{"id":4925,"date":"2024-02-06T11:53:51","date_gmt":"2024-02-06T16:53:51","guid":{"rendered":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/?p=4925"},"modified":"2024-07-11T18:07:30","modified_gmt":"2024-07-11T23:07:30","slug":"ocho-cronicas-desde-la-sierra-nevada-del-cocuy","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/2024\/02\/06\/ocho-cronicas-desde-la-sierra-nevada-del-cocuy\/","title":{"rendered":"OCHO CR\u00d3NICAS DESDE LA SIERRA NEVADA DEL COCUY"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Medio:<\/strong> El Tiempo<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fecha:<\/strong> 02 al 16 de enero de 1973<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por:<\/strong> Germ\u00e1n Castro Caycedo \/ Fotos: Germ\u00e1n Castro Caycedo<\/p>\n\n\n\n<p>En ocho cr\u00f3nicas desde la Sierra Nevada del Cocuy, Germ\u00e1n Castro Caycedo nos sumerge en la majestuosidad y el misterio de los nevados colombianos, narrando la desaparici\u00f3n de dos alpinistas europeos en las entra\u00f1as de esta imponente monta\u00f1a. Publicadas en el peri\u00f3dico El Tiempo, entre el 2 y el 16 de enero de 1973, estas cr\u00f3nicas trascienden la mera b\u00fasqueda para convertirse en un profundo an\u00e1lisis de la lucha del hombre contra la naturaleza salvaje y su propia fragilidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Con su pluma aguda y perspicaz, teje una historia de aventura, supervivencia y misterio, llevando al lector a una expedici\u00f3n period\u00edstica que desaf\u00eda los l\u00edmites del coraje humano y la ind\u00f3mita belleza de la Sierra Nevada del Cocuy, donde cada cr\u00f3nica es un pelda\u00f1o hacia el descubrimiento de verdades ocultas entre la nieve de las monta\u00f1as.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>1. LOS ALPINISTAS PERDIDOS: \u00bfSECUESTRO O ATRACO?<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><strong>Fecha:<\/strong> 02 de enero de 2023<\/p>\n\n\n\n<p>Que las nieves de El Cocuy se hayan devorado a dos alpinistas europeos internados en ellas hace 30 d\u00edas, parec\u00eda ayer solo una conclusi\u00f3n de las investigaciones hechas por miembros de la colonia brit\u00e1nica. Es que para ellos, en el caso hay algunos episodios que los hacen inclinarse a pensar en un posible atraco o secuestro.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto parece ahora oscurecer las esperanzas fundadas hasta hace una semana respecto de su aparici\u00f3n. Al atardecer de ayer nosotros logramos conocer los nombres exactos y algunos datos que son los mismos que hasta la fecha han servido para barajar las pesquisas iniciales.Se trata de Peter Jennings, un australiano, y de Ian Harverson, un ingl\u00e9s, que hab\u00edan llegado a Colombia en 1973, y luego de permanecer algunas semanas aqu\u00ed, se fueron al Per\u00fa. All\u00ed estuvieron tres meses, tiempo durante el cual hicieron escaladas en escarpados picos de los Andes, que nadie hab\u00eda logrado antes. Para Colin McLean, un veterano monta\u00f1ista que ocupa el cargo de primer secretario de la Embajada Brit\u00e1nica, la zona en la cual se internaron los dos j\u00f3venes es muy peligrosa.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"912\" height=\"625\" src=\"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/IMG_8206.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5476\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/IMG_8206.jpg 912w, https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/IMG_8206-300x206.jpg 300w, https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/IMG_8206-768x526.jpg 768w, https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/IMG_8206-139x95.jpg 139w\" sizes=\"auto, (max-width: 912px) 100vw, 912px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Se sabe, por ejemplo, que all\u00ed ha reinado en estas \u00faltimas semanas un tiempo muy malo, con temperaturas glaciales, capas espesas de nieve que se deslizan en forma permanente y ventiscas turbulentas que arrasan con cualquier se\u00f1al de vida. Adem\u00e1s, el nevado, que se localiza en la curva que toma la Cordillera Oriental al acercarse a la frontera venezolana, est\u00e1 formado por rocas muy agresivas. \u00c9l estuvo all\u00ed hace algunos d\u00edas y observ\u00f3 que la zona es \u00abcastigada\u00bb, adem\u00e1s, por varios r\u00edos que se hallan totalmente congelados y de bastante profundidad, algo que para los monta\u00f1istas significa \u00abun peligro espantoso\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Jennings y Harverson terminaron su temporada en el Per\u00fa cuando iba por su mitad el mes de octubre y regresaron a Colombia para planificar la escalada a El Cocuy, hacia donde salieron a finales del mes de noviembre. Por sus contactos con la Embajada Brit\u00e1nica, hoy se calcula que cada uno de ellos tiene una edad aproximada de 25 a\u00f1os. \u00abSon muy fuertes, corpulentos y de una gran experiencia en monta\u00f1ismo\u00bb, dijo el diplom\u00e1tico McLean. Ellos partieron llevando en sus bolsillos 790 d\u00f3lares en cheques viajeros expedidos en el First National City Bank de Bogot\u00e1, que solamente pueden ser negociados por sus due\u00f1os. Las chequeras ten\u00edan talonarios de 10 d\u00f3lares cada uno y est\u00e1n marcadas con la serie 153-307, y van de los n\u00fameros 152 a 320.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>SOSPECHA<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Peter Kley es otro ingl\u00e9s residenciado en Colombia hace unos diez a\u00f1os que conoci\u00f3 a los monta\u00f1istas y a la novia de uno de ellos, que vive aqu\u00ed. Impresionado por la desaparici\u00f3n, estuvo en la zona unos seis d\u00edas, y al otro lado de El Cocuy en una finca llamada \u00abLa Esperanza\u00bb, se encontr\u00f3 con un grupo de campesinos que le contaron que hab\u00edan visto a dos gringos en la monta\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la verdad es que Kley confes\u00f3 a su regreso que aquellos hombres no le hab\u00edan inspirado ninguna confianza. \u00abTen\u00edan facha de bandidos\u00bb, le dijo a un periodista de la BBC de Londres que se halla en Bogot\u00e1. Luego de hablar con ellos, el brit\u00e1nico supo que hab\u00eda sido a principios de diciembre cuando fueron vistos por el grupo de campesinos, seg\u00fan los cuales, al descender, se embarcaron en el cami\u00f3n de Jes\u00fas Gamboa, un hombre del lugar que los llev\u00f3 en direcci\u00f3n a la frontera con Venezuela.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto del cami\u00f3n, sin embargo, le parece \u00abmuy extra\u00f1o\u00bb a Kley, porque los dos exploradores deb\u00edan regresar a Bucaramanga y Bogot\u00e1, donde hab\u00edan establecido sus principales contactos. Por ejemplo, acordaron previamente al viaje regresar a la capital de Santander, donde, una norteamericana amiga de ellos y que pertenece a Cuerpos de Paz les guardar\u00eda sus costosos equipos de alpinismo. Ella dijo ayer que no sab\u00eda nada y que ya ha pasado mucho tiempo desde la fecha prevista para el regreso. En G\u00fcic\u00e1n, Kley averigu\u00f3 si alg\u00fan extranjero hab\u00eda recibido o enviado cartas, y en El Cocuy pregunt\u00f3 por llamadas telef\u00f3nicas que hubiesen entrado o salido. Los empleados de correos y de Telecom respondieron en forma negativa.<\/p>\n\n\n\n<p>Asimismo, en San Crist\u00f3bal (Venezuela) interrog\u00f3 a las autoridades si hab\u00eda prisioneros gringos y las averiguaciones hechas hasta hoy revelan que no. Esta es una de las bases que podr\u00eda descartar el cuento del cami\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de partir, el australiano les hab\u00eda dicho a algunos amigos que deseaba quedarse en Colombia m\u00e1s tiempo, y por eso, primero que todo, ir\u00eda a C\u00facuta para renovar su visa de turista. Luego s\u00ed iniciar\u00eda su aventura en el Nevado. Este es otro indicio para quienes investigan el caso, echar\u00eda por tierra la noticia de los campesinos.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"643\" height=\"502\" src=\"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/IMG_8211.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5482\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/IMG_8211.jpg 643w, https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/IMG_8211-300x234.jpg 300w, https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/IMG_8211-122x95.jpg 122w, https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/IMG_8211-70x55.jpg 70w\" sizes=\"auto, (max-width: 643px) 100vw, 643px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Seg\u00fan el F-2 de Bucaramanga, alg\u00fan forastero compr\u00f3 comida para unos ocho d\u00edas en El Cocuy, entre el 3 y el 4 de diciembre. Esto quiere decir que,si los alpinistas est\u00e1n all\u00ed, la falta de provisiones los debe haber hostigado, \u00abtanto como para que hayan muerto, porque ya llevan un mes\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEl argumento central sobre el cual se est\u00e1 trabajando es que ellos pudieron ser asaltados. La zona es peligrosa y por ella merodean los hampones utilizados por esmeralderos para sus trabajos. Adem\u00e1s, existe el antecedente de que hace algunos a\u00f1os &#8211; se est\u00e1 precisando el caso &#8211; dos monta\u00f1istas alemanes fueron secuestrados en la misma zona. La noticia no recibi\u00f3 mayor trascendencia en su oportunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>El caso de Jennings y Harverson parece ahora inquietante, porque si en realidad hubiesen salido, en su primer contacto con la civilizaci\u00f3n habr\u00edan llamado a alguno de sus contactos. Las autoridades en Santander dijeron que no deb\u00eda descartarse la posibilidad de que ellos est\u00e9n perdidos en el Llano, lo que para los investigadores ingleses \u00abes muy improbable\u00bb. Empero, el DAS y el F-2 de Bucaramanga han iniciado una gran operaci\u00f3n para allegar m\u00e1s pistas que puedan conducir al hallazgo de los dos hombres que hoy, para sus amigos, tienen muy pocas posibilidades de estar con vida.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>2. LOS ALPINISTAS PERDIDOS: DESESPERADA B\u00daSQUEDA EN LA SIERRA DEL COCUY<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><strong>Fecha:<\/strong> 08 de enero de 1974<\/p>\n\n\n\n<p>Un mes y 21 d\u00edas despu\u00e9s que dos monta\u00f1istas desaparecieron en la Sierra Nevada del Cocuy, su b\u00fasqueda se ha tornado casi desesperada, con resultados hasta ahora negativos. Ian Harverson y Peter Jennings, un ingl\u00e9s y un australiano que abandonaron a Bogot\u00e1 el 16 de noviembre para venirse hasta aqu\u00ed, est\u00e1n siendo buscados ahora por dos comisiones. La una sali\u00f3 de San Vicente de Chucur\u00ed, en Santander, al otro lado de una inmensa cadena monta\u00f1osa que nosotros tenemos ahora muy cerca.<\/p>\n\n\n\n<p>La otra entr\u00f3 por aqu\u00ed, y est\u00e1 encabezada por el segundo secretario de la embajada inglesa, un grupo de baquianos y dos alpinistas voluntarios, un alem\u00e1n y un franc\u00e9s, que se hallaban de vacaciones en Bogot\u00e1 cuando se dio la alarma. Sin embargo, luego de siete semanas, parece hoy haber comenzado a asaltar a las comisiones un marcado pesimismo. La Sierra Nevada del Cocuy es una inmensa masa de monta\u00f1as, castigada por enormes precipicios y pasos falsos, en los cuales solo se descubren profundas fosas en la roca cubierta de nieve, cuando qui\u00e9n no conoce el lugar se va hasta sus profundidades.<\/p>\n\n\n\n<p>Al parecer, el ingl\u00e9s y el australiano no penetraron aqu\u00ed con personas conocedoras de la zona. Esta primera versi\u00f3n sobre su desaparici\u00f3n, que es precisamente lo que nos mantiene aqu\u00ed con el grupo de rescate, ha sido confirmada por campesinos y hacendados de G\u00fcic\u00e1n. Pero, aparte de eso, hay una segunda posibilidad que parece tomar cada vez m\u00e1s fuerza. Es la de un atraco para despojarlos de sus valiosos equipos. Nosotros hemos pasado las \u00faltimas horas al lado de la prometida del australiano, una inglesa de 24 a\u00f1os, Jan Rawlinson, quien es profesora, hace dos a\u00f1os y medio, en un colegio anglo- colombiano de Bogot\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella ha se\u00f1alado insistentemente su creencia de que sobre el 4 de enero (fecha prevista para el regreso) su novio la haya llamado telef\u00f3nicamente desde El Cocuy, Capitanejo o M\u00e1laga, para avisarle su regreso. Esto, desde luego, abrigar\u00eda el argumento de que los dos hombres s\u00ed bajaron de la sierra. Esta ma\u00f1ana, bajo una intensa niebla que cubre al amanecer las faldas de la Sierra, y luego de haber pasado una noche pr\u00e1cticamente en vela, Jan nos dijo: \u00abLa sirvienta de mi casa recibi\u00f3 una llamada de larga distancia el d\u00eda 4 de diciembre. A m\u00ed nadie, absolutamente nadie diferente de Peter (Jennings) pod\u00eda buscarme desde otra ciudad distinta de Bogot\u00e1\u00bb. Por este motivo, nosotros resolvimos bajar a las poblaciones y ciudades que tienen las mejores comunicaciones para buscar archivos.<\/p>\n\n\n\n<p>Con ella hemos escarbado los recibos de Telecom en Capitanejo, El Cocuy y M\u00e1laga. En esta \u00faltima ciudad, con la valiosa colaboraci\u00f3n del gerente, Rom\u00e1n Correa Segura, y de los empleados, pudimos ver todo lo correspondiente a los meses de noviembre, diciembre y enero. El resultado ha sido adverso. En las poblaciones anteriores, ha sido igual&#8230;. m\u00e1s de la mitad de la fecha ha sido empleada en revisar planillas de los pasajeros embarcados en la zona en estos \u00faltimos meses. Esta labor, que realizamos mientras las patrullas de rescate regresan a El Cocuy, buscan despejar algunas dudas de la novia de Jennings. Al llegar a las diferentes poblaciones todas las personas interrogadas han dicho que los vieron en los \u00faltimos d\u00edas. Ella cree, sin embargo, que hay en el pa\u00eds decenas de caminantes gringos, y que para el colombiano \u00abcom\u00fan y corriente\u00bb, resulta dif\u00edcil distinguir un norteamericano de otro.<\/p>\n\n\n\n<p>El campamento establecido al pie del nevado es silencioso. Timothy Ross, reportero de la BBC de Londres, que nos acompa\u00f1a, la se\u00f1orita Rawlinson y un grupo de personas muestran ansiedad por el regreso de la patrulla, previsto para el amanecer de ma\u00f1ana. Solo ellos podr\u00e1n despejar parte del interrogante, sumido all\u00e1 arriba entre una sierra agresiva, a la que solo se puede penetrar con equipos especiales. Para los campesinos de la regi\u00f3n, la posibilidad de haber ca\u00eddo en alguno de los profundos abismos, o perecido bajo un alud de nieve, es muy fuerte. Mientras tanto, nosotros escuchamos algunas veces rezar a la muchacha que, engarrotada de fr\u00edo, como todos nosotros, cuenta los minutos y les segundos con desesperaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>3. LOS ALPINISTAS PERDIDOS: HALLAN TODA LA COMIDA ABANDONADA EN LA NIEVE<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><strong>Fecha: <\/strong>11 de enero de 1974<\/p>\n\n\n\n<p><strong>PORTADA:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Sigue el drama en la cima del pico Rita Cuba Negro, el primer secretario de la embajada brit\u00e1nica, Colin McLean, inspecciona a la distancia. La b\u00fasqueda es desesperada. Pero los alpinistas perdidos en El Cocuy son diferentes a los dosque se extraviaron y fueron localizados poco despu\u00e9s en la Sierra de Santa Marta.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>INTERNO:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Seis d\u00edas despu\u00e9s de haberse iniciado la angustiosa b\u00fasqueda de dos alpinistas a quienes se supone p\u00e9rdidos en la inmensa Sierra Nevada del Cocuy hace cerca de dos meses, han sido hallados los primeros rastros concretos. Al comenzar la tarde del martes, a unos 40 minutos de marcha lenta hasta abajo de donde termina la s\u00f3lida capa de hielo que cubre el pico Rita Cuba Negro, fue descubierto un campamento abandonado por ellos. En \u00e9l estaban acomodados bajo un hule amarillo varios objetos y papeles de identidad del ingl\u00e9s lan Harverson y del australiano Peter Jennings, quienes son buscados en forma infatigable.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Nosotros llegamos hasta all\u00ed con un veterano alpinista, el se\u00f1or Colin McLean, que a la vez ocupa el cargo de Primer Secretario de la embajada brit\u00e1nica, y de Timothy Ross, un periodista de \u00abThe Observer\u00bb, el semanario londinense. Minutos antes hab\u00eda comenzado a caer una lluvia densa de diminutos granizos que, al chocar con la cara, produc\u00edan una especie de punzadas quemantes en la piel. El temporal arreci\u00f3 ligeramente y pronto estuvimos empapados de pies a cabeza. Desde unos diez metros, lo primero que vimos fue un bulto amarillo y un poco m\u00e1s Arriba, al lado de una gran piedra, un par de tanques que conten\u00edan buena cantidad de gasolina para las estufas de los dos hombres.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"591\" height=\"766\" src=\"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/IMG_8210.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5478\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/IMG_8210.jpg 591w, https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/IMG_8210-231x300.jpg 231w, https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/IMG_8210-73x95.jpg 73w\" sizes=\"auto, (max-width: 591px) 100vw, 591px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>El hallazgo fue hecho unas horas antes por el campesino Jos\u00e9 Ussa, quien subi\u00f3 hasta all\u00ed para llevarnos caballos, en los cuales descender\u00edamos la interminable pared rocosa que hay como antesala del nevado. Ussa estaba acostado en el suelo y cuando nos vio aparecer all\u00e1 arriba, trat\u00f3 de hacernos algunas se\u00f1ales de luz con un espejo, pero no hab\u00eda logrado ning\u00fan resultado: a esa hora ser\u00eda la 1:45 de la tarde la niebla que en esta semana surge despu\u00e9s del mediod\u00eda, hab\u00eda cubierto el sol y comenzaba a volverse muy espesa y de un color de lej\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando estuvimos cerca, el hombrecillo sali\u00f3 a nuestro encuentro; ten\u00eda la cara alargada por el susto, le temblaban ligeramente las manos y se notaba bastante excitado.\u00bbAll\u00ed, all\u00ed mero en donde termina la roca, entre las piedras, hay rastros de un campamento viejo. Parece un muerto. Yo no lo toqu\u00e9 porque me dio mucho susto.. Ahora hace unos minutos cuando a ustedes los encerr\u00f3 la nube de arriba, yo encontr\u00e9 el bulto ese. Estaba oscuro y el perro se puso a ladrar y se me fue. Estoy asustado&#8230;\u00bb. Terminamos de atravesar las gigantescas lajas pendientes que brillan por el agua que llora el nevado y trepamos hasta la zona de grandes piedras y arena calcinada que hay m\u00e1s abajo. El bulto amarillo estaba inm\u00f3vil. Realmente parec\u00eda cubrir un cuerpo humano.<\/p>\n\n\n\n<p>Al llegar all\u00ed, el se\u00f1or McLean se acomod\u00f3 mejor un peque\u00f1o sombrero de tela blanca y nos hizo reunir en torno suyo: \u00abNo quiero que nadie toque esto hasta que no estemos todos aqu\u00ed\u00bb, dijo con preocupaci\u00f3n y, desenfundando la mano de su mit\u00f3n de lana gris, comenz\u00f3 a destapar. Lo primero que salt\u00f3 fue un zapato del alpinista. \u00c9l lo tom\u00f3 con frialdad y murmur\u00f3: \u00abTen\u00eda el pie peque\u00f1o\u00bb. Luego vimos en el borde del hule una marca: \u00abP. H. Jennings\u00bb, escrita con gruesas letras de tinta. Debajo hab\u00eda dos costales con moho, un malet\u00edn de cuero crudo y un talego del almac\u00e9n Ley de Bogot\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>En uno de los sacos hab\u00eda buena cantidad de comida, que m\u00e1s tarde el se\u00f1or McLean inventari\u00f3, bas\u00e1ndose en la lista de mercado que estaba escrita en la libreta de apuntes del alpinista ingl\u00e9s: faltaba una peque\u00f1a raci\u00f3n, como para dos o tres d\u00edas, la cual ellos &#8211; en una emergencia &#8211; hubiesen podido hacer durar hasta una semana. La comida estaba en un sitio que hizo pensar a los expertos que Harverson y Jennings -los desaparecidos- partieron desde este campamento provisional hecho por ellos, para hacer algunas exploraciones cercanas, posiblemente con el prop\u00f3sito de regresar esa noche o la siguiente. Ahora nosotros pod\u00edamos imaginarnos f\u00e1cilmente que ellos no volvieron nunca hasta aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Asimismo la buena cantidad de gasolina que estaba al lado, significaba que, despu\u00e9s de un par de d\u00edas de haber partido, ya no tuvieron con qu\u00e9 calentar alimentos o simplemente agua. Adem\u00e1s de la comida, hallamos varios libros en ingl\u00e9s, cartas personales, papeles de identificaci\u00f3n, un mapa, un par de alpargates sin estrenar y otras chucher\u00edas. Esto parece indicar que ellos dejaron en el campamento lo que pod\u00eda ser estorbo para incursiones no muy lejanas de all\u00ed, sobre las faldas de los picos Rita Cuba Negro y Rita Cuba Blanco, que ahora comenzaban a desaparecer encima de nosotros en medio de una nube que, finalmente, no permit\u00eda vernos los unos a los otros, a m\u00e1s de diez metros de distancia. Recogimos los objetos del campamento, los <em>encaramamos<\/em> en una de las bestias y cuando el fr\u00edo comenzaba a pasar de 9 grados bajo cero, iniciamos un peligroso descenso a trav\u00e9s de descomunales precipicios y gargantas de granito macizo que van a desembocar la casa de un campesino, escogida como punto de comunicaci\u00f3n entre las dos patrullas que ahora trabajan en esta operaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Para subir de la casa hasta el borde de la nieve m\u00e1s cercana hay que hacer una jornada de cuatro horas a caballo, agarrados de las piedras que a medida que uno trepa, se van desprendiendo y ruedan por muchos minutos antes de sonar abajo, en el acantilado. Luego la jornada es de unas dos horas de lenta marcha a pie, en la cual el ruido que hace el coraz\u00f3n parece la \u00fanica compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>El aire es seco y hiere los pulmones, no mucho tiempo despu\u00e9s de sobrepasar los cuatro mil metros de altura. Es que contiene poco ox\u00edgeno, lo que &#8211; seg\u00fan los expertos &#8211; hace que un hombre trabaje all\u00ed como si tuviera solamente un pulm\u00f3n. El m\u00e1s leve ejercicio resulta agotador. Uno siente la sangre correr a borbotones por las arterias, mientras de la nariz comienza a salir un l\u00edquido helado, que causa laceraciones, hasta dejarla llagada.<\/p>\n\n\n\n<p>Nosotros subimos hasta lo m\u00e1s bajo del Rita Cuba Negro con el se\u00f1or McLean, porque \u00e9l quiso que lo visit\u00e1ramos para que nos di\u00e9ramos cuenta de lo dif\u00edcil que es la b\u00fasqueda. Solo hasta que uno llega a la cima es cuando se da cuenta que la Sierra del Cocuy est\u00e1 formada por cerca de 30 picos de roca y nieve la mayor\u00eda, cubiertos por 500 a 1000 metros de colchones de hielo que tienen un espesor que oscila entre 10 y 100 metros. En total, son 34 kil\u00f3metros de sur a norte cubiertos de hielo.Para nosotros la experiencia result\u00f3 dif\u00edcil.<\/p>\n\n\n\n<p>A medio camino y cuando abandonamos los 3.700 metros, sent\u00ed varias veces ligeros mareos. Arriba los anteojos ahumados oscuros, parec\u00edan no proteger mis ojos. Por varios segundos la vista se me oscureci\u00f3 y las pupilas me dolieron como si me hubiesen clavado agujas en el centro. El se\u00f1or McLean me dijo que cuando se permanece en estas condiciones, por m\u00e1s de siete horas, la persona queda ciega por el reflejo de la nieve, durante unos tres o cuatro d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Los alpinistas utilizan hasta dos pares de espejuelos muy densos, especiales para estas zonas.El hallazgo del campamento de los exploradores perdidos, que por suerte encontramos en una exploraci\u00f3n informativa ha dado un vuelco a todas las especulaciones hechas hasta ahora. Esto permitir\u00e1 establecer una zona exacta, donde acaso tuvieron alg\u00fan percance. Para quienes dirigen la operaci\u00f3n, ellos no deben estar lejos de la zona en que nosotros merodeamos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ma\u00f1ana al amanecer un campesino subir\u00e1 hasta el campamento donde un alpinista colombiano, un franc\u00e9s y un alem\u00e1n regresan en las noches, luego de explorar el pico Pan de Az\u00facar y en el P\u00falpito del Diablo. All\u00ed ser\u00e1 suspendida la b\u00fasqueda y se concentrar\u00e1 en los Rita Cubas posiblemente dentro de un d\u00eda y medio. En esta nueva zona hay grandes paredes de hielo y profund\u00edsimas grietas abiertas, que nosotros hemos visto hoy cerca de las narices con unos poderosos bin\u00f3culos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>4. LOS ALPINISTAS PERDIDOS: LOCALIZAN M\u00c1S HUELLAS<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><strong>Fecha:<\/strong> 12 de enero de 1974<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLos alpinistas franceses, mi querido amigo, tenemos una muy vieja tradici\u00f3n que no va m\u00e1s all\u00e1 de esto: si un compa\u00f1ero tuyo cae, es necesario buscar su cuerpo y tratar de darle sepultura. \u00bfPor qu\u00e9 lo hacemos? No es asunto de intereses. Nuestro problema es m\u00e1s, mucho m\u00e1s de aquel \u201choy por ti, ma\u00f1ana por m\u00ed\u201d, no es asunto de hermandad\u2026 Mire una cosa: hay que subir all\u00e1, saber lo que se experimenta en esas soledades y entonces s\u00ed se comprender\u00e1 que vivimos atados por un sentimiento. Ll\u00e1melo, si usted quiere, hermandad de la nieve\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Este es Jean Antol\u00edn, uno de los hombres que han buscado casi hasta agotar sus energ\u00edas a dos monta\u00f1istas que \u00e9l no conoce pero que se cree est\u00e1n perdidos en la Sierra Nevada del Cocuy, en Boyac\u00e1, cerca de la frontera con Venezuela.. Antol\u00edn baj\u00f3 ayer tarde para hacer descansar sus pulmones y dej\u00f3 arriba al alem\u00e1n Hubert Frank y al colombiano Jos\u00e9 Curcio.<\/p>\n\n\n\n<p>El plan era que aquellos dos repasaran el Pan de Az\u00facar y El P\u00falpito del Diablo. Anteriormente fueron halladas all\u00ed unas huellas y no deseaban abandonar la b\u00fasqueda en esa zona abrigando alguna duda. Pero al llegar abajo, a la casa de un campesino establecida como punto de enlace, \u00e9l se encontr\u00f3 con la noticia de que el se\u00f1or McLean -de la embajada brit\u00e1nica- hall\u00f3 abandonada casi toda la comida de los hombres perdidos en una zona que a\u00fan no ha sido explorada. Esto los llev\u00f3 a determinar que es necesario retirarse de los puntos anteriores y entrar lo m\u00e1s pronto posible al \u00e1rea donde estaba el campamento. Por este motivo mandaron a llamar al alem\u00e1n y al colombiano, que bajaron este mediod\u00eda para atacar el nuevo frente, con la ilusi\u00f3n de poder salvar esas dos vidas.<\/p>\n\n\n\n<p>Los cuatro hombres que componen los equipos de b\u00fasqueda se hab\u00edan reunido a principios de este mes, a ra\u00edz de la alarma sobre la desaparici\u00f3n de dos j\u00f3venes, un ingl\u00e9s y un australiano y lo primero que supieron era que se trataba de dos monta\u00f1istas muy expertos. El ingl\u00e9s, especialista en escaladas sobre nieve. El australiano, en trepar rocas, porque en su pa\u00eds no hay glaciares.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos les planteaba que ir\u00edan a buscar un equipo mixto, por lo cual determinaron que inicialmente explorar\u00edan cuatro puntos de a Sierra, donde hay picos con roca y nieve a la vez:&nbsp; el Rita Cuba Blanco, el Rita Cuba Negro, Pan de Az\u00facar y El P\u00falpito del Diablo: estos dos fueron los primeros en ser recorridos. Las veintipico cimas restantes importaban menos.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, ocho d\u00edas despu\u00e9s de haberse iniciado la labor de b\u00fasqueda de los hombres desaparecidos, en todos los cuatro se han hallado rastros. Inicialmente, en el P\u00falpito del Diablo, Antolin y sus compa\u00f1eros encontraron huellas, que \u00absi no son de ellos son de un fantasma\u00bb, porque nadie m\u00e1s ha subido por all\u00ed \u00faltimamente. Eran rastros en la tierra: de piquetas de zapatos que iban al oeste, hacia el Pan.<\/p>\n\n\n\n<p>Fueron hasta all\u00e1 y comenzaron a ver en la nieve pisadas que rodeaban el P\u00falpito del Diablo, como si hubiesen estado chequeando el sitio por d\u00f3nde subirlo&#8230; \u00abEl P\u00falpito del Diablo es como un cilindro de roca que surge en pleno glaciar. Hacerlo es lograr un ascenso muy bello y dif\u00edcil&#8230; para gente muy veterana. Ellos lo eran\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abSeguimos al Pan de Az\u00facar y vimos huellas de subida y de bajada, completas, que se dirig\u00edan a la Laguna de La Sierra. Eran de dos personas con estupendos equipos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante todos estos d\u00edas, por la Sierra se escuchan los silbidos agudos y casi que desesperados que hacen los pitos de los monta\u00f1istas que buscan a sus compa\u00f1eros. Son peque\u00f1as flautas, utilizadas en este tipo de emergencias, que se oyen a gran distancia y que, al escucharlas, producen algo que sobrecoge. Sin embargo, nadie ha respondido a los llamados.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas tardes toda la Sierra ha quedado abierta, hacia las cinco, por un manto de niebla espesa que se levanta despu\u00e9s de las siete de la noche. Entonces brilla una luna inmensa que lo ilumina todo. Aprovechando esa luz, los exploradores han olvidado el gran peligro de caminar de noche sobre la nieve y han aprovechado algunas horas m\u00e1s para buscar a sus compa\u00f1eros perdidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Cerca del Pan de Az\u00facar, ellos encontraron un paquete vac\u00edo de uvas pasas y en el glaciar suroccidental, rastros de un \u00abUn campamento tal vez est\u00fapidamente escogido porque estaba bajo el glaciar, y all\u00ed hay aludes continuos. Cualquier explorador experto lo sabe. Se ve\u00edan huellas de la carpa, de pisadas alrededor como explorando. Eran de ellos. Yo me aterr\u00e9 de ver el punto que escogieron esos locos; no s\u00e9 c\u00f3mo no los tap\u00f3 un alud en la noche\u00bb, dice Antol\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero como \u00e9l y el se\u00f1or Colin McLean no llegaron bien hasta all\u00ed, los otros dos alpinistas -el alem\u00e1n y el colombiano- se quedaron arriba para hacer comprobaciones m\u00e1s extensas.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, al regresar dijeron, con la cara larga: \u00abVimos el sitio del campamento de Pan de Az\u00facar. Las huellas ya no estaban completas. Aludes hab\u00edan ca\u00eddo un poco antes y las taparon\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>LAS GRIETAS<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Hay una palabra que arriba de la Sierra parece estremecer a todo el mundo: la grieta. Son tremendas rasgaduras en el hielo que alcanzan profundidades hasta de 70 metros, angostas y endiabladamente fr\u00edas. Algunas se ven, pero la gran mayor\u00eda quedan tapadas por delgad\u00edsimas capas de hielo, de manera que cuando se camina por all\u00ed no es posible advertirlas.\u00bbComienza uno a subir y encuentra grietas por todo lado. Las hay cada 10 o cada 20 metros. Para esta labor se necesita gente con gran experiencia, con piquetas, con cuerdas, con buen equipo&#8230; a cada paso hay el riesgo de irse a esas profundidades\u00bb, dice Colin McLean.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto explica por qu\u00e9 solo en esta b\u00fasqueda hay cuatro hombres. Aqu\u00ed en la nieve no se necesitan baquianos, porque ellos sabr\u00edan menos que cualquier alpinista. Ellos -en su mayor\u00eda extranjeros- llegan a una casa, alquilan mulas que los dejen arriba, cerca de la nieve y luego se internan solos. \u00abUno no sabe ni qu\u00e9 har\u00e1n despu\u00e9s\u00bb, dice Jos\u00e9 Ussa, el muchacho de las mulas.<\/p>\n\n\n\n<p>Dentro de las grietas, cuenta Antol\u00edn, en Europa hay amigos m\u00edos que han logrado sobrevivir hasta 20 d\u00edas. El organismo, preparado, aguanta mucho&#8230; Es inevitable caer en ellas. Generalmente cuando esto sucede, uno se rompe un pie, o un brazo&#8230; Y sin la ayuda de alguien no es posible salir de all\u00ed\u00bb. \u00ab\u00bfSabe usted qu\u00e9 se debe hacer al caer en una grieta?\u00bb, pregunta el franc\u00e9s, y luego se responde: \u00abTirar para afuera algo un zapato, alguna prenda visible. As\u00ed, cae la leve capa de nieve, tapa el hueco, pero al lado queda la se\u00f1al\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abSe utilizan tambi\u00e9n unas pistolas, de manera que uno dispara una luz con un paraca\u00eddas y al descender sobre el hielo, deja una gran mancha de color que puede servir de aviso&#8230; Hay tambi\u00e9n peque\u00f1os aparatos que lanzan ondas que son captadas por receptores en los refugios. Entonces lo van a buscar a uno&#8230; Pero aqu\u00ed no hay de eso. Es que son contados los que practican el monta\u00f1ismo, muy contados. \u00bfC\u00f3mo va a haber entonces todo aquello?\u00bb. Los alpinistas conforman equipos de dos hombres generalmente. Es un buen n\u00famero. Van amarrados uno al otro por cuerdas que tienen habitualmente 20 y 40 metros, seg\u00fan el peligro de la zona.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abSi uno cae, el otro lo sostiene. Invariablemente lo sostiene: el tir\u00f3n lo podr\u00e1 arrastrar a uno unos metros, pero entonces se sienta y clava la piqueta, logrando frenar\u00bb, explica Antol\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<p>El se\u00f1or McLean dice :\u00bbCuando el compa\u00f1ero cae, se deja all\u00ed y hay que salir a buscar ayuda. Esto es muy peligroso; queda uno solo en medio de todo el peligro\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo les pregunt\u00e9 qu\u00e9 pasa cuando ambos caen. Ellos alargaron la cara porque esto es muy posible. Al parecer, los alpinistas algunas veces se conf\u00edan y se acercan demasiado&#8230; Esto es algo que todos han pensado cuando se acuerdan de los dos hombres que ahora son buscados con angustia.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>5. LOS ALPINISTAS PERDIDOS: SURGE LA \u00daLTIMA ESPERANZA<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><strong>Fecha:<\/strong> 14 de enero de 1974<\/p>\n\n\n\n<p>Las esperanzas de hallar a los alpinistas perdidos renacieron un tanto ayer al mediod\u00eda, cuando sobre una lejana pared de hielo fueron localizados tres puntos diminutos.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos parec\u00edan inm\u00f3viles y estaban m\u00e1s o menos en la mitad del s\u00f3lido muro, como si realmente correspondieran (dos de ellos) a cuerpos de personas que trataron de escalarlo mediante cuerdas, sin lograr llegar a la cima. El tercero simulaba, a la distancia, la forma de un morral.<\/p>\n\n\n\n<p>Si este \u00faltimo indicio no corresponde a los c\u00e1lculos de los expertos monta\u00f1istas que angustiosamente trabajan aqu\u00ed, la b\u00fasqueda ser\u00e1 suspendida, declar\u00e1ndose \u00abdesaparecidos\u00bb a dos j\u00f3venes de 25 a\u00f1os. Ellos se internaron en la Sierra Nevada del Cocuy el 18 de noviembre pasado, con el fin de permanecer en ella unas tres semanas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ayer, cuando estaba por terminar una larga jornada de 10 horas, durante las cuales no sentimos el menor asomo de hambre, porque a estas alturas se trastorna hasta la digesti\u00f3n, y despu\u00e9s de esperar a que se levantara una gran cortina de niebla, el se\u00f1or Colin McLean divis\u00f3 los puntos.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos hab\u00edamos detenido para descansar unos minutos en una peque\u00f1a roca que parece una isla solitaria en medio de la gran capa blanca de hielo, y \u00e9l aprovech\u00f3 para inspeccionar, en la lejan\u00eda con sus lentes binoculares.<\/p>\n\n\n\n<p>A unos cuatro mil metros de nosotros, en l\u00ednea recta, y cuando el cielo se despej\u00f3 casi totalmente, \u00e9l observ\u00f3 por varios minutos y luego nos alcanz\u00f3 los lentes al periodista Timothy Ross y a m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab\u00bfA qu\u00e9 se les hace parecido el punto de la izquierda?\u00bb, pregunt\u00f3 con cierta ansiedad. Ross le dijo que a un morral de alpinista: diminuto y rectangular. Yo observ\u00e9 y tuve la misma impresi\u00f3n. El se\u00f1or McLean asinti\u00f3 con la cabeza: \u00abes lo que yo estoy pensando\u00bb, dijo luego.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre nosotros y el objetivo hab\u00eda una interminable hondonada de varios kil\u00f3metros, y sin experiencia ni equipos especiales era imposible intentar subir hasta all\u00e1. La gran pared de hielo. brillaba con los rayos de un sol d\u00e9bil y amarillento y realmente parec\u00eda inalcanzable.<\/p>\n\n\n\n<p>Por este motivo, el aviso fue dado en forma r\u00e1pida al franc\u00e9s Jean Antol\u00edn, quien sali\u00f3 con esa direcci\u00f3n con sus compa\u00f1eros, el alem\u00e1n Hubert Frank y el colombiano Jos\u00e9 Curcio.<\/p>\n\n\n\n<p>Para llegar hasta all\u00ed, calcularon una jornada no menor a 14 horas. Hoy a las 3 de la ma\u00f1ana cuatro bestias los condujeron hasta las inmediaciones del pico Rita Cuba Negro, zona que se explora con gran esfuerzo.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00bfPESIMISMO?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Esta, que parece la \u00faltima esperanza ser\u00e1 acometida con todo riesgo, Antol\u00edn y sus compa\u00f1eros acomodaron en sus equipos un tanque de ox\u00edgeno, estimulantes card\u00edacos, suero y morfina. Sin embargo, antes de partir, el aspecto de sus rostros parec\u00eda delatar un cierto pesimismo. Es que en los \u00faltimos dos d\u00edas, ellos han hecho jornadas de b\u00fasqueda hasta de 11 horas, con resultados negativos.<\/p>\n\n\n\n<p>Inicialmente colocaron su campamento en el mismo sitio donde nosotros hallamos el martes la comida y algunos enseres abandonados. Desde all\u00ed han hecho exploraciones tratando de adivinar la ruta que ellos siguieron. Se trabaja de las 7 de la ma\u00f1ana a las 7 de la noche, en condiciones de alto riesgo por las ventiscas que han azotado la zona en los \u00faltimos dos d\u00edas. cuando el cansancio pulmonar por el largo tiempo de permanec\u00eda a esta altura, parece hacer mella en los tres alpinistas sobre cuyos hombros qued\u00f3 la labor. Asimismo, su desenvolvimiento en la nieve ha sido m\u00e1s lento por tratarse de tres personas, atadas una a otra, sistema que resta agilidad en la marcha cuando se atraviesan zonas como esta, plagada de grietas.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta noche, el se\u00f1or McLean, quien ha permanecido aqu\u00ed por m\u00e1s de una semana, decidi\u00f3 regresar a Bogot\u00e1, igual que nosotros. \u00c9l baj\u00f3 finalmente para preparar su vuelta, encontr\u00e1ndose una vez m\u00e1s con la novia de uno de los dos hombres perdidos, la se\u00f1orita Jan Rawlinson, una inglesa radicada en Bogot\u00e1, que se hab\u00eda comprometido en matrimonio con el australiano Peter Jennings, antes de que partiera para esta aventura. Ella ha permanecido aqu\u00ed a la espera de noticias, pero cada tarde los datos que llegan de arriba parecen m\u00e1s concretos: no hay la menor se\u00f1al de vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez el momento menos agradable para todos fue cuando el se\u00f1or McLean anunci\u00f3 que hab\u00eda hallado pr\u00e1cticamente toda la comida que los j\u00f3venes trajeron para sobrevivir y que las esperanzas eran m\u00ednimas. Minutos m\u00e1s tarde \u00e9l abri\u00f3 los sacos que hallamos y la se\u00f1orita Rawlinson mir\u00f3 algunos papeles que hab\u00eda tambi\u00e9n en ellos y no tuvo otra alternativa que aceptar la realidad, sin el menor esc\u00e1ndalo, como tal vez hubiese sucedido con una mujer latina.<\/p>\n\n\n\n<p>Silenciosa, sin demostrar que se hallaba destrozada, sus facciones se alargaron. En la noche, cuando Antol\u00edn preparaba su \u00faltima salida hasta donde fueron vistos los puntos, ella se acerc\u00f3 y le dijo en voz baja:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abSi ustedes hallan los cuerpos&#8230; y si sus familiares no dicen otra cosa, por favor, d\u00e9jenlos. Yo se que a ellos les hubiera gustado que los sepultaran all\u00ed\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Unos minutos antes, \u00e9l le hab\u00eda preguntado, casi preocupado al se\u00f1or McLean: \u00aby&#8230; si encuentro algo. \u00bfqu\u00e9 hago con los cuerpos? No s\u00e9 en estos casos&#8230;\u00bb McLean respondi\u00f3: \u00abD\u00e9me aviso a Bogot\u00e1\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta madrugada antes de salir, Antol\u00edn nos confes\u00f3: \u00abEs muy seguro que si est\u00e1n en la monta\u00f1a, no tengan vida. Si los encontramos, los sepultaremos entre la nieve para que no se descompongan, mientras la embajada brit\u00e1nica arregla lo dem\u00e1s\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>6. DIARIO DE LOS ALPINISTAS: LOS ALPINISTAS PRESENT\u00cdAN LA MUERTE<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><strong>Fecha:<\/strong> 15 de enero de 1974<\/p>\n\n\n\n<p>Enfermos, desanimados y acaso presintiendo la muerte, pasaron la \u00faltima noche de su vida los dos alpinistas perdidos en la Sierra Nevada del Cocuy.<\/p>\n\n\n\n<p>Las l\u00edneas finales de un diario escrito por el ingl\u00e9s en una carpa que ayer se hall\u00f3 sepultada un metro bajo el hielo parece resumir toda la tragedia de los dos j\u00f3venes antes del 22 de noviembre, d\u00eda en que sufrieron un accidente que les quit\u00f3 la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Los diarios pudieron ser fotografiados por nosotros gracias a un descuido del franc\u00e9s Jean Antol\u00edn, del alem\u00e1n Hubert Frank y del colombiano Jos\u00e9 Curcio, quienes inicialmente se hab\u00edan negado cerradamente a dejarlos conocer. Los tres exploradores bajaron hoy con todos los equipos de los alpinistas muertos, luego de una odisea para rescatarlos.<\/p>\n\n\n\n<p>La noche del 21 de noviembre, el ingl\u00e9s Ian Harverson escribi\u00f3 sus palabras finales que extractamos de las fotocopias del diario:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abSi ma\u00f1ana hacemos el ascenso ser\u00e1 la primera vez que logremos este tipo de escalada juntos. Esperamos subir la pared noroeste del Rita Cuba Negro. Estamos acampados directamente debajo de la pared de hielo. Peter quiere subir directamente, tanto como se pueda. Parece ser muy pendiente hacia la cima.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLa otra posibilidad es en la mitad del ascenso cruzar hacia la derecha para alcanzar la cresta oeste. \u00abPeter se siente verdaderamente desanimado. Estoy seguro de que verdaderamente no quiere estar aqu\u00ed. Yo me siento bien. Bogot\u00e1 me harta, hasta cu\u00e1ndo por la noche puedo revelar mis fotos, ir a fiestas, ver a Sally, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abSin embargo, actualmente no me siento como muy animado para cualquier cosa de mucho riesgo. Me siento m\u00e1s bien con ganas de descanso&#8230;. Tendr\u00e9 que pensar seriamente si s\u00ed o no vamos a escalar en Per\u00fa la pr\u00f3xima temporada.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"506\" height=\"691\" src=\"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/IMG_8212.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5484\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/IMG_8212.jpg 506w, https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/IMG_8212-220x300.jpg 220w, https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/IMG_8212-70x95.jpg 70w\" sizes=\"auto, (max-width: 506px) 100vw, 506px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>La siguiente es la parte del diario que habla de Colombia:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab<strong><em>S\u00c1BADO 17 DE NOVIEMBRE EL COCUY.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Nuestro viaje al Cocuy se est\u00e1 desarrollando como una epopeya y sin embargo todav\u00eda no estamos all\u00e1. Hemos estado averiguando en las compa\u00f1\u00edas de buses en Bogot\u00e1 hasta encontrar finalmente la que nos lleva directamente all\u00e1. Pero salen tarde y no hay forma de tomar el de las 6:15 esta tarde. Entonces nos madrugaremos para coger el de las 4:15 por la ma\u00f1ana.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Desgraciadamente no pudimos conseguir taxi para ir a la estaci\u00f3n de buses. Entonces salimos anoche a las 6:15. Pero, antes de salir de Bogot\u00e1, Peter se dio cuenta de que hab\u00eda olvidado sus botas y tuvo que regresar. Espera estar aqu\u00ed por la tarde.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Ayer por la tarde intent\u00e9 conseguir mapas de esta zona, pero no se pudo. En general los colombianos y Colombia me tienen jodido. Por ejemplo el tipo con quien estuve hablando para que nos llevara ma\u00f1ana a la hacienda \u00abLa Esperanza\u00bb, con miradas de hostilidad me dijo que costar\u00eda 200 pesos el caballo. Carajo, prefiero caminar.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>El tiempo en Bogot\u00e1 y por aqu\u00ed tambi\u00e9n ha estado como una mierda. Lluvia continua durante una semana. Uno se siente miserable. De hecho me he aburrido durante d\u00edas esperando las noches para salir a fiestas o salir con Sally. El martes pas\u00e9 toda la noche en el cuarto oscuro revelando fotos y me divert\u00ed mientras Peter y Jan salieron a celebrar con una comida su decisi\u00f3n de casarse alg\u00fan d\u00eda en los pr\u00f3ximos a\u00f1os. Peter le escribi\u00f3 una carta al viejo de Jan ayer. El mi\u00e9rcoles fuimos todos a una comida a donde Sally, con Duncan, Chrissa, Keith y Maggie. Estuve cortejando a Sally hasta tarde. Las llev\u00e9 a una pizzer\u00eda el jueves por la noche que era incre\u00edblemente cara.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Nos metimos una fumadera con una pipa, con hach\u00eds, hojas de coca, petermint y hongos alucin\u00f3genos. Me sent\u00eda flotando y cansado porque no tengo mucha experiencia de eso.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>El tiempo malo por aqu\u00ed har\u00e1 los ascensos dif\u00edciles. Las carreteras ya est\u00e1n muy llenas de barro y casi borradas. La gente de los pueblos por aqu\u00ed, como Capitanejo, parece como hostil a la vida en general.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Hay sorprendente cantidad de lisiados e idiotas en este pueblo. Otros miran al pasar, pero no me siguen ni me gritan tanto como los peruanos. En alguna forma los peruanos son mejores porque parecen ser m\u00e1s alegres. Aqu\u00ed la vida pesa sobre las gentes, seg\u00fan parece.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Todav\u00eda en G\u00fcic\u00e1n esperando la llegada del bus de Peter esta noche con media docena de muchachos, todos muy atentos. Otro lleg\u00f3 y me inform\u00f3 que Peter hab\u00eda llegado y le hab\u00edan dicho que yo estaba en G\u00fcic\u00e1n y hab\u00eda salido para aqu\u00ed para encontrarse conmigo. Se averigu\u00f3 cierto que se trataba de Peter, seg\u00fan su descripci\u00f3n: una persona muy alta con pantalones azules que llevaba dos picas y que no hablaba mucho espa\u00f1ol. Entonces empec\u00e9 a pensar que no se burlaban de m\u00ed. Y con la ayuda de un muchachito llamamos por tel\u00e9fono a G\u00fcic\u00e1n y arreglamos que \u00e9l vendr\u00eda aqu\u00ed si consegu\u00eda transporte. \u00abOtros muchachitos me compraron cerveza\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>DOMINGO 18 DE NOVIEMBRE &#8211; G\u00dcIC\u00c1N.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Un paseo a trav\u00e9s de este pueblo sucio da la impresi\u00f3n de un show de degenerados sociales, retrasados mentales, lisiados y posibles ladrones. Muchos con ruanas, miradas hip\u00f3critas paseando en grupos en la plaza de tierra.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Por la ma\u00f1ana hay una vista preciosa hacia el valle, hacia abajo; no he podido conseguir hasta ahora transporte hasta la hacienda Rita Cuba, pero parece ser que el cami\u00f3n de la leche sube temprano hacia all\u00e1 ma\u00f1ana por la ma\u00f1ana.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Pas\u00f3 otro idiota esta tarde mirando a su alrededor, con un osito de felpa en sus brazos. Aqu\u00ed parece haber una concentraci\u00f3n de desgraciados\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>LUNES 19 DE NOVIEMBRE. S. N. COCUY.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Salimos hacia las monta\u00f1as esta ma\u00f1ana a las ocho en el cami\u00f3n de la leche. Iba lleno de gente, de cantinas de leche, de bultos de ma\u00edz, etc. Llegamos a la hacienda Rita Cuba a las 9:30. Alcanzamos a alquilar un caballo y a estar en camino al cabo de una hora. Esta gente y la que iba en el cami\u00f3n de la leche es muy amistosa. Cosa muy diferente a lo que hemos visto en Colombia hasta ahora.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>En la hacienda Rita Cuba nos dieron tazas de chicha endulzada con panela, mientras cargaban el caballo con todo nuestro equipo. Luego nos encaminamos lentamente hacia arriba por las laderas de las colinas y, finalmente, a trav\u00e9s de bosques de frailejones (Describe la flor del frailej\u00f3n). Resolvimos acampar entre esas plantas a las 2:30 p.m. y nos despedimos de Julio, nuestro baquiano que se sent\u00eda enfermo, con dolor de cabeza.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Mientras arm\u00e1bamos la carpa nos hicieron se\u00f1as desde lejos dos j\u00f3venes h\u00e9roes colombianos que regresaban de la nieve, donde hab\u00edan estado paseando un poco. No ten\u00edan cuerdas ni picas, ni botas. Solo un par de crampones hechos por ellos mismos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>No vimos mucha vida animal, solamente una peque\u00f1a especie de conejillos de indias.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>MARTES 20 DE NOVIEMBRE. S. N. COCUY.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>D\u00eda de reconocimiento (exploraci\u00f3n). Nos despertamos m\u00e1s o menos a las seis, despu\u00e9s de haber pasado ambos una noche sin dormir y encontramos un d\u00eda bastante claro. En la distancia hacia la izquierda vimos un bonit opico en la direcci\u00f3n del sur y tambi\u00e9n una linda vista del valle hacia abajo. Pero los valles permanec\u00edan m\u00e1s o menos nublados. Todo el d\u00eda permaneci\u00f3 intermitentemente claro y nublado..<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Empacamos la mitad del equipo para subirlo al pie de la nieve. Seguimos subiendo por la cresta hacia la lengua del glaciar que parece ser la ruta normal hacia el Rita Cuba Negro, seg\u00fan unas huellas antiguas que vimos en la tierra. Despu\u00e9s de una penosa subida a trav\u00e9s de rocas y de campos de nieve, nos recompens\u00f3 una magn\u00edfica vista de las resplandecientes paredes de hielo, m\u00e1s all\u00e1 del campo de nieve.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Creemos que se puede ver el Rita Cuba Negro hacia la derecha, con sus paredes de hielo y la vertiente que conduce hacia la cima, muy pendiente, m\u00e1s el Pan de Az\u00facar a su izquierda, con una amplia pared de roca enfrente de nosotros. Es decir, hacia el oeste y un campo de nieve en al parte izquierda superior, y una cresta rocosa que conduce hacia el Rita Cuba Negro. Dif\u00edcil de alcanzar la cima del Pan de Az\u00facar a causa de una cantidad de rizos de hielo en la parte superior de la vertiente.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Bajamos m\u00e1s o menos a las 10:30 o 10:45 y llevamos carga a nuestro campamento actual, al pie de la cresta. Luego volvimos a la carpa para tomar el almuerzo. De nuevo estuvimos envueltos en la niebla. Instalamos la carpa m\u00e1s o menos a las 3:45. Nos quedamos sentados fuera mientras lo permit\u00eda el fr\u00edo. Luego nos metimos en la carpa para preparar la comida de la noche, que se compon\u00eda de pescado seco, pastas, arroz y sopa&#8230; Huele a feo. Ojal\u00e1 sea mejor el sabor.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Como siempre, pasamos gran parte del d\u00eda pregunt\u00e1ndonos por qu\u00e9 hac\u00edamos todo esto y luego planeando futuros viajes a los Himalayas y al Ant\u00e1rtico. Tambi\u00e9n pensamos cosas m\u00e1s agradables como hembras, playas y vacaciones.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>MI\u00c9RCOLES 21 DE NOVIEMBRE. &#8211; S. N. DE EL COCUY.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Volvimos de nuevo a la nieve hoy despu\u00e9s de un mes. Regreso no muy agradable. Ambos sufr\u00edamos probablemente de insolaci\u00f3n. El sol estaba muy fuerte esta tarde. Casi todo el d\u00eda estuvo con sol, aunque la niebla se mantuvo colgada de las cimas de vez en cuando. Hoy fue un d\u00eda particularmente pesado para nosotros subiendo esa cresta de nieve nuevametne, con morrales muy pesados, con todo nuestro equipo de alpinismo, m\u00e1s la comida para cuatro d\u00edas. El sol estaba verdaderamente muy fuerte y Peter estaba sufriendo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Anoche, antes de meternos entre la carpa, vimos la Estrella del Sur y otras estrellas. Esta noche estamos acampando en la nieve por primera vez desde que salimos de Pumastillo (Per\u00fa)<\/em>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>7. EL SEGUNDO DIARIO: JENNINGS CON PESADILLAS LA NOCHE ANTES DE MORIR<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En nuestra edici\u00f3n de ayer publicamos el diario de Ian Harverson, un ingl\u00e9s de 25 a\u00f1os, fallecido en la cima de esta sierra. En \u00e9l, Harverson escribe las \u00faltimas l\u00edneas de su vida la v\u00edspera del accidente. Hoy damos a conocer el del australiano Peter Jennings, que es muy breve y en su mayor\u00eda tiene lugares comunes con el anterior.<\/p>\n\n\n\n<p>Los diarios y los equipos -mas no los cad\u00e1veres- fueron tra\u00eddos aqu\u00ed por los alpinistas que los buscaron. Estaban h\u00famedos y la tinta era borrosa ya. Con ellos fueron hallados una carpa isot\u00e9rmica para 2 o 3 personas. Dos talegos de dormir australianos de pluma de ganso. Una botella con poca gasolina blanca (solo lograron cocinar una o dos veces antes de morir); una peque\u00f1a estufa de alpinismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, un teleobjetivo para c\u00e1mara fotogr\u00e1fica de 200 mil\u00edmetros, 60 d\u00f3lares en cheques viajeros del First National City Bank de Bogot\u00e1. Porciones peque\u00f1as de arroz, pastas, galletas de soda, dulces, az\u00facar y sopas en cajas (todo crudo).<\/p>\n\n\n\n<p>Un despertador, cuya aguja para timbrar marcaba las 4 de la ma\u00f1ana. Estaba congelado como todos los efectos personales que nosotros pudimos observar detenidamente, fotografiar los retratos de sus pasaportes y aspirar el olor a moho del conjunto.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>EL DIARIO<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>En el breve diario de Jennings hemos omitido nombres femeninos, por razones obvias, los cuales marcamos aqu\u00ed con una \u00abX\u00bb. Este es su texto:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab<em>Viaje al Cocuy. Martes 20-XI-73.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abIntentamos salir de Bogot\u00e1 el jueves por la noche, a las 6:15 p.m., pero Harvo (el ingl\u00e9s) estaba demasiado embotado por el hach\u00eds de X. Desde la ma\u00f1ana nos decidimos por el bus de las 4:15 a.m., pero no pudimos conseguir taxi. Pas\u00e9 parte de la tarde escribiendo al padre de Jan. No termin\u00e9 hasta las 5.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Fuimos al bus, a la calle 61, cuando pronto me di cuenta que hab\u00eda olvidado mis botas. Mierda, \u00a1carajo!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Regres\u00e9 y pas\u00e9 la noche con X (una forma muy agradable de perder un bus). Cog\u00ed la flota de las 4:15 el s\u00e1bado y llegu\u00e9 al Cocuy a las 5 p.m. Harvo no estaba como lo convinimos. Unos muchachos me dijeron que se hab\u00eda ido a G\u00fcic\u00e1n. Me fui a G\u00fcic\u00e1n y Harvo no estaba. Los muchachos me dijeron que se hab\u00eda subido a la hacienda Rita Cuba. Entr\u00e9 a un bar y tom\u00e9 t\u00e9. Harvo me llam\u00f3 del Cocuy: bonito esfuerzo, pues solo hay un tel\u00e9fono en cada uno de los pueblos. Le hab\u00edan indicado mal la hora del bus del Cocuy.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Intent\u00e9 conseguir transporte hacia la hacienda Rita Cuba el domingo, pero sin \u00e9xito. Escrib\u00ed a Marion y a Jan, le\u00ed, etc. Tiempo feo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>El lunes en la ma\u00f1ana sal\u00ed a la hacienda. Le dije al chofer que \u00e9ramos estudiantes pobres y no le dimos sino 5 pesos. Arriba conseguimos 80 pesos de rebaja sobre los 200 que ped\u00edan por un caballo. Nos dieron una chicha en la hacienda. Salimos con el caballo y todo el equipo y llegamos una hora despu\u00e9s (no anota d\u00f3nde).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abSubimos durante unas cuantas horas, incluyendo media para sujetar la carga, demasiada aparentemente para un solo caballo. Llegamos a un sitio razonable para instalar un campamento; a una hora de la nieve. Havo maldec\u00eda como un arriero. Yo me sent\u00eda bien, pero m\u00e1s tarde me sent\u00ed un poco cansado cuando llegamos al campamento m\u00e1s elevado.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Estamos m\u00e1s o menos a unos 15 mil pies. Tiempo feo. Harvo prepar\u00f3 t\u00e9 y los morrales temprano. Yo tuve pesadillas durante la noche como es usual a gran altura. So\u00f1\u00e9 con Jan. No estuvo mal en realidad<\/em><em>\u00bb<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>8. DIARIO DE LOS ALPINISTAS II: CAYERON DE UNA PARED DE HIELO<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><strong>Fecha:<\/strong> 16 de enero de 1974<\/p>\n\n\n\n<p>Ian Harverson y Peter Jennings est\u00e1n muertos en la Sierra Nevada del Cocuy, pero sus cad\u00e1veres no han podido ser rescatados.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan se dedujo de sus diarios, perecieron al desplomarse de una pared de hielo que estaban escalando el pasado 22 de noviembre. Hasta las cumbres cubiertas de hielo de la Sierra solo han subido cuatro hombres a buscarlos y su labor comenz\u00f3 el 4 de enero de este a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Ellos son Colin McLean de la embajada brit\u00e1nica quien abandon\u00f3 la labor la semana pasada, el franc\u00e9s Jean Antol\u00edn, el colombiano Jos\u00e9 Curcio y el alem\u00e1n Hubert Frank. Todos ellos son veteranos alpinistas y han subido sin baquianos, porque en los nevados no existen tales personajes. El campesino no pisa el hielo de las cumbres por sus peligros y porque no posee equipos para sobrevivir.<\/p>\n\n\n\n<p>De otra parte, los alpinistas de gran experiencia, como los que hallaron el campamento de los accidentados cubierto por el hielo, conocen tanto su trabajo que no necesitan \u00abgu\u00edas\u00bb. Los equipos, diarios, parte de alimentos, documentos y algunas ropas lo \u00fanico rescatado hasta la fecha fueron bajados hasta aqu\u00ed y trasladados a Bogot\u00e1 por los tres monta\u00f1istas.<\/p>\n\n\n\n<p>La b\u00fasqueda qued\u00f3 suspendida y los cad\u00e1veres se hallan en un sitio bien determinado por quienes -sin ning\u00fan apoyo- los ubicaron sepultados m\u00e1s o menos un metro bajo la superficie. A\u00fan no se ha dicho si ellos regresar\u00e1n para desenterrarlos.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>LA ODISEA<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Al llegar aqu\u00ed, Jean Antol\u00edn hizo un relato pormenorizado de la odisea que para \u00e9l y sus compa\u00f1eros signific\u00f3 esta aventura adem\u00e1s mostr\u00f3 las causas de la muerte de los dos hombres, dando el lugar de su ubicaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos son algunos apartes de su historia:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abSalimos el 10 de diciembre hacia las cumbres del nevado. Madrugamos a la una y media de la ma\u00f1ana y partimos a las dos. Sobre las ocho ya est\u00e1bamos al borde de la nieve, estableciendo nuestro campamento. Lo localizamos en la ribera de La Quebrada de Las Playas, unos 400 metros m\u00e1s all\u00e1 de donde el se\u00f1or McLean, un periodista ingl\u00e9s y uno de EL TIEMPO hab\u00edan hallado la comida de Harverson y Jennings.<\/p>\n\n\n\n<p>Unas dos horas despu\u00e9s de andar por la nieve hacia el pico Rita Cuba Negro, venciendo grietas y obst\u00e1culos, divis\u00e9 dos puntos. No pod\u00edan ser rocas. Estaban a unos 4 kil\u00f3metros de nosotros. Eran puntos color anaranjado, color de carpa. Sentimos ansiedad, mucha ansiedad, y apretamos el paso. \u00abSobre las doce del d\u00eda est\u00e1bamos all\u00e1 y, al tenerlos cerca, nos dimos cuenta que era una sola carpa cubierta de hielo en el centro; sobresal\u00edan solo las puntas de sus m\u00e1stiles.<\/p>\n\n\n\n<p>A esa hora empezamos a picar, Jos\u00e9, Hubert y yo. Nadie m\u00e1s estaba con nosotros. Fue un trabajo de romanos porque debimos cavar dos metros por cada lado y uno hacia el fondo. La nieve estaba como una roca, se nos rompi\u00f3 hasta la piqueta.<\/p>\n\n\n\n<p>Trabajamos sin descanso hasta las cuatro de la tarde; el primer momento emocionante fue cuando logr\u00e9 desprender la parte delantera de la carpa, de su cremallera&#8230; la pude descorrer. Ol\u00eda muy feo y lo primero que pensamos era que los cuerpos estaban all\u00e1. Pero m\u00e1s tarde descubrimos que se trataba de una poquita comida que se hab\u00eda descompuesto&#8230; Era una carpa isot\u00e9rmica, de dos lonas, separadas una de otra. Desprend\u00ed la segunda cremallera y abr\u00ed. Impresionante: adentro estaba todo regado, pero cubierto por el hielo transparente, como un cristal.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar del agotamiento, cav\u00e1bamos entonces con m\u00e1s desesperaci\u00f3n. Desprendimos los bordes y, \u00a1atenci\u00f3n!: A los extremos descubrimos dos cosas largas, como cuerpos humanos. Los tocamos, eran blandos (las plumas de los talegos de dormir) y adentro hab\u00eda algo duro, como cad\u00e1veres congelados. Result\u00f3 que era nieve dentro. La emoci\u00f3n fue muy grande.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>TORMENTA<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Est\u00e1bamos en esa labor y comenz\u00f3 una tormenta de nieve muy fuerte que lo iba tapando todo. El viento helado silbaba, nos cortaba la cara. Entonces el trabajo fue doble: sacar hielo y echar afuera la copiosa nieve que ca\u00eda al hueco. Ser\u00edan como las 4 de la tarde de ese jueves 10 cuando terminamos de rescatarlo todo. Hicimos una especie de trineo, lo amarramos, nos atamos unos a otros y comenzamos a descender hasta nuestro campamento, en medio de la ventisca y la nieve que segu\u00eda cayendo.<\/p>\n\n\n\n<p>El trineo pesaba mucho, unos 100 kilos, porque los equipos de ellos estaban empapados. Yo hal\u00e9 un poco pero las cuerdas me cortaban los hombros. Entonces Hubert pas\u00f3 adelante, a unos 20 metros y Jos\u00e9 y yo, hombro a hombro, seguimos halando. Hubert exploraba las grietas y los peligros&#8230;.<\/p>\n\n\n\n<p>El trineo pesaba tanto que dejaba zanjas de 20 cent\u00edmetros en la nieve. Llegamos a las 11 de la noche al campamento extenuados: 21 horas de trabajo, de tristeza y de emoci\u00f3n continuas&#8230;.<\/p>\n\n\n\n<p>El paso de las grietas era muy peligroso. La delgada capa de hielo que las cubre, a veces aguanta el peso de un hombre. Jos\u00e9 y yo pes\u00e1bamos por cuatro, a causa del trineo&#8230;. Salimos adelante pero la marcha era muy lenta.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s del r\u00e1pido atardecer caminamos en la oscuridad por sobre decenas de grietas. A pesar del plenilunio, la Luna estaba tapada por nubarrones muy negros. Tampoco ten\u00edamos linternas. A la que nos quedaba se le hab\u00eda agotado la pila\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Al terminar el campo de hielo, la caminata fue por entre las piedras, a ciegas. Rod\u00e1bamos con frecuencia. Ca\u00edamos a cada paso. Nos maltratamos mucho&#8230;. a las once llegamos borrachos de cansancio. No sent\u00edamos el cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>El viernes 11 de enero descansamos todo el d\u00eda. Estudiamos los diarios de ellos, desmenuzamos sus datos para saber por qu\u00e9 lado de la pared se hab\u00edan orientado. Ellos ten\u00edan la intenci\u00f3n de hacer el ascenso por la pared noroeste. del Rita Cuba Negro. Es un muro de hielo muy dif\u00edcil&#8230;.<\/p>\n\n\n\n<p>Los diarios de ellos terminan el 21 de noviembre. El jueves 22 comenzaron el ascenso y se accidentaron&#8230;. Hay varias posibilidades que le analizar\u00e9 adelante, pero todas conducen a una cosa: accidente.<\/p>\n\n\n\n<p>El s\u00e1bado 12 subimos por los cuerpos. Chequeamos una pared de roca y no se ve\u00eda nada. No hab\u00eda huellas. Entonces nos movimos hasta la pared de hielo, pero nada vimos. Sin embargo, logramos establecer, por nuestra experiencia, por nuestro ojo de alpinistas y por alguna orientaciones que nos dieron sus diarios, el sitio aproximado donde est\u00e1n&#8230;. Ahora le puedo afirmar con aproximaci\u00f3n de unos 50 metros en qu\u00e9 parte cayeron. Es que uno conoce, llega all\u00ed y sabe por donde un alpinista experimentado como ellos intenta una escalada\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abAhora, lo cierto es que los cuerpos est\u00e1n bajo la nieve, no por aludes sino porque ha transcurrido m\u00e1s o menos mes y medio desde que se accidentaron. Nosotros no intentamos excavar porque no ten\u00edamos herramientas suficientes y porque la nieve all\u00ed, a esas alturas es como roca. Dur\u00edsima.<\/p>\n\n\n\n<p>Antol\u00edn, con los diarios de los alpinistas en la mano, los cuales no nos dej\u00f3 ver (luego nosotros podr\u00edamos fotocopiarlos y publicarlos en nuestra edici\u00f3n de ayer), hizo un detenido an\u00e1lisis de las causas del accidente. Sus argumentos son interesantes:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abJueves 22 de noviembre. Se despiertan a las cuatro de la ma\u00f1ana aqu\u00ed est\u00e1 su reloj despertador, -congelado y mostrando esa hora-, salen de la carpa, se preparan algo caliente y arrancan a las cinco&#8230;. tal vez a las seis. Porque son un poco demorados seg\u00fan nos enteramos por sus diarios&#8230;. empezaron algunos ascensos a las ocho solamente. Eso es un error porque hay que comenzar antes de que el hielo se caliente y las rocas comiencen a desprenderse.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"573\" height=\"572\" src=\"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/IMG_8213.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5487\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/IMG_8213.jpg 573w, https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/IMG_8213-300x300.jpg 300w, https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/IMG_8213-150x150.jpg 150w, https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/IMG_8213-80x80.jpg 80w, https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/IMG_8213-95x95.jpg 95w, https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/IMG_8213-50x50.jpg 50w\" sizes=\"auto, (max-width: 573px) 100vw, 573px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>\u00abEn adelante, vemos varias posibilidades:<\/p>\n\n\n\n<p>Primera, en camino de la carpa hacia el glaciar caen en una grieta. La descarto, porque ten\u00edan mucha experiencia y ya hab\u00edan hecho reconocimientos como para no sufrir ese accidente entre la carpa y los 20 minutos que los separaban de la pared. Segunda: empiezan el ascenso y se caen. Se matan en ese momento o quedan ah\u00ed, sobre la nieve heridos unos cuatro d\u00edas; tal vez tres. Tercera: Logran el ascenso y en el camino de bajada por una cresta problem\u00e1tica pueden caer a cualquiera de los lados. Cuarta: En el camino de bajada caen de la pared pero por otro lado y, quinta: Ya al atardecer se meten en una grieta, camino de la carpa. De todas, la m\u00e1s posible es la primera\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abPorque nosotros hallamos en sus diarios la lista del equipo que llevaban: Era escaso, insuficiente, defectuoso, eso se lo puedo afirmar yo categ\u00f3ricamente. Era poco para semejante escalada en hielo Por ejemplo, hacen falta unos pitones especiales para clavar en el hielo, de los cuales solo ten\u00edan siete: cinco tubulares y dos de rosca, como sacacorchos&#8230;. En la lista no veo que aparezcan escalerillas que hacen falta para trepar paredes de estas.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, me impresiona m\u00e1s que estaban en mal estado f\u00edsico y ten\u00edan malas condiciones psicol\u00f3gicas. Hay que leer el diario de Harverson. Llevaban m\u00e1s de un mes sin hacer ascensos, sin pisar siquiera la nieve. Luego, seg\u00fan sus propios apuntes no se estaban entendiendo muy bien y se hallaban un poco enfermos. Hab\u00edan soportado mucho sol desde la subida y ten\u00edan los pies en muy malas condiciones. Sufr\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abOtra cosa: por m\u00e1s experiencia que tuvieran, no hab\u00eda ning\u00fan acoplamiento de equipo para este tipo de escaladas. Ellos lo anotan: Ser\u00e1 la primera vez que intentemos hacer una escalada de estas&#8230; Yo creo que todo es claro, las causas, la fechas. El accidente tuvo que ser el 22 de noviembre pasado\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfVolver\u00e1n por los cuerpos?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Qui\u00e9n sabe. Tal vez no. Hay que cavar mucho esa roca de hielo, necesitamos herramientas. Eso lo sabremos despu\u00e9s.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Medio: El Tiempo Fecha: 02 al 16 de enero de 1973 Por: Germ\u00e1n Castro Caycedo \/ Fotos: Germ\u00e1n Castro Caycedo En ocho cr\u00f3nicas desde la Sierra Nevada del Cocuy, Germ\u00e1n Castro Caycedo nos sumerge en la majestuosidad y el misterio de los nevados colombianos, narrando la desaparici\u00f3n de dos alpinistas europeos en las entra\u00f1as de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":5472,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[145],"tags":[],"class_list":["post-4925","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-qr"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4925","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4925"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4925\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5488,"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4925\/revisions\/5488"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5472"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4925"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4925"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4925"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}