{"id":4899,"date":"2024-01-29T15:08:14","date_gmt":"2024-01-29T20:08:14","guid":{"rendered":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/?p=4899"},"modified":"2024-06-24T22:17:01","modified_gmt":"2024-06-25T03:17:01","slug":"ya-no-hay-llanto-en-araracuara","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/2024\/01\/29\/ya-no-hay-llanto-en-araracuara\/","title":{"rendered":"YA NO HAY LLANTO EN ARARACUARA"},"content":{"rendered":"\n<p>En Araracuara hace un a\u00f1o ces\u00f3 el llanto en las noches. El galp\u00f3n que serv\u00eda de dormitorio a los presos de <em>La Central<\/em> conserva un poco m\u00e1s abajo del techo agujereado una telara\u00f1a de alambre de p\u00faas y el suelo est\u00e1 cubierto por una masa de barro mezclado con esti\u00e9rcol de vaca&#8230; Sin embargo, a trav\u00e9s de los barrotes de la puerta, el sonido de una lata que azota el viento c\u00e1lido del mediod\u00eda, parece simular decenas de murmullos entre los cuales sobresale el llanto de aquellos hombres que &#8212;-seg\u00fan los expenados que se quedaron a vivir aqu\u00ed&#8212;- no soportaban la angustia y lloraban tan pronto oscurec\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>La prisi\u00f3n estaba formada por once campamentos distantes unos de otros, que se extienden sobre las m\u00e1rgenes del r\u00edo Caquet\u00e1, arropados por una de las selvas m\u00e1s espesas del sur de Colombia.<\/p>\n\n\n\n<p>Volando desde Bogot\u00e1, un avi\u00f3n bimotor emplea una hora y cuarenta minutos sobre una manigua en la cual no sobresale un solo claro del tama\u00f1o de la mano del hombre. Al otro lado del Caquet\u00e1, la selva es mucho m\u00e1s extensa.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya sobre el r\u00edo, las rejas naturales est\u00e1n formadas por una cadena de \u00abchorros\u00bb, donde el caudal se precipita estrell\u00e1ndose ruidosamente contra una cadena de rocas gigantescas.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante los treinta y siete a\u00f1os de existencia como penal, Araracuara se trag\u00f3 cerca de la mitad del presupuesto del Ministerio de Justicia. Se calcula que durante este tiempo el pa\u00eds invirti\u00f3 en su funcionamiento algo m\u00e1s de trescientos setenta millones de pesos, mientras cada a\u00f1o estuvieron confinados all\u00ed un promedio de dos mil hombres condenados a trabajos forzados.<\/p>\n\n\n\n<p>Empero, hoy en Araracuara no se halla un solo pastizal libre de maleza, ni una talanquera en pie. Ellos le robaron a la selva, en cerca de medio siglo,&nbsp; cuatro mil hect\u00e1reas de una tierra ondulada, que permite dos climas diferentes, pero cuyas mejoras comienzan a perderse porque, en desaf\u00edo, la selva est\u00e1 echando nuevamente reto\u00f1os para cubrir lo que era suyo.<\/p>\n\n\n\n<p>En Araracuara ya no hay hombres que lloran en las noches. La poblaci\u00f3n est\u00e1 formada por ochocientos ind\u00edgenas andoques, hitotos y muinanes; por unos doscientos colonos, en su mayor\u00eda expenados que al cumplir sus condenas resolvieron &#8212;-una vez desadaptados a su medio original&#8212;- quedarse all\u00ed, y por un min\u00fasculo grupo de guardianes que no pueden salir porque sobre ellos pesa una condena de muerte firmada con la sangre de los presos que torturaron con sus garrotes.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, todos comparten el hambre y la esperanza de que el Ministerio de Agricultura encuentre la f\u00f3rmula mediante la cual se comenzar\u00e1n a explotar estas tierras, magn\u00edficas para la ganader\u00eda y para ciertos cultivos como el cacao, que se da de mejor calidad que en la mayor\u00eda del resto del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Los largos a\u00f1os de vida del penal con sus \u00abtrabajos forzados\u00bb parecen representar hoy el m\u00e1s contundente fracaso de las administraciones que lo tuvieron a su cargo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ellas &#8212;-con un par de excepciones&#8212;- se enriquecieron a costas del erario p\u00fablico, embolsill\u00e1ndose los millones de pesos que el gobierno central giraba para la alimentaci\u00f3n de los cautivos y para costos de funcionamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Por este motivo lo que logr\u00f3 ser despejado se ve desde el avi\u00f3n como un rasgu\u00f1o en la inmensa selva.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEra que se trabajaba con hambre y los presos desfallec\u00edan; ellos realizaron un milagro abriendo estas cuatro mil hect\u00e1reas, pero si siquiera se hubiera invertido en comida para ellos una cent\u00e9sima parte de lo que el gobierno giraba, qui\u00e9n sabe cu\u00e1ntos miles de hect\u00e1reas m\u00e1s estar\u00edan hoy descubiertas\u00bb, reconoce Jos\u00e9 D\u00edaz, un comandante de guardianes refugiado aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image-33.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-5191\" style=\"width:942px;height:538px\" width=\"942\" height=\"538\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image-33.png 798w, https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image-33-300x171.png 300w, https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image-33-768x439.png 768w, https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image-33-166x95.png 166w\" sizes=\"auto, (max-width: 942px) 100vw, 942px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Durante once d\u00edas convers\u00e9 con expenados que tienen sus chagras de cultivo en las riberas del r\u00edo. Ellos temen hablar por miedo a que se cite su nombre. La condena ya termin\u00f3. Sin embargo, despu\u00e9s de un par de veces de saludarlos cuentan parte de la historia del penal, no sin antes pedir que el fot\u00f3grafo guarde sus c\u00e1maras y entonces afluyen frases, vivencias, historias viejas que parecen frescas porque no pueden olvidar c\u00f3mo cada semana all\u00ed se ordenaba matar una res para alimento de los guardianes y empleados y c\u00f3mo los presos ca\u00edan sobre el cuero y las orejas, las cuales chamuscaban y \u00abhac\u00edan unos asados magn\u00edficos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>En el campamento de Patio-Bonito, unas tres horas r\u00edo arriba, vimos en la mitad de un potrero una cruz de madera podrida. All\u00ed estaba sepultado un hombre que trat\u00f3 de robarle a otro un pedazo de yuca, tan grande como un dedo pulgar.<\/p>\n\n\n\n<p>Los expenados cuentan c\u00f3mo generalmente el almuerzo para ellos consist\u00eda en un trozo de ca\u00f1a de az\u00facar para chupar y un pl\u00e1tano sancochado y cuando el establecimiento mejoraba de administraci\u00f3n, les correspond\u00eda un pu\u00f1ado de ma\u00edz (cultivado all\u00ed) molido y cocido con aguasal, al desayuno, al almuerzo y a la comida.<\/p>\n\n\n\n<p>Posiblemente en ninguna prisi\u00f3n colombiana la dignidad humana se vio tan reducida como en Araracuara. La ley del garrote, bajo la cual sucumbieron muchos detenidos, reemplazaba a la comida. Nos llam\u00f3 la atenci\u00f3n hallar solamente en <em>La Central<\/em> cinco cementerios, aparte de los camposantos improvisados que hay bajo la selva, m\u00e1s all\u00e1 de las colinas que abrigan a los campamentos.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los testigos entrevistados dicen que los ascensos de la guardia eran privilegio de aquellos que m\u00e1s presos mataran. Cuando se presentaban fugas, muchos directores se limitaban a exigir a sus agentes las orejas de los pr\u00f3fugos, una vez hubiesen sido localizados y enviados a la sepultura.<\/p>\n\n\n\n<p>Caminando por un carreteable que tallaron los reclusos sobre la monta\u00f1a y que sirve para burlar los r\u00e1pidos que forma el r\u00edo Caquet\u00e1 entre las rocas, vimos algunas cruces. Nos explicaron que en aquella \u00e9poca algunos hombres desfallecidos se negaron a trabajar. Entonces naci\u00f3 la costumbre de hacerles un disparo en la cabeza mientras ped\u00edan de rodillas compasi\u00f3n a sus verdugos. La versi\u00f3n fue confirmada por decenas de ind\u00edgenas y colonos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el hambre no fue el \u00fanico azote para esta gente. \u00abYo vi cr\u00edmenes horrendos por homosexualismo\u00bb, dice el m\u00e9dico Jaime Restrepo, quien fue nombrado en los \u00faltimos a\u00f1os del penal.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde este punto de vista, hasta el m\u00e1s \u00edntimo sentimiento de los penados se carcomi\u00f3 r\u00e1pidamente. A partir del d\u00eda de su ingreso, los l\u00edderes de los campamentos decid\u00edan la suerte futura de cada preso, es decir, determinaban si en adelante deb\u00eda ser \u00abhombre\u00bb o \u00abmujer\u00bb. Los \u00abhombres\u00bb eran escogidos entre la gente m\u00e1s peligrosa&#8230; \u00abAl entrar una \u00abmujer\u00bb se le asignaba su compa\u00f1ero de vida y si se negaba a aceptar era atropellado por cinco o seis reclusos \u00abhombres\u00bb la primera noche&#8230; Algunos de ellos llegaron aqu\u00ed siendo personas normales que hab\u00edan dejado afuera una esposa y unos hijos y los vimos terminar con los labios pintados y vestidos de mujer. Lo peor es que los directores nunca dijeron nada ante el espect\u00e1culo. Se familiarizaban tanto que m\u00e1s bien parec\u00edan gozar, dice el m\u00e9dico.<\/p>\n\n\n\n<p>forma como fue administrado el penal no permiti\u00f3 la rehabilidad de los reclusos, ni dio ninguna oportunidad para que el pa\u00eds se beneficiara de tantos a\u00f1os y tantos millones enterrados all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, expertos que estudiaron a Araracuara como fen\u00f3meno econ\u00f3mico, se\u00f1alan que&nbsp; pudo haber alimentado a todas las c\u00e1rceles de Colombia y generado notables entradas el erario p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p>Un ejemplo gr\u00e1fico es la forma como fue clausurado aquel infierno: su \u00faltimo director estuvo preso, acusado de malos manejos y robo continuado.<\/p>\n\n\n\n<p>Actualmente, este punto amaz\u00f3nico permite grandes posibilidades para iniciar una colonizaci\u00f3n, porque las obras de infraestructura que a\u00fan no se han derruido y la riqueza de los pastos son mejores que en otros puntos de la Amazonia.<\/p>\n\n\n\n<p>Solamente el Campamento Central se cuenta con una buena pista de aterrizaje (1.300 metros de extensi\u00f3n), labrada sobre roca maciza; plantas de luz el\u00e9ctrica, servicio de tel\u00e9grafo, ochocientas cabezas de ganado que mueren de viejas, restos de cultivos de cacao de gran calidad, pl\u00e1tano y frutales, un hospital, escuela, bodegas, centenares de herramientas, un cami\u00f3n y un gigantesco buld\u00f3zer abandonados, dos carreteables que con una baja inversi\u00f3n pueden prestar el servicio requerido.<\/p>\n\n\n\n<p>El Ministerio de Agricultura ha estudiado la situaci\u00f3n y decidir\u00e1 en pocas semanas la suerte futura de Araracuara, una zona que debe ser vinculada a la econom\u00eda nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante &#8212;opinanlos expertos&#8212;- cualquier plan debe partir de una severa intervenci\u00f3n del gobierno en la regi\u00f3n, dominada por cinco hombres que han continuado creando la misma situaci\u00f3n de hambre y explotaci\u00f3n del penal.<\/p>\n\n\n\n<p>Ellos tienen dominada a la poblaci\u00f3n, explotando inmisericordemente al colono y al ind\u00edgena, monopolizando los pocos poderes administrativos y utilizando en beneficio propio, herramientas dadas por el Estado para la comunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>De ellos, dos son comerciantes y dos descendientes directos de uno de los verdugos m\u00e1s conocidos de la Casa Arana. Los primeros est\u00e1n descontentos porque el Ministerio de Agricultura ha establecido una min\u00fascula cooperativa que vende algunos v\u00edveres a ind\u00edgenas y colonos al precio de Bogot\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>Por este motivo, a trav\u00e9s de los contacto pol\u00edticos en la capital han iniciado una ofensiva contra el Ministerio, que hasta ahora les est\u00e1 arrebatando de las garras a una poblaci\u00f3n desmoralizada y hambrienta.<\/p>\n\n\n\n<p>Los caucheros se hallan en posesi\u00f3n de grandes extensiones de selva, dentro de las cuales han incluido a cerca de tres centenares de ind\u00edgenas de su propiedad, con quienes utilizan todos los sistemas ideados por sus padres y abuelos, excepto el azote, cuando no cumplen con sus cuotas de caucho.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero a pesar de todo esto, Araracuara ha comenzado una nueva vida, con menos llanto. Ya, por lo menos, no hay guardianes que, al ser relevados, subasten por una botella de aguardiente y doscientos pesos a la ind\u00edgena que le dio hijos y lo acompa\u00f1\u00f3 durante su estada all\u00e1, para que fuera \u00abutilizada\u00bb en igual forma, por quienes llegaban a reemplazarlos.<\/p>\n\n\n\n<p>Araracuara, 10 de noviembre de 1972<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Araracuara hace un a\u00f1o ces\u00f3 el llanto en las noches. 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