{"id":4893,"date":"2024-01-29T12:56:34","date_gmt":"2024-01-29T17:56:34","guid":{"rendered":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/?p=4893"},"modified":"2024-07-03T19:14:56","modified_gmt":"2024-07-04T00:14:56","slug":"para-donde-va-usted-pues-para-donde-caiga","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/2024\/01\/29\/para-donde-va-usted-pues-para-donde-caiga\/","title":{"rendered":"\u00bfPARA D\u00d3NDE VA USTED? \u00a1PUES PARA DONDE CAIGA!"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Medio:<\/strong> El Tiempo<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fecha:<\/strong> 25 de junio de 1975<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por:<\/strong> Germ\u00e1n Castro Caycedo \/ Fotos: Sin registro<\/p>\n\n\n\n<p>Los llaneros, en general, tienen un estupendo sentido del humor, y hay quienes creen que, de no ser as\u00ed, ya hubieran enloquecido ante la cantidad de problemas que el medio les presenta diariamente. El oriente del pa\u00eds es, por ejemplo, la zona que ha presentado en los \u00faltimos a\u00f1os un mayor \u00edndice de accidentes a\u00e9reos. Este martes, un poco despu\u00e9s de las 5 de la ma\u00f1ana, medio centenar de personas con cerdos, gallinas, muebles, cajas y bultos de comida, se agolpaban en el aeropuerto de Villavicencio frente al mostrador de una empresa a\u00e9rea.<\/p>\n\n\n\n<p>No hab\u00eda comenzado a amanecer y la \u00fanica luz del terminal eran un par de velas encendidas, tras las cuales, el mismo piloto del avi\u00f3n que deb\u00eda partir para Arauca a las seis -haciendo primero unas cinco escalas- vend\u00eda los pasajes, elaboraba la lista de personas y calculaba, al oj\u00edmetro, el peso de la carga que le iba a acomodar a su nave.<\/p>\n\n\n\n<p>Una hora m\u00e1s tarde, un viejo araucano &#8211; que hac\u00eda cola desde las cuatro pero que no hab\u00eda sido atendido &#8211; protest\u00f3, y el piloto, de mala manera, le dijo: \u201cBueno, ya no m\u00e1s. Diga para d\u00f3nde va\u201d. El anciano, fuera de sus casillas, respondi\u00f3 secamente: \u201cPues, para donde caiga, \u00a1carajo!\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Con cuarenta minutos de retardo sobre la hora anunciada, una fila de empleados hab\u00eda terminado de atiborrar el avi\u00f3n con la carga, y para acomodar un bulto de cebollas, sacaron un asiento trasero y lo tiraron fuera. Luego con un grito, el ayudante llam\u00f3 a los pasajeros de Tauramena, Yopal, Tame&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Veinticuatro personas en las sillas y tres de pies, adelante carga hasta el techo pero sin atar, sin asegurar. M\u00e1s carga detr\u00e1s de la carlinga de los pilotos y, para completar, una que otra caja, varias maletas, siete gallinas y un gallo de pelea en la parte de atr\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Se hizo el encendido de los motores, aseguraron la puerta y a los cinco minutos, un mec\u00e1nico que iba de pie en la cabina delantera, comenz\u00f3 a andar desde all\u00ed hasta la cola, de donde sacaba martillos, llaves, destornilladores. Iba hasta adelante, golpeaba, se rascaba la cabeza y repet\u00eda su recorrido dentro de la nave. A los diez minutos se apagaron los motores. Los pilotos salieron, destaparon uno y emprendieron el trabajo. Nadie dijo nada y comenzamos a abandonar nuestro bimotor cuando el calor fue insoportable dentro.<\/p>\n\n\n\n<p>A la media hora estaba todo listo. Buenos martillazos de un mec\u00e1nico y una frase de exclamaci\u00f3n del piloto: \u201cEra una peque\u00f1a vibraci\u00f3n. Ya qued\u00f3 bien&#8230; Sale un poquito de aceite pero es que&#8230; el aceite es escandaloso. Como la sangre. V\u00e1monos que estamos perdiendo el tiempo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando se prendi\u00f3 el aviso de amarrarse los cinturones, de verdad que el m\u00edo era para amarrarse: no ten\u00eda chapa y hab\u00eda que hacerle un par de nudos. A mi lado se acomodaron Carlos Artturo Valenzuela, Yolanda de Aranguren y Sendiel Su\u00e1rez (todos de Tame), quienes se mov\u00edan nerviosamente en sus asientos. Uno de ellos explic\u00f3 luego, que acababan de salvar sus vidas.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfC\u00f3mo?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Pues ayer tarde tuvimos un accidente a\u00e9reo. \u00bfS\u00ed vi\u00f3 ese DC-3 todo roto en la cabecera de la pista de Villavo? Pues ah\u00ed \u00edbamos con aquel se\u00f1or que est\u00e1 atr\u00e1s todo enyesado y otras personas. Decolamos para Tauramena en El Venado y nos devolvimos. Se apag\u00f3 un motor y el avi\u00f3n no alcanz\u00f3 a llegar a la pista. Se fue bajando, bajando&#8230; Era que llevaba mucha carga, como este, y seguro no se sostuvo. Despu\u00e9s del accidente, nos dejaron tirados y tuvimos que caminar mucho para volver aqu\u00ed. Y luego fue la lucha para que nos devolvieran la plata de los pasajes\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Al siguiente d\u00eda por la ma\u00f1ana, el avi\u00f3n en que nos transport\u00e1bamos entr\u00f3 a Yopal con el motor izquierdo apagado y botando un chorro de escandaloso aceite. Toc\u00f3 la pista con fuerza y fue a parar fuera de ella, en la cabecera. Un mec\u00e1nico le baj\u00f3 luego con unas llaves, un destornillador y un martillo, uno de los cilindros. Estaba destrozado. Pasaron toda la carga de ese avi\u00f3n a otro de la misma empresa, y se las arreglaron para acomodarla cerca de la que ya tra\u00eda la nave.<\/p>\n\n\n\n<p>Dos d\u00edas despu\u00e9s, una avioneta entr\u00f3 a la pista de barro y pasto que hay en Paz de Ariporo, choc\u00f3 aparatosamente, muri\u00f3 un ni\u00f1o y cuatro personas m\u00e1s resultaron con quemaduras de gravedad. El mi\u00e9rcoles y el jueves, no lejos de Villavicencio, otras dos peque\u00f1as naves se accidentaron, salv\u00e1ndose sus ocupantes\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, cuando vuelva al Llano y me pregunten para d\u00f3nde voy, responder\u00e9 igual que aquel viejo araucano: \u00a1Para donde caiga!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Medio: El Tiempo Fecha: 25 de junio de 1975 Por: Germ\u00e1n Castro Caycedo \/ Fotos: Sin registro Los llaneros, en general, tienen un estupendo sentido del humor, y hay quienes creen que, de no ser as\u00ed, ya hubieran enloquecido ante la cantidad de problemas que el medio les presenta diariamente. 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