{"id":4558,"date":"2021-09-19T18:56:34","date_gmt":"2021-09-19T23:56:34","guid":{"rendered":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/?p=4558"},"modified":"2025-05-25T22:02:01","modified_gmt":"2025-05-26T03:02:01","slug":"la-falta-detiempo-es-la-desgracia-del-periodismo-de-hoy-german-castro-caycedo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/2021\/09\/19\/la-falta-detiempo-es-la-desgracia-del-periodismo-de-hoy-german-castro-caycedo\/","title":{"rendered":"\u201cLa falta de tiempo es la desgracia del periodismo de hoy\u00bb: Germ\u00e1n Castro Caycedo en Cerosetenta"},"content":{"rendered":"<p>Germ\u00e1n Castro Caycedo es uno de los periodistas y cronistas m\u00e1s persistentes de Colombia. Lleva cincuenta a\u00f1os sin soltar la pluma. A sus 73 a\u00f1os sigue publicando libros que se reeditan sin descanso. Es el autor de periodismo m\u00e1s vendido en Colombia y sus libros han sido traducidos a varios idiomas, japon\u00e9s y griego, entre ellos.<\/p>\n<p>Castro Caycedo nos concedi\u00f3 esta entrevista en dos tardes (por las ma\u00f1anas siempre escribe). Su estudio es amplio y los objetos sobre su escritorio son un reflejo de su trabajo: grabadora de casete y m\u00e1quina de esten\u00f3grafo par transcribir \u00e9l mismo todas sus entrevistas y agenda de tel\u00e9fonos por especialidades. Al lado, un audiolibro de las aventuras de Sherlok Holmes, el suspicaz detective de Conan Doyle.<\/p>\n<p>Castro Caycedo refunfu\u00f1a del \u201cnuevo periodismo\u201d gringo, que seg\u00fan \u00e9l no naci\u00f3 en \u201cmia-mi\u201d, -como le gusta decir de Miami- sino que se invent\u00f3 mucho antes con los cronistas de Indias. El periodismo narrativo lo aprendi\u00f3 de los reporteros de los a\u00f1os 50 en Colombia a quienes ley\u00f3 con pasi\u00f3n y fueron su modelo. En el centro de uno de los muebles de su estudio reposa la r\u00e9plica de un buque en madera a escala. En la otra pared cuelga una m\u00e1scara ind\u00edgena del Amazonas. Ambos resumen obsesiones recurrentes en sus libros: las historias de selva y los barcos.<\/p>\n<p>El reportaje ha sido su g\u00e9nero estrella, el cual empez\u00f3 a cultivar desde muy joven cuando se inicia como reportero para el diario La Rep\u00fablica. Su firma empez\u00f3 a ser reconocida en las p\u00e1ginas de El Tiempo, donde se gan\u00f3 un espacio como cronista, un privilegio que lo puso a salvo del traj\u00edn cotidiano de las noticias. Sus historias investigadas, con testimonios de primera mano recogidos en el lugar de los hechos -con frecuencia municipios olvidados o rec\u00f3nditos- marcaron la diferencia con un periodismo que sol\u00eda hacerse desde los escritorios.<\/p>\n<p>La misma f\u00f3rmula, la aplic\u00f3 en la televisi\u00f3n donde durante 16 a\u00f1os dirigi\u00f3\u00a0<em>Enviado Especial<\/em>, un programa de denuncia que signific\u00f3 una ruptura en la historia del periodismo televisivo al sacar las c\u00e1maras y los periodistas de los estudios para llevarlos a la escena de los acontecimientos.<\/p>\n<p>Su primer libro, Colombia Amarga (1976) es hoy un cl\u00e1sico del periodismo colombiano. En los 17 t\u00edtulos que le han seguido Castro Caycedo no ha abandonado su f\u00f3rmula de \u00e9xito: esmero en la reporter\u00eda, un estilo que privilegia la voz de los protagonistas y olfato para las historias que trascienden el tr\u00e1fago de la coyuntura.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1ndo supo que quer\u00eda ser periodista?<\/strong><\/p>\n<p>Mi modelo fue la cr\u00f3nica de los cincuenta y sesentas con reporteros como Germ\u00e1n Pinz\u00f3n y otros de esa generaci\u00f3n. Yo me acuerdo que estando en sexto de bachillerato, en 1959, le\u00ed en El Tiempo una cr\u00f3nica de Camilo L\u00f3pez. Era una entrevista a un sobreviviente de un accidente de un vuelo de Florencia a San Vicente del Cagu\u00e1n. Me acuerdo hasta el nombre del personaje: Atala Tapicha, el sobreviviente. Era un se\u00f1or muy conocido en Neiva. Se qued\u00f3 enredado en la copa de un \u00e1rbol. Camilo fue hasta all\u00e1, le hizo una entrevista magnifica y la volvi\u00f3 mon\u00f3logo. Le\u00ed cuatro veces la entrevista. La primera vez me la devor\u00e9 y despu\u00e9s fui analizando, descubriendo el ritmo y otras cosas de la estructura. No fui al colegio por la tarde, se me pas\u00f3 el tiempo. Y ah\u00ed me afirm\u00e9: voy a ser periodista.<\/p>\n<p><strong>\u00bfLe parece que es un lujo en periodismo escribir cr\u00f3nicas?<\/strong><\/p>\n<p>A mi me daba mucho espacio y mucho tiempo; quince d\u00edas, veinte d\u00edas, un mes. La falta de tiempo es la desgracia del periodismo de hoy. Si el periodista se va a la selva, pues no puede volver en media hora. Y si se va a la selva entonces tiene que vivir la selva. Ir y ver amanecer y anochecer all\u00e1. Es que ese es y ha sido el periodismo en el mundo. Colombia es una decadencia por donde se mire: desde los contratos del estado hasta el tiempo que les dan a los periodistas en los diarios y en la radio.<\/p>\n<p><strong>Usted dice que siempre ha hecho lo mismo. Pero despu\u00e9s de cincuenta a\u00f1os de carrera. \u00bfqu\u00e9 cree que ha cambiado del primer libro al \u00faltimo?<\/strong><\/p>\n<p>Entre Colombia Amarga, mi primer libro de 1976 y mi \u00faltimo libro Objetivo 4 de 2010, naturalmente he ganado experiencia, sobre todo en la t\u00e9cnica para contar. La t\u00e9cnica la empec\u00e9 a aprender en el diario La Rep\u00fablica con un jefe de redacci\u00f3n que se llamaba Alfonso Alzate. El me ense\u00f1o que para el reportaje se usan las mismas t\u00e9cnicas de la ficci\u00f3n. Y me explic\u00f3, \u201c\u00bfT\u00fa sabes lo que es un chasis de un carro?\u201d S\u00ed, s\u00e9 lo que es un chasis de un carro. Esas es la estructura. Luego tiene cuatro ruedas que le dan el ritmo a un reportaje. Alfonso Alzate me dijo tambi\u00e9n el que le hable a usted de objetividad, ese se qued\u00f3 en 1700. No le ponga cuidado, no pierda tiempo, no lo escuche. Eso en periodismo no ha existido, ni existe ni existir\u00e1 jam\u00e1s. En cuanto haya seres humanos, cada cabeza es un universo. Entonces olv\u00eddese de la objetividad.<\/p>\n<p><strong>\u00bfEso a usted lo sorprendi\u00f3?<\/strong><\/p>\n<p>No. El me explic\u00f3 que en el periodismo se manejan con dos conceptos: el equilibrio y la precisi\u00f3n. \u00a1Qu\u00e9 co\u00f1o objetividad!, me dijo. Nunca sucede un hecho sin que haya por lo menos tres versiones. Dele cabida a las tres versiones y tendr\u00e1 un relato equilibrado.<\/p>\n<p>Por eso en mi trabajo suelo usar dos estructuras literarias: la secuencia rota y la secuencia lineal. La primera permite, precisamente darle cabida a cada una de las versiones. Minuto uno: personaje uno vio tal, personaje dos vio tal, personaje tres vivi\u00f3 la cosa as\u00ed. Minuto dos: personaje uno la vivi\u00f3 tal, personaje dos, etc. Y as\u00ed todas las versiones se van cruzando.<\/p>\n<p>La lineal es, dicho en la forma m\u00e1s sencilla, empezar cuando la gente nace, luego cuando es ni\u00f1o, luego cuando es adulto, luego cuando es viejo y termina cuando muere.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s encontr\u00e9 la grabadora y empec\u00e9 a grabar las entrevistas, pensando en precisi\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>\u00bfSiempre graba todo?<\/strong><\/p>\n<p>Aqu\u00ed no hay leyes. Utilizo la grabadora para precisi\u00f3n pero tambi\u00e9n para la musicalidad, porque cada persona habla con diferente entonaci\u00f3n. Y puede cambiar un poquito la sintaxis, la puntuaci\u00f3n dependiendo de c\u00f3mo habla la gente. Un llanero, un pastuso, un guajiro le pueden cambiar a usted la puntuaci\u00f3n. Para las impresiones personales, las observaciones, las descripciones prefiero tomar notas en una liberta.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 otras herramientas de la literatura usa?<\/strong><\/p>\n<p>Los relatos deben comenzar fuerte y terminar fuerte. Ah\u00ed empieza uno a manejar los climax, los momentos intensos del relato, que son como columnas de una construcci\u00f3n. Si pone una columna al comienzo y una al final, el techo se le va a caer un poco. Entonces pone dos o tres climax en el centro y le queda parejo o en subida.<\/p>\n<p>Pero para comenzar fuerte, generalmente hay que cambiar el orden del relato. A menos que el personaje haya nacido en un diluvio. Entonces \u00bfqu\u00e9 pondr\u00edamos? Empezar\u00edamos, por ejemplo, con el primer amor. Y luego tiene que nacer. Eso se llama un tiempo recuperado. Entonces usted va cambiando, poniendo los momentos intensos, y entre uno y otro, poniendo los tiempos recuperados. En colombiano arribista se le dice\u00a0<em>flashback<\/em>.<\/p>\n<p><strong>\u00bfUsted c\u00f3mo decide que un tema merece un libro, lo sabe de antemano o lo va descubriendo a medida que investiga?<\/strong><\/p>\n<p>Eso es olfato period\u00edstico. El noventa y cinco por ciento de mis libros ha salido de noticias de prensa. Si una noticia que dice \u201cPerdido un marinero en el Amazonas\u201d, no da para un libro pues entonces yo me quito la cabeza. \u00bfcierto? A los cuatro a\u00f1os de suceder la historia del Karina, un buque que ven\u00eda cargado de armas para el M-19 y tuvo un combate con uno de la Armada, en un coctel o\u00ed que un militar dec\u00eda \u201cEs que no hay derecho que los tres bandidos, los tres guerrilleros que ven\u00edan en el buque los hayan dejado libres\u201d. Cuando o\u00ed que los hab\u00edan dejado libres yo dije, ah\u00ed hay un libro a huevo.<\/p>\n<p><strong>\u00bfY c\u00f3mo llego hasta ellos?<\/strong><\/p>\n<p>En ese momento el M-19 estaba en charlas con el gobierno y logr\u00e9 acceso a ellos. Comenc\u00e9 por las versiones de los guerrilleros. Despu\u00e9s busqu\u00e9 a la tripulaci\u00f3n del buque de la Armada. La mitad de las armas hab\u00edan sido descargadas y mandadas a la Guajira en otro buque. Me fui para la Guajira y busqu\u00e9 a los marimberos que ayudaron a esconder las armas. Luego para llevar esas armas al Caquet\u00e1 secuestraron un avi\u00f3n. Entonces busqu\u00e9 al piloto del avi\u00f3n. Todo para hacer una cosa equilibrada, y adem\u00e1s un verraco relato completo, un verriondo relato que parece que es una novela.<\/p>\n<p><strong>Una vez los encuentra, \u00bfc\u00f3mo se acerca a ellos? \u00bfC\u00f3mo logra que la gente le cuente todo en detalle?<\/strong><\/p>\n<p>Son muchas entrevistas. M\u00ednimo cinco o seis. Lo primero es encontrar el tema. Segundo leo toda la prensa del momento. Ah\u00ed salen fechas, nombres y sitios, b\u00e1sicamente. A veces lo dif\u00edcil no es tanto encontrar a las personas sino que cuenten lo que saben frente a una grabadora. El que esconda una grabadora, eso no se llama periodismo. Eso se llama \u201chijueputismo\u201d, atraco.<\/p>\n<p>Para el libro del Karina, por ejemplo, fue muy dif\u00edcil encontrar a los guajiros ex traficantes de marihuana. Ya la marihuana se hab\u00eda ido al diablo. Lo gringos eran los primeros productores del mundo y los ten\u00edan arruinados. La primera barrera era no conocer a nadie de ese mundo y la segunda ser \u201ccachaco\u201d. Cuando llegu\u00e9 a Riohacha, mi \u00fanico contacto era el alcalde. Un d\u00eda nos fuimos a un restaurante que se llama Casaluminio a la salida de Riohacha. De golpe un tipo que yo no conoc\u00eda me salud\u00f3. Era el hermano de Lucas G\u00f3mez van Grieken, un guajiro que yo hab\u00eda entrevistado para la TV en la c\u00e1rcel antes de que lo extraditaran. Iba a ser el primer extraditado. Al tipo no lo extraditaron finalmente y el estaba seguro que hab\u00eda sido porque el noticiero repiti\u00f3 varias veces esa entrevista. Me dijo: \u00bfqu\u00e9 necesita? Le dije: la historia del Karina. Me llev\u00f3 a su casa y all\u00e1 me conect\u00f3 con los\u00a0 marimberos. Me llev\u00f3 despu\u00e9s a la pista clandestina que utilizaron\u2026 eso fue un milagro.<\/p>\n<p>A lo que voy es a esto: no se puede hacer un reportaje o una cr\u00f3nica si no se va al sitio donde ocurrieron las cosas. A los marinos los entrevist\u00e9 dos o tres veces a cada uno y con los guerrilleros varias veces tambi\u00e9n. A esos marimberos les hice, f\u00e1cilmente, doce entrevistas y tres viajes.<\/p>\n<p><strong>\u00bfY se dejaron grabar as\u00ed de f\u00e1cil?<\/strong><\/p>\n<p>El se\u00f1or ese era un capo y les dijo que me contaran y pues me contaron. Y le dije, d\u00edgales que yo voy a grabar pero que yo les traigo las cintas para que las destruyan. Y se las llev\u00e9.<\/p>\n<p><strong>\u00bfUsted transcribe las entrevistas? Con tantas debe ser tedioso.<\/strong><\/p>\n<p>Jam\u00e1s lo he delegado. Todas las transcribo palabra por palabra. Primero, porque al transcribir me aprendo la historia. Segundo, porque veo los baches. Tercero porque veo los subtemas que hay que eliminar. O sea, digresiones en t\u00e9rminos de narrativa. Cuarto, porque voy entendiendo al personaje, su manera de ser. Y adem\u00e1s veo donde est\u00e1n los climax. Veo c\u00f3mo comienzo y c\u00f3mo debo rematar.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 tipo de transacciones suele hacer usted con sus fuentes, especialmente cuando estas fuentes se juegan el pellejo?<\/strong><\/p>\n<p>Con cada uno hay que hacer un trato. Yo no soy un detective del DAS. Soy un periodista que recoge historias. Yo no puedo ponerme al margen de la ley tampoco. Pero tampoco voy a se\u00f1alar a que jodan a la gente. Muchas veces cambio nombres.<\/p>\n<p><strong>En Perdidos en el Amazonas, algunos de los que aparecen con nombre propio en el relato cuentan con crudeza como mataban indios, por ejemplo.<\/strong><\/p>\n<p>No recuerdo. Pero por ejemplo en Mi alma se la Dejo al Diablo hay unas secuencias en que hablan los infantes de marina que fueron a buscar a un hombre tambi\u00e9n perdido en la selva. Entre ellos cuentas que unos indios que llevaban como gu\u00edas mataron a otros. Ah\u00ed puse unos indios mira\u00f1a que iban de gu\u00edas mataron a unos indios de otra tribu desconocida. Pero no dije, ni sab\u00eda como se llamaban.<\/p>\n<p><strong>Algunos periodistas acostumbran darle a leer a las fuentes antes el relato. \u00bfUsted lo hace?<\/strong><\/p>\n<p>No, olv\u00eddese. Por eso hago varias entrevistas a la persona para que todo quede claro. De lo contrario acaba uno lidiando con \u201cqu\u00edtele esto y qu\u00edtele lo otro\u201d. Si no soy un delator ni un sapo pues mucho menos soy una mecan\u00f3grafa. Qu\u00e9 carajo. Me hubiera ido a una oficina a que me dictaran cartas.<\/p>\n<p><strong>Ya que estamos hablando de los libros \u00bfcu\u00e1ntos borradores tiene usted antes de sentir que tiene un texto definitivo, o cuando escribe avanza despacio y lo que va terminando es versi\u00f3n definitiva?<\/strong><\/p>\n<p>Si, de una. De una porque ya he gastado seis meses, siete meses transcribiendo y haciendo entrevistas, pues ya tengo toda la historia en la cabeza. Con pelos y se\u00f1ales me la s\u00e9. Ya se por donde comienzo, donde son los climax, etc. Voy redactando de una y, desde luego s\u00ed, voy leyendo antes de\u00a0 comenzar cada d\u00eda y corrigiendo y cuando termino un cap\u00edtulo lo corrijo y luego dejo el libro un mes, mes y medio, m\u00e1ximo dos meses\u2026 y lo vuelvo a leer a los dos meses y ah\u00ed le encuentro m\u00e1s. Pero va de una.<\/p>\n<p><strong>En sus cr\u00f3nicas uno siente que los personajes est\u00e1n hablando. \u00bfC\u00f3mo hace para respetar transmitir la voz de los personajes?<\/strong><\/p>\n<p>Escuchando. Trato en muchos casos de conservar la musicalidad mediante la puntuaci\u00f3n. En este pa\u00eds somos, por lo menos, siete naciones culturales diferentes. Por ejemplo, \u00bfqu\u00e9 tiene que ver, en costumbres, en lenguaje, en comida, en culto a la muerte, el Llano con el Pac\u00edfico? Nada. Qu\u00e9 tiene que ver el Nari\u00f1o con la Guajira. Qu\u00e9 tiene que ver Antioquia con el Meta. En el pac\u00edfico, cuando alguien muere se visten de blanco, no lloran casi. En Riohacha se pagan lloronas. Entonces son diferentes culturas que yo tengo que saber esa joda. Por eso hay que ir y no solamente preguntar por la historia sino abrir los ojos y vivir un poquito el medio. Yo digo que hay por lo menos que anochecer y amanecer en el sitio.<\/p>\n<p><strong>Le parece que eso es lo m\u00ednimo\u2026<\/strong><\/p>\n<p>En el Llano me pas\u00f3 lo siguiente. La primera vez que fui me dijeron, mire, ese vaquero que viene all\u00e1 se llama Chirrinchi. Ese tipo mat\u00f3 a la madrina de 17 \u00e9l solo. Y yo vine y escrib\u00ed que hab\u00eda matado a la madrina de 17 \u00e9l solo. Pues ten\u00eda huevo yo porque resulta que madrina en el Llano es una manada de novillos. Los sacrific\u00f3 por las pieles. Ah\u00ed est\u00e1 uno al paso de cometer errores grav\u00edsimos cuando escribe a larga distancia una cr\u00f3nica.<\/p>\n<p><strong>No me sorprende su inter\u00e9s por entender la cultura local. Revisando su hoja de vida encontr\u00e9 que usted empez\u00f3 estudiando antropolog\u00eda.<\/strong><\/p>\n<p>Hice un a\u00f1o y medio o dos, pero solamente para tener una noci\u00f3n de c\u00f3mo reconocer una cultura\u2026 yo ya trabajaba como periodista.<\/p>\n<p><strong>En Perdido en el Amazonas hay pasajes casi de etnograf\u00eda y bot\u00e1nica que me recordaron un poco a Levy-Strauss. Usted describe el uso tradicional de ciertas plantas, de c\u00f3mo viven ciertos peces, etc.\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Eso no lo copi\u00e9 de nadie. Eso es observaci\u00f3n cuando estuve en la selva. Me lo contaron los ind\u00edgenas. Y eso vine y lo confront\u00e9 con cient\u00edficos que trabajaban en la Amazonia, como por ejemplo el profesor y bot\u00e1nico Jes\u00fas Idrobo. Tambi\u00e9n habl\u00e9 con un icti\u00f3logo.<\/p>\n<p>Para el El Hurak\u00e1n, un libro sobre la invasi\u00f3n de Am\u00e9rica que transcurre en parte en el Tap\u00f3n del Dari\u00e9n, llev\u00e9 una grabadora Nagra 4, para cine que me la prestaron en RTI y grab\u00e9 aves a diferentes horas del d\u00eda y de la noche. Luego vine y busqu\u00e9 un especialista en aves para que las identificara.<\/p>\n<p>Para ese libro de bucaneros me embarqu\u00e9 en el Buque Gloria de la Armada mes y medio para releer lo que hab\u00eda escogido y entenderlo mejor, entender de soledades, de lejan\u00edas, de atardeceres, de mar, del barco, de jarcias, velas y barbetas. Pero m\u00e1s para vivir el mar. O en el Polo Norte, donde estuve escribiendo el final del libro Candelaria, pues habl\u00e9 con cient\u00edficos que conocieran ese medio para promediar las leyendas o las descripciones que me den los nativos con la ciencia. Sin cometer el error de hacer un libro con t\u00e9rminos cient\u00edficos, sino para orientarme.<\/p>\n<p><strong>Para usted. \u00bfel reportaje o la cr\u00f3nica es vecino de la etnograf\u00eda?<\/strong><\/p>\n<p>Desde luego que s\u00ed. Usted hablaba ahorita de Levy-Strauss y claro, hay algo. Tambi\u00e9n de Los Hijos de S\u00e1nchez, de Oscar Lewis. Pero eso lo vine a leer mucho tiempo despu\u00e9s. Pero eso lo hace m\u00e1s es Alfredo Molano, que recoge los testimonios, conservando su lenguaje original.<\/p>\n<p><strong>\u00bfY qui\u00e9nes fueron sus grandes modelos?<\/strong><\/p>\n<p>Lo que le\u00eda en ese momento de periodismo. Cuando empec\u00e9 en El Tiempo me tocaba llenar una p\u00e1gina los domingos de deportes. Y Hab\u00eda que contar la historia de algunos cl\u00e1sicos como Millonarios-Uni\u00f3n Magdalena. Entonces me tocaba ir al archivo y repasar todos los peri\u00f3dicos, desde el primer partido Millonarios-Uni\u00f3n Magdalena, hasta el \u00faltimo y hacer un resumen peque\u00f1o. Pero entonces, empec\u00e9 a mirar el peri\u00f3dico, no solo la parte deportiva sino todo. Empec\u00e9 a ver cr\u00f3nica. Hay un momento muy bueno en la cr\u00f3nica entre los a\u00f1os 30 y 40. Recuerdo un periodista muy famoso, un cronista, Jos\u00e9 Joaqu\u00edn Ximenez. Ximenez muri\u00f3 trabajando en reporter\u00eda. Cogi\u00f3 una pulmon\u00eda. Despu\u00e9s segu\u00ed remontando y llegu\u00e9 hasta los cronistas de Indias. Es que ah\u00ed nace la cr\u00f3nica. Los cronistas de Indias llegaban a un mundo totalmente desconocido. A las iguanas les dicen dragones porque se les acaba el castellano. Porque el mundo es demasiado nuevo, demasiado diferente. Eso es sensacional.<\/p>\n<p><strong>Usted empez\u00f3 a escribir en los sesentas. \u00bfLe\u00eda tambi\u00e9n a la nueva generaci\u00f3n de periodistas estadounidenses como Capote o Talese?<\/strong><\/p>\n<p>No. No, a Capote lo le\u00ed mucho despu\u00e9s. Aqu\u00ed hab\u00eda unos cronistas m\u00e1s verracos. Lo que pasa es que no los conocen los profesores. Y creen que nuestra cr\u00f3nica naci\u00f3 en Miami y nuestra cr\u00f3nica no naci\u00f3 en Miami \u00a1No joda! Naci\u00f3 aqu\u00ed con los cronistas de Indias.<\/p>\n<p>\u00bfPara qu\u00e9 co\u00f1o voy a leer a los gringos si yo estoy viviendo en un pa\u00eds que se llama Colombia? Esto es otra realidad, otra cultura. Esos vinieron despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Mis maestros eran Germ\u00e1n Pinz\u00f3n, Marco Tulio Rodr\u00edguez, Camilo L\u00f3pez , los hermanos de Castro. Unos cronistas los verracos. De mi pa\u00eds, en mi lenguaje, de mi cultura, de mis sentimientos. Talese vino mucho despu\u00e9s. No me ense\u00f1a nada, Talese. Capote no me ense\u00f1\u00f3 un carajo. Antes de leer A Sangre Fr\u00eda yo hab\u00eda le\u00eddo una cosa que se llama El 10 de febrero, que no tiene firma pero presumo fue escrita por el presidente Rafael Reyes, una vez que huy\u00f3 de Colombia despu\u00e9s de un atentado para matarlo con su hija. Es una s\u00faper cr\u00f3nica de 1910, con fotos.<\/p>\n<p>S\u00ed, A sangre fr\u00eda una verraquera. S\u00ed, Truman Capote la puter\u00eda. Pero yo ya conoc\u00eda 1910, ya conoc\u00eda 1500 en nuestra narrativa no ficci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>El Amazonas es recurrente en sus libros. \u00bfPor qu\u00e9 su fascinaci\u00f3n por esta selva?<\/strong><\/p>\n<p>No s\u00e9\u2026 yo soy zipaquire\u00f1o, y por las tardes, cuando era ni\u00f1o, salimos a caminar con mi mam\u00e1. Y pas\u00e1bamos por una calle donde hab\u00eda una quinta bell\u00edsima. La entrada era un camino rodeado de cauchos sabaneros. Y yo me paraba en la reja a mirar esa entrada cubierta por \u00e1rboles que filtraban la luz y le daban un tono verdoso. O as\u00ed me la imaginaba yo. Y all\u00e1 al fondo la casa con las luces encendidas. Y esa fijaci\u00f3n me qued\u00f3.<\/p>\n<p>Luego, el primer viaje que hice como periodista, en La Rep\u00fablica, fue a Leticia. Ten\u00eda la selva a tres cuadras del parque. Dej\u00e9 mi malet\u00edn y cuando entr\u00e9 a la selva la sensaci\u00f3n fue impresionante. Hab\u00eda abierto la reja y hab\u00eda entrado a la avenida que entraba a la quinta. Y ah\u00ed se me peg\u00f3 la selva. Y ah\u00ed me le\u00ed a Jos\u00e9 Eustacio Rivera y me le\u00ed un libro muy bueno de selva que se llama To\u00e1 de Cesar Uribe Piedrahita, en las selvas del Huila. Una tercera parte de este pa\u00eds es selva.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo son sus m\u00e9todos de verificaci\u00f3n de la informaci\u00f3n? \u00bfC\u00f3mo coteja lo que le dicen los entrevistados?<\/strong><\/p>\n<p>Lo primero son los documentos. La prensa del momento para fechas y para ver si es un caso en el que hubo, por ejemplo, un juicio. Entonces busco el sumario. Ah\u00ed el juez hace un resumen de la historia y va citando algunas frases de personajes diciendo en qu\u00e9 folio est\u00e1 esa declaraci\u00f3n. Entonces arranca usted por el auto de proceder (ahora se llama llamamiento a juicio), y luego busca las piezas que ve que necesita. Una vez que tiene reconstruido eso, entonces va al sitio y busca a esas personas.<\/p>\n<p>Haciendo Mi alma se la dejo al diablo fue muy dif\u00edcil encontrar a los personajes. Una historia de selva. Muy dif\u00edcil. Empec\u00e9 buscando al juez en Florencia. Despu\u00e9s fui al tribunal Superior de Neiva donde estaba el sumario completo. Encontr\u00e9 primero uno en un sitio que se llamaba Dos R\u00edos en el Vaup\u00e9s que es muy lejos de donde sucedi\u00f3 la historia. Fui muchas veces a Florencia, a la emisora la Voz de la Selva, para que me hicieran el favor de decir todas las ma\u00f1anas al aire que estaba buscando a tal persona, que por favor esa persona se comunicara o se presentara a la emisora. As\u00ed encontr\u00e9 a los dos \u00faltimos, que eran muy dif\u00edciles de encontrar.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 tanto cree usted en la suerte?<\/strong><\/p>\n<p>S\u00ed, a veces es important\u00edsima, como en todos los ordenes de la vida. Estas son cosas que pasan pero no le pasan a uno todos los d\u00edas, pero son m\u00e1gicas. Por ejemplo, Mi alma se la dejo al Diablo es la historia de dos hombres que dejan abandonados en un campamento en selva virgen del Yar\u00ed. Y ambos mueren. Y uno de los dos deja un diario y lo \u00faltimo que escribe, ya enloquecido, es, \u201cmi alma se la dejo al diablo\u201d. Ese libro lo empec\u00e9 como una novela, lo cual fue un error teniendo semejante historia tan macha. Entonces como a la cuartilla 200 me pareci\u00f3 que eso era\u00a0 una porquer\u00eda. Entonces lo quem\u00e9 en una chimenea, un d\u00eda tomando caf\u00e9 con mi se\u00f1ora.<\/p>\n<p>Y volv\u00ed a ceros. Volver a ceros es volver a la prensa de la \u00e9poca. Y ah\u00ed me encontr\u00e9 unas cosas que hab\u00eda pasado por alto. Encontr\u00e9 que en ese campamento hab\u00edan estado atrapados dos antrop\u00f3logos austriacos, algo que yo hab\u00eda pasado por alto. Entonces busqu\u00e9 en el directorio telef\u00f3nico de la facultad de antropolog\u00eda en la universidad de Viena. Me contest\u00f3 una se\u00f1ora muy seca, un sargento: \u00a1No est\u00e1 El Dr. Trupp! \u00a1No est\u00e1n en Austria! \u00bfC\u00f3mo hablo con ellos, d\u00f3nde puedo\u2026? \u00a1No le puedo decir!<\/p>\n<p>Luego, gracias a un contacto de mi se\u00f1ora en la Embajada de Austria en Bogot\u00e1 encontramos al Profesor Trupp. Fritz Trupp, en un pueblo cercano a Viena. Llamamos y no contestaba nadie. En la embajada le dijeron que quiz\u00e1s hab\u00edan cambiado los tel\u00e9fonos de ese pueblo pero que dentro de cinco d\u00edas ven\u00edan dos funcionarios de la telef\u00f3nica de Austria a hacer aqu\u00ed una cosa con la telef\u00f3nica de Bogot\u00e1, y que ellos pod\u00edan ayudar. A los cinco d\u00edas llam\u00f3 Gloria y el tipo le dijo, ya le tengo solucionado su problema. Agr\u00e9guele un n\u00famero tal al comienzo. Y llamamos y contestan: \u00a1Trupp! A los quince d\u00edas estaba yo en Viena. Y result\u00f3 que ese hombre tambi\u00e9n hab\u00eda hecho un diario.<\/p>\n<p>Y eso no es todo. Mire c\u00f3mo llegu\u00e9 al primer diario, el del muerto. Otra chepa. Yo ya hab\u00eda quemado el manuscrito de novela y El Tiempo me mand\u00f3 a hacer un reportaje sobre la colonia penal de Araracuara, que acababan de cerrar. Y me qued\u00e9 all\u00e1 a un mes. Porque iba un avi\u00f3n cada mes. Y anduvimos ese mes con un muchacho, colono, llamado Oscar Rivera. Y la v\u00edspera de venirnos para Bogot\u00e1 con el fot\u00f3grafo, Carlos Caicedo, abrimos una botella de aguardiente que el hab\u00eda llevado y Oscar nos propuso bajarnos a la orilla del r\u00edo a mirar los chimbil\u00e1s cazando mariposas. Hab\u00eda una luna muy bonita. Y terminando ya la sesi\u00f3n, dice Oscar, no eso no es nada, hermano, yo que me encontr\u00e9 un esqueleto abandonado\u00a0 por aqu\u00ed arribita en el Yar\u00ed. Yo dije, no sea g\u00fcev\u00f3n, esa es mi historia. Me dijo que junto al esqueleto hab\u00eda un morral y dentor del morral un poco de vainas escritas por el que muri\u00f3. \u00bfQui\u00e9n tiene eso? Le pregunt\u00e9. Lo tiene tal, dijo. Entonces al otro d\u00eda, antes de que llegara el avi\u00f3n por nosotros, pues a buscar el puto diario. Claro, ah\u00ed estaba. Era el diario de un gringuito, Slim Bauer.<\/p>\n<p>Oscar, con siete m\u00e1s, fueron los que encontraron el esqueleto. \u00c9l se extravi\u00f3 buscando balata, que es una variedad de caucho para hacer bolas de golf. Se dieron cuenta de que estaban extraviados en la selva porque probaron el agua de un r\u00edo y ten\u00eda un sabor diferente. Total yo me traje a Oscar y a la mujer para que me contaran todo. Los parquee en un hotelito aqu\u00ed en Bogot\u00e1, y a los 25 d\u00edas que hubo vuelo de Satena a Florencia los mand\u00e9 de vuelta. \u00bfQu\u00e9 tal esa historia tan verraca?<\/p>\n<p><strong>Detr\u00e1s de cada historia suya hay un viaje \u00bfUsted ha viajado tanto porque las historias lo requieren o le gusta, en el fondo?<\/strong><\/p>\n<p>Por un lado, toca, y por otro me gusta mucho. \u00bfa quien no le va a gustar conocer lo desconocido? Es que la base del periodismo es ir a los sitios, te digo por tercera vez.<\/p>\n<p>Yo apenas llevaba ocho d\u00edas trabajando en El Tiempo cu\u00e1ndo escuch\u00e9 por radio que cerca de Tunja apareci\u00f3 un hombre de nombre Jos\u00e9 Bernal, con una caja de madera grande, llena de calaveras. Yo dije, no, no me joda \u00bfc\u00f3mo as\u00ed? Y a las siete de la noche le ped\u00ed a don Hernando Santos que me diera una camioneta y un fot\u00f3grafo.<\/p>\n<p>Como a las once de la noche encontramos a Jos\u00e9 y a las calaveras. El viejo estaba en tremenda borrachera. Le quitamos la perra con tinto. Como a las doce y media me cont\u00f3. Las hab\u00eda encontrado en una cueva, y esas calaveras eran del ejercito del Libertador. Hice la cr\u00f3nica, tal vez mi primera cr\u00f3nica, y la retom\u00f3 (esa fue otra suerte) Germ\u00e1n Arciniegas que ten\u00eda columna en El Tiempo, destacando la curiosidad de un reportero que se fue a media noche a buscar a una persona con un caj\u00f3n de calaveras.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo de un simple testimonio sale un reportaje?<\/strong><\/p>\n<p>No sale completo pero uno ve para donde sigue. Esto es no ficci\u00f3n. Hay que hacer muchas consultas y mucho trabajo de campo. Mira, ya para rematar, que esto le sirve mucho a los estudiantes:<\/p>\n<p>En \u201cQue la muerte espere\u201d de 2005, el segunde relato es sobre cinco muchachos que se meten a la caverna del Nitro, en Santander, en Zapatoca, y quedan 17 d\u00edas atrapados y se salvan por un milagro. Los llam\u00e9, habl\u00e9 largo con ellos. Habl\u00e9 con los cinco un par de veces, por tel\u00e9fono, tomando nota. Ah\u00ed ya empec\u00e9 a ver el trabajo de campo claro. Antes de ir, el primer interrogante es qu\u00e9 es una caverna. Para eso he ido armando un directorio telef\u00f3nico por profesiones.<\/p>\n<p>Fui donde un espele\u00f3logo y me explico cu\u00e1l es el equipo que usan para bajar a esas cavernas. Me describi\u00f3 que en ellas las rocas est\u00e1n cubiertas de guano, el excremento de los murci\u00e9lagos. Eso me dio otra pista. Entonces llam\u00e9 al profesor Enrique Villarraga, especialista en murci\u00e9lagos de Los Andes. Me explic\u00f3 c\u00f3mo suenan, c\u00f3mo son las alas. Los insect\u00edvoros las tiene como un avi\u00f3n caza, para vuelo vers\u00e1til. Los frug\u00edvoros que comen frutas y polen, anchas, por ejemplo.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s busqu\u00e9 a un monta\u00f1ista en un almac\u00e9n, ah\u00ed en la 13 con calle 75. Me explic\u00f3 de cuerdas, zapatos, de todo el equipo que tienen que llevar. \u00bfPara qu\u00e9 necesitaba saber eso? Para que la gente entendiera lo milagroso que fue que se salvaran unos muchachos que entraron en tenis. Pero adem\u00e1s, uno de ellos me dijo que de un momento a otro se ilumin\u00f3 un \u00e1rea de la cueva y vio a su mam\u00e1, a plena luz, cocinando. Entonces busqu\u00e9 a una neuropsiquiatra que me explic\u00f3 en qu\u00e9 consiste una alucinaci\u00f3n. Eso te lo cuento para que veas como hay que apoyarse en muchas disciplinas para reconstruir una peque\u00f1a parte de una historia.<\/p>\n<p><strong>Muchas de estas historias reconstruyen hechos que han pasado hace meses, a veces a\u00f1os. \u00bfC\u00f3mo hace para refrescarla la memoria a sus fuentes?<\/strong><\/p>\n<p>Lo \u00faltimo que hice en este relato, lo aprend\u00ed haciendo un reportaje que se llama La Bruja. Primero habl\u00e9 con los cinco reunidos. As\u00ed en grupo casi todos van detr\u00e1s del relato del m\u00e1s locuaz. Luego, uno por uno, cada uno cuenta un poquito m\u00e1s. Identifiqu\u00e9 a los dos que ten\u00edan como mas detalles en la cabeza y me los llev\u00e9 a la caverna. Ya en la caverna, no estaban recordando. Estaban viviendo intensamente los hechos. Eso lo he hecho muchas veces. Llevar al personaje donde fue el sitio de la historia. Eso es clave.<\/p>\n<p>Para el Karina fui a Hamburgo, donde comenz\u00f3 la historia. All\u00e1 viv\u00eda el hijo de un chileno que le ayud\u00f3 al M-19 a comprar el barco. Me dieron el tel\u00e9fono y puse la cita en el mismo lugar y a la misma hora en la que \u00e9l se reuni\u00f3 con los del M-19 por primera vez. Nueve de la noche en la calle Herbertstrasse en un barrio de espect\u00e1culos de sexo que se llama San Pauli.\u00a0 Ah\u00ed al final de la calle hay una iglesita. Y fuimos al mismo restaurante y pedimos lo mismo que \u00e9l se acordaba que hab\u00edan pedido esa noche los del M-19. Y al d\u00eda siguiente nos encontramos donde ellos se hab\u00edan encontrado con el M-19. Y fuimos al puerto, a donde hab\u00edan ido a buscar el buque que despu\u00e9s llamaron el Karina. Es la reconstrucci\u00f3n de los hechos como si fuera un inspector, me imagino yo.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo fue en el caso particular de La Bruja?<\/strong><\/p>\n<p>A la bruja me la llev\u00e9 a una casa gigantesca donde hac\u00edan brujer\u00eda. A la bruja ya la hab\u00edan exorcizado, cuando eso. Fue tanta la impresi\u00f3n, fue tan intensa esa vivencia all\u00e1, que cunado salimos estaba muy, muy, excitada. De vuelta, ya de noche, pasamos por un pueblito e hizo despertar al cura para que la confesara y para que le diera la bendici\u00f3n. Se transform\u00f3 esa bruja. Es que lo que te digo: ah\u00ed la gente ya no est\u00e1 recordando la gente ah\u00ed est\u00e1 viviendo intensamente, est\u00e1 viviendo nuevamente la historia.<\/p>\n<p><strong>Pasemos al tema de la televisi\u00f3n. Una de las cosas revolucionarias de su programa Enviado Especial es que sac\u00f3 las c\u00e1maras de los estudios. \u00bfC\u00f3mo se le ocurri\u00f3 llevar las c\u00e1maras al terreno en esa \u00e9poca?<\/strong><\/p>\n<p>El periodismo es uno s\u00f3lo, sea para prensa, para televisi\u00f3n o para radio. Lo que cambia es, s\u00ed, la expresi\u00f3n. Cambia el medio. Pero es lo mismo. En televisi\u00f3n, yo dije, pues hay que ir a los sitios.<\/p>\n<p><strong>\u00bfY eso como lo recibi\u00f3 la gente que hac\u00eda televisi\u00f3n?<\/strong><\/p>\n<p>Hab\u00eda dos programas de periodismo. El de Margarita Vidal y el de Elkin Meza. Ambos eran entrevistas en estudio. Pero cuando yo llegu\u00e9 ten\u00eda en la cabeza eso de viajar, pues llevaba haci\u00e9ndolo durante diez a\u00f1os. El presidente de RTI, Fernando G\u00f3mez, que era un genio, dijo s\u00ed, y me puso un equipo de cuatro personas, c\u00e1maras y un carro. \u00bfQu\u00e9 mas pide uno en la vida? Uno de los primeros programas lo hicimos desde el Guaviare, llegamos hasta Calamar, donde nace el Vaup\u00e9s. (Yo digo que eso se deb\u00eda llamar Villazancudo). Hicimos un programa que se llam\u00f3 \u201cLa selva\u201d. Nadie hab\u00eda vista la selva, creo yo, por televisi\u00f3n. Y ah\u00ed empezamos, veinte a\u00f1os viajando por el pa\u00eds.<\/p>\n<p><strong>\u00bfY qu\u00e9 aprendi\u00f3 usted de la televisi\u00f3n para escribir?<\/strong><\/p>\n<p>No creo que mucho. Es que ya llevaba diez a\u00f1os haciendo cr\u00f3nicas y ya hab\u00eda publicado mi primer libro, Colombia Amarga, cuando llegu\u00e9 a RTI. El primer entrenamiento en TV me lo dio un productor famos\u00edsimo, Bernardo Romero Pereiro, que hab\u00eda estudiado en Cine Cit\u00e1, en Italia. Y me entren\u00f3 un par de meses y luego ya empec\u00e9 a viajar. Pero ya hab\u00eda aprendido en El Tiempo, fue una escuela demasiado buena.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9 cree usted que sus libros, con historias tan locales, historias, han tenido \u00e9xito en el exterior?<\/strong><\/p>\n<p>As\u00ed de f\u00e1cil: es hacerlas universales. Perdido en el Amazonas, por ejemplo, la reescrib\u00ed para quitarle localismos sin quit\u00e1rselo. El idioma toca diluirlo un poquito. Mejor dicho, si digo que alguien compr\u00f3 una tortuga charapa en diez centavos, y la revendi\u00f3 en un peso. \u00bfqu\u00e9 es diez centavos y que es un peso para un h\u00fangaro? Ni siquiera dice algo para un colombiano de hoy. Entonces me invent\u00e9 una escala: Si la compr\u00f3 barata era un dinerito curioso, y si la vendi\u00f3 cara es un dinero decente. Y un dinero intermedio, pues un dinero simp\u00e1tico. O le puse colores a las aguas de los r\u00edos. El Vaup\u00e9s era el r\u00edo de aguas verdes, el Apaporis el de color tal, y as\u00ed. Pero tambi\u00e9n pensar que en Europa no hay monstruos de r\u00edos como los que hay aqu\u00ed. En Espa\u00f1a, el gran r\u00edo es el Tajo, un riachuelo huev\u00f3n. En algunas ediciones se explica que un r\u00edo es, por ejemplo, 50 veces mas ancho que el Tajo. O diez veces mas largo que el Danubio. Que se imaginen que esta selva no es como lo que llaman selva en Europa. En esta selva en un kil\u00f3metro puede haber, f\u00e1cilmente, un mill\u00f3n de variedades de arboles. All\u00e1 es una. All\u00e1 es un rodal.<\/p>\n<p><strong>Esos son detalles para entender mejor el relato, pero qu\u00e9 es lo universal en las historias? \u00bfqu\u00e9 hace que un h\u00fangaro quiera leer la historia de un marinero colombiano que se perdi\u00f3 en un r\u00edo?<\/strong><\/p>\n<p>Bueno, s\u00ed. Son las situaciones dram\u00e1ticas. Una es el cad\u00e1ver insepulto. Eso es Mi alma se la dejo al Diablo y Perdido en el Amazonas. El hueco es el \u00e9xodo. El \u00e9xodo a los EE.UU. es un libro que interesa a toda Latinoam\u00e9rica. Otras situaciones dram\u00e1ticas que abarcan casi todas las historias son el secuestro, el adulterio homicida, la locura, etc. Los cr\u00edticos las han clasificado y son m\u00e1s de veinte. Toda historia cae en una de ellas.\u00a0 Y se supone que le llegan a la gente en cualquier pa\u00eds.<\/p>\n<p><strong>El periodista Ryszard Kapuscinski hablaba de la importancia de los cinco sentidos de los periodistas. Usted perdi\u00f3 el gusto y el olfato en un accidente. \u00bfQu\u00e9 tanta falta le hacen a la hora de ser reportero?<\/strong><\/p>\n<p>Mira, antes de que la agente supiera que exist\u00eda Kapuscinski, unos treinta o cuarenta a\u00f1os antes, me ense\u00f1aron en El Tiempo que dentro de los relatos, hay que incluir todas las cosas sensoriales.<\/p>\n<p>Yo escrib\u00ed una historia sobre Monse\u00f1or Labaka, un obispo que mataron unos ind\u00edgenas. La mitad lo hice en la selva amaz\u00f3nica y la mitad en el Pa\u00eds Vasco. En uno de esos r\u00edos, creo que el Curaray, me llam\u00f3 la atenci\u00f3n el olor. Era distinto al amanecer y al atardecer. Pero \u00bfc\u00f3mo describo yo estos olores? Pues los asoci\u00e9 a olores que yo conoc\u00eda, como nuez moscada, pimienta, etc.<\/p>\n<p>Ya de vuelta, busqu\u00e9 a un qu\u00edmico, experto en aromas. Fui a una fabrica de perfumes que queda ah\u00ed saliendo para Tocancip\u00e1 que se llamaba Ebel. Y ah\u00ed el tipo me explic\u00f3: hay olores dulces, espumosos, grasosos, y tal. Tambi\u00e9n los aromas tienen un momento en qu\u00e9 aparecen. Luego van decreciendo, nota por nota. Eso se llama el desenlace. As\u00ed arm\u00e9 el relato de a lo que ol\u00edan las orillas del rio y eso me sirvi\u00f3 para manejar el tiempo. A medida que avanzas por el r\u00edo, de paso, va decreciendo el olor. T\u00fa dices, \u201ccuando salimos del desembarcadero ol\u00eda intenso y al llegar all\u00e1 ya no ol\u00eda\u201d. Estoy manejando tambi\u00e9n el tiempo y describiendo el medio.<\/p>\n<p><strong>\u00bfY qu\u00e9 tanta falta le hace ahora? \u00bfle parece que es uno de esos sentidos que uno solo lo valora cuando lo pierde?<\/strong><\/p>\n<p>El gusto, pues, con la memoria, de lo que saben las cosas. Aunque ya empieza medio a saberme algo. Pero no voy a recobrarlo del todo y el olfato tampoco. Los olores es algo que utiliza muy poco uno en los relatos. Ah\u00ed hay un poco de pasos del olor. Y necesito ponerlo.<\/p>\n<p><strong>\u00bfDe qu\u00e9 escritores de ficci\u00f3n o novelistas siete que ha aprendido?<\/strong><\/p>\n<p>Aprend\u00ed mucho de los naturalistas. Por su trabajo de campo. En la novela tambi\u00e9n hay que investigar un poquito para no decir bobadas. Acabo de releer en estos d\u00edas Nana, de Emile Zola. Nana es una mujer no muy talentosa, buenona, en el Par\u00eds de 1800. Nan\u00e1 es llevada actuar en el teatro, que eso era como hoy llevarla a Hollywood. Pero la vieja no sabe ni pararse en un escenario, ni caminar en un proscenio ni nada de esa vaina. Para describir eso, el novelista, primero, va al teatro, mide el proscenio, mide el escenario. Mide cuanto hay del tel\u00f3n de boca al tel\u00f3n de fondo, por ejemplo. Cuantas ara\u00f1as hay. Cuantas buj\u00edas tiene cada ara\u00f1a. Qui\u00e9n se hace en cada palco. Y \u00e9l crea personajes para ridiculizar a esos burgueses que de verdad existieron. Tambi\u00e9n escribi\u00f3 un libro en las minas de carb\u00f3n, y se meti\u00f3 varios meses en una mina. Para vivir con los mineros.<\/p>\n<p>Quitando la novela fant\u00e1stica, hay que explorar y conocer en el medio en el cual se desarrolla la novela.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPara usted qu\u00e9 es lo m\u00e1s dif\u00edcil de escribir? Y hablo del momento en el que se siente frente a la hoja o la pantalla en blanco.<\/strong><\/p>\n<p>La forma. En mis primeros libros luchaba contra los adjetivos. Los \u00faltimos libros m\u00edos no tienen adjetivos. Si narras bien, si escribes bien, en vez de decir que la\u00a0<em>noche s\u00faper oscur<\/em>a, m\u00e1s bien describir que no se ve\u00eda a un metro de distancia, por ejemplo. Yo creo que la tendencia en el mundo es menos adjetivos y m\u00e1s capacidad descriptiva. La otra cosa contra la cual lucho, que eso es una lepra para mi, es el adverbio de modo.<\/p>\n<p><strong>Algunos escritores tienen ma\u00f1as para escribir. \u00bfUsted tiene alguna?<\/strong><\/p>\n<p>Ah, pero deben ser los artistas, los novelistas, la gente que escribe ficci\u00f3n. No, yo me hice en una sala de redacci\u00f3n de El Tiempo, con mucho ruido, con treinta periodistas en el cuatro piso. Entonces puedo escribir con todo el ruido que me pongan. Lo \u00fanico que no puedo escuchar es m\u00fasica, porque tengo el o\u00eddo muy musical, y entonces me voy para donde est\u00e1 la m\u00fasica. De resto, el ruido que haya no me molesta.<\/p>\n<p><strong>\u00bfTiene horarios?<\/strong><\/p>\n<p>Como a las nueve de la ma\u00f1ana comienzo y termino cuatro de la tarde. Por la noche no escribo porque amanece un poco cansada la cabeza. Lo importante al terminar la jornada es saber por donde sigo al d\u00eda siguiente. No dejar un bache.<\/p>\n<p><strong>Para su libro sobre la toma del Palacio de Justicia, usted estuvo varios a\u00f1os buscando unas im\u00e1genes de algunos sobrevivientes, y hace poco las encontr\u00f3. \u00bfC\u00f3mo fue eso?<\/strong><\/p>\n<p>S\u00ed. Eran las im\u00e1genes del magistrado Carlos Ur\u00e1n. Es que lo conoc\u00ed. Habl\u00e9 con \u00e9l la tarde de la toma. Me llam\u00f3 a la oficina. Yo fui a la morgue, y no aparec\u00eda en la morgue. No estaba en ninguna parte. Al otro d\u00eda apareci\u00f3 en el Palacio, desnudo, en el primer piso, desnudo, cuando \u00e9l estaba, creo, en el segundo o tercero. Y a los 20 a\u00f1os, aparecieron sus papeles, las fotos de la familia y todo, en la Brigada. Luego fue lo de las im\u00e1genes de televisi\u00f3n en las que se lo ve salir del Palacio, cojo pero vivo.<\/p>\n<p><strong>\u00bfUsted sab\u00eda que esas im\u00e1genes exist\u00edan?<\/strong><\/p>\n<p>No, Daniel Coronell empez\u00f3 a buscar y buscar y un d\u00eda me llam\u00f3 y me dijo, mira esto, y yo le dije, s\u00ed, ese es Carlos Ur\u00e1n.<\/p>\n<p><strong>\u00bfY usted cuando vio esas im\u00e1genes del magistrado Ur\u00e1n, qu\u00e9 pens\u00f3?<\/strong><\/p>\n<p>No, lo l\u00f3gico: lo mataron. Y a los tres d\u00edas que aparecieron los papeles en la Brigada. Pues blanco es, gallina lo pone. Sale vivo, aparece su c\u00e9dula y la foto de su familia en la Brigada. Es que eso no\u2026 hay que pregunt\u00e1rselo a mi General y a mi Coronel \u00bfNo? que qu\u00e9 hicieron. No joda.<\/p>\n<p><strong>\u00bfUsted usa c\u00e1mara fotogr\u00e1fica para registro?<\/strong><\/p>\n<p>En un momento la us\u00e9, para descripciones, para ver las fotos y describir, por ejemplo, las casas donde hac\u00edan brujer\u00eda en La Bruja, pero no mucho. La descripci\u00f3n la anoto en la libreta de viaje. Como digo, parte son grabaciones y muchas notas.<\/p>\n<p><strong>Muchos de sus libros han implicado denuncias y hay a veces testimonios que comprometen a otras personas, y por eso mismo le ha tocado lidiar con demandas\u2026<\/strong><\/p>\n<p>No, s\u00f3lo en uno.\u00a0<em>La Bruja<\/em>, no m\u00e1s.<\/p>\n<p><strong>Tengo entendido que en el que hizo sobre la muerte del joven Giacomo Turra en Cartagena tambi\u00e9n\u2026<\/strong><\/p>\n<p>No. Ah\u00ed fue una insultada por carta del pap\u00e1 de Turra. Seg\u00fan \u00e9l la polic\u00eda asesin\u00f3 a su hijo. Pero la polic\u00eda no lo toc\u00f3. Yo fui a Cartagena a Venecia y a Padua. En Cartagena habl\u00e9 con el sargento y con los acusados, estaban muy cabreados conmigo, y ellos me dieron los nombres de los testigos que hab\u00edan declarado. Me ayudaron a localizarlos. Eran 22 testigos y habl\u00e9 con 21. El otro no quiso hablar. Reconstru\u00ed las declaraciones al juez. Habl\u00e9 con el forense con otra tanta gente. Luego en Italia habl\u00e9 con el pap\u00e1, la mam\u00e1 y la hermana de Turra. El pap\u00e1 se molest\u00f3 que yo hubiera estado averiguando sobre su hijo con amigos y otra gente. Pero le dije, s\u00ed, yo fui a Italia, dos meses, y le dije a usted que iba a hacer un libro sobre Turra, no para Turra. No m\u00e1s le contest\u00e9.<\/p>\n<p><strong>Usted dice que hab\u00eda 22 testigos y usted habl\u00f3 con 21. \u00bfC\u00f3mo hace uno para lograr un acceso casi total a los testigos?<\/strong><\/p>\n<p>Ah, no, yo ten\u00eda la suerte de que me reconoc\u00edan. Pero el acceso fue f\u00e1cil, no tanto porque me conocieran sino porque la pregunta era sencilla: \u00bfQu\u00e9 vi\u00f3 hermano? \u00bfqu\u00e9 le dijo al juez? Adem\u00e1s, los testigos no estaban implicados.<\/p>\n<p><strong>O sea que adem\u00e1s su nombre y sus libros abren puertas.<\/strong><\/p>\n<p>A veces me cierra las puertas.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9?<\/strong><\/p>\n<p>Porque dicen, no, este verraco despu\u00e9s va y escribe sobre esto o lo otro. Yo no escribo si no aceptan una entrevista grabada. Si no aprueban tampoco. Pero lo que hago es que me consigo la historia por otro lado.<\/p>\n<p><strong>\u00bfLe han pedido plata para darle un testimonio?<\/strong><\/p>\n<p>S\u00ed, una persona me pidi\u00f3 dinero. Un guerrillero que est\u00e1 preso en La Modelo. Le dicen \u201cMart\u00edn Sombra\u201d. La historia de ese viejo es algo sorprendente y el castellano que tiene es una belleza. Un campesino, pero la memoria y la historia que tiene es la historia completa de las FARC. Amigo y compa\u00f1ero de Tirofijo. Pero me mat\u00f3 porque me dijo \u201cs\u00ed, pero es que aqu\u00ed tengo este papel\u201d: una carta que le mand\u00f3 un reportero de un noticiero diciendo que si le contaba la historia el reportero le da el 50% de las regal\u00edas. Le dije, no, no, no, maestro, yo no hago eso. Y no lo hice.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 inconveniente le ve usted a pagarle a una fuente?<\/strong><\/p>\n<p>En ninguna parte del mundo te cobran eso, que yo sepa. Tal vez las revistas de far\u00e1ndula y esc\u00e1ndalo pagan, \u00bfno? Y si me cobran no pago. En el caso de Martin Sombra, pues no hice el libro. Hay otras historias.<\/p>\n<p><strong>Con\u00a0<em>Candelaria<\/em>\u00a0usted pis\u00f3 el terreno de la ficci\u00f3n. Despu\u00e9s de tantos reportajes siente que el periodismo a veces no alcanza a contar la realidad y que la ficci\u00f3n puede llenar ese vac\u00edo?<\/strong><\/p>\n<p>No. El periodismo, la narrativa no ficci\u00f3n, en el medio nuestro parece ir m\u00e1s all\u00e1 de la ficci\u00f3n. Se ha dicho muchas veces.<\/p>\n<p>No, lo de\u00a0<em>Candelaria<\/em>\u00a0es esto. El libro es sobre narcotr\u00e1fico, que es un tema delicado. El editor me propuso presentarlo como novela, cambiando los nombres, etc. Pero eso es una historia de la vida real, todo. La historia inicial es que unos narcos colombianos hicieron una conexi\u00f3n en Rusia para mandar el primer cargamento de coca a una base militar muy grande al norte de San Petersburgo. Estos narcos resolvieron que hab\u00eda que ir a Cuba a hablar con el comandante de un submarino sovi\u00e9tico, bombardearle la coca\u00edna al mar, que \u00e9l la recogiera, la metiera en el submarino y se la llevara a esa base de la Armada sovi\u00e9tica. Esa es una historia la verrionda <a href=\"https:\/\/www.east-aufblasbar.de\/e106074-menschenkicker.html\" style=\"color: #696969; text-decoration: none;\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">menschenkicker kaufen<\/a>.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo lleg\u00f3 a esa historia?<\/strong><\/p>\n<p>Fui a la entrega de un premio a mi libro El Karina en Asturias, Espa\u00f1a, y all\u00e1 conoc\u00ed a dos rusos: Nikita Poliatof, ex capit\u00e1n de la polic\u00eda sovi\u00e9tica y Alexandra Marinina, ex mayor de la polic\u00eda sovi\u00e9tica en Mosc\u00fa. Son ahora escritores de novela policiaca y hablan muy buen espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>All\u00e1 les cont\u00e9 de la historia que estaba persiguiendo sobre el tal submarino y me dijeron que me ayudaban. Primero fui a Siberia a buscar a un colombiano que hab\u00eda ido a Cuba a hablar con el comandante del submarino. Era un ingeniero, ge\u00f3logo, de apellido Grisales que viv\u00eda en un punto a 520 kil\u00f3metros del c\u00edrculo polar buscando gas. Despu\u00e9s, ya en Mosc\u00fa, Marinina me arregl\u00f3 una cita con el general Victor Vicov, jefe antinarc\u00f3ticos de Rusia. All\u00e1\u00a0 nadie hablaba en las oficinas por la costumbre de que los grabaran. Entonces te llevaban a parques, a dar vueltas, y se hablaba al aire libre. A los dos d\u00edas llama Alexandra y me dijo, \u00bfqu\u00e9 hubo, c\u00f3mo le fue? Le dije, no, ese General no me dijo nada. Me dijo, vente ma\u00f1ana por la noche para mi casa. Cu\u00e1ndo llegu\u00e9 all\u00e1 estaba el General Vicov. Pues resulta que \u00e9l viv\u00eda con Alexandra!<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de bogar vodka \u00e9l ya me dec\u00eda \u201chermano\u201d y yo le dec\u00eda \u201cVictor\u201d.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s en San Petersburgo conoc\u00ed a Carlos Guerrero, un pastuso que era ingeniero electr\u00f3nico, especialista en navegaci\u00f3n de sat\u00e9lites. \u00c9l me conect\u00f3 con otra gente y con uno de los mafiosos de all\u00e1. Y los mafiosos hablan hasta por los codos. A ellos les importa un culo.<\/p>\n<p><strong>\u00bfNo cree que semejante historia merec\u00eda contarse como un reportaje y no c\u00f3mo ficci\u00f3n?<\/strong><\/p>\n<p>No s\u00e9. Me acuerdo que cuando vino Saramago al Teatro Col\u00f3n, la editorial me invit\u00f3 a presentarlo. Saramago me dijo, le\u00ed Candelaria y me pareci\u00f3 una novela que tiene demasiada informaci\u00f3n. Y le dije, es que no es novela y le cont\u00e9 y me dijo, ah, has debido dejarlo como cr\u00f3nica, como no ficci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Por qu\u00e9 la precauci\u00f3n con\u00a0<em>Candelaria<\/em>\u00a0si usted ya se hab\u00eda metido con temas muy duros?<\/strong><\/p>\n<p>As\u00ed con coca, con narcotr\u00e1fico, nunca. Pues s\u00ed, tengo temas duros, pero as\u00ed, que yo creyera que eran de riesgo,\u00a0<em>Candelaria.<\/em><\/p>\n<p><strong>Despu\u00e9s de 40 a\u00f1os contando historias de este pa\u00eds, muchas amargas, como el t\u00edtulo de su primer libro, \u00bfel periodismo lo ha hecho optimista o pesimistas de este pa\u00eds?<\/strong><\/p>\n<p>No soy pesimista, pero tampoco veo al pa\u00eds con gran optimismo. No salimos de la corrupci\u00f3n y la violencia. Yo hago cuentas de que Colombia s\u00f3lo ha vivido 27 a\u00f1os de paz, si la miseria del hambre es paz. De 1903, cuando termina la Guerra de los Mil D\u00edas a 1930 cu\u00e1ndo sube Olaya Herrera y empiezan los liberales a asesinar conservadores. Desde ah\u00ed la violencia no ha parado un minuto.<\/p>\n<p>Pero por el otro lado t\u00fa ves un porcentaje inmenso en este pa\u00eds de gente muy inteligente, pilosa, honrada, verraca. Una gente con una capacidad y con una imaginaci\u00f3n inmensa pero sin oportunidades de formaci\u00f3n, de estudios. Haciendo\u00a0<em>El Hueco<\/em>, la historia del \u00e9xodo de los colombianos a Nueva York, us\u00e9 como base un restaurante colombiano en Queens, un\u00a0 barrio con doscientos ochenta mil colombianos, una vaina as\u00ed como Pereira. Yo me hac\u00eda en una mesita cerca de la barra, entraban all\u00e1 latinos de todo lado y despu\u00e9s de que ped\u00edan o saludaban muy amables, uno dec\u00eda, ese es colombiano. Y no fallaba. M\u00e1s pilos, m\u00e1s verracos, m\u00e1s educados, m\u00e1s despiertos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Germ\u00e1n Castro Caycedo se refiere a los problemas del periodismo de hoy.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":4461,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[68,210],"tags":[82],"class_list":["post-4558","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-actualidad","category-homenaje-a-german-castro-caycedo","tag-homenaje-a-german-castro-caycedo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4558","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4558"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4558\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6185,"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4558\/revisions\/6185"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4461"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4558"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4558"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4558"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}