{"id":4825,"date":"2024-01-22T11:45:36","date_gmt":"2024-01-22T16:45:36","guid":{"rendered":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/?p=4825"},"modified":"2025-05-26T20:53:49","modified_gmt":"2025-05-27T01:53:49","slug":"don-ro-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/2024\/01\/22\/don-ro-2\/","title":{"rendered":"DON RO"},"content":{"rendered":"\n<p>Medio: Sin registro<\/p>\n\n\n\n<p>Fecha: 1978<\/p>\n\n\n\n<p>Por: Germ\u00e1n Castro Caycedo \/ Fotos: Sin registro<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeffDon Roberto, un joven de cincuenta cuyo padre, de noventa y seis, hab\u00eda tra\u00eddo la yunta de bueyes desde San Miguel -en la cordillera del frente- se qued\u00f3 mirando a la peque\u00f1a Catalina y me pregunt\u00f3 de qu\u00e9 estaci\u00f3n era.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEstaci\u00f3n? Le pregunt\u00e9 en un tono que, me imagino, para \u00e9l tuvo algo de rid\u00edculo, porque sonri\u00f3 en tono de burla y repiti\u00f3<\/p>\n\n\n\n<p>-S\u00ed, la estaci\u00f3n, la menguante o la creciente.<\/p>\n\n\n\n<p>Era la primera vez que me hab\u00eda puesto a pensar si aquel 18 de junio era menguante o creciente. Ni idea. En cambio,se fue a su peque\u00f1a casa, sac\u00f3 un almanaque Bristol y luego de consultarlo con mucha dificultad -a pesar de tener sus ojos intactos- dijo que la peque\u00f1a estaba salvada. Hab\u00eda nacido en menguante.<\/p>\n\n\n\n<p>La parcela era entonces un charrascal tupido de zarzas por encima de las cuales apenas se ve\u00eda -muy cerca- un peque\u00f1o hilo de humo que sal\u00eda de la casita de Don Ro, este hombre bueno de pata al suelo y bigote moquillo. Desde el d\u00eda que lo conoc\u00ed me llam\u00f3 la atenci\u00f3n que atravesara aquel zarzal como quien camina sobre un tapete, de manera que finalmente me atrev\u00ed a preguntarle si no se lastimaba los pies pisando la tierra, y \u00e9l espont\u00e1neamente me respondi\u00f3: Pis\u00e1ndola, no. \u00a1Acarici\u00e1ndola!<\/p>\n\n\n\n<p>En ese momento me di cuenta que, definitivamente \u00e9ramos dos mundos muy distantes y que catorce a\u00f1os visitando el campo colombiano hab\u00edan transcurrido impunemente.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquella misma tarde del di\u00e1logo de los pies descalzos comenzamos a proyectar la primera siembra de papa: \u201cA esta tierra, dijo Don Ro, hay que pegarle por lo menos cuatro yerros con el arado porque est\u00e1 muy apretada. Nunca han sembrado nada aqu\u00ed\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Un par de eucaliptus muy frondosos se levantaban en el centro del potrero y era necesario derribarlos antes de sembrar. Si no lo hac\u00edamos, lo que fuera plantado en un radio de treinta metros alrededor de cada tronco, crecer\u00eda raqu\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p>-Entonces hag\u00e1moslo ya &#8211; le dije, y \u00e9l volvi\u00f3 a sonreir.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; No podemos. Hay que esperar quince d\u00edas mientras llega la menguante, porque estamos en creciente y los palos no se tumban en esta estaci\u00f3n, Ni los palos ni los hijos. Uno tiene que tratar de hacer los hijos en menguante. Nacen fuertes y no se enferman. Y, as\u00ed es el \u00e1rbol, Tumbe uno ahora y ver\u00e1 que la madera se raja y por ah\u00ed al a\u00f1o empieza a gorgojiarse.<\/p>\n\n\n\n<p>Quince d\u00edas. En la ciudad es mucho tiempo. \u00a1En el campo resultan un sue\u00f1o!<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfSabe una cosa? -pregunt\u00f3 Don Ro- es que en menguante el \u00e1rbol est\u00e1 quieto. En ese momento est\u00e1 dormido como los ni\u00f1os. No llama agua, no llama vapor. La menguante es como la noche para uno. Pero en cambio llega la fuerza de la creciente y el \u00e1rbol se despierta emberracado a chupar agua del suelo. Si uno pone el o\u00eddo en el tronco de un palo grande por las tardes, puede o\u00edr c\u00f3mo brama por dentro. Se est\u00e1 alimentando. Si le pega un hachazo, chigorrotea la savia. Est\u00e1 despierto y no hay que tocarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>En adelante todo se ha manejado de acuerdo con la luna, as\u00ed no crea totalmente en ello, y hoy, lo que antes resultaba angustiante como la espera de quince d\u00edas para podar una planta, he tratado de que se vuelva tan natural como ese nuevo manejo del tiempo. Ese manejo de tiempo eterno, tranquilo. Ese tiempo que no ha permitido que Don Ro envejezca <a href=\"https:\/\/www.eastjump.ca\/c\/c9010131-bouncy-castle\/\" style=\"color:  \t#696969; text-decoration: none;\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">bouncy castle<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>En creciente la luna sale y comienza a alumbrar m\u00e1s o menos a las siete de la noche. Sobre noviembre esa es la hora en que la niebla tambi\u00e9n despierta y empieza a trepar por las monta\u00f1as, Pasa por nuestra parcela y la inunda. Resulta muy bello salir a una peque\u00f1a alameda de trementinos y nupos y verla colarse a trav\u00e9s de los rayos de luz, a trav\u00e9s de las ramas: silenciosa. Andando de prisa para subir hasta lo alto de las monta\u00f1as y convertirse en lluvia un par de d\u00edas m\u00e1s tarde.<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca supimos distinguir una noche de menguante y una de creciente hasta cuando Don Ro nos lo explic\u00f3: \u201cEn menguante est\u00e1 oscuro porque est\u00e1 llegando la fuerza de la luna\u2026 sale como a la una de la ma\u00f1ana y se acaba la oscuridad. Entre creciente y menguante, f\u00edjese bien, hay unos tres d\u00edas que se llaman luna llena. Llena pero m\u00e1s d\u00e9bil porque sale entre la una y las dos de la ma\u00f1ana, dura unas tres horas alumbrando y luego se apaga. \u00a1Esas noches no son buenas para hacer hijos!\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy quedan pocas zarzas. Se han conservado las matas de mora silvestre enredadas en las cercas o trag\u00e1ndose un par de palos de durazno cerca de la casa vieja. La mejor muri\u00f3 hace un par de semanas, coincidencialmente con una poda que le hizo mi esposa.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando ella tom\u00f3 las tijeras, not\u00e9 que Don Ro se encog\u00eda de brazos, pero como era menguante se lo dije y \u00e9l call\u00f3. No obstante, el d\u00eda que rozamos bien con una peinilla las ramas secas, me record\u00f3 la poda:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa mora sufre de un celo. Es muy celosa y no le gusta que la toquen las mujeres. La mora es con el var\u00f3n\u2026 Desde que ella la toc\u00f3 se comenz\u00f3 a cubrir de un polvito blanco. Mire, todav\u00eda hay dos gajitos verdes, \u00bfLos ve como con un polvito blanco? Es que est\u00e1 de luto. Ella cuando va a morir se viste con su propio luto. Un luto blanco. Anuncia su muerte. A la mora en lugar de que la toque la mujer hay que traerle brosa (tierra del bosque). Pero tiene que ser brosa de sus \u00e1rboles amigos, Cuando baje a la quebrada f\u00edjese del pie de qu\u00e9 \u00e1rbol la recoge, no puede ser de \u00e1rbol enemigo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfEnemigo?<\/p>\n\n\n\n<p>-Claro, los \u00e1rboles son como cualquier hombre. Hay uno que la tierra lo adora. Por eso lo hay en clima caliente y en clima fr\u00edo. Y es amigo de cuanta mata se le acerca. Es el higuer\u00f3n, Busque uno y ver\u00e1 que debajo encuentra de todo&#8230; Yo nunca he encontrado nada malo debajo de un higuer\u00f3n. Y, \u00bfsabe otra cosa? Ese verraco no se deja trasplantar&#8230; Hay una \u00e9poca del a\u00f1o que da hasta comida. Produce una oreja (hongo) que brota cuatro o cinco d\u00edas despu\u00e9s de la creciente. Se llama oreja blanca y produce un gusanito blanco que es delicioso. El higuer\u00f3n y el guarumo son buenos amigos de la mora&#8230; En cambio, siembre un curubo al pie de un array\u00e1n y ver\u00e1 que muere el curubo. Es que se odian. Son enemigos. Siembre algo al lado de un ocal (eucaliptus) y ver\u00e1 que muere. El ocal es un vergajo porque es enemigo de todos los dem\u00e1s, Mire, es enemigo hasta del hacha, Acaba con el yerro. Uno tumba un ocal y el hacha y el machete comienzan a mojociarse Por eso yo digo una cosa: los \u00e1rboles son como los hombres y a los hombres que son vergajos hay que olvidarlos, Acu\u00e9rdese, hay que tumbar dos ocales del potrero. Ahora s\u00ed estamos a tiempo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Medio: Sin registro Fecha: 1978 Por: Germ\u00e1n Castro Caycedo \/ Fotos: Sin registro \ufeffDon Roberto, un joven de cincuenta cuyo padre, de noventa y seis, hab\u00eda tra\u00eddo la yunta de bueyes desde San Miguel -en la cordillera del frente- se qued\u00f3 mirando a la peque\u00f1a Catalina y me pregunt\u00f3 de qu\u00e9 estaci\u00f3n era. \u00bfEstaci\u00f3n? 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