{"id":4732,"date":"2023-05-10T10:41:11","date_gmt":"2023-05-10T15:41:11","guid":{"rendered":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/?p=4732"},"modified":"2025-05-26T02:53:40","modified_gmt":"2025-05-26T07:53:40","slug":"la-leccion-de-german-castro-caycedo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/2023\/05\/10\/la-leccion-de-german-castro-caycedo\/","title":{"rendered":"La lecci\u00f3n de Germ\u00e1n Castro Caycedo"},"content":{"rendered":"<p>De los muchos colegios en los que estuve, invariablemente dedicado a la vagancia, en 1967 me toc\u00f3 uno que me permit\u00eda ir a pie a almorzar en casa. Sub\u00eda por la calle 60 con mis libros bajo el brazo, atravesaba el parque Julio Fl\u00f3rez, abarrotado de hippies pacifistas echados al sol en los prados y \u00b4trabados\u00b4 con marihuana. Continuaba hasta la esquina de la Pizzer\u00eda Napolitana de la 59 con s\u00e9ptima y trepaba cinco cuadras m\u00e1s, hasta el n\u00famero 59-38 de la Carrera Tercera A. Buscaba en el estudio de mi padre los peri\u00f3dicos que hab\u00edan llegado al amanecer y los le\u00eda tirado en mi cama mientras me llamaban a la mesa. En esos intervalos diarios y felices entre las clases que aborrec\u00eda tanto como ir a misa, devor\u00e9 las primeras cr\u00f3nicas de una firma deslumbrante y avasalladora: Germ\u00e1n Castro Caycedo. Las asociaba con una obra que ese a\u00f1o marc\u00f3 mi vida como un signo zodiacal:\u00a0Los hijos de S\u00e1nchez, de Oscar Lewis, antrop\u00f3logo norteamericano de la Universidad de Yale. Es la vida de un campesino mexicano refugiado en un conventillo de Ciudad de M\u00e9xico y la de sus hijos. Lewis los entrevist\u00f3 durante a\u00f1os con una grabadora gigantesca de carretes magnetof\u00f3nicos, transcribi\u00f3 los relatos, los edit\u00f3 como se suele hacer en el cine y arm\u00f3 con ellos un libro que utiliz\u00f3 para respaldar una teor\u00eda acad\u00e9mica suya que llam\u00f3 \u201cla cultura de la pobreza\u201d. En los mismos ejemplares de\u00a0El Tiempo\u00a0en los que al medio d\u00eda encontraba reportajes de Castro Caycedo se informaba que la Procuradur\u00eda General de la Rep\u00fablica Mexicana de los tiempos de Gustavo D\u00edaz Ordaz prohibi\u00f3 el libro que hab\u00eda desnudado la miseria, la idiosincrasia, la estima y el \u00e1nimo mexicanos. Lo declar\u00f3 \u201cobsceno, difamatorio, subversivo y antirrevolucionario\u201d.<\/p>\n<p>En la introducci\u00f3n a esta obra magistral, Lewis expuso:<\/p>\n<p>\u201cEste libro trata de una familia pobre de la ciudad de M\u00e9xico: Jes\u00fas S\u00e1nchez, el padre, de cincuenta a\u00f1os de edad, y sus cuatro hijos. Manuel, de treinta y dos a\u00f1os; Roberto, de veintinueve; Consuelo, de veintisiete; y Marta, de 25. Me propongo entregar al lector una visi\u00f3n desde adentro de la vida familiar, y de lo que significa crecer en un hogar de una sola habitaci\u00f3n, en uno de los barrios bajos ubicados en el centro de una gran ciudad latinoamericana\u201d.<\/p>\n<p>Conforme con el antrop\u00f3logo chileno-mexicano Claudio Lomnitz, \u201cen la historia de M\u00e9xico hay pocos libros que hayan creado verdadero esc\u00e1ndalo. Este es uno de ellos\u2026 Es un libro tremendo. No hay otro que se le parezca\u201d. Agrega luego: \u201cSe retrata a una sociedad implacable (\u2026) donde los padres maltratan a sus hijos, los hombres golpean a las mujeres, \u00e9stas se enga\u00f1an unas a otras y se vengan adem\u00e1s de sus hermanos y sus maridos. No es el mundo cat\u00f3lico de la redenci\u00f3n en la pobreza, sino un \u00e1mbito en el que los problemas humanos se agudizan. Un mundo que los endurece a golpes\u201d.<\/p>\n<p>Ocho a\u00f1os despu\u00e9s de mis recorridos a trav\u00e9s del parque de los hippies en busca del almuerzo, tuve la buena fortuna de obtener un puesto de trabajo como reportero de\u00a0El Tiempo,\u00a0que me otorg\u00f3 el legendario jefe de redacci\u00f3n, Carlos Villar-Borda, quien hab\u00eda cubierto la muerte del Che Guevara..<\/p>\n<p>Para llegar en las ma\u00f1anas hasta mi escritorio de lat\u00f3n en el fondo de la sala, poblada por un regimiento de reporteros que fumaban y escrib\u00edan, deb\u00eda pasar frente al de Germ\u00e1n Castro Caycedo, que era exactamente igual al m\u00edo. No ten\u00eda una oficina especial y eso me llam\u00f3 la atenci\u00f3n. Tampoco estaba todos los d\u00edas porque pasaba la mayor parte del tiempo viajando por una Colombia amarga que solamente \u00e9l conoc\u00eda y dilucidaba, como Lewis desentra\u00f1\u00f3 a M\u00e9xico. Sentado frente a la mesita auxiliar sobre la que estaba su m\u00e1quina de escribir, estiraba las piernas por debajo de ella y tecleaba con los dos dedos \u00edndices a una velocidad impetuosa. Lo hac\u00eda m\u00e1s r\u00e1pido cuando transcrib\u00eda sus entrevistas con un auricular monof\u00f3nico conectado a una grabadora de casetera, al menos cien veces m\u00e1s peque\u00f1a que la de Oscar Lewis. Con los ojos sobre la cuartilla que pasaba por el rodillo recibiendo los golpes del teclado, produc\u00eda los reportajes que estipularon mi manera de entender el periodismo y asumir la realidad desde este oficio. Precisamente, fue Germ\u00e1n quien alguna vez me sac\u00f3 de dudas para siempre: \u201cno se desgaste buscando la verdad, lo que vale para nosotros es la realidad\u201d. En efecto, lo que sea verdad o no, digo yo hoy, no vale nada en periodismo si no est\u00e1 enmarcado por las circunstancias, el tiempo, el peso de los hechos y las premisas de una realidad.<\/p>\n<p>Pronto trab\u00e9 una buena amistad con Germ\u00e1n, desde cuando se acerc\u00f3 por primera vez a mi secci\u00f3n, en la que recib\u00edamos por el correo regular, por t\u00e9lex y por tel\u00e9fono las noticias de los corresponsales de todo el pa\u00eds, con el \u00e1nimo de pedirme datos de alg\u00fan acontecimiento provincial. No pas\u00f3 mucho tiempo para que le pidiera su opini\u00f3n sobre algunas notas m\u00edas; cuando hubo plata fuimos a almorzar bistec a caballo con papas fritas en el viejo Pasapoga \u2013donde dec\u00edan que tambi\u00e9n hab\u00eda almorzado Jorge Eli\u00e9cer Gait\u00e1n\u2013, me cont\u00f3 que hizo tres a\u00f1os de antropolog\u00eda en la Universidad Nacional y conoc\u00eda muy bien\u00a0Los Hijos de S\u00e1nchez. Estaba, incluso, de acuerdo conmigo en el sentido de que la tesis sobre \u201cLa Cultura\u00a0\u00a0de la miseria\u201d sobraba en el libro frente a la realidad y la magnitud narrativa del grueso de la obra.<\/p>\n<p>Mi primer trabajo hecho a consciencia bajo las ense\u00f1anzas de Lewis y Castro Caycedo creo que fue un relato de unas 20 p\u00e1ginas, en primera persona, sobre una ni\u00f1a colombiana del Valle del Cauca que se escap\u00f3 de las garras de su abuela cuando la iba a vender a un depravado. Fue a dar a Venezuela y sufri\u00f3 la violencia que se desat\u00f3 en los a\u00f1os 70 contra millares de migrantes colombianos que buscaban comida y refugio en ese pa\u00eds, cuyos hijos ahora han regresado hambrientos a vivir en las calles de la Colombia que en ese tiempo abandonaron sus padres. Publiqu\u00e9 el relato en mi libro \u201cLos que nunca volvieron\u201d.<\/p>\n<p>Dos a\u00f1os despu\u00e9s de mi llegada al peri\u00f3dico Germ\u00e1n se fue a descubrir la televisi\u00f3n, todav\u00eda en blanco y negro en Colombia. Lo llev\u00f3 a RTI el m\u00e1s grande visionario del mundo audiovisual en el pa\u00eds, Fernando G\u00f3mez Agudelo. Solamente imagin\u00f3 cualquiera de sus cr\u00f3nicas en im\u00e1genes, le organiz\u00f3 un equipo b\u00e1sico de producci\u00f3n y le dio rienda suelta para que se internara en la Colombia de la que no hab\u00eda m\u00e1s que cuadros de costumbres y cr\u00f3nicas inciertas, como las de Jos\u00e9 Mar\u00eda Cordovez Moure;\u00a0 La Vor\u00e1gine, de Jos\u00e9 Eustasio Rivera, o El Alf\u00e9rez Real, de Eustaquio Palacios.<\/p>\n<p>Con una c\u00e1mara de video de al menos 20 kilos, una casetera para cartuchos de tres cuartos de pulgada y peso parecido (como dos grabadoras de Oscar Lewis al hombro), Castro Caycedo film\u00f3 por primera vez la realidad de un pa\u00eds que solamente se miraba as\u00ed mismo por medio de met\u00e1foras, pinturas, unas pocas fotograf\u00edas y leyendas.<\/p>\n<p>Su programa dominical,\u00a0Enviado Especial, no ha tenido otro que lo iguale. Descubri\u00f3 el Tap\u00f3n del Dari\u00e9n, la ruta libertadora por el p\u00e1ramo de Pisba y Paya, la selva amaz\u00f3nica de la realidad y su depredaci\u00f3n; la agon\u00eda y el esplendor de los r\u00edos del pa\u00eds; las entra\u00f1as y la desmesura de los primeros narcotraficantes; todas las guerras de su tiempo\u2026 Germ\u00e1n consigui\u00f3 demostrarnos que las grandes verdades oficiales normalmente no coincid\u00edan con sus reportajes de televisi\u00f3n, sin el menor car\u00e1cter de falsedad.<\/p>\n<p>Hasta hoy, es de Germ\u00e1n Castro Caycedo la mejor entrevista de televisi\u00f3n (de 1976) que le fue hecha a Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez\u00a0(ver aqu\u00ed), cuando ya era universalmente famoso, no ten\u00eda a\u00fan el Premio Nobel de Literatura y el estado colombiano lo manten\u00eda en la categor\u00eda de terrorista, por lo que era objetivo militar.<\/p>\n<p>Germ\u00e1n es el autor de la \u00fanica investigaci\u00f3n period\u00edstica que se ocup\u00f3 de predecir a tiempo que la naciente explotaci\u00f3n a cielo abierto de la mina de carb\u00f3n de El Cerrej\u00f3n se convertir\u00eda en el fundamento desaforado de muertes, atraso, contaminaci\u00f3n ambiental, corrupci\u00f3n e impunidad.<\/p>\n<p>Si volvemos la vista atr\u00e1s, una de las m\u00e1s esclarecedoras y valientes investigaciones sobre el holocausto del Palacio de Justicia (1985), es de \u00e9l: su libro\u00a0El palacio sin m\u00e1scaras.<\/p>\n<p>Cuando se acab\u00f3 Enviado Especial, Germ\u00e1n no se fue de saco y corbata por los ministerios para pedir una embajada o contratos p\u00fablicos. No pidi\u00f3 que le entregaran frecuencias de emisoras de radio para revenderlas en pago de favores s\u00f3rdidos al gobierno; no mont\u00f3 una agencia de relaciones p\u00fablicas ni se hizo asesor de imagen de nadie. Mont\u00f3 en la Avenida de Chile una librer\u00eda (Enviado Especial) con Gloria In\u00e9s Moreno, su esposa, y se dedic\u00f3 a producir un libro por a\u00f1o. Al morir el viernes pasado a los 81 a\u00f1os de edad, hab\u00eda publicado m\u00e1s de 20. Nunca abandon\u00f3 el oficio. Su obra es un prisma \u00f3ptico a trav\u00e9s del que Colombia puede ver las aventuras de sus verg\u00fcenzas, sus deshonras y sus glorias ver\u00eddicas <a href=\"https:\/\/www.east-inflatables.co.nz\/e101-bouncy-castle.html\" style=\"color:  #696969; text-decoration: none;\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">inflatable bouncy castle<\/a>.<\/p>\n<p>Vivi\u00f3 hasta su muerte cerca del Centro Andino, al que se acercaba algunas tardes a despejarse la cabeza con un caf\u00e9 de Il Pomeriggio. Hac\u00eda tertulia y observaba con desprecio a \u00b4lagartos\u00b4 apostados en otras mesas porque les conoc\u00eda sus trasgresiones penales y morales. \u00c9l mismo las hab\u00eda averiguado.<\/p>\n<p>All\u00ed lo encontr\u00e9 muchas veces, con su enorme bigote, cada vez m\u00e1s blanco, daba la apariencia de que se estuviera comiendo una paloma entera. Una de las charlas que tuvimos fue sobre \u00c1lvaro Uribe, pues Germ\u00e1n era un experto en Pablo Escobar, acababa de publicar su libro al respecto y yo lo hab\u00eda terminado de leer.<\/p>\n<p>\u201cUsted es un berraco\u201d, le dije.<\/p>\n<p>Publicaci\u00f3n original de Gonzalo Guill\u00e9n en <a href=\"https:\/\/www.lanuevaprensa.com.co\/component\/k2\/la-leccion-de-german-castro-caycedo\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">La Nueva Prensa<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un texto de Gonzalo Guill\u00e9n sobre las lecciones de Germ\u00e1n Castro Caycedo en sus encuentros alrededor del periodismo.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":4733,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[68,210],"tags":[141,63,82,105],"class_list":["post-4732","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-actualidad","category-homenaje-a-german-castro-caycedo","tag-actualidad","tag-german-castro-caycedo","tag-homenaje-a-german-castro-caycedo","tag-noticias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4732","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4732"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4732\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6237,"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4732\/revisions\/6237"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4733"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4732"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4732"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4732"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}