{"id":4800,"date":"2024-01-18T14:42:09","date_gmt":"2024-01-18T19:42:09","guid":{"rendered":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/?p=4800"},"modified":"2025-05-26T03:24:25","modified_gmt":"2025-05-26T08:24:25","slug":"cochise-llenador-avispado-y-canson","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/2024\/01\/18\/cochise-llenador-avispado-y-canson\/","title":{"rendered":"COCHISE: \u201cLLENADOR\u201d, AVISPADO Y CANS\u00d3N"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Medio:<\/strong> El Tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fecha:<\/strong> 26 de septiembre de 1971.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por:<\/strong> Germ\u00e1n Castro Caycedo \/ Fotos: Sin registro.<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeffAquel 22 de diciembre la vida de Victoriano Rodriguez hab\u00eda comenzado a escaparse lentamente. Ese campesino de piel endurecida por los hielos del amanecer y el sol picante de las monta\u00f1as antioque\u00f1as debi\u00f3 comprender que la batalla estaba pr\u00f3xima a terminar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cVallecitos\u201d, con sus grandes extensiones de cultivos, le hab\u00eda parecido incontrolable en los \u00faltimos meses, porque su energ\u00eda estaba minada por una enfermedad que le corro\u00eda el coraz\u00f3n. Frente a \u00e9l, a su esposa, a sus hijos, acaso la \u00faltima esperanza era la ciudad, de la cual conoc\u00edan muy poco, pero cuyo reflejo de mayores comodidades no desconoc\u00edan del todo. Por lo menos all\u00ed habr\u00eda m\u00e9dicos.<\/p>\n\n\n\n<p>En el campo cada amanecer hab\u00eda significado un reto para Victoriano, porque detr\u00e1s de \u00e9l hab\u00eda varias bocas que esperaban en las \u00faltimas horas de la tarde su regreso con los 80 centavos que le significaban su jornal de mayordomo.<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeffCuando aquel d\u00eda los ocho tomaron el camino de Medell\u00edn se convirtieron en una familia de inmigrantes, Victoriano ver\u00eda por \u00faltima vez a \u201cVallecitos\u201d. Adelante marchaban Francisco Rom\u00e1n, uno de los hijos de su primer matrimonio, de quien deb\u00eda depender estos \u00faltimos d\u00edas de su vida; Gertrudis, su esposa; Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas, Carlos, Gabriel, Celina y Alicia, sus peque\u00f1os hijos.<\/p>\n\n\n\n<p>La ciudad los aguardaba con una inmensa casa solariega en la periferia, de la que hoy recuerdan solamente los extensos corredores de ladrillo, la puerta del campo, las habitaciones oscuras y la nube de zancudos que no los abandon\u00f3 ninguno de los atardeceres que pasaron all\u00ed.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"442\" height=\"616\" src=\"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image-12.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-5139\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image-12.png 442w, https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image-12-215x300.png 215w, https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image-12-68x95.png 68w\" sizes=\"auto, (max-width: 442px) 100vw, 442px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Pero Medell\u00edn, una ciudad que les pareci\u00f3 inmensa en el segundo a\u00f1o de la d\u00e9cada del 40, significaba algo m\u00e1s que las pocas comodidades que Victoriano hab\u00eda esperado:<\/p>\n\n\n\n<p>Cuatro meses m\u00e1s tarde, los m\u00e9dicos no habr\u00edan de conocer sus afecciones y en la tarde del 25 de abril la muerte puso fin a su larga vida, en la que solamente conoci\u00f3 la rudeza del trabajo. Para la familia quedaba detr\u00e1s del sabor de la muerte un largo camino de dependencia econ\u00f3mica de Francisco Rom\u00e1n y su peque\u00f1o puesto de verduras en la plaza de mercado.<\/p>\n\n\n\n<p>Once d\u00edas antes de la muerte de Victoriano y cuatro meses despu\u00e9s de haber llegado de \u201cVallecitos\u201d, (la hacienda de Fredonia), en una de las espaciosas habitaciones de aquella casa, naci\u00f3 Mart\u00edn Emilio, el menor de la familia. Fue la madrugada del 14 de abril de 1942. Su madre recuerda vivamente la angustia de aquel amanecer en el cual \u201cVictoriano y yo ca\u00edmos a la cama: \u00e9l para vivir sus \u00faltimas horas y yo para dar a luz a Martin\u2026 unos pocos d\u00edas despu\u00e9s deb\u00eda morir mi esposo. El ni\u00f1o no lo conoci\u00f3. Los dem\u00e1s deben recordarlo muy poco porque entonces estaban muy peque\u00f1itos; la mayor\u00eda ten\u00eda solo 9\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Para los peque\u00f1os, si bien los primeros a\u00f1os transcurrieron en medio de las restricciones que impon\u00edan las peque\u00f1as ganancias de su hermano medio en la plaza de \ufeffmercado (con las cuales deb\u00edan sostenerse todos), la vida no les fue tan dif\u00edcil inicialmente. Pero la ciudad, con su subempleo, sus salarios de hambre, su exigencia de personas que conocieran trabajos definidos, no les dar\u00eda tiempo para prolongar esa vida de felicidad infantil. Ni para prepararse con el fin de afrontar, m\u00e1s o menos ventajosamente, la lucha futura.<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeffCon el fallecimiento de Rom\u00e1n comenzar\u00eda una etapa a\u00fan m\u00e1s dura, en la cual la familia iniciar\u00eda una peregrinaci\u00f3n de casa en casa en busca de albergue: de hacinamiento en peque\u00f1as habitaciones de casa de inquilinos, hasta cuando los hijos, a muy temprana edad, emprendieron sus primeros trabajos.<\/p>\n\n\n\n<p>Las hijas mayores contrajeron matrimonio muy j\u00f3venes y sus hogares, un poco despu\u00e9s, se convirtieron en el refugio que les devolvi\u00f3 aquella vida inicial en la ciudad con relativas, pero en todo caso, mayores comodidades. Gabriel, uno de los hermanos mayores de Martin, recuerda hoy, sentado tras el escritorio de ejecutivo en su floreciente negocio de repuestos automotores:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abCuando muri\u00f3 el que estaba viendo por nosotros, vinieron \u00e9pocas todav\u00eda m\u00e1s duras. Ca\u00edmos en una casa de inquilinos; todos en una sola pieza. Anteriormente hab\u00edamos vivido en varias casas, pero aquella nos pareci\u00f3 muy dura, porque, al fin y al cabo, est\u00e1bamos acostumbrados a vivir solos, con m\u00e1s aire, con m\u00e1s espacio para cada uno&#8230;\u00bb.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"445\" height=\"537\" src=\"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image-13.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-5140\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image-13.png 445w, https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image-13-249x300.png 249w, https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image-13-79x95.png 79w\" sizes=\"auto, (max-width: 445px) 100vw, 445px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Los recuerdos de los primeros a\u00f1os de Mart\u00edn Emilio Rodr\u00edguez aparecen borrosos en la mente de su familia. Acaso porque su vida de ni\u00f1o, hasta cuando comenz\u00f3 a trabajar a la temprana edad de 10 a\u00f1os, fue demasiado normal.<\/p>\n\n\n\n<p>Su hermano Gabriel habla de la situaci\u00f3n de la familia y de sus primeros a\u00f1os en Medell\u00edn, con reticencia:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abMi padre era mayordomo en una finca de Fredonia. Recuerdo muy poco de \u00e9l porque cuando muri\u00f3 yo ten\u00eda cinco a\u00f1os y medio&#8230; tal vez, solo que hab\u00eda nacido Guarne, que contrajo matrimonio con mi madre en Envigado y que todos los d\u00edas de su vida trabaj\u00f3 de sol a sol. No recuerdo el d\u00eda en que naci\u00f3 Martin; solo que est\u00e1bamos reci\u00e9n llegados a Medell\u00edn y viv\u00edamos en una casa grande donde muri\u00f3 mi padre. Comenc\u00e9 a trabajar a los 9 a\u00f1os vendiendo prensa. Era muy duro porque ten\u00eda que levantarme a las tres de la ma\u00f1ana para terminar a las ocho, hora en que entraba a la escuela a estudiar. En esos d\u00edas la situaci\u00f3n de la familia era muy dif\u00edcil. Nos ayudaba el \u201centenado\u201d de mi madre, mi hermano medio, Francisco Rom\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante nuestra infancia la vida fue de muchas privaciones. Mart\u00edn comenz\u00f3 a trabajar a los 10 a\u00f1os en una carboner\u00eda, ayudando a traer el tiro de caballos para la carreta del repartidor en Manrique. Luego se emple\u00f3 en un bar. Despu\u00e9s de nuestra primera casa en Medell\u00edn, no lejos del aeropuerto, en medio de unos potreros llenos de zanjas con agua estancada y muchos zancudos, vivimos en varias casas.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi madre sac\u00f3 adelante sola a la familia. Era una mujer estricta y si no hubiera sido por ella, qui\u00e9n sabe a d\u00f3nde hubi\u00e9ramos llegado nosotros. Porque dimos con esa madre, hoy somos lo que somos. Pero, en realidad, ella nos castig\u00f3 muy poco, pues \u00e9ramos buenos hijos. El que si era celoso y nos castig\u00f3 bastante fue el hermano medio\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Do\u00f1a Gertrudis, una mujer que a\u00fan conserva su gran vitalidad, tiene una recia personalidad. Sentada en la sala de su casa,en un barrio clase \u201cA\u201d de Medell\u00edn, no hace gran esfuerzo para tratar de rehacer algunos pasos de su primera experiencia en la capital:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abPara Mart\u00edn su \u00e9poca de ni\u00f1o fue de grandes privaciones econ\u00f3micas porque \u00e9ramos muy pobres. No ten\u00edamos una parte fija d\u00f3nde vivir e \u00edbamos de casa en casa de los familiares o alquilando piezas con las hijas casadas, pero viviendo siempre unidos. Yo creo que Mart\u00edn nunca tuvo infelicidad de parte mia. Los castigu\u00e9, es cierto, un poco, pero es que yo quer\u00eda que cuando fueran grandes pudieran mantener la frente alta en cualquier parte. A la muerte de Victoriano trabaj\u00e9 muy duro en la casa. Lavaba y planchaba ropitas y con eso ayudaba un poco a quien nos estaba apoyando: el hijo del primer matrimonio de mi esposo <a href=\"https:\/\/www.east-hinchable.es\/e131-hinchables.html\" style=\"color: #696969; text-decoration: none;\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">castillo inflable<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Medell\u00edn nos recibi\u00f3 muy duro. En nuestra primera casa de Guayabal, la \u00fanica distracci\u00f3n era mirar cu\u00e1ndo llegaban y sal\u00edan los aviones del aeropuerto. All\u00ed a todos los hijos, menos a Martin, les dio paludismo por los zancudos. Pero dejamos ese sitio pronto. All\u00ed solo vivimos unos 9 meses.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"378\" height=\"634\" src=\"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image-14.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-5141\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image-14.png 378w, https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image-14-179x300.png 179w, https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image-14-57x95.png 57w\" sizes=\"auto, (max-width: 378px) 100vw, 378px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>La primera escuela de Mart\u00edn quedaba a unas 20 cuadras de la casa, as\u00ed que ten\u00eda que hacer cuatro viajes al d\u00eda; unas ochenta calles, ocho kil\u00f3metros a pie. El comenz\u00f3 a estudiar a los siete a\u00f1os en la escuela Alfonso L\u00f3pez, de Manrique, y su primera maestra lo quiso mucho; dec\u00eda que era muy inteligente. Yo, en realidad, sal\u00eda muy poco de la casa; siempre he vivido encerrada viendo por mis hijos y no conoc\u00ed a los maestros de Mart\u00edn. Solo s\u00e9 que \u00e9l, despu\u00e9s de que le cambiaron a esa profesora, fue a varias escuelas porque los maestros no lo entend\u00edan y lo castigaban mucho&#8230; Hasta que dej\u00f3 el estudio y se fue a trabajar al \u201cBar Chaban\u00e9\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeffCuando me dijo que no estudiaba m\u00e1s, yo no lo obligu\u00e9 a seguir. M\u00e1s bien despu\u00e9s de haber ganado sus primeras vueltas a Colombia ha tra\u00eddo a la casa profesores y estudia bastante. Lo que sabe lo ha aprendido as\u00ed. En su vida hay algunos a\u00f1os que no puedo precisar bien, hasta cuando comenz\u00f3 a trabajar en una droguer\u00eda. Su sueldo fue un poco mejor. All\u00ed, montando en bicicleta, se aficion\u00f3 al deporte. Pero me ayudaba mucho econ\u00f3micamente. Era responsable; me tra\u00eda su sueldo siempre\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>.<\/p>\n\n\n\n<p>Trepado en una escalera de su farmacia, Roque Osorio busca un jarabe. Es un hombre de unos 55 a\u00f1os que desciende lentamente, y despu\u00e9s de atender a la mujer que vacila un poco en la escogencia de la droga, prefiere conversar en otro sitio. Salimos a la esquina.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abSi, fui uno de los primeros patrones de Cochise Rodr\u00edguez en la Farmacia Santa Clara, de d\u00f3nde han salido algunos de los mejores ciclistas de Antioquia. Todos han comenzado como mensajeros&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Cochise era un pelado peque\u00f1o el d\u00eda que comenz\u00f3. No ten\u00eda siquiera f\u00edsico aceptable, mucho menos bicicleta. A mi me pareci\u00f3 que no iba a poder con el puesto. Sin embargo, lo emple\u00e9. Comenz\u00f3 ganando 75 pesos al mes y solo estuvo unos 18 con nosotros. Fue muy bueno, el m\u00e1s veloz.<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeffNosotros le dimos su primera bicicleta: un aparato destartalado que luego \u00e9l fue cambiando hasta cuando compramos una nueva de semicarreras. Ah\u00ed decidi\u00f3 irse. Prefiri\u00f3 el ciclismo. Como ahora, Cochise era un muchacho charlat\u00e1n, cans\u00f3n, llenador, avispado. Yo creo que su modo de ser no ha cambiado nada. Para mi es el mismo de antes. Los triunfos no han influido en su personalidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde peque\u00f1o mostr\u00f3 un deseo tremendo de superaci\u00f3n. Esto se le ve\u00eda en cosas tan peque\u00f1as como esta: com\u00eda bastante pero prefer\u00eda golosinas que no alimentaban. As\u00ed que un dia le aconsej\u00e9 que escogiera mejor frutas o algo que le ayudara en su f\u00edsico. Y puso atenci\u00f3n; desde entonces mejor\u00f3 mucho en ese sentido&#8230; Por sobre todo, \u00bfsabe cu\u00e1l ha sido su \u00e9xito? Quel nunca toma nada a pecho. Para \u00e9l la vida ha sido una sola charla\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Cochise pas\u00f3 a otra farmacia despu\u00e9s de haber hecho sus primeras experiencias en el ciclismo como \u201c;turismero\u201d y en 1960 conoci\u00f3 a quien luego deb\u00eda ser su rival m\u00e1s encarnizado en las carreteras colombianas: Javier Su\u00e1rez.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abCorr\u00eda tal vez el a\u00f1o 60, Cochise comenz\u00f3 a llevar a la farmacia donde yo trabajaba pedidos de alcohol. A mi me llam\u00f3 la atenci\u00f3n, porque en cada viaje transportaba dos cajas: 48 pesadas botellas con las cuales, en la parte trasera de su bicicleta, persegu\u00eda en subida a los carros, y los alcanzaba hasta pegarse a ellos. A su edad, tendr\u00eda unos 18. Esto significaba una fuerza \ufefftremenda. Eso me impresion\u00f3<\/p>\n\n\n\n<p>mucho.<\/p>\n\n\n\n<p>Empec\u00e9 a tratarlo un a\u00f1o m\u00e1s tarde. Hicimos una amistad muy sincera, muy noble. En ese entonces Cochise ya ten\u00eda fama en el medio de los aprendices de ciclismo. inspiraba respeto porque hab\u00eda ganado sus primeras pruebas, que fueron muy duras. El no siempre ten\u00eda dinero y entonces deb\u00eda fiar una tiendecita de Manrique. Entonces le propuse que junt\u00e1ramos las propinas que gan\u00e1bamos y las gast\u00e1ramos ambos. As\u00ed transcurri\u00f3 no s\u00e9 cu\u00e1nto tiempo. Todas las tardes, a las 7, sub\u00eda hasta su casa por \u00e9l y lo bajaba carg\u00e1ndolo en mi bicicleta. Todas las noches, antes de irnos a dormir, compr\u00e1bamos un litro de leche y un peso de bananos.<\/p>\n\n\n\n<p>Entrenamos muy duro por varios a\u00f1os. Al comienzo yo lo recog\u00eda en su casa todas las ma\u00f1anas a las cuatro y media y hac\u00edamos unos 80 o 100 kil\u00f3metros. Las carreteras de Antioquia presentaban entonces un peligro: los asaltantes que esperaban emboscados para robarnos las bicicletas. A nosotros nunca nos pas\u00f3 nada.<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeffEn esa \u00e9poca, \u00e9l viv\u00eda en casa de su hermana casada. Era una edificaci\u00f3n c\u00f3moda. Lo consent\u00edan, lo ayudaban bastante. La vida de Mart\u00edn, como la m\u00eda, fue muy corta en bicicletas de turismo. \u00c9l comenz\u00f3 primero y cuando fue a la Vuelta como novato, yo a\u00fan era turismero\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Para Horacio Gil Ochoa, el primer reportero de ciclismo del pa\u00eds, tal vez la misi\u00f3n que se le encomend\u00f3 una tarde de marzo de 1960 resultaba poco interesante: deb\u00eda hacer gr\u00e1ficas \u201cde un muchacho nuevo que parece que anda bien\u201d. Trabajaba como cobrador en un consultorio dental y era un desconocido. Horacio Gil estaba acostumbrado al roce con los ases. Por eso no le dio mayor importancia a su cita. Despu\u00e9s del mediod\u00eda encontr\u00f3 al desconocido bajando las escaleras del consultorio con una bicicleta de carreras, la primera de su vida, al hombro.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cCochise me pareci\u00f3 un muchacho bueno, como lo es hoy. Yo creo que la gloria no lo ha alterado\u201d dice Gil, quien ha seguido desde entonces muy de cerca la vida deportiva de Rodr\u00edguez.<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeffPara este hombre de 40 a\u00f1os,que ha logrado las mejores gr\u00e1ficas de la historia cicl\u00edstica nacional, Cochise no tiene, nunca ha tenido, problemas. mayores en su vida, porque esta ha transcurrido sin un interior oscuro, sin un fondo revuelto. \u201cYo creo que para Mart\u00edn no ha significado nada la pobreza que dej\u00f3 atr\u00e1s, porque a pesar de ella vivi\u00f3 plenamente desde el momento en que naci\u00f3. Yo dir\u00eda que es un hombre que ha podido realizarse \u00edntegramente en todos los minutos, en todos los segundos de su existencia. Al parecer, la bicicleta llen\u00f3 en \u00e9l todos los vac\u00edos que pudieron dejarle alg\u00fan d\u00eda sin almuerzo, o una navidad sin juguetes. La pobreza, su vieja pobreza, al parecer ni siquiera ha sido acicate en su vida deportiva\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Las palabras de Gil Ochoa, el viejo zorro del ciclismo nacional, encuentran un paralelo con los recuerdos de Gabriel Rodr\u00edguez, hermano de Cochise: \u201dLa vida fue m\u00e1s f\u00e1cil para Mart\u00edn. Tanto, que yo no pude seguir en el ciclismo. Competi, pero la obligaci\u00f3n de la casa no me permiti\u00f3 continuar con ese lujo. Corr\u00ed en turismo porque el alquiler de una bicicleta de carreras val\u00eda uno con cincuenta al d\u00eda y solo ganaba 45 pesos al mes. Adem\u00e1s, Mart\u00edn tuvo suerte, porque, al comenzar, encontr\u00f3 un trabajo donde algunas veces le daban bicicleta. Y con Luis Carlos, el otro hermano, le ayudamos un poco.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"446\" height=\"543\" src=\"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image-15.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-5142\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image-15.png 446w, https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image-15-246x300.png 246w, https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image-15-78x95.png 78w\" sizes=\"auto, (max-width: 446px) 100vw, 446px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Muy cerca de la iglesia de Los Dolores, a unos pasos de \ufeffla sombreada plaza de La Am\u00e9rica, donde bajo los \u00e1rboles de mango, adormilados por el calor de mediod\u00eda una decena de hombres esperan el paso de los buses que van al centro de Medell\u00edn, est\u00e1 el consultorio del m\u00e9dico Vinicio Echeverri. Es una casa vieja, de techos altos y paredes cubiertas con blanquimento. Frente a su peque\u00f1o escritorio y colgando de unos cuernos de ciervo, se mece con la brisa el estetoscopio, con el cual este antiguo dirigente del ciclismo antioque\u00f1o ausculta la barriga de sus pacientes. Sigui\u00f3 a Rodr\u00edguez desde el d\u00eda de su primera carrera en bicicleta de turismo. Era el n\u00famero 58 y tras un alarde de poder\u00edo, trep\u00f3 a Santa Elena y se coron\u00f3 segundo.<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeffPara el m\u00e9dico de cabeza blanca y esp\u00edritu de joven de 18, que conoce estrechamente la vida del fen\u00f3meno, poco de lo que sabe todo el mundo se puede agregar a esta historia, porque los pasajes de Cochise no deben decirse. Para este m\u00e9dico son parte de su secreto profesional.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l recuerda perfectamente toda la lucha de Rodr\u00edguez, de quien dice:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abA Martin le ha faltado a\u00fan un poco de formaci\u00f3n, No ha entrado todav\u00eda a la verdadera edad adulta y sigue siendo un infante. Yo creo que, en parte, a eso se deben los altibajos en su carrera deportiva, fruto de des\u00f3rdenes por su mismo esp\u00edritu juvenil.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, su trajinar diario, sus derrotas, sus viajes al exterior, le han servido. Ha asimilado bastante. Por eso ha llegado a donde est\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>Al tomar la primera m\u00e1quina de carreras, y con sus primeros triunfos, Mart\u00edn tuvo la suerte de encontrar a Isabelita Angel, su patrocinadora. Ella, que asist\u00eda a todas las carreras, lo ha ayudado moral, f\u00edsica y materialmente, adem\u00e1s de que le ha administrado las cositas que ha ganado. Isabelita Angel fue quien form\u00f3 a Cochise en todo sentido\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras la pesada puerta de roble tallado, la casa de rejas de hierro, arquer\u00edas y escaleras de sabor mediterr\u00e1neo, est\u00e1 silenciosa. La biblioteca es acogedora. Dos centenares de libros se esconden en anaqueles formados por el enchapado de madera oscura que cubre las paredes.<\/p>\n\n\n\n<p>El patrocinador de Cochise habla lentamente. Mide cada una de sus palabras; no quiere ponerse a encadenar recuerdos. Adem\u00e1s, esto tomar\u00eda muchas horas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abPara Mart\u00edn hemos sido una segunda familia. Todos saben c\u00f3mo es \u00e9l: un muchacho locato, pero muy bueno en el fondo, con un m\u00e9rito muy grande que es haber triunfado sin hacerle mal a nadie\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Es t\u00edmido, profundamente t\u00edmido y fuerte ante la derrota. Tal vez en este sentido su golpe m\u00e1s grande fue la Vuelta a Colombia que le gan\u00f3 Javier Su\u00e1rez.<\/p>\n\n\n\n<p>En estos \u00faltimos a\u00f1os su mentalidad ha cambiado, pero conserva su alegr\u00eda de ni\u00f1o espont\u00e1neo y tiene un gran desapego, ese desapego infantil por las cosas. Ese debe ser el secreto de su \u00e9xito\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de esa aparente indiferencia, Rodriguez ha exteriorizado algunos momentos de vivencias intensas: \u201cTal vez los m\u00e1s notorios han sido las rivalidades violentas con Ram\u00f3n Hoyos y con Javier Su\u00e1rez\u201d, dice Horacio Gil Ochoa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab\ufeffCon Ram\u00f3n han mediado cosas que todo el mundo sabe. Mart\u00edn le ha respondido a \u00e9l, no por un micr\u00f3fono sino pedaleando. Con Javier Su\u00e1rez todo comenz\u00f3 artificialmente. Sali\u00f3 de la boca de los seguidores de ambos, encontr\u00f3 eco en la prensa y trascendi\u00f3 en sus vidas m\u00e1s tarde\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta ma\u00f1ana, cuando comenzamos a revisar una serie de grabaciones con Javier Su\u00e1rez, me dijo: \u201cComo se trata de la vida de Mart\u00edn, quiero colaborar con usted para que su trabajo le quede muy bien hecho. \u00c9l lo merece todo\u201d. Luego relat\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abNuestra rivalidad estuvo siempre planteada en la carretera, pero nunca se hab\u00eda traducido en nuestras vidas. Sin embargo, eso fue inevitable. El comenz\u00f3 a alejarse de m\u00ed. Yo lo busqu\u00e9 varias veces para que sigui\u00e9ramos la \ufeffamistad, una amistad muy sincera, con detalles que nunca se me olvidar\u00e1n&#8230; Pero fue imposible.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo lo vi mal, especialmente despu\u00e9s de la Vuelta de 1965, que le gan\u00e9 sobre la misma meta final en Bogot\u00e1. Reaccion\u00f3 como nunca: fue bastante brusco. No me dijo nada, pero yo sab\u00eda que cuando un compa\u00f1ero de equipo gana, uno por naturaleza se alegra&#8230; y yo hab\u00eda ganado mi Vuelta; era la gran aspiraci\u00f3n de mi vida. Por eso cre\u00ed que no le hab\u00eda molestado tanto. Sin embargo, me di cuenta de que no sab\u00eda perder. Esa rivalidad dur\u00f3 hasta 1967 y la amistad vol- vi\u00f3 como era antes, cuando un d\u00eda, estando yo en cama enfermo, me vino a visitar.<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca he sentido celos profesionales de Mart\u00edn, sencillamente porque siempre lo he admirado como deportista. Si yo tuviera sus cualidades estar\u00eda en el sitio de \u00e9l, o muy cerca. Pero Dios no me las ha dado. Yo me he hecho a base de constancia&#8230; Nuestra amistad no se podr\u00e1 romper nunca, porque atr\u00e1s han quedado cosas grandes para los dos, como la ayuda que me dio cuando, siendo yo a\u00fan turismero, \u00e9l corri\u00f3 la primera Vuelta a Colombia. Recuerdo, por ejemplo, c\u00f3mo, no teniendo yo verdaderamente dinero en esa \u00e9poca, despu\u00e9s de los entrenamientos Martin me pagaba el desayuno\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta cara oculta de Cochise frente a la derrota, para quienes lo han conocido desapareci\u00f3 en los \u00faltimos a\u00f1os, Julio Arrastia, quien lo ha seguido desde sus primeros triunfos y ha vivido a su lado momentos importantes de su vida, lo analiza detenidamente:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abMart\u00edn pierde, sufre bastante. No demuestra el dolor de la derrota, pero lo siente interiormente, pues, como a todo buen corredor, no le gusta perder. Despu\u00e9s de caer, parece alegre, pero la procesi\u00f3n le va por dentro. A primera vista puede parecer tosco, pero m\u00e1s bien es un hombre muy sincero. Lo que sucede es que la franqueza causa siempre resquemores, Yo creo que Cochise, el ni\u00f1o, el buen ni\u00f1o que sigue siendo, ha adquirido \u00faltimamente una mayor experiencia, m\u00e1s responsabilidad. Ahora entiende perfectamente lo que \u00e9l es para Colombia y se ha dado cuenta de que cualquier equivocaci\u00f3n en sus apreciaciones a veces producen pol\u00e9micas. Antes no titubeaba con ciertos conceptos que no le conven\u00edan, pero que de todas maneras exteriorizaban lo que sent\u00eda. Para mi su gran virtud, su mayor virtud ha sido siempre no preocuparse demasiado por las cosas. Por eso ha llegado tan lejos\u00bb.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"563\" height=\"444\" src=\"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image-16.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-5143\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image-16.png 563w, https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image-16-300x237.png 300w, https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image-16-120x95.png 120w, https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image-16-70x55.png 70w\" sizes=\"auto, (max-width: 563px) 100vw, 563px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>\ufeffLa vida de Cochise ha transcurrido siempre sobre una bicicleta. Desde los primeros a\u00f1os de su juventud es necesario asociarlo con el ciclismo. Su infancia est\u00e1 turbia en la mente de quienes le conocen. Inclusive de su familia. Para sus amigos, Cochise naci\u00f3 solamente con los primeros triunfos. Atr\u00e1s queda la vida de un ni\u00f1o oscuro que ha vivido intensamente, que no conoci\u00f3 a su padre, pero que es el fen\u00f3meno m\u00e1s grande que ha dado Colombia en su larga historia cicl\u00edstica.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Medio: El Tiempo. Fecha: 26 de septiembre de 1971. Por: Germ\u00e1n Castro Caycedo \/ Fotos: Sin registro. \ufeffAquel 22 de diciembre la vida de Victoriano Rodriguez hab\u00eda comenzado a escaparse lentamente. 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