{"id":4817,"date":"2024-01-20T17:22:38","date_gmt":"2024-01-20T22:22:38","guid":{"rendered":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/?p=4817"},"modified":"2025-05-26T03:41:35","modified_gmt":"2025-05-26T08:41:35","slug":"gabo-cuenta-la-novela-de-su-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/2024\/01\/20\/gabo-cuenta-la-novela-de-su-vida\/","title":{"rendered":"GABO CUENTA LA NOVELA DE SU VIDA"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Medio:<\/strong> El Espectador<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fecha:<\/strong> 16 de marzo de 1977<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por: <\/strong>Germ\u00e1n Castro Caycedo \/ Fotos: Sin registro<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeffEl escritor Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez cuando relataba al periodista Germ\u00e1n Castro Caycedo la novela de su propia vida, en primicia mundial para R. T. I. y El Espectador con motivo de la pr\u00f3xima transmisi\u00f3n de \u2018La Mala Hora\u2019 por televisi\u00f3n. A partir de hoy, en p\u00e1gina 5-A., publicaremos por entregas ese gran reportaje.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>PARTE 1: \u201cSIEMPRE ME FALTARON CINCO CENTAVOS\u201d<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><strong>Germ\u00e1n Castro Caycedo.<\/strong> \u00bfQu\u00e9 sensaciones lo persiguen m\u00e1s a largo de su vida?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez.<\/strong> Yo siempre he tenido la impresi\u00f3n de que me faltan los \u00faltimos cinco centavos. Y esa es la impresi\u00f3n que sigue siendo real. Es decir, yo siempre pensaba&#8230; Y no pensaba: \u00a1Es que es real! Es que siempre me faltaban los \u00faltimos cinco centavos. Si yo quer\u00eda ir al cine, no pod\u00eda porque me faltaban los \u00faltimos cinco centavos. El cine val\u00eda treinta y cinco centavos y yo ten\u00eda treinta. Si quer\u00eda ir a los toros y val\u00eda un peso veinte, yo ten\u00eda un peso quince. Y siempre sigo teniendo la misma impresi\u00f3n&#8230; Y otra impresi\u00f3n que tuve siempre era que sobraba en todas partes. Siempre me parec\u00eda que si me invitaban a una fiesta era por el compromiso de que hab\u00eda un amigo que no iba sin m\u00ed, o una persona que sin m\u00ed no iba, y entonces, de todas maneras, ten\u00edan que invitarme a m\u00ed y yo no encontraba nunca qu\u00e9 hacer con las manos. Y ese es el gran problema; el gran problema de todos los t\u00edmidos son las manos. Uno no sabe qu\u00e9 hacer con ellas. Entonces todav\u00eda tengo esa impresi\u00f3n y por eso siempre trato de no estar sino con amigos. Porque con mis amigos estoy absolutamente seguro de que no sobro. Por eso no voy nunca a cocteles, no voy nunca a inauguraciones, no voy a fiestas multitudinarias: porque siempre tengo la impresi\u00f3n de que sobro.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>\ufeffEL IMPACTO DE BOGOT\u00c1<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p><strong>GCC.<\/strong> Leyendo algunas cosas suyas uno se encuentra que posiblemente su entrada a la pubertad fue muy violenta, en el sentido de que a los trece a\u00f1os se vino a Bogot\u00e1. \u00bfCu\u00e1l es esa sensaci\u00f3n de llegar de una naci\u00f3n cultural como la Costa, a una naci\u00f3n tan diferente como Bogot\u00e1? \u00bfC\u00f3mo recuerda usted esa llegada?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>GGM.<\/strong> Primero, hoy en 1976, es muy dif\u00edcil imaginarse lo que era Colombia en 1943, que es la \u00e9poca esa de que t\u00fa est\u00e1s hablando. Yo creo que eran muchas Colombias diferentes. Y me parece que en Bogot\u00e1 ten\u00edan la impresi\u00f3n de que Colombia era Bogot\u00e1. Claro que esto lo razono ahora. Pero haz de cuenta una cosa: en ese momento, si uno quer\u00eda aspirar a una beca, -y yo que estaba en Barranquilla- ten\u00eda que venir a Bogot\u00e1 a presentar un examen, es decir un concurso. De todo el pa\u00eds hab\u00eda que venir a eso. Yo estaba en una casa donde nac\u00eda un hermano todos los a\u00f1os. Ser\u00eda muy dif\u00edcil hacerte las cuentas pero, si yo ten\u00eda en ese momento trece a\u00f1os, es casi seguro que yo ten\u00eda ocho hermanos&#8230; Entonces me di cuenta que ah\u00ed no hab\u00eda otra soluci\u00f3n que irse. Es decir, eso presentaba dos ventajas: una para uno mismo, que era salvarse nadando. Y otra para la casa, que era descargar un poco ese peso que hab\u00eda. Entonces yo decid\u00ed venirme de Barranquilla a Bogot\u00e1 a presentar examen de beca. Si eso era 1943, yo deb\u00eda tener trece o catorce a\u00f1os. Te digo as\u00ed porque no est\u00e1 muy seguro en qu\u00e9 a\u00f1o nac\u00ed yo. Nadie est\u00e1 muy seguro de eso. Entonces mi padre me consigui\u00f3 el pasaje hasta \ufeffBogot\u00e1. Me vine en un barco del r\u00edo Magdalena. Normalmente se gastaban ocho d\u00edas. Pero si el barco se varaba pod\u00edan ser quince, diecis\u00e9is&#8230; eso nunca se sab\u00eda. Adem\u00e1s a uno no le molestaba si el barco se varaba. Eso era una fiesta. Entonces yo me vine. Me imagino que no fue un viaje muy accidentado, debieron ser diez d\u00edas. Llegamos a Salgar. Se tomaba un tren. Un tren que se iba subiendo. Daba la impresi\u00f3n de que se iba agarrando con las u\u00f1as toda la ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>LA SENSACI\u00d3N DEL FR\u00cdO<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p><strong>GCC.<\/strong> \u00bfConoc\u00eda usted las monta\u00f1as?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>GGM.<\/strong> Nunca en mi vida hab\u00eda visto nada que tuviera m\u00e1s de tres metros sobre el nivel del mar. Entonces el tren ven\u00eda como agarr\u00e1ndose con las u\u00f1as y en la tarde entraba a la Sabana. \u00bfT\u00fa sabes que era una verdadera maravilla entrar a la Sabana en un trencito que le costaba trabajo subir, que respiraba con dificultad y que de pronto comenzaba a correr como un caballito? Iba parando en las estaciones donde vend\u00edan unas gallinas amarillas y unas papas nevadas. Unas cosas absolutamente extraordinarias que uno no pod\u00eda imaginar\ufeffse. Y hab\u00eda fr\u00edo. La sensaci\u00f3n del fr\u00edo es una cosa que ustedes, los que han nacido aqu\u00ed, no pueden imaginarse. Es una cosa inconcebible para uno. Y despu\u00e9s la sensaci\u00f3n de la altura, pues me costaba trabajo respirar. Porque en la Costa uno tiene la sensaci\u00f3n de que se ahoga. De ox\u00edgeno. Y entonces aqu\u00ed me encontraba con que me costaba trabajo respirar. Y era absolutamente maravilloso ver esa Sabana, que para m\u00ed sigue siendo uno de los lugares m\u00e1s extraordinarios del mundo. Ahora, al final, hab\u00eda un problema. Y un problema muy grave: que era Bogot\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u201cNI UNA MUJER EN LA CALLE\u201d<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p><strong>GGM.<\/strong> Yo llegu\u00e9 solo a Bogot\u00e1 en 1943. A las cuatro de la tarde. A la estaci\u00f3n de la Sabana. \u00bfT\u00fa sabes que me han hecho muchas entrevistas y me han preguntado siempre cu\u00e1l es la ciudad que m\u00e1s me ha impresionado en el mundo? Creo que las conozco casi todas y siempre contesto lo mismo: \u00a1Bogot\u00e1! Es la ciudad que m\u00e1s me ha impresionado y que m\u00e1s me ha marcado. Mi llegada a Bogot\u00e1. Esa tarde. Una ciudad gris. Toda cenicienta. Con lluvia, con unos tranv\u00edas que cuando cruzaban por las esquinas echaban chispas e iba todo el mundo colgado. Todos los hombres estaban vestidos de negro. Con sombrero, y no hab\u00eda una sola mujer&#8230; \u00a1No hab\u00eda una sola mujer en la calle! T\u00fa sabes que para los coste\u00f1os esto es muy grave.<\/p>\n\n\n\n<p>Para uno a los trece a\u00f1os: ver una ciudad donde no hay una sola mujer. -Todo el mundo estaba forrado de negro. Y ni una sola mujer&#8230; Entonces yo tra\u00eda un ba\u00fal y pregunt\u00e9 qui\u00e9n me llevaba ese ba\u00fal hasta una pensi\u00f3n de la Carrera D\u00e9cima. La Carrera D\u00e9cima era una callecita muy angosta. (Entre par\u00e1ntesis, te digo: \u00bft\u00fa sabes que me doy cuenta ahora que de esto hace tanto&nbsp; tiempo que ya casi soy un viejo santafere\u00f1o cuando hablo de ello? \u00a1Las vueltas que da el mundo!). Entonces me dijeron que me lo llevaban en una \u201czorra\u201d. Agarr\u00e9 un zorrero que me iba a llevar hasta la calle 19. \u00c9l llevaba corriendo el ba\u00fal. Yo trat\u00e9 de correr detr\u00e1s y no pod\u00eda respirar. Era una cosa que nadie me hab\u00eda advertido: que no era posible correr en la altura. Bueno, llegamos a esta peque\u00f1a pensi\u00f3n. Era una pensi\u00f3n de coste\u00f1os, porque a los coste\u00f1os en esa \u00e9poca siempre nos quedaba el refugio de buscar coste\u00f1os.&nbsp; Es decir, yo en ninguna parte del mundo despu\u00e9s, he sido tan extranjero como en Bogot\u00e1 (en esa \u00e9poca). Recuerdo la impresi\u00f3n esa noche&#8230; el anochecer era muy triste en Bogot\u00e1. El paso del d\u00eda a la noche que nunca estaba muy bien definido. Para nosotros nunca estaba muy claro cu\u00e1ndo era de d\u00eda y cu\u00e1ndo era de noche. Entonces recuerdo perfectamente la pensi\u00f3n&#8230; era una de esas casas de dormitorios de un patio con geranios y con jazmines. Y eran las puertas alrededor del patio, sin ventanas, que uno cerraba y quedaba herm\u00e9ticamente metido en una caja de seguridad&#8230; Y la primera noche que me met\u00ed en las cobijas me dio la impresi\u00f3n de que alguien, por hacerme una broma, me hab\u00eda mojado la cama. Y pe- gu\u00e9 un grito y un coste\u00f1o que hab\u00eda al lado me dijo, \u201ces que esto es as\u00ed. Hay que aprender a dormir en Bogot\u00e1. Esto no es lo mismo que all\u00e1. Es una cosa muy dura. Es un curso que hacer al cual hay que resignarse\u201d. Entonces&#8230; ahora, esto tiene otra historia: esta fue la llegada\u2026<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>EL TRAUMA DE BOGOT\u00c1<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p><strong>GCC.<\/strong> Lo importante es el primer contacto. El trauma aquel que para quienes leemos sus cosas, hallamos que siempre sigue a lo largo de su vida.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>GGM.<\/strong> S\u00ed, porque&#8230; \u00a1Yo no s\u00e9 si es un trauma! Pero te quiero decir otra cosa: yo recuerdo perfectamente mi primera llegada a Par\u00eds. Recuerdo perfectamente la primera llegada a Roma, la primera llegada a New York&#8230; s\u00ed, pero ninguna me ha impresionado nunca tanto como la de Bogot\u00e1&#8230;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>PARTE 2: CUANDO CAMILO SE METI\u00d3 A CURA<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><strong>GCC.<\/strong> Pero regresando al tema, yo iba a la Roca en Zipaquir\u00e1. \u00bfC\u00f3mo consigui\u00f3 la beca para estudiar en el Liceo Nacional de Zipaquir\u00e1?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>GGM.<\/strong> No, pero lo que sucede es otra cosa: que yo he contado siempre con mi buena suerte. F\u00edjate que en ese viaje, el r\u00edo Magdalena era una fiesta: hab\u00eda orquestas y los estudiantes coste\u00f1os, sobre todo los que ten\u00edan experiencia, sab\u00edan que era un asunto que se manejaba bastante bien. Era bastante pachangoso.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo no recuerdo mucho los detalles, pero el hecho es que cuando ven\u00edamos en el ferrocarril de Salgar a Bogot\u00e1 se me acerc\u00f3 un se\u00f1or; lo recuerdo perfectamente, era un hombre muy serio que ven\u00eda en el barco y que siempre estaba leyendo. Yo nunca le he tenido una gran admiraci\u00f3n a la gente que lee mucho, se me acerc\u00f3 y me pidi\u00f3 el favor de que le copiara la letra de un bolero que ven\u00edamos cantando en el barco. Le copi\u00e9 la letra y le ense\u00f1\u00e9 un poco la m\u00fasica. \u00c9l me dijo que era que ten\u00eda una novia en Bogot\u00e1 y que estaba seguro de que este bolero le iba a gustar mucho. Piense, si yo ten\u00eda 13, 14 a\u00f1os. No s\u00e9 cu\u00e1nto deb\u00eda tener, pero para m\u00ed era un hombre muy serio. Y mucho m\u00e1s serio porque usaba chaleco. Porque para los coste\u00f1os la gente que usa chaleco es lo m\u00e1s serio del mundo. Y este hombre usaba chaleco y yo con un gran fervor le copi\u00e9 el bolero&#8230; se lo ense\u00f1\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Al d\u00eda siguiente, despu\u00e9s de la experiencia de la cama mojada, hab\u00eda que hacer cola frente al Ministerio de Educaci\u00f3n, que estaba donde estuvo despu\u00e9s el Caf\u00e9 Autom\u00e1tico, en la Avenida Jim\u00e9nez con quinta, m\u00e1s o menos. Mira, que yo me levant\u00e9 temprano y llegu\u00e9, no s\u00e9, ser\u00edan las ocho o nueve de la ma\u00f1ana y ya la cola era muy larga. Esta cola era para inscribirse para los ex\u00e1menes del concurso de beca.<\/p>\n\n\n\n<p>Hice mi cola. A las doce del d\u00eda estaba llegando un poco a la puerta del edificio y de pronto pas\u00f3 este se\u00f1or a quien yo le hab\u00eda copiado el bolero y me dijo, \u201cT\u00fa que haces aqui?\u201d \u201cEstoy haciendo la cola para los ex\u00e1menes de beca\u201d, respond\u00ed&#8230; \u201cNo seas pendejo, ven conmigo\u201d, dijo. Me subi\u00f3 a su oficina salt\u00e1ndome toda la cola y era el director nacional de Becas. Me dijo \u201c\u00bfPa\u2019 donde la quieres?\u201d. Le dije, para San Bartolom\u00e9 Nacional, que era en ese momento el colegio de m\u00e1s prestigio que hab\u00eda en todo el pa\u00eds. Me dijo, \u201cno te la puedo dar para San Bartolom\u00e9 porque todo esto que tengo aqu\u00ed &#8211; me mostr\u00f3 una pila de papeles son recomendaciones de ministros y de gente importante -. Pero \u00bfpor qu\u00e9 no haces una cosa?, vete para Zipaquir\u00e1 que es muy buen colegio y est\u00e1 muy cerca de aqu\u00ed\u201d. La primera vez en mi vida que o\u00eda hablar de Zipaquir\u00e1, que era muy buen colegio <a href=\"https:\/\/www.eastjump.fr\/c\/c9010101-chateaux-gonflable\/\" style=\"color:  \t#696969; text-decoration: none;\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">ch\u00e2teaux gonflable<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>TODOS LOS J\u00d3VENES POBRES<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p><strong>GCC.<\/strong> Cuando lo conoc\u00ed a usted hace unos quince d\u00edas hablamos de Zipaquir\u00e1 y me impresion\u00f3 que la primera imagen que se le viniera de ese colegio era que all\u00ed estaban reunidos todos los j\u00f3venes pobres del mundo. \u00bfSe sent\u00eda marginado?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>GGM.<\/strong> No, no. Al contrario. Uno de los lugares donde tuve la impresi\u00f3n de que no sobraba fue en Zipaquir\u00e1. Porque all\u00e1 est\u00e1bamos todos los que sobr\u00e1bamos. Mira, son seis a\u00f1os de mi vida que recuerdo poco porque son poco accidentados. Yo me encontr\u00e9 con que en Zipaquir\u00e1 estaban todos los pobres del pa\u00eds. Todos est\u00e1bamos igualmente jodidos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>GCC.<\/strong> Me fui a Zipaquir\u00e1 a buscar el a\u00f1o y la fecha en que usted termin\u00f3 bachillerato. La partida est\u00e1 sentada en diciembre de 1946. Se me perdi\u00f3 el rastro entre el a\u00f1o 46 y el a\u00f1o 48. Y eso me hizo pensar una cosa: \u00bfc\u00f3mo lo agarr\u00f3 a usted el 9 de abril? \u00bfQu\u00e9 estaba haciendo en el momento de \u2018El Bogotazo\u2019?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>GGM.<\/strong> Me vine despu\u00e9s del bachillerato a Bogot\u00e1 a estudiar derecho porque era la \u00fanica profesi\u00f3n que s\u00f3lo ten\u00eda clases por la ma\u00f1ana. Me hubiera gustado estudiar arquitectura, ingenier\u00eda, cualquier otra cosa, porque adem\u00e1s en esa \u00e9poca se es\ufefftudiaba lo que se pod\u00eda. Pero la \u00fanica que permit\u00eda estudiar y trabajar era derecho. Yo por eso estudi\u00e9 derecho en la Universidad Nacional. Estaba Camilo Torres&#8230;<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>EL ENCUENTRO CON CAMILO<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p><strong>GCC.<\/strong> \u00bfEn qu\u00e9 a\u00f1o se encontr\u00f3 usted con Camilo Torres?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>GGM.<\/strong> Pues en 1947. Y adem\u00e1s recuerdo perfectamente la ida de Camilo al seminario. Simplemente porque un d\u00eda Camilo no fue a clase&#8230; Pregunt\u00e9, \u201c\u00bfqu\u00e9 pas\u00f3?\u201d, \u201cpues que Camilo se meti\u00f3 a cura\u201d. Y al d\u00eda siguiente dijeron no: \u201cQue la mam\u00e1 lo agarr\u00f3 en la estaci\u00f3n y se lo llev\u00f3 a casa!\u201d. Entonces yo me fui a ver a Camilo&#8230; Viv\u00eda \ufeffalgo como en la calle, era 20, 22, algo as\u00ed. Lo encontr\u00e9 en su biblioteca. Con una ruana. No me olvido: estaba con una ruana. En una peque\u00f1a biblioteca que hab\u00eda en la casa de sus padres. A m\u00ed me sorprendi\u00f3 mucho&#8230; Dos impresiones tuve yo, habiendo tratado mucho a Camilo: primero, que tuviera vocaci\u00f3n religiosa. Y segundo, que tuviera vocaci\u00f3n. pol\u00edtica. Entonces yo llegu\u00e9 a su casa y le dije, \u201coye, Camilo, \u00bfqu\u00e9 pas\u00f3?\u201d Y me dijo, \u201chombre es en serio, es una vocaci\u00f3n muy antigua y muy seria\u201d. Recuerdo que me dijo una cosa: \u201cel paso m\u00e1s dif\u00edcil que ten\u00eda que dar, era explicarle eso a la novia. Pero esto ya est\u00e1 resuelto y&#8230; mi madre me ha detenido, no ha querido que me vaya al seminario\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cPero esto es un hecho y no hay nada que hacer\u201d. Estaba repartiendo sus libros entre sus amigos. A mi me dio \u201cLa Breve Historia del Mundo\u201d, de H.G. Wells, una edici\u00f3n r\u00fastica, la \u00fanica que exist\u00eda en esa \u00e9poca en castellano. Muy basta, sin pasta. Es una l\u00e1stima que no conserv\u00e9 yo ese libro&#8230; Y estaba muy convencido Camilo de su vocaci\u00f3n. Y efectivamente fue cuesti\u00f3n de una semana y logr\u00f3 convencer a su familia de que deb\u00eda irse, y se fue.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>LA HISTORIA DEL LADRONCITO<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p><strong>GGM.<\/strong> Despu\u00e9s, varios a\u00f1os m\u00e1s adelante, estuve en su primera misa en 1959 o 60 que estuve todo el a\u00f1o en Bogot\u00e1 cuando dirig\u00eda la oficina de Prensa Latina. Hay en esa \u00e9poca una historia que no olvido nunca porque yo estaba casado y entonces Ca milo ven\u00eda a casa, y un d\u00eda nos pidi\u00f3 un favor: era que le guard\u00e1ramos en la casa a un ladr\u00f3n que \u00e9l estaba protegiendo. Un ladr\u00f3n de casas que sacaba cosas y Camilo ten\u00eda mucho inter\u00e9s en protegerlo por una cosa que no es que d\u00e9 risa: El tipo cumpli\u00f3 su condena. Sal\u00eda a la calle y los polic\u00edas le quitaban lo que ten\u00eda, y lo volv\u00edan a meter. Era una especie de persecuci\u00f3n. Un chantaje.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces Camilo buscaba una casa donde estuviera este hombre para que la polic\u00eda no continuara esta persecuci\u00f3n. Nos lo llev\u00f3. Yo me iba a trabajar y el ratero este se quedaba cuidando. Y nos contaba una historia que siempre he considerado como una historia maravillosa, porque de \ufeffalguna manera se me parece a la de El Viejo y El Mar, de Hemingway:<\/p>\n\n\n\n<p>Contaba que una noche se meti\u00f3 a una casa donde hab\u00eda un refrigerador precioso. Entonces decidi\u00f3 llev\u00e1rselo \u00e9l solo, sin despertar a la gente que estaba en la casa. Logr\u00f3 bajarlo por las escaleras. Con gran esfuerzo logr\u00f3 sacarlo. Lo sac\u00f3 al jard\u00edn. Lo subi\u00f3 por el muro de la calle. Lo ech\u00f3 a la calle. Logr\u00f3 acomodarlo en la parada de los autobuses. Y ya eran las cuatro. Las cinco. Y estaba \u00e9l esperando, esperando no sab\u00eda qu\u00e9, porque no ten\u00eda ning\u00fan contacto, ninguna coordinaci\u00f3n con transporte. Y a medida que iba llegando la gente iba haciendo la cola para el b\u00fas y \u00e9l hac\u00eda su cola con su refrigerador. Lleg\u00f3 un momento en que ya no pod\u00eda m\u00e1s, y estaba amaneciendo y dej\u00f3 el refrigerador y la gente hac\u00eda cola con el refrigerador, hasta que los se\u00f1ores de la casa se levantaron, se dieron cuenta de que faltaba el refrigerador y lo encontraron en la parada de los buses haciendo cola. Este tipo nos lo llev\u00f3 Camilo y estuvo viviendo en la casa. Y si le dabamos una<\/p>\n\n\n\n<p>camisa ten\u00edamos que darle un certificado sobre ella para que la polic\u00eda no se lo llevara.<\/p>\n\n\n\n<p>Y un d\u00eda sali\u00f3 de la casa y no volvi\u00f3 m\u00e1s. Como a los dos o tres d\u00edas la criada de la casa abri\u00f3 el peri\u00f3dico y vio una foto y dijo: \u201cEstos son los zapatos del se\u00f1or\u201d. Era un muerto que ten\u00eda mis zapatos puestos. Y era efectivamente el ladroncito que lo hab\u00edan matado. Yo s\u00e9 que Camilo fue, recogi\u00f3 el cad\u00e1ver, hizo el entierro y despu\u00e9s me encontr\u00e9 con un Camilo totalmente distinto, que me dijo: \u201cTodo esto que estaba haciendo es caridad. Esto no puede seguir as\u00ed. El problema no es de caridad\u201d. Y no dijo la palabra pero me di cuenta que ese d\u00eda Camilo comprendi\u00f3 que el problema de los rateros a quienes explotaban los polic\u00edas, no se resolv\u00eda con caridad sino con la revoluci\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>PARTE 3: HISTORIA DE LA MALETA LLENA DE PLATA<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><strong>GCC.<\/strong> \ufeffEn un relato, su compadre Plinio Apuleyo Mendoza dice que el 9 de abril usted fue a la pensi\u00f3n en que viv\u00eda, y al encontrarla, se hallaba en llamas. Y que lo tuvieron que agarrar para que no entrara sacar algo que hab\u00eda escrito. \u00bfQu\u00e9 era eso?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>GGM.<\/strong> Esta pensi\u00f3n para mi es importante porque fue donde escrib\u00ed mis primeros cuentos&#8230; recuerdo perfectamente c\u00f3mo fue. Yo ya hab\u00eda escrito all\u00ed dos cuentos, cuando apareci\u00f3 en el suplemento. \u2018Fin de Semana\u2019 de \u2018El Espectador\u2019, una carta un lector, de siempre, de las \u00e9pocas en que se dec\u00eda que ese suplemento no publicaba cosas sino de escritores consagrados y que en cambio este estaba lleno de escritores j\u00f3venes a los que no se les publicaba nada en ninguna parte. Exactamente lo mismo que se dice hoy y exactamente lo mismo se hab\u00eda dicho cincuenta a\u00f1os antes, y cincuenta santes. Entonces Eduardo Zalamea public\u00f3 esta carta y anotaba luego, \u201cYo que este lector no tiene raz\u00f3n. Pero si hay alguien con quien no hab\u00edamos sido justos, las columnas de este suplemento est\u00e1n abiertas para \u00e9l\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces met\u00ed uno de mis cuentos en un sobre&#8230; deb\u00ed mandarlo un lunes o un mar- y yo estaba absolutamente seguro de que me lo iban a publicar, pero pens\u00e9 que lo har\u00edan uno o dos meses despu\u00e9s. Y el s\u00e1bado siguiente sali, a la calle, entr\u00e9 a un caf\u00e9 en la Carrera S\u00e9ptima y vi un tipo que ten\u00eda abierto el suplemento literario de El Espectador y que ten\u00eda el t\u00edtulo de mi cuento a ocho columnas. Entonces me sucedi\u00f3 una cosa que es maravillosa: que no ten\u00eda los cinco centavos para El Espectador, para ver mi cuento publicado. Entonces sal\u00ed corriendo para la pensi\u00f3n y le dije a un amigo, \u201che visto que mi cuento fue publicado\u201d y me dijo, \u201cno puede ser porque lo mandaste el mi\u00e9rcoles y hoy es s\u00e1bado\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cPues est\u00e1 publicado\u201d. Y \u00e9l s\u00ed ten\u00eda los cinco centavos. Salimos, compramos El Espectador y efectivamente estaba all\u00ed. El lunes o martes sali\u00f3 en la secci\u00f3n \u2018La Sociedad y el Mundo\u2019 de Eduardo Zalamea, \ufeffuna nota donde dec\u00eda que esperaba que los lectores se hubieran dado cuenta de que hab\u00eda aparecido un escritor del cual no se ten\u00eda noticia, y hac\u00eda un gran elogio de este escritor. Y la impresi\u00f3n que yo tuve en este momento era que me hab\u00eda metido en un l\u00edo del carajo, porque ya no ten\u00eda camino de regreso y ten\u00eda que seguir siendo escritor por todo el resto de mi vida.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>EXTRANJERO EN TODAS PARTES<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p><strong>GCC.<\/strong> Hojarasca le dec\u00edan en Aracataca a los forasteros que llegaban cuando la fiebre del banano. Le he escuchado y le he le\u00eddo, que en todas partes se siente extranjero. \u00bfUsted se siente una hojarasca?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>GGM.<\/strong> Mira, es que en Aracataca le llamaban hojarasca a los extranjeros juntos&#8230; yo s\u00ed me he sentido extranjero en todas partes. La primera parte donde lo sent\u00ed fue en Bogot\u00e1. Luego me he sentido extranjero en todo sitio.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo creo que la soluci\u00f3n para que yo no me sintiera extranjero en todas partes era que me hubiera quedado en Aracataca. Yo le he dicho a Mercedes muchas veces que si yo me hubiera quedado all\u00e1, probablemente no ser\u00eda un escritor. Seria juez municipal, me emborrachar\u00eda todas las noches, estar\u00eda casado con ella y tendr\u00eda dos hijos, uno se llamar\u00eda Rodrigo y otro se llamar\u00eda Gonzalo, como sucede ahora. Pero adem\u00e1s, tendr\u00eda dos queridas con catorce \ufeffhijos, cuyos nombres no s\u00e9 cuales ser\u00edan, pero no me sentir\u00eda extranjero y ser\u00eda completamente feliz.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>GCC.<\/strong> Esto de extranjero yo lo podr\u00eda interpretar, muy personalmente, como desadaptado. Cuando veo que usted viaja, casi con angustia, sin parar en ning\u00fan lado, pienso que lo hace para llenar alg\u00fan vac\u00edo o para solucionar esa desadaptaci\u00f3n que tiene a partir de los ocho a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>GGM.<\/strong> Eso es bastante complicado. Yo creo que yo no viajo. Me viajan. Por m\u00ed me quedar\u00eda quieto. Hay una cosa que yo no me busqu\u00e9. Que yo no quise, y que yo no prev\u00ed. Las personas que me conocen bien dicen que todo lo que me ha sucedido en la vida yo lo he previsto&#8230; hay una cosa que yo no he previsto y es la fama. Yo quer\u00eda ser un escritor, y quer\u00eda ser un buen escritor, y quer\u00eda ser un muy buen escritor, y quer\u00eda ser el mejor escritor del mundo. Porque no se puede ser un regular escritor si uno no tiene el prop\u00f3sito de ser el mejor escritor del mundo. Es decir, no se puede escribir regularmente bien, si uno no se propone en cada letra a ser mejor que Cervantes, ser mejor que Shakespeare, ser mejor que el Dante, ser mejor que S\u00f3focles&#8230; Entonces yo me hab\u00eda hecho ese prop\u00f3sito por una raz\u00f3n de honestidad. Es decir, porque si esa no era mi meta, entonces yo no era honesto. Ahora, lo que me fall\u00f3 fue que yo no sab\u00eda que esa meta implicaba la fama. Entonces hay una cosa \ufeffque yo he dicho. Yo hubiera sido feliz si todos mis libros hubieran sido p\u00f3stumos, en el sentido de que no ten\u00eda que cargar con todos los libros que he escrito. Por eso hubiera preferido que se hubieran conocido despu\u00e9s de mi muerte.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u201cGABO NACI\u00d3 CON LOS OJOS ABIERTOS\u201d<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p><strong>GCC.<\/strong> Estuve leyendo las primeras cr\u00f3nicas que envi\u00f3 usted de Europa a El Espectador, cuando fue enviado a Ginebra a cubrir la conferencia de los Cuatro Grandes. Y se ve en ellas que usted no se deja deslumbrar por Europa. No se deja deslumbrar por las cosas convencionales de ese continente. Tal vez se r\u00ede del Viejo Mundo en esas cr\u00f3nicas&#8230;.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>GGM.<\/strong> No, \u00a1Si me deslumbraban! Lo que pasa es que yo sab\u00eda que no me pod\u00eda dejar deslumbrar. Para precisar, creo que lo que ha sucedido es que las cosas que me iban sucediendo las ten\u00eda m\u00e1s o menos previstas. Yo he medido cada etapa. Yo desde que tengo memoria, recuerdo que lo \u00fanico que quer\u00eda ser, era escritor. Nunca en mi vida he sido nada distinto de un escritor.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\ufeffGCC.<\/strong> En eso de lo que usted quiere y de lo realista que es, me he encontrado con varias cosas: su hijo Rodrigo recuerda mucho que su madre dijo una vez, \u201cGabo naci\u00f3 con los ojos abiertos\u201d. Hablando de eso con su esposa, ella me dec\u00eda: \u201cGabriel siempre ha conseguido lo que ha querido. Hasta el matrimonio. Cuando yo ten\u00eda trece a\u00f1os, le dijo a su padre, ya s\u00e9 con qui\u00e9n me voy a casar. En esa \u00e9poca no \u00e9ramos m\u00e1s que conocidos\u2026\u201d. Luego recuerda la luna de miel, hace 18 a\u00f1os, cuando en un avi\u00f3n usted le dijo: \u201cVoy a escribir una novela que se va a llamar \u2018La Casa\u2019\u201d (la casa del abuelo) y despu\u00e9s, \u201cvoy a escribir una de un dictador\u201d. Recuerda luego ella que tambi\u00e9n usted le dijo, \u201ca los cuarenta a\u00f1os voy a escribir mi obra maestra\u201d. Concluye todo esto en que creen tanto en usted, que su familia ha perdido hasta la emoci\u00f3n de una sorpresa. Y Gonzalo, su hijo, cuenta la historia de un hombre con una maleta llena de billetes. \u00bfC\u00f3mo es?<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>LA MALETA LLENA DE BILLETES<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p><strong>GGM.<\/strong> S\u00ed. En M\u00e9xico, para 1965 podr\u00eda ser; alguna necesidad ten\u00edan mis hijos que yo no la pod\u00eda satisfacer&#8230; te quiero advertir una cosa: que yo no te voy a hacer el cuento de la miseria, por que lo hago en el sentido de que a m\u00ed siempre me faltaron los \u00faltimos cinco centavos de que habl\u00e1bamos la otra vez. Pero nunca me faltaban los \u00faltimos cinco centavos para el whisky, por ejemplo. Entonces est\u00e1bamos muy pobres, y est\u00e1bamos muy jodidos, ya no ten\u00edamos que comer, pero siempre ten\u00edamos whisky. Eso es importante desde un punto de vista moral: porque no te dejas hundir\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces no recuerdo en \ufeffqu\u00e9 momento mis hijos quisieron algo &#8211; antes de Cien A\u00f1os de Soledad &#8211; y entonces yo les dije: \u201cAhora no se puede, pero les prometo una cosa: que un d\u00eda llegar\u00e1 a esta casa un hombre con una maleta llena de plata\u201d. Y ellos se acostumbraron a o\u00edrme decir estas vainas. Se quedaron muy tranquilos.<\/p>\n\n\n\n<p>A mi probablemente se me olvid\u00f3 y probablemente se les olvid\u00f3 a ellos, y unos cinco o seis a\u00f1os despu\u00e9s, en Barcelona, cuando ya mis libros se estaban vendiendo, el editor me llam\u00f3 por tel\u00e9fono y me pregunt\u00f3 si yo le aceptar\u00eda que me liquidara el semestre de derechos de autor, en dinero espa\u00f1ol en efectivo. Le dije, \u201cno tengo inconveniente. Nos encontramos en la esquina del banco a las diez de la ma\u00f1ana\u201d. Y el hombre me dijo, \u201cpero trate de llegar a las diez en punto, porque<\/p>\n\n\n\n<p>no quiero estar en la esquina esper\u00e1ndolo. Es una maleta de plata\u201d. Y en ese momento me acord\u00e9 de que le hab\u00eda dicho a mis hijos cinco o seis a\u00f1os antes. Le dije, \u00a1No! \u00a1Un momento! Cambio: nos encontramos aqu\u00ed en la casa a las seis de la tarde\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Al d\u00eda siguiente a esa hora abr\u00ed la puerta y vi un hombre bajito con una gabardina azul y con una maleta. Pero con una maleta como si llegara a un hotel. Mis hijos hab\u00edan llegado del colegio y los llam\u00e9. Les dije, \u201cvengan ac\u00e1\u201d. Le dije al hombre \u201c\u00e1brala\u201d. Lo hizo&#8230; Mira, no era mucho pero eran billetes de cien pesetas. \u00a1Llena! Y les dije a mis hijos, \u201c\u00bfse acuerdan de lo que les dije?\u201d. Y dijeron, s\u00ed. Nos dijiste que un d\u00eda vendr\u00eda un hombre con una maleta llena de plata &#8211; lo daban por seguro -.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>PARTE 4: \u201cTANTO VOLAR PARA VER LA MISMA HIERBA\u201d<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><strong>\ufeffGCC.<\/strong> \u00bfEn qu\u00e9 forma lo deslumbr\u00f3 a usted Europa?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>GGM.<\/strong> No fue deslumbramiento. Fue susto. Pero el susto no fue la llegada a Europa. fue la salida de Bogot\u00e1. Esto fue en 1955. Despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n del \u2018Relato de un n\u00e1ufrago\u2019 la cosa se puso cabrona en Colombia, porque era la dictadura de Rojas Pinilla. Los peri\u00f3dicos estaban censurados. Y tengo la impresi\u00f3n, con veinte, veinticinco a\u00f1os de distancia, de que a la dictadura no le gust\u00f3 mucho el reportaje el n\u00e1ufrago. El hecho es que, por si acaso, se decidi\u00f3 en EL ESPECTADOR que me fuera a Ginebra de enviado especial a la conferencia de Los Cuatro Grandes. Era a\u00fan raro que a un periodista lo mandar\u00e1n de enviado especial a cualquier parte, que le hicieron una gran fiesta de despedida que dur\u00f3 como hasta las tres o cuatro de la ma\u00f1ana, y cuando despert\u00e9 ya el avi\u00f3n se hab\u00eda ido, y cuando llegu\u00e9 al aeropuerto de Techo, que era un galp\u00f3n helado, me dijeron: \u201cya el avi\u00f3n de Par\u00eds se fue, pero no importa porque est\u00e1 descompuesto en Barranquilla. Entonces, si coge el avi\u00f3n de Medell\u00edn, lo puede alcanzar\u201d. Cog\u00ed el avi\u00f3n de Medell\u00edn, en Medell\u00edn cog\u00ed otro avi\u00f3n e iba a Barranquilla y efectivamente, el Constellation de Par\u00eds estaba descompuesto en Barranquilla. Me sub\u00ed al avi\u00f3n y antes de que saliera lleg\u00f3 la cabinera y solt\u00f3 as\u00ed, al aire: \u201cSe\u00f1or Garc\u00eda M\u00e1rquez\u201d. \u201c\u00bfS\u00ed?\u201d. \u201c\u00a8Por aqu\u00ed, por favor\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Me pasaron a primera clase, porque era viajero distinguido, enviado especial de El Espectador, y en primera clase solamente hab\u00eda un pasajero que era Fernando G\u00f3mez Agudelo. El avi\u00f3n hac\u00eda Barranquilla, Bermudas, Azores, Lisboa, Madrid, Paris. G\u00f3mez Agudelo iba hasta Frankfurt a comprar la Televisora Colombiana. Es decir, toda esta vaina que est\u00e1 funcionando aqu\u00ed, donde me est\u00e1n jodiendo, la iba a comprar G\u00f3mez Agudelo por cuenta de Rojas Pinilla que me estaba expulsando de aqu\u00ed, lo cual es el despelote de la contradicci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos sentamos a beber trago: en Bermudas se hab\u00eda acabado el trago y le cambiaron la h\u00e9lice al avi\u00f3n. Cargaron trago hasta las Azores. Alcanzamos a beb\u00e9rnoslo todo. Le volvieron a cambiar la h\u00e9lice al avi\u00f3n en Las Azores. Cargaron trago. Llegamos a Lisboa. Le cambiaron la otra h\u00e9lice&#8230; Hicimos 46 horas de Bogot\u00e1 a Par\u00eds. Cuando llegamos a Par\u00eds, recuerdo que los pilotos nos dijeron a Fernando y a m\u00ed &#8211; que llev\u00e1bamos tres d\u00edas metidos all\u00ed bebiendo trago -: \u201cA este avi\u00f3n se lo llev\u00f3 el carajo porque no le salen las ruedas\u201d. Pero al fin dijeron, \u201ctranquilos que ya le salieron\u201d. Aterrizamos en Par\u00eds y al d\u00eda siguiente cog\u00ed un tren para Ginebra&#8230; Probablemente ahora caigo en la cuenta, no me deslumbr\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>LA MISMA HIERBA DE ARACATACA<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p><strong>GGM.<\/strong> Cuando yo iba en ese tren ve\u00eda la orilla del camino y me daba cuenta de que la hierba era exactamente igual a la hierba que se ve\u00eda por la ventana del tren de Aracataca. Y yo me dec\u00eda, \u201ctanto volar, tanto beber, tanto cambiar h\u00e9lice para que la hierba siga siendo exactamente igual, siga siendo la misma del tren de Aracataca\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces yo segu\u00ed tranquilo. A las cuatro de la tarde llegu\u00e9 a Ginebra. Y saqu\u00e9 la cuenta. Me hab\u00edan ense\u00f1ado en El Espectador que ten\u00eda que descontar seis horas para saber qu\u00e9 hora era en Bogot\u00e1: Pens\u00e9, \u201cLas once de la ma\u00f1ana, El Espectador todav\u00eda no lo han cerrado, de manera que tengo tiempo de mandar el primer cable de la Conferencia de los Cuatro Grandes\u201d. Llegu\u00e9 a la estaci\u00f3n del tren, me met\u00ed en la pensi\u00f3n que vi enfrente. Sal\u00ed y dije, \u201cy ahora, \u00bfqu\u00e9 carajo hago?\u201d. Comenc\u00e9 a caminar. No \ufeffhablaba ni una palabra de ning\u00fan idioma distinto del coste\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Y caminando por la calle vi de pronto que ven\u00eda un cura, que ten\u00eda cara de cura vasco. Lo par\u00e9 y le dije, \u201cPadre, \u00bfusted es espa\u00f1ol?\u201d y me contest\u00f3 en muy buen castellano: hijo no soy espa\u00f1ol, soy alem\u00e1n pero hablo espa\u00f1ol. \u00bfQu\u00e9 te pasa? Entonces yo le cont\u00e9 mi drama: \u201cMire, a m\u00ed me han mandado de periodista aqu\u00ed y no tengo ni la menor idea de d\u00f3nde es la conferencia de los Cuatro Grandes\u201d. Me dijo, \u201cmira, t\u00fa m\u00e9tete a un taxi y di que te lleven al Palacio de las Naciones Unidas y ahi te resuelven el problema\u201d. Al llegar all\u00ed v\u00ed que eran las doce y media en Bogot\u00e1, v\u00ed el ambiente, me sent\u00e9 y escrib\u00ed el primer cable. Lo mand\u00e9 y sali\u00f3 esa tarde publicado. Ese d\u00eda empec\u00e9 a ser enviado especial. El cable fue todo inventado&#8230; Pero sali\u00f3 bien&#8230; T\u00fa sabes que no era la primera vez que pasaba eso.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya antes me hab\u00eda sucedido dos o tres cosas como reportero. Ya antes en El Espectador, un d\u00eda, tambi\u00e9n bajo la dictadura de Rojas Pinilla, se hab\u00eda publicado la noticia de que hab\u00edan decidido repartir el Departamento del Choc\u00f3 entre Caldas, Antioquia y Valle. Se anunci\u00f3 esa decisi\u00f3n y lleg\u00f3 un telegrama del corresponsal de El Espectador en El Choc\u00f3, que dec\u00eda que, ante \ufeffla decisi\u00f3n del Gobierno, la gente se hab\u00eda echado a la calle y se hab\u00eda declarado una manifestaci\u00f3n permanente de toda la capital; en la calle, bajo la lluvia y en las condiciones m\u00e1s penosas, y que estaban dispuestos a continuar esa manifestaci\u00f3n hasta que el gobierno se retractara de la decisi\u00f3n de desmembrar al Choc\u00f3. Ese telegrama lleg\u00f3 un d\u00eda y se public\u00f3. Al d\u00eda siguiente lleg\u00f3 otro igual que dec\u00eda que la manifestaci\u00f3n continuaba y que se estaban desmayando las se\u00f1oras, los ni\u00f1os bajo el sol canicular del Choc\u00f3. Que no pod\u00edan soportar m\u00e1s, pero que estaban dispuestos a continuar hasta la muerte. Al tercer d\u00eda, Guillermo Cano, director de EL ESPECTADOR, me dijo, \u201cte vas para el Choc\u00f3\u201d y le dije, \u201cno, hombre. Yo qu\u00e9 voy a ir para el Choc\u00f3\u201d. \u201cNo, te vas porque estas son cosas muy importantes\u201d. \u201cNo, para el Choc\u00f3 no me voy\u201d, y me dijo, \u201cVete que all\u00e1 hay muy buenas negras\u201d. Eso lo pens\u00e9 un poco y esa misma ma\u00f1ana decid\u00ed irme.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>LA DESMEMBRACI\u00d3N DEL CHOC\u00d3<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p><strong>GGM.<\/strong> Eran unos Catalinas, rezagos de guerra, que hac\u00edan Bogot\u00e1, Medell\u00edn, Quibd\u00f3. No ten\u00edan sillas, sino que llevaban \ufeffcarga y uno iba sentado en los bultos de escobas. Llegando a Medell\u00edn hab\u00eda una tormenta tremenda y el Catalina se met\u00eda por entre la tormenta y se llov\u00eda. Entraba agua en el avi\u00f3n y entonces ven\u00edan y le daban a uno peri\u00f3dicos, y uno se pon\u00eda los peri\u00f3dicos en la cabeza para no mojarse.<\/p>\n\n\n\n<p>Y lo que m\u00e1s me ten\u00eda a mi aterrorizado era que el piloto era un tipo que jugaba b\u00e9isbol conmigo en la Matuna de Cartagena y yo le pregunt\u00e9, \u201c\u00bfd\u00f3nde aprendiste t\u00fa a manejar esta vaina?\u201d, Dijo, \u201cno joda, \u00bft\u00fa que crees? Si yo he aprendido una cantidad de vainas en la vida\u201d. Y as\u00ed llegamos a Medell\u00edn. Aterriz\u00f3 en Medell\u00edn, tanque\u00f3, llegamos a Quibd\u00f3, baj\u00f3 en el r\u00edo y era un pueblo totalmente desierto a las dos de la tarde. Con un calor&#8230;Yo iba con un fot\u00f3grafo, con Guillermo S\u00e1nchez. Empezamos a recorrer aquellas calles desiertas, con ese calor que era aplastante. Era el calor de Aracataca. Volv\u00eda a vivirlo ah\u00ed. No hab\u00eda manifestaci\u00f3n. \u00a1No hab\u00eda nada! Le pregunt\u00e9 a algui\u00e9n, \u201c\u00bfDonde vive fulano de tal que es corresponsal de El Espectador?\u201d. Me dijeron donde, llegu\u00e9 y encontr\u00e9 un negro largo, flaco, tirado en una \ufeffhamaca. Estaba durmiendo la siesta. Lo despert\u00e9 y le dije, \u201c\u00bfd\u00f3nde est\u00e1 la manifestaci\u00f3n permanente?\u201d Dijo, \u201cNo, si aqu\u00ed no hay manifestaci\u00f3n permanente. Lo que pasa es que yo no entiendo c\u00f3mo es posible que esta gente tenga tan poco esp\u00edritu c\u00edvico que lo van a desmembrar, lo van a repartir, va a acabar el Departamento y nadie se ha preocupado, y entonces yo decid\u00ed inventar por telegramas esta manifestaci\u00f3n permanente. Le dije, \u201cmira: te advierto que yo no me he metido en un Catalina que se llueve, con un piloto que era pitcher en la Matuna y que no tiene ni la menor idea de esto, para salir ahora con que no hay manifestaci\u00f3n. De manera que me haces la manifestaci\u00f3n!\u201d. Nos fuimos donde el gobernador y le explicamos la situaci\u00f3n. Entonces el tipo la convoc\u00f3 con un bando.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cSacaron las escuelas, sacaron los colegios, sacaron la gente y llenaron la plaza. Y empezamos a decirle a una viejita, usted se desmaya, y entonces Guillermo S\u00e1nchez tomaba la viejita desmayada. Sacaban a una estudiante cargada, Guillermo S\u00e1nchez tomaba la fotograf\u00eda&#8230; Todo esto se devolvi\u00f3 en el Catalina. Se arm\u00f3 el gran esc\u00e1ndalo. Por primera vez El Espectador public\u00f3 fotos de la manifestaci\u00f3n permanente. Al d\u00eda siguiente la manifestaci\u00f3n continuaba. Mandamos m\u00e1s fotos, mandamos m\u00e1s cables y el cuarto d\u00eda ya la manifestaci\u00f3n era verdad. Ya la gente se lo cre\u00eda, ya se desmayaban de verdad, ya ca\u00edan exhaustos por el sol y \ufeffya los senadores y los representantes chocoanos se hab\u00edan ido para el Choc\u00f3 a capitalizar esta manifestaci\u00f3n, y ya estaban pronunciando discursos de verdad. En el siguiente avi\u00f3n no solo se fueron todos los senadores y los ministros, sino que se fueron todos los periodistas y terminaron haciendo una manifestaci\u00f3n permanente de verdad, con lluvia, con ministros desmayados, tanto que a la semana el Gobierno decidi\u00f3 que \u201cen vista del extraordinario esp\u00edritu c\u00edvico del Choc\u00f3 y de la abnegaci\u00f3n y del hero\u00edsmo de los pol\u00edticos chocoanos, no se desmembraba el Choc\u00f3\u201d. Yo me qued\u00e9, hice un reportaje completo sobre el Choc\u00f3, donde demostraba que era un departamento abandonado, que las gentes estaban en una situaci\u00f3n econ\u00f3mica terrible y que hab\u00eda que hacer algo por ellos. Y a la semana estaban los chocoanos escribiendo cartas a El Espectador diciendo que yo era un miserable, que me hab\u00edan tratado como a un pr\u00edncipe y hab\u00eda venido a decir que ellos se estaban muriendo de hambre y que no era cierto porque ellos estaban muy bien.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>PARTE 5: EL ESCRITOR NO TIENE QUIEN LE ESCRIBA<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\ufeff<strong>PARIS SIN CINCO CENTAVOS<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p><strong>GCC.<\/strong> Volviendo de esta realidad nacional a la pol\u00edtica mundial, qu\u00e9 es el salto que da usted con Ginebra, al terminar la conferencia de los Cuatro Grandes, \u00bfqu\u00e9 camino sigue?<\/p>\n\n\n\n<p>Volv\u00ed tres a\u00f1os despu\u00e9s, porque de Ginebra&#8230; me pareci\u00f3 que esto de llegar a Ginebra y quedarse all\u00ed unos pocos d\u00edas y regresar a casarme, pues era como un poco exagerado. Entonces me fui a Roma estuve en Roma unos ocho meses, o un a\u00f1o, y luego me fui a Par\u00eds. Ya de regreso, cuando estaba en Par\u00eds, recuerdo que me encontr\u00e9 con Plinio Apuleyo Mendoza en caf\u00e9 y \u00e9l le\u00eda Le Monde. Y de pronto me dijo, \u201caqu\u00ed hay una noticia que puede ser muy grave para usted: que clausuraron El Espectador. Le dije yo, \u201ces la mejor noticia que me pueden dar en la vida, porque no tengo que regresar ahora a Colombia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>GCC.<\/strong> Par\u00eds, \u00bfqu\u00e9 pas\u00f3 ah\u00ed?<\/p>\n\n\n\n<p>Yo me sent\u00e9 a escribir \u2018El coronel no tiene qui\u00e9n le escriba\u2019. (Porque esta es una historia que se muerde la cola). Yo conoc\u00eda la historia de mi abuelo que estuvo toda la vida esperando que le mandaran su pensi\u00f3n de veterano de la guerra civil. Cuando mi abuelo se muri\u00f3, mi abuela dijo, \u201ctu abuelo se muri\u00f3 esperando su pensi\u00f3n de veterano, pero yo no me preocupo porque a ustedes les llegar\u00e1. Y si te llega a ti les llegar\u00e1 a tus hijos\u201d. Una pensi\u00f3n que no lleg\u00f3 nunca. Entonces yo hab\u00eda pensado siempre que esa pod\u00eda ser una historia para una comedia. Pero cuando estaba en Par\u00eds, empec\u00e9 escribiendo la comedia del coronel que espera su pensi\u00f3n, y todos los d\u00edas sacaba dinero de la mesa de noche, bajaba, com\u00eda en la esquina, sub\u00eda, hasta que un dia hice as\u00ed, y rasgu\u00f1\u00e9 y ya no hab\u00eda ni un centavo. Entonces lo que hab\u00eda empezado como una comedia lo volv\u00ed al rev\u00e9s y empec\u00e9 a escribirlo realmente como era. Porque empec\u00e9 a mandar S.O.S. a los amigos&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Este era un s\u00e9ptimo piso sin ascensor, y yo bajaba, ve\u00eda que no hab\u00eda carta y entonces sub\u00eda y agregaba una p\u00e1gina m\u00e1s de la historia que estaba escribiendo. Pero lo que es incre\u00edble es que a medida que iba escribiendo la historia me iba dando cuenta que nunca me llegar\u00eda la carta y que nunca me contestar\u00edan los amigos a los cuales hab\u00eda acudido. Entonces hab\u00eda un \ufeffmomento en que lo que estaba escribiendo correspond\u00eda exactamente con la realidad. Y por eso yo creo, contra el criterio de todos los cr\u00edticos, que el mejor libro que he escrito yo: es decir, que si yo he escrito una obra maestra, esa obra maestra es \u2018El coronel no tiene quien le escriba\u2019, porque yo dur\u00e9 escribiendo la realidad de cada d\u00eda a medida que iba sucediendo.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>LAS BOTAS DE ITALIA<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p><strong>GCC.<\/strong> Ahora, antes de comenzar la entrevista, hablamos de sus botas hechas en Italia, su camisa francesa&#8230; Se sabe por otra parte que usted es un gran catador de vinos. \u00bfNo trata de desquitarse as\u00ed de esos a\u00f1os estrechos? \u00bfNo se venga de la vida como se veng\u00f3 el 9 de abril en esos almacenes de pa\u00f1os?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>GGM.<\/strong> No hay que equivocarse. Todos los a\u00f1os, desde que uno nace hasta que uno muere, son estrechos. La historia de mis botas es que cuando yo llego a Roma, donde tengo muy buenos amigos, los periodistas me preguntan que a qu\u00e9 voy a hacer a Roma, y como yo voy a Roma por asuntos estrictos de mi vida privada, les digo que voy a comprar botas. Y voy a Par\u00eds y compro camisas. Y voy a Londres y compro pantalones, y mi hijo Rodrigo, cuando me ve, me dice lo que dec\u00eda hace un momento. Que yo me visto como pobre con ropas de rico. Ahora, lo que te quiero decir es que \ufeffeso no es una venganza. Al principio s\u00ed hubo una especie de venganza. Es decir, cuando yo volv\u00ed a Par\u00eds, quince a\u00f1os despu\u00e9s de esta historia que te contaba de mi primera llegada all\u00ed, tuve impulso de venganza. Llegu\u00e9 con suficiente dinero, como para ir a restaurantes a los cuales no hab\u00eda ido. Fui el primer d\u00eda, y el segundo y el tercero, pero al cuarto d\u00eda uno se da cuenta de que son pendejadas. Que los buenos restaurantes eran a donde iba antes. A los restaurantes griegos del barrio Latino.<\/p>\n\n\n\n<p>A los peque\u00f1os bistrot, a donde la se\u00f1ora que hac\u00eda un buen bistec, que hac\u00eda unas buenas papas fritas. No hay venganza posible con la vida. Es decir, todo el camino de la vida es siempre estrecho y no hay nada qu\u00e9 hacer.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>EL PESO DE UNA NOVELA<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p><strong>GCC.<\/strong> Bueno, yo relacion\u00e9 esta \u00e9poca de Par\u00eds con la \u00e9poca en M\u00e9xico, muchos a\u00f1os despu\u00e9s, en la cual usted escribi\u00f3 \u2018Cien a\u00f1os de soledad\u2019, porque usted tuvo que dejar un puesto en una agencia de publicidad para dedicarse a escribir y tuvo un momento muy dif\u00edcil. Su esposa recuerda que no han sido as\u00ed todas las \u00e9pocas de su vida matrimonial, sino esa. Y me impresion\u00f3 una an\u00e9cdota, cuando usted termin\u00f3 de escribir el libro. Se fue al correo a enviar el paquete a la Argentina y, no se si tuvo para los portes&#8230; \u00bfRecuerda ese momento?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>GGM.<\/strong> Pero no es tan grave como se cuenta. Lo que pasa es que \u2018Cien a\u00f1os de soledad\u2019 pesaba m\u00e1s de lo que uno se imaginaba. F\u00edjate,\u2018Cien a\u00f1os de soledad\u2019 lo escrib\u00ed yo en M\u00e9xico en 1965, 66, 67\u2026 desde el 65 hasta el 67. Fue una \u00e9poca estupenda. Es decir, una \u00e9poca que no era f\u00e1cil porque no ten\u00edamos dinero, pero en cambio, una \u00e9poca muy buena, porque yo estaba escribiendo como un tren, que es lo mejor que le puede suceder a un escritor. Entonces cuando yo vi que \u2018Cien a\u00f1os de soledad\u2019 ven\u00eda y que no la paraba nadie, le dije a Mercedes,\u201dt\u00fa te haces cargo de este asunto\u201d. Ella, por supuesto, no lo pens\u00f3 dos veces. Es curioso que mis hijos, ahora, yo les pregunto por esta \u00e9poca y ellos me recuerdan como a un hombre que estaba, encerrado en un cuarto, que no sal\u00eda nunca\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeffY yo ten\u00eda la impresi\u00f3n de que era el ser humano m\u00e1s humano y m\u00e1s sociable del mundo. Y ahora me doy cuenta de que durante dieciocho meses no sal\u00ed del cuarto. Pero yo recuerdo que sal\u00ed una vez. Sal\u00ed una vez cuando Mercedes me dijo que ya no hab\u00eda nada qu\u00e9 hacer. Que ya hab\u00eda llegado al fondo. Entonces yo ten\u00eda un carro y lo llev\u00e9 al Monte de Piedad y lo empe\u00f1\u00e9 y le traje a Mercedes la plata y le dije, \u201cmira, aqu\u00ed tienes como para diez a\u00f1os\u2026\u201d. Y dur\u00f3 tres meses. Y segu\u00eda escribiendo. Recuerdo que en mitad de camino el due\u00f1o \ufeffde la casa llam\u00f3 a Mercedes y le dijo, \u201cse\u00f1ora, ustedes me deben tres meses de casa\u201d. Y Mercedes tap\u00f3 el tel\u00e9fono y me dijo, \u201c\u00bfcu\u00e1nto tiempo te falta para terminar el libro?\u201d Y yo le dije: \u201ccomo seis meses\u201d. Y entonces ella le dijo. Mire, se\u00f1or, no solo le debemos tres meses, sino que le vamos a deber seis m\u00e1s. Y entonces el tipo le dijo, \u201c\u00bfY dentro de siete me pagan todo?\u201d y dijo ella, \u201cs\u00ed, todo\u201d. Y \u00e9l respondi\u00f3, \u201csi usted me da su palabra, yo no tengo ning\u00fan inconveniente en esperarla\u201d. Y Mercedes tap\u00f3 el tel\u00e9fono y me dijo, Palabra?, y yo le dije, \u201cmi palabra de honor\u201d. \u00bfY tu sabes que a los siete meses fuimos y le pagamos todo? No por Cien A\u00f1os de Soledad, porque yo termine, y en un mes, tra\u00eda tal perrenque en la mano, que me puse a trabajar despu\u00e9s en publicidad y pudimos pagar todo eso. Pero cuan\ufeffdo yo termin\u00e9 \u2018Cien a\u00f1os de soledad\u2019, ya me hab\u00eda escrito la Editorial Sudamericana y me hab\u00eda pedido&#8230; La Editorial Sudamericana me escribi\u00f3 dici\u00e9ndome que hab\u00eda le\u00eddo todos mis libros y que ten\u00edan inter\u00e9s en reedit\u00e1rmelos. Y entonces yo les contest\u00e9 dici\u00e9ndoles que no pod\u00eda porque ten\u00eda compromisos con otros editores. Pero en cambio, en septiembre terminaria un libro en el cual yo ten\u00eda mucha fe. Y que no ten\u00eda ning\u00fan inconveniente en d\u00e1rselo a ellos. Y entonces ellos me dijeron que muy bien, que estaban de acuerdo, que contrataban ese libro. Lo contrataron y me mandaron con el contrato quinientos d\u00f3lares de anticipo. Y el d\u00eda que lo termin\u00e9 nos fuimos al correo Mercedes y yo. Eran setecientas p\u00e1ginas. Entonces lo pesaron y dijeron que costaba ochenta y tres pesos, de M\u00e9xico a la Argentina, y Mercedes me dijo, \u201cno tenemos sino cuarenta y cinco\u201d. Le dije: \u201cmuy f\u00e1cil\u201d; part\u00ed el libro por la mitad y le dije, \u201cp\u00e9seme este libro hasta cuarenta y cinco pesos\u201d. Pesaron hasta cuarenta y cinco: quitaban hojas como quien corta carne. Cuando lleg\u00f3 a cuarenta y cinco pesos agarr\u00e9 esas hojas, las envolv\u00ed, las mand\u00e9 y nos quedamos con el resto. Entonces nos fuimos a la casa y Mercedes sac\u00f3 lo \u00faltimo que le faltaba por empe\u00f1ar. Era el calentador que yo usaba para escribir. Porque yo puedo escribir en cualquier circunstancia, menos con fr\u00edo. El secador que usaba para la cabeza y la batidora que hab\u00eda usado toda la vida para hacerle los jugos de frutas a los ni\u00f1os y ya los ni\u00f1os estaban creciendo y ya no la necesitaban\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeffSe fue con eso al Monte de Piedad y le dieron unos cincuenta pesos. El hecho es que volvimos con el resto de la novela al correo: la pesaron y dijeron, cuesta cuarenta y ocho pesos. Mercedes pag\u00f3 sus cincuenta pesos, le dieron dos pesos y yo me di cuenta, cuando salimos del correo que estaba verde de encabronamiento, y me dijo: \u201cAhora lo \u00fanico que falta, es que esta hijueputa novela sea mala\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>PARTE 6: EL NI\u00d1O, EL HIELO Y EL MAR<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><strong>GCC.<\/strong> Hablando de su obra, hay una frontera entre la realidad y la imaginaci\u00f3n, o la creaci\u00f3n. Y lo primero que se me ocurre preguntarle es sobre el hielo. \u00bfHasta d\u00f3nde esta imagen del hielo y cu\u00e1ndo comenz\u00f3 la imaginaci\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>GGM.<\/strong> Yo tengo la impresi\u00f3n de que, hasta el momento en que escrib\u00ed \u2018Cien a\u00f1os de soledad\u2019, tuve la idea de empezar, de alg\u00fan modo, un libro, un cuento, una novela, con este episodio del hielo. M\u00e1s a\u00fan: el personaje del viejo que lleva al ni\u00f1o de la de mano, es un personaje que se repite constantemente en mis libros. En La Hojarasca, que es mi primera novela, el principio exactamente es de un ni\u00f1o que lo visten con un vestido de pana verde, que le aprieta un poco, que le aprieta en las piernas y que lo llevan a ver un muerto, que es exactamente la imagen que yo me acuerdo de mi abuelo que me llevaba a misa los domingos. Y yo siempre tuve la impresi\u00f3n de que estaba trampiando un poco, porque a trav\u00e9s de todos mis libros, de mis cuentos hay un viejo que lleva al ni\u00f1o y lo lleva a ver un muerto y lo lleva de paseo y lo lleva al cine&#8230; Mi abuelo me llevaba siempre al cine y yo ten\u00eda la impresi\u00f3n de que no hab\u00eda llegado exactamente a la almendra del problema, hasta cuando llegu\u00e9 a \u2018Cien a\u00f1os de soledad\u2019, donde lo lleva a conocer el hielo. Y era exactamente el asunto donde yo hab\u00eda estado tratando de llegar desde que ten\u00eda, no s\u00e9, ten\u00eda&#8230; cuatro o cinco a\u00f1os. Creo que ni siquiera sab\u00eda hablar cuando conoc\u00ed el hielo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>GCC.<\/strong> Saltando tal vez, pero siguiendo con su obra, en \u2018El oto\u00f1o del patriarca\u2019 aparece siempre un embajador detr\u00e1s del dictador. Este dictador le regala todo, hasta el mar. Entonces, yo creo que una persona medianamente lea, lo encuentra a usted en ese momento. Y encuentra que es la autobiograf\u00eda. \u00bfPor qu\u00e9 le entreg\u00f3 el<\/p>\n\n\n\n<p>mar?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>GGM.<\/strong> No, d\u00e9jame ir un poco atr\u00e1s. Es que lo le pasa es que \u2018El oto\u00f1o del patriarca\u2019 es parte de mis memorias cifradas. A m\u00ed me llam\u00f3 much\u00edsimo la atenci\u00f3n&#8230; fijate que hace mucho tiempo que yo no le\u00eda art\u00edculos cr\u00edticos sobre mis libros. Cuando apareci\u00f3 Cien A\u00f1os de Soledad y hubo una avalancha de cr\u00edtica, en el primer momento con una gran ansiedad perfectamente justificada y natural y comprensible, yo me precipitaba sobre estas cr\u00edticas, a ver qu\u00e9 les gustaba o no les gustaba.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\ufeff<strong>CR\u00cdTICOS PARASITARIOS<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>GGM. Y luego me fui dando cuenta de que a los cr\u00edticos no les preocupaba mucho si el libro les gustaba o no les gustaba sino que ya, en ese momento, estaban tratando de decir cu\u00e1l era el libro que yo deb\u00eda escribir despu\u00e9s. Es decir, los cr\u00edticos son una especie de profesionales parasitarios que por determinaci\u00f3n propia y sin que nadie los haya nombrado, se han constituido en intermediarios entre el escritor y el lector. Es decir, el escritor se toma el trabajo de tratar de comunicar sus experiencias, de mandarle su obra al lector y se encuentra que en el camino hay unos se\u00f1ores que no dejan que llegue directamente esa obra al lector sino que dicen, \u201cun momento. Ustedes no est\u00e1n en condiciones de entender lo que este se\u00f1or les quiere decir. Nosotros se lo vamos a explicar\u201d. Y entonces entran en un problema de desexplicaci\u00f3n total. Es una cosa muy particular. Me di cuenta especialmente en \u2018Cien a\u00f1os de soledad\u2019. Cuando me di cuenta de eso, empec\u00e9 a no leer m\u00e1s cr\u00edticas. Sobre todo porque notaba que no solo trataban de decir qu\u00e9 hab\u00eda dicho en \u2018Cien a\u00f1os de soledad\u2019, sino que deb\u00eda seguir diciendo. Entonces hay una cosa que me llam\u00f3 mucho la atenci\u00f3n de algunos cr\u00edticos con relaci\u00f3n al \u2018Oto\u00f1o del patriarca\u2019: es que alg\u00fan cr\u00edtico dec\u00eda que \u2018Cien a\u00f1os de soledad\u2019 era una novela muy buena. Que el autor cuenta en ella sus experiencias, porque el autor recurre a sus recuerdos, a evocaciones de un mundo que conoce muy bien, en el cual ha vivido, en el cual ha estado sumergido toda su vida, y que en cambio en \u2018El oto\u00f1o del patriarca\u2019 est\u00e1 perdido, el libro no gusta, el libro se queda en mitad del camino. Es un libro es\ufeffcrito totalmente con experiencias personales cifradas. Probablemente son mis memorias, o parte de mis memorias. Y los cr\u00edticos lo que ten\u00edan que saber, o lo que ten\u00edan que descifrar, si son descifrados tan eficaces como pretenden serlo, es que probablemente todo este episodio del dictador que vende el mar y del dictador que se queda perdido por la falta del mar, corresponde un poco a la historia de la cual hablabamos hace un momento, del muchacho de Aracataca, del muchacho de Barranquilla que a los doce a\u00f1os llega a la ciudad m\u00e1s extra\u00f1a y m\u00e1s remota que recuerda, que es una ciudad gris, una ciudad cenicienta, una ciudad fria, con tranv\u00edas que echan chispas en las esquinas, con hombres vestidos de negro, con calles \ufefftotalmente llenas de muchedumbres, donde no hay ni una sola mujer, y sobre todo, una ciudad donde no hay mar. Yo tengo la impresi\u00f3n de que esa es probablemente una interpretaci\u00f3n mucho m\u00e1s correcta de todo el episodio del dictador que vende el mar. Porque adem\u00e1s tengo otra impresi\u00f3n, que la gran trampa en que pueden caer, no solo los cr\u00edticos sino los lectores, es creer que El Oto\u00f1o del Patriarca es la novela de un dictador. Si alguien tiene la curiosidad de leerlo con otra clave, es decir, en vez de pensar en un dictador, pensar en un escritor famoso, probablemente el libro resulte mucho m\u00e1s comprensible.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>NO HAY TEMAS ORIGINALES<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p><strong>GCC.<\/strong> Se me viene ahora la imagen de un di\u00e1logo que usted tuvo en Lima, donde se acuerda de sus cinco a\u00f1os y era un ni\u00f1o asustado en una de las esquinas de la casa; sentado en una banca, a las seis de la tarde, y no se mov\u00eda de ah\u00ed porque le dec\u00edan que si lo hac\u00eda, los fantasmas le iban a hacer algo&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>GGM.<\/strong> \u00bfT\u00fa sabes que esa es una imagen de m\u00ed mismo que est\u00e1 all\u00e1 en La Hojarasca? La Hojarasca como t\u00fa recuerdas, es un mon\u00f3logo a tres voces -por decirlo de alguna manera- de un abuelo, su hija y su \ufeffnieto, en torno a un cad\u00e1ver. Que si lo piensas con mucho cuidado, es otra vez la misma estructura y el mismo planteamiento dram\u00e1tico del oto\u00f1o del Patriarca.<\/p>\n\n\n\n<p>Y si lo piensas con un poco de cuidado y me perdonas por una vez la pedanter\u00eda de ser erudito -que son las cosas que m\u00e1s verg\u00fcenza me dan en la vida- es otra vez el mismo drama de Ant\u00edgona tratando de enterrar el cad\u00e1ver de su hermano, al cual el dictador Creonte no deja enterrar. Un tema que fue tratado, primero por S\u00f3focles, despu\u00e9s por Eur\u00edpides, despu\u00e9s por Anui, antes por S\u00e9neca, y despu\u00e9s humil- demente en La Hojarasca. Despu\u00e9s humildemente en \u2018El oto\u00f1o del patriarca\u2019. Te digo toda esta cosa y te hago todo este rollo, erudito&#8230; porque otra cosa de los cr\u00edticos es la man\u00eda de andar buscando que este tema no es original porque fue tratado por este. No hay temas originales en la historia universal. En la historia de la literatura universal hay 36 situaciones dram\u00e1ticas de las cuales nadie se puede salir. Yo creo que son menos de 36. Pero lo que te estaba diciendo era que el tema de la expectativa alrededor del muerto, del hombre insepulto, del cad\u00e1ver ante el cual hay dificultades para que sea sepultado, es bastante antiguo. Fue tratado en La Hojarasca, fue tratado en el Oto\u00f1o del Patriarca&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Te hac\u00eda todo este largo recorrido, y todo este pedante recorrido por la literatura universal, para decirte que la imagen del ni\u00f1o sentado, muerto de miedo, es efectivamente un tema recurrente en mis libros, en mi obra, si se me permite decirlo, con una modestia que seguramente los cr\u00edticos no me perdonaran. Y es una imagen que yo recuerdo perfectamente en la vieja casa de Aracataca: que la forma que hab\u00edan encontrado mis abuelos a partir de las seis de la tarde, para no tener que estar pendientes de m\u00ed, para no estar ocup\u00e1ndose del ni\u00f1ito este en esa casa grande, era que sencillamente, dec\u00edan, \u201csi\u00e9ntate en esta silla y no te muevas. Porque si te mueves y te vas a ese cuarto, ah\u00ed se muri\u00f3 la t\u00eda Petra. Y aqu\u00ed se muri\u00f3 el t\u00edo Nicol\u00e1s. Y all\u00e1 se muri\u00f3 Petronila\u201d. Y entonces a m\u00ed me manten\u00edan quieto a base de terror.<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeffY, sin embargo, la imagen del ni\u00f1o aterrorizado, siendo yo mismo, que yo recuerdo, no es aquella de la casa de Aracataca, sino cuando era periodista, en Bogot\u00e1, que de El Espectador me mandaron a Medell\u00edn a que hiciera un reportaje. Creo que el primero, adem\u00e1s. En Medell\u00edn hubo dos derrumbes de tierra, una cantidad de muertos, y entonces me dijeron, \u201cte vas a Medell\u00edn, investigas qu\u00e9 fue lo que pas\u00f3\u201d, y yo recuerdo perfectamente, me instal\u00e9 en el hotel y hasta entonces todo iba muy bien. \u201cHasta ahora muy bien -pens\u00e9- pero ya no puedo darle vueltas a esto, tengo que salir y hacer lo que me mandaron a hacer\u201d. Y sal\u00ed a la calle y estaba lloviendo, y para m\u00ed es un instante de enorme felicidad el que estuviera lloviendo porque \ufeffera un pretexto que me pon\u00eda a m\u00ed mismo para poder aplazar el problema de tener que ir a averiguar qu\u00e9 era lo que hab\u00eda pasado.<\/p>\n\n\n\n<p>Y me recuerdo perfectamente a m\u00ed mismo -ya en este momento ten\u00eda 23, 24 a\u00f1os- viendo que escampaba y que a medida que escampaba me daba cuenta de que ten\u00eda que afrontar la realidad. Y en ese momento me acord\u00e9 de cuando estaba en Aracataca, sentado en el asiento, temiendo que all\u00e1 se hab\u00eda muerto la t\u00eda, que all\u00e1 se hab\u00eda muerto el t\u00edo y aqu\u00ed se hab\u00eda muerto la prima. Y yo me daba cuenta que ese terror que ten\u00eda en aquel momento en Aracataca y que me lo hab\u00edan convertido en el terror concreto, en el abstracto terror concreto de los muertos que sal\u00edan, era el mismo que ten\u00eda cuando deb\u00eda enfrentarme por primera vez a la realidad. Y en ese momento me di cuenta de dos cosas: una, que a la hora de afrontar la realidad, todo el mundo, absolutamente todo el mundo est\u00e1 solo. Y dos, que todo el mundo, absolutamente todo el mundo, tiene miedo&#8230; Fue una gran ense\u00f1anza para m\u00ed. Porque ese d\u00eda me di cuenta de algo que los a\u00f1os me han ido permitiendo: que por la ma\u00f1ana, al despertarse, todo el mundo, absolutamente todo el mundo tiene miedo. Y fue una ense\u00f1anza muy importante, porque durante muchos a\u00f1os cre\u00ed que era solamente yo. Y cuando supe que todo el mundo ten\u00eda miedo, pens\u00e9 que probablemente nadie tiene m\u00e1s miedo al despertarse por la ma\u00f1ana que los presidentes de la Rep\u00fablica. Y ese d\u00eda segu\u00ed despertando con mucho miedo, pero aprend\u00ed a tenerle menos miedo al miedo de por la ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>PARTE 7: EL MIEDO, EL PODER Y LA SOLEDAD<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><strong>GCC.<\/strong> \ufeffHablando de miedo y de soledad, al leer \u2018El oto\u00f1o del patriarca\u201d vi que usted no le tiene miedo a los muertos, porque \u00e9l dictador, que est\u00e1 aparente solo, se siente acompa\u00f1ado por el cad\u00e1ver de Bendici\u00f3n Alvarado. Se va el cad\u00e1ver y \u00e9l luego tiene vacas en su casa. Entonces eso muestra que su miedo no es a los muertos sino a la soledad&#8230; \u00bfC\u00f3mo surgi\u00f3 Bendici\u00f3n Alvarado? \u00bfQu\u00e9 quiere mostrar con ella? Bendici\u00f3n Alvarado y luego Leticia Nazareno, que es una monja, o una novicia con la que \u00e9l se casa despu\u00e9s\u2026<\/p>\n\n\n\n<p><strong>GGM.<\/strong> Yo creo que en el fondo es una sola. Bendici\u00f3n Alvarado, aparte de esto, no tiene ning\u00fan misterio. Es la madre del dictador. El dictador, probablemente dir\u00e1n que es un personaje ed\u00edpico. Yo no creo que es un personaje ed\u00edpico. Yo creo que es el personaje&#8230; Es un hombre que depende de una mujer, de modo que en el fondo es la met\u00e1fora de todos los hombres, quer\u00e1moslo o no.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>GCC.<\/strong> Desembocando en estas dos ideas, que son el poder y la soledad, y a la vez son los ejes de su obra, \u00bfqu\u00e9 relaci\u00f3n hay entre el poder y la soledad? Usted parece decirlo muchas veces: \u201cEl \ufeffque llega al poder se queda solo\u201d. O, \u201cun hombre cuando llega a la fama se queda solo\u201d. Entonces yo quiero preguntarle si ese es problema de su imaginer\u00eda o es su caso personal. Usted dijo una frase hace una hora: \u201cLo \u00fanico que no estaba previsto era la fama\u201d. Entonces encuentro todo esto en una mezcla y me pongo a pensar en el poder y la soledad. La fama y la soledad&#8230;<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>ENTRE LA FAMA Y EL PODER<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p><strong>GGM.<\/strong> S\u00ed, en realidad yo creo, mirando hacia atr\u00e1s, que entre la fama y el poder hay una relaci\u00f3n bastante estrecha y son las posibilidades de aislamiento que ambos tienen. Es decir, las posibilidades de aislamiento, de soledad en el poder. Creo que es una ilusi\u00f3n bastante vieja. E inclusive un poco mec\u00e1nica. Se refiere a que la persona que tiene el poder, est\u00e1 un poco a merced de quienes le informan. Es decir, el contacto con la realidad no es directo sino que pasa a trav\u00e9s de muchos intermediarios, en el caso del poder. Yo conozco una excepci\u00f3n bastante v\u00e1lida que es la de Fidel Castro, a quien conozco personalmente; con quien he conversado largas horas&#8230; Es una persona extraordinariamente bien informada. Pero Fidel Castro est\u00e1 permanentemente preocupado por combatir la soledad del poder. No s\u00e9 si lo hace consciente o inconscientemente. Pero Fidel est\u00e1 constantemente interesado en obtener informaci\u00f3n directa. Es uno de los hombres mejor informados que yo conozco y probablemente, uno de los menos solitarios. Ahora bien: la fama es otra cosa, porque de eso s\u00ed puedo hablar yo por experiencia personal. Hay una cosa que yo s\u00e9, y que puedo decir: es que si algo puede conducir r\u00e1pidamente y gravemente a la soledad, es la fama. Porque, a partir de un momento, uno no sabe ya d\u00f3nde est\u00e1 parado. Ya no sabe qui\u00e9n es ni qu\u00e9 es lo que piensan de uno. Entonces hay que aprender a defenderse de eso. Yo la \u00fanica defensa que he encontrado y que me parece \ufeffeficaz, contra las posibilidades de aislamiento, las posibilidades de soledad que trae la fama, es matenerme fiel a mis amigos. Yo creo que a trav\u00e9s de esta cosa catastr\u00f3fica que me ha sucedido a m\u00ed, que es haberme vuelto famoso de la noche a la ma\u00f1ana, he logrado conservar todos mis amigos.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>LOS HOMBRES Y LA LITERATURA<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p><strong>GCC.<\/strong> La literatura y los hombres&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>GGM.<\/strong> \u00bfPor qu\u00e9 la conquista del espacio es un fracaso desde el punto de vista espectacular, desde el punto de vista del inter\u00e9s de los seres humanos? \u00bfPor qu\u00e9 a los seres humanos no les interesa m\u00e1s la conquista del espacio? Porque no se han encontrado seres vivos. Porque no se han encontrado seres humanos. Si hubieran encontrado un marciano, siquiera de \u201ceste\u201d tama\u00f1o, en este momento la conquista del espacio ser\u00eda el espect\u00e1culo m\u00e1s extraordinario y toda la humanidad estar\u00eda pendiente de eso. Mientras no encuentren otro ser humano en alg\u00fan lugar del universo, la conquista del espacio ser\u00e1 un fracaso. Es exactamente el problema de la literatura, el problema del arte. Mientras el arte y mientras la literatura no le transmitan a los lectores, a los espectadores, un problema de la vida, un problema de los seres humanos, es un fracaso completo.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>LO QUE DICEN LAS ENCUESTAS<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p><strong>GCC.<\/strong> Un grupo de estudiantes de Filosofia y Letras consult\u00f3 con las personas que han comprado \u2018El oto\u00f1o del patriarca\u2019. Quer\u00edan sondear la realidad nacional o el nivel cultural del pa\u00eds a trav\u00e9s de la encuesta. Y encontraron que el 72 o el 74 por ciento de las personas que lo han comprado, no han pasado de la p\u00e1gina 40.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>GGM.<\/strong> A m\u00ed, con toda la modestia que soy capaz, que no es mucha, pero es un poco, me gustar\u00eda que hicieran la misma encuesta dentro de la misma zona de lectores. Que hicieran la misma encuesta con el Quijote, con Gargant\u00faa y Pantagruel, o con Edipo Rey de S\u00f3focles, por ejemplo. Yo quisiera saber, (y es una curiosidad que tengo, ya no es cuesti\u00f3n de responder a esta pregunta) de qu\u00e9 p\u00e1gina hubieran pasado con esos libros. Estamos en Colombia, en un pa\u00eds, donde el \u00edndice de analfabetismo, seg\u00fan las estad\u00edsticas es de un 40%. Yo creo y tienen que demostrarme lo contrario que las estad\u00edsticas son falsas. Yo creo que el \u00edndice de analfabetismo en Colombia est\u00e1 casi en el 80 por ciento. Entonces a mi me parece perfectamente natural que una novela con las exigencias culturales de \u2018El oto\u00f1o del patriarca\u2019, ofrezca una dificultad mucho mayor que \u2018Cien a\u00f1os de soledad\u2019. Ahora bien: un escritor tiene que tomar en cuenta el \u00edndice de analfabetismo de los lectores para escribir sus libros? Es decir, \u00bftiene que bajar el nivel digamos de comprensi\u00f3n cultural de esos libros hasta el nivel cultural de los lectores? O, \u00bftiene que escribir el libro como cree que debe ser y esperar a que tarde o temprano los lectores alcancen el nivel cultural de ese libro? Yo creo que es la segunda posici\u00f3n la que se debe adoptar. Es decir, la obra literaria debe estar al nivel cultural que el escritor considere que debe estar. Y ese mismo escritor, y todos los escritores, y toda la gente que sienta a su pa\u00eds y que considere que la humanidad debe seguir hacia adelante, debe trabajar en el sentido de que los lectores, mediante una culturizaci\u00f3n interna, que no ser\u00e1 posible sino mediante una revoluci\u00f3n, alcance el nivel cultural, al punto de comprender esa obra.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>PARTE 8: \u201cA LOS RICOS LES DA RABIA QUE LOS POBRES SEAN RICOS\u201d<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><strong>\ufeffGCC.<\/strong> Ahora, d\u00e9mosle un viraje de noventa grados al di\u00e1logo: Voy a pensar en su posici\u00f3n pol\u00edtica, en su convencimiento de la necesidad de una revoluci\u00f3n, pero tambi\u00e9n en su cuenta bancaria. En que usted es un hombre muy rico que habla de revoluci\u00f3n. La mayor\u00eda de la gente encuentra una contradicci\u00f3n en eso&#8230;.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>GGM.<\/strong> Ojal\u00e1 fuera much\u00edsimo m\u00e1s rico para hablar much\u00edsimo m\u00e1s de la revoluci\u00f3n. Primero, porque para hacer una revoluci\u00f3n en un pa\u00eds como este, se necesita much\u00edsima plata. Porque tambi\u00e9n la revoluci\u00f3n, en cierto aspecto, es un problema de plata. Pero no hay ninguna contradicci\u00f3n, adem\u00e1s, entre ser rico y ser revolucionario, siempre que sea sincero como revolucionario y no se sea sincero como rico. Todo depende de la posici\u00f3n en que se est\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Mira: esto nos conduce a un equ\u00edvoco que existe en todas partes y que es un equ\u00edvoco fomentado, por supuesto, por los capitalistas. Y es que los revolucionarios tienen que estarse muriendo de hambre, porque de acuerdo con una definici\u00f3n que hizo alguien interesado en los Estados Unidos, el socialismo es la repartici\u00f3n de la pobreza. \u00a1No! Yo creo que el socialismo es la repartici\u00f3n de la riqueza. Cuando tratamos y\/o queremos hacer la revoluci\u00f3n socialista, no es que queramos que los que tienen buenas casas y buenos autom\u00f3viles y comen bien, no tengan buenas casas y buenos autom\u00f3viles y no coman bien. Sino que los que no tienen autom\u00f3viles, y los que no tienen buenas casas y los que no comen bien, tengan buenos autom\u00f3viles y tengan buenas casas y coman bien. Yo, hasta este momento y en este momento, tengo la suerte y la posibilidad de tener una buena casa, un buen autom\u00f3vil y de comer bien.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>SACRIFICARLO TODO<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p><strong>GGM.<\/strong> Me gusta la buena vida. Y eso me permite ser m\u00e1s revolucionario que cuando no sab\u00eda lo que era eso. Porque ahora s\u00e9 lo que les est\u00e1 faltando a los que no lo tienen. Y estoy dispuesto a sacrificarlo todo. Y trato de decirlo con la menor solemnidad \ufeffposible, pero estoy dispuesto a sacrificar inclusive mi vida, porque todo el mundo conozca lo que yo conozco ahora. Que es la buena vida. Ahora bien: eso se dice f\u00e1cilmente, pero tiene muchos problemas. Yo en este momento deb\u00eda de ser uno de los hombres m\u00e1s ricos de Colombia. Y no soy uno de los m\u00e1s pobres. Pero no soy tan rico como la gran prensa y el capitalismo han tratado de hacerlo creer.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque el escritor es tan explotado como cualquier obrero.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>$500 EN DIEZ A\u00d1OS<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p><strong>GGM.<\/strong> Probablemente ning\u00fan escritor en lengua castellana ha vendido tantos libros como yo, en tan poco tiempo. D\u00e9jame ir un poco atr\u00e1s. Esto no sucedi\u00f3 de milagro: yo publiqu\u00e9 mi primer libro en 1955, hace veinte a\u00f1os. Por mi primer libro yo no recib\u00ed ni un centavo de derechos de autor. Mi segundo libro fue \u2018El coronel no tiene quien le escriba\u2019. Se public\u00f3 en 1960. Tuve 500 pesos de derechos de autor. Luego publiqu\u00e9 otro y otro: hab\u00eda publicado cinco libros. De 1955 a 1965, en diez a\u00f1os, hab\u00eda recibido en derechos de autor, 500 pesos. \u00a1En diez a\u00f1os! Es decir, si t\u00fa divides por mes, saca la cuenta a c\u00f3mo me sale el sueldo mensual en diez a\u00f1os. Quinientos pesos en diez a\u00f1os, a c\u00f3mo me sale el sueldo mensual? Publiqu\u00e9 Cien A\u00f1os de Soledad. Entonces fue como la explosi\u00f3n de todos mis libros anteriores. Del que m\u00e1s se hab\u00eda vendido cuando yo publiqu\u00e9 \u2018Cien a\u00f1os de soledad\u2019, era probablemente de \u2018La mala hora\u2019: Se hab\u00edan vendido setecientos ejemplares. En toda la Am\u00e9rica de lengua espa\u00f1ola. \u00a1Setecientos ejemplares! Cuando el editor argentino me dijo que de \u2018Cien a\u00f1os de soledad\u2019 se iban a publicar ocho mil ejemplares, yo le escrib\u00ed una carta dici\u00e9ndole que fuera un poco m\u00e1s prudente, que estaba exagerando y pod\u00eda clavarse. Lo public\u00f3 en mayo de 1967, calculando que de mayo a diciembre vender\u00eda los ocho mil ejemplares; los vendi\u00f3 en tres d\u00edas, en la entrada del Metro de Buenos Aires. Todav\u00eda fue el fen\u00f3meno. Entonces empec\u00e9 a recibir derechos de autor poco a poco.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque hay una cosa que los propios lectores no saben: es, c\u00f3mo es la estructura de la industria editorial. A cualquier lector, o cualquier persona a quien yo le diga que en nueve a\u00f1os, en castellano se han vendido tres millones de ejemplares de \u2018Cien a\u00f1os de soledad\u2019, cualquier persona que sepa que en ese mismo tiempo Cien A\u00f1os de Soledad ha sido publicado y traducido, en veinti\u00fan idiomas, se imagina que esa es una enorme cantidad de dinero, Ahora, hagamos cuentas, porque hay gente que tiene un gran pudor por hablar de \ufeffplata. Yo no tengo ning\u00fan pudor de hablar de plata. Para mi la plata no es m\u00e1s que un tranquilizante nervioso. Es una especie de valium. Es decir, el que tiene c\u00f3mo resolver sus problemas tiene los nervios m\u00e1s tranquilos que el que no tiene el modo de hacerlo. No es nada m\u00e1s. Es una cosa absolutamente material. Es la representaci\u00f3n, es el s\u00edmbolo del trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora a cualquier persona que le digamos que hemos vendido en nueve a\u00f1os tres millones de ejemplares de \u2018Cien a\u00f1os de soledad\u2019, semeja que esa es una enorme cantidad de dinero. Porque, generalmente, el lector no sabe qui\u00e9n es el due\u00f1o del libro. Cada peso que el lector paga por un libro, est\u00e1 repartido as\u00ed: 50% para el editor, que por supuesto carga con los gastos de la edici\u00f3n. 20% para el distribuidor. 20% para el librero y 10% para el autor. De ese diez por ciento vienen descontados los impuestos y viene descontado otro diez por ciento de los derechos del agente: es un diez por ciento bien gastado porque el agente es la persona que va y pelea con el editor. Entonces quedamos que por cada peso que el lector paga por un libro, al autor le corresponden ocho centavos. Si t\u00fa tomas en cuenta que mis contratos de libros son hechos en la Argentina, en pesos argentinos, y que la Argentina en nueve a\u00f1os ha tenido una devaluaci\u00f3n, \u00bfde cu\u00e1nto en nueve a\u00f1os?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>GCC.<\/strong> Dos mil por ciento.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>PURA FICCI\u00d3N<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p><strong>GGM.<\/strong> Entonces coge l\u00e1piz y papel y ver\u00e1s que es una pura ficci\u00f3n lo de mis derechos de autor. (Vamos a seguir para adelante). Cien A\u00f1os de Soledad -para hablar solamente de un libro- se ha traducido a 21 idiomas. Es un dato espectacular, extraordinario y poco com\u00fan. Pero esos 21 idiomas \u00bfqu\u00e9 significa? Suecia, tres mil ejemplares. En Holanda, cinco mil ejemplares. En el Jap\u00f3n, donde fue un \u00e9xito, diez, doce mil ejemplares. Las pa\u00edses donde m\u00e1s se leen mis libros son, en castellano, Am\u00e9rica Latina y Espa\u00f1a. (En Italia el editor est\u00e1 atrasado cuatro a\u00f1os en el pago de derechos de autor. Eso quiere decir que si ma\u00f1ana me paga, me est\u00e1 pagando con los intereses de mis derechos de autor). Otro pa\u00eds donde los libros se han vendido espectacularmente, en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. All\u00ed la primera edici\u00f3n de \u2018Cien a\u00f1os de soledad\u2019 se hizo en la Revista de Literatura Extranjera, con un mill\u00f3n de ejemplares. M\u00e1s unos trescientos o cuatrocientos cincuenta mil ejemplares que se hicieron despu\u00e9s. Adem\u00e1s vendidos en dos meses, espectacularmente. La Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica no pagaba en esos momentos derechos de autor. Ahora los paga. Hace dos o tres meses, o seis meses, ingres\u00f3 al pacto internacional, mediante el cual se pagan derechos de autor. Pero en ese momento no se pagaban. Pero veamos un caso que es bastante m\u00e1s interesante: en los Estados Unidos. All\u00e1 \u2018Cien a\u00f1os de soledad\u2019 fue Best Seller en la edici\u00f3n principal. Es decir, en la edici\u00f3n de pasta dura se vendieron 19 mil ejemplares. Ha sido un \u00e9xito, y un \u00e9xito notable en la edici\u00f3n de bolsillo. Se est\u00e1 vendiendo, hasta el momento, m\u00e1s de medio mill\u00f3n de ejemplares. Es un r\u00e9cord para el escritor de lengua castellana. Pero en las ediciones de bolsillo hay algo interesante: las contrata el Editor principal, lo que quiere decir que el autor no va ya en el diez por ciento del precio del libro, sino en el cinco por ciento. Y tiene que compartirlo con el editor principal. Entonces, de cada d\u00f3lar de la edici\u00f3n de bolsillo (que es el precio que tiene, un d\u00f3lar), cinco centavos son para derechos de autor, dos y medio de esos cinco centavos son para el editor principal. Dos y medio centavos son para el autor. De los cuales en Estados Unidos se descuenta el 30%, por anticipado para los impuestos. Y el 10% para el agente.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto quiere decir, sencilla y dulcemente, que yo tengo que seguir trabajando permanentemente para seguir viviendo. Ahora bien, aqu\u00ed tampoco te quiero hacer el cuento de la miseria. \u00bfTe has le\u00eddo las historias de mis grandes mansiones en el mundo? Las descripciones que se hacen son espectaculares. \u00bfY t\u00fa sabes que yo las dejo y nunca las rectifiqu\u00e9? \u00bfSabes por qu\u00e9? Porque yo s\u00e9 que a los ricos les da mucha rabia. Porque a los ricos les da mucha rabia que los pobres sean ricos Entonces yo dejo que prosperen esas leyendas. \u00bfT\u00fa sabes que yo no hab\u00eda tenido nunca en mi vida, desde que nac\u00ed, una casa propia hasta este a\u00f1o de 1976? Yo me muero de risa y me divierte mucho cuando leo sobre mi mansi\u00f3n en Barcelona. Mi mansi\u00f3n de Barcelona es un apartamento alquilado por el cual pagaba 180 d\u00f3lares de alquiler. (Que ahora se lo dej\u00e9 a mi maestro Guillermo Angulo, que es c\u00f3nsul de Colombia en Barcelona y que sigue pagando los 180 d\u00f3lares que no podr\u00eda pagarlo si no fuera as\u00ed, porque los c\u00f3nsules de Colombia en ninguna parte del mundo podr\u00edan pagar m\u00e1s de alquiler de 180 d\u00f3lares). Esa es mi mansi\u00f3n de Barcelona.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo tengo una casa en Cuernavaca que son mil metros cuadrados de terreno con un dormitorio. Y una casa en M\u00e9xico, que es una casa muy bella: una vieja casa que compr\u00e9 y que la restaur\u00e9 yo, trabajando con los alba\u00f1iles. Pero esto no se lo cuentes a nadie, pues yo necesito que mi fama de millonario contin\u00fae. Porque se ha dado el caso de que he ido a hacer un pr\u00e9stamo a un banco y me lo han autorizado sin firmas, sin referencias, sin fiadores de ninguna clase. Porque esa ma\u00f1ana en el peri\u00f3dico hab\u00edan le\u00eddo que yo era uno de los hombres m\u00e1s ricos del mundo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Medio: El Espectador Fecha: 16 de marzo de 1977 Por: Germ\u00e1n Castro Caycedo \/ Fotos: Sin registro \ufeffEl escritor Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez cuando relataba al periodista Germ\u00e1n Castro Caycedo la novela de su propia vida, en primicia mundial para R. T. 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