parte de los visitantes es muy malo\u00bb. Seg\u00fan sus palabras, los mismos hippies reforzaron desde la madrugada la \u00abguardia c\u00edvica de control\u00bb, pero todo esfuerzo result\u00f3 incapaz por la cantidad de visitantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Anoche la mayor\u00eda de estos j\u00f3venes permaneci\u00f3 en el campo, a pesar del barro, el intenso fr\u00edo y la lluvia. Unos dos centenares de ellos fueron atropellados por borrachos, hampones y depravados que, seg\u00fan la guardia c\u00edvica, \u00abtrataron de cometer toda clase de il\u00edcitos\u00bb. Miembros del mismo grupo dijeron que m\u00e1s de 15 carpas fueron asaltadas mientras los muchachos se reun\u00edan en torno al escenario, desapareciendo las pocas piezas de ropa y comida que all\u00ed se guardaban.<\/p>\n\n\n\n<p>Caro anot\u00f3 respecto de lo \u00faltimo: \u00abTodos los borrachos que hab\u00eda en la ciudad se vinieron al campo de Anc\u00f3n despu\u00e9s de las siete de la noche. Insultaron a las mujeres y agredieron de palabra a todos los hippies que hab\u00eda en el lugar\u00bb. Por otra parte, comunic\u00f3 a la prensa que ayer domingo se hab\u00edan pedido refuerzos a la polic\u00eda y al alcalde, pero que despu\u00e9s de tres conferencias con ellos nada se hab\u00eda hecho para solucionar la situaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>A las cinco de la tarde, se hab\u00edan completado 29 horas desde que inici\u00f3 el festival. A esa hora, las instalaciones de la Cruz Roja amanecieron inundadas: hab\u00edan atendido 14 casos de intoxicaci\u00f3n por abuso de drogas; 36 j\u00f3venes hab\u00edan sido tratados por infecciones severas en la piel y 14 presentaban heridas de peque\u00f1a magnitud por porrazos a causa del mal estado del terreno.<\/p>\n\n\n\n<p>Para los miembros de la Cruz Roja, las intoxicaciones todas catalogadas de leves menos tres que exigieron hospitalizaci\u00f3n, obedecen en parte a las condiciones f\u00edsicas de los j\u00f3venes. Desde cuando comenz\u00f3 el \u2018Alfa\u2019, un poco despu\u00e9s de la madrugada de ayer, es poco lo que han podido comer porque vinieron sin dinero.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, la mayor\u00eda ha completado casi una semana -se suman los d\u00edas de viaje a pie- pr\u00e1cticamente sin dormir. Los organizadores dijeron que desde el mediod\u00eda se hac\u00edan gestiones para conseguir comida y ropas, pues las condiciones de los j\u00f3venes \u00abson p\u00e9simas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Isidro G\u00f3mez, jefe de rescate de la Cruz Roja en las riberas del caudaloso r\u00edo Medell\u00edn, dijo que anoche fue posible salvar la vida de 12 curiosos que, por entrar sin pagar, fueron arrastrados por la corriente. Asimismo, Orlando Carvajal, de la misma organizaci\u00f3n, se\u00f1ala: \u00abLos visitantes est\u00e1n abusando de esta gente que es muy pac\u00edfica y no molesta para nada. Las autoridades est\u00e1n abocando el festival a un grave problema de orden p\u00fablico si no se pone vigilancia a tiempo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El m\u00e9dico voluntario -tambi\u00e9n de la Cruz Roja- Alfonso Sierra (26 a\u00f1os), se\u00f1al\u00f3 por su parte que hasta el momento, fuera de tres casos de intoxicaci\u00f3n \u00abm\u00e1s o menos delicada\u00bb, el resto de los problemas tratados eran simples y sin complicaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/Captura-de-pantalla-2024-06-24-211440.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-5145\" style=\"width:496px;height:704px\" width=\"496\" height=\"704\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/Captura-de-pantalla-2024-06-24-211440.png 554w, https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/Captura-de-pantalla-2024-06-24-211440-211x300.png 211w, https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/Captura-de-pantalla-2024-06-24-211440-67x95.png 67w\" sizes=\"auto, (max-width: 496px) 100vw, 496px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>FOGATAS DEL AMOR<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Tanto ayer como esta noche las \u00abfogatas del amor\u00bb fueron suspendidas por la lluvia y \u00abpor el peligro que significa la avalancha de visitantes inescrupulosos\u00bb. Seg\u00fan media docena de hippies entrevistados, las personas que se acercaron al lugar el viernes por la noche, estaban atra\u00eddas \u00abpor un morbo tremendo, porque se imaginaron que nosotros \u00edbamos a hacer algo indebido&#8230; y cerca de las fogatas solamente quer\u00edamos calentarnos y contemplar la candela\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Asimismo, hoy como ayer, unos 400 j\u00f3venes se vinieron a Medell\u00edn una vez terminado el concierto, para dormir en las calles y parques, bajo alares y puertas, trat\u00e1ndose de proteger de la lluvia. En las primeras horas de la ma\u00f1ana, embarrados y hambrientos, \u00abasaltaban\u00bb a todos los transe\u00fantes para pedirles dinero con qu\u00e9 comprar algo de comer.<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre las nueve de la ma\u00f1ana la gran mayor\u00eda de ellos inici\u00f3 una larga peregrinaci\u00f3n (dos horas) a pie hasta el campo de Anc\u00f3n, para asistir al segundo concierto de m\u00fasica rock. Anoche, bajo un torrencial aguacero, los hippies durmieron hasta en algunos calabozos de la polic\u00eda, a donde se acercaron para pedir protecci\u00f3n contra el agua.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos estos inconvenientes restaron brillantez al festival que se iniciara ayer en un d\u00eda h\u00famedo pero que hoy ha convertido el campo en un lodazal maloliente, donde abundan los truhanes \u00e1vidos de atropellar a esta pac\u00edfica juventud.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Medio: El Tiempo Fecha: 24 de enero, 18 y 19 de junio de 1971 Por: Germ\u00e1n Castro Caycedo \/ Fotos: Germ\u00e1n Castro Caycedo En la Colombia de los a\u00f1os 70, Germ\u00e1n Castro Caycedo se adentra en los movimientos contraculturales para escribir tres cr\u00f3nicas vibrantes. 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