{"id":4513,"date":"2021-08-16T09:32:37","date_gmt":"2021-08-16T14:32:37","guid":{"rendered":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/?p=4513"},"modified":"2025-05-25T21:59:32","modified_gmt":"2025-05-26T02:59:32","slug":"4513","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/2021\/08\/16\/4513\/","title":{"rendered":"\u00abContar bien es avanzar por sobre los picos altos de las historias\u00bb: Germ\u00e1n Castro Caycedo en El Espectador"},"content":{"rendered":"<p>El peri\u00f3dico El Espectador, revivi\u00f3 estra entrevista a Germ\u00e1n Castro Caycedo por parte de Isabel L\u00f3pez Giraldo:<\/p>\n<p>Germ\u00e1n Castro Caycedo falleci\u00f3 este jueves a los 81 a\u00f1os. Para conmemorar a este maestro del periodismo, revivimos una entrevista realizada por Isabel L\u00f3pez Giraldo para la serie Historias de Vida.<\/p>\n<p>A la casa llegaban El Tiempo y El Espectador. Recuerdo que cuando yo ten\u00eda unos 14 a\u00f1os me hizo interesarme por leer la prensa diaria. Me explic\u00f3 cu\u00e1les eran las cr\u00f3nicas y me fui metiendo de lleno en ellas. Es que Colombia ha sido un pa\u00eds de grandes cronistas. Los mejores estaban en El Espectador, algunos en El Tiempo.<\/p>\n<p>Ella, como buena mujer de su \u00e9poca, nunca pudo ir a una universidad, porque entonces \u2014 mediados del Siglo Veinte\u2014 cre\u00edan que la mujer deb\u00eda cursar solo hasta cuarto de bachillerato. Le dec\u00edan \u201cbachillerato menor\u201d y eso implicaba que la formaci\u00f3n acad\u00e9mica era reservada para los hombres.<\/p>\n<p>Pero, por otro lado, en nuestro medio era costumbre que la mam\u00e1 fuera quien le ense\u00f1ara a leer y a escribir a sus hijos, a sumar y a restar: ese era uno de los signos de los hogares organizados, de los hogares cultos.<\/p>\n<p>Nosotros \u00e9ramos siete hermanos. Ella nos ense\u00f1\u00f3 a todos, de manera que cuando fuimos llegando al colegio entramos a segundo de primaria. Nada de k\u00ednder. Nada de primero de primaria. Un hogar de gente educada. Su sue\u00f1o era que lleg\u00e1ramos a ser bien educados.<\/p>\n<h3>La profesi\u00f3n<\/h3>\n<p>Escribir una cr\u00f3nica es narrar. Narrar la vida, contar historias, pero contarlas bien. Contar bien es avanzar por sobre los picos altos de las historias: ir de un momento intenso a otro: se llaman \u201ccl\u00edmax\u201d, y si se engarzan uno con otro, aparece algo que se llama \u201critmo\u201d, y si se logra el ritmo, ya el lector es tuyo. Y frente al ritmo debe aparecer el contraste. Es que la vida es un contraste permanente: la vida y la muerte, el amor y el odio. Y m\u00e1s all\u00e1 del contraste est\u00e1 el tiempo \u00bfCu\u00e1nto transcurri\u00f3 durante aquel atardecer? Ese tiempo hay que paladearlo con detalles: se llama manejo del tiempo dram\u00e1tico.<\/p>\n<p>Pero, adem\u00e1s, la cr\u00f3nica se va deslizando gracias a una t\u00e9cnica narrativa que es la misma de la novela. La misma del cuento. Pero en la cr\u00f3nica no se inventa ni una sola coma.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEntonces?<\/p>\n<p>\u2014 Entonces hay que investigar mucho, much\u00edsimo, antes de tocar unas teclas para comenzar a escribir.<\/p>\n<p>\u2014 \u00bfC\u00f3mo lleg\u00f3 hasta all\u00ed?<\/p>\n<p>\u2014 Lo recuerdo bien: un d\u00eda de agosto de 1959, justo atravesando la cordillera, se cay\u00f3 un avi\u00f3n de TAO \u2013Taxi A\u00e9reo Opita\u2014 en la selva que separaba entonces a Neiva de Florencia pasando la cordillera.<\/p>\n<p>Temprano, a la ma\u00f1ana siguiente, Camilo L\u00f3pez, un gran cronista de El Tiempo, llev\u00f3 hasta el mismo sitio del accidente a Atala Tapicha, un sobreviviente, y all\u00ed lo entrevist\u00f3, al pie del mismo \u00e1rbol en el que hab\u00eda quedado colgado toda la noche.<\/p>\n<p>Era una entrevista tan supremamente bien hecha, en la que describ\u00eda sonidos de la selva, la flora del lugar, la temperatura, la humedad de la respiraci\u00f3n en aquel ambiente tan salvaje, tan primitivo de nuestras selvas. Y para lograr la intensidad del relato, \u00e9l elimin\u00f3 sus preguntas y frente a uno, del peri\u00f3dico sal\u00edan las frases del se\u00f1or Tapicha hilvanando un mon\u00f3logo intenso.<\/p>\n<p>Te contaba entonces que llegu\u00e9 del colegio al mediod\u00eda, le\u00ed la entrevista, pero no solo una vez sino tres, pues me cautiv\u00f3 no s\u00f3lo el contenido sino la t\u00e9cnica que se hac\u00eda evidente: se sent\u00eda el ritmo extraordinario y la utilizaci\u00f3n del factor sorpresa que bien utilizado te permite manejar el suspenso. Total, perd\u00ed la ida al colegio por la tarde, pero aquel mon\u00f3logo con sabor a miedo. Bueno, y a selva, fue el que defini\u00f3 mi destino.<\/p>\n<h3>El Comienzo<\/h3>\n<p>Mis primeros pasos comenzaron acerc\u00e1ndome a los medios de comunicaci\u00f3n en Zipaquir\u00e1, mi pueblo. Se llamaba La Voz de Cundinamarca. Habl\u00e9 con el due\u00f1o, un hombre amable, y siendo yo bachiller, y adem\u00e1s aficionado a los toros, me permiti\u00f3 hacer un programa de media hora los lunes a las siete de la noche. Se llam\u00f3 \u201cOro y grana\u201d, el color del traje de torero que me parece, \u00f3igame bien, m\u00e1s torero que el celeste, o que el rosa y oro, o que el mismo vino de Burdeos y oro\u2026<\/p>\n<p>Al a\u00f1o siguiente entr\u00e9 a la universidad y el programa se fue conmigo a la Emisora Mariana: un campanario en la Calle S\u00e9ptima con S\u00e9ptima.<\/p>\n<p>En torno a este tema conoc\u00ed a Carlos Alberto Rueda, un gran periodista. Fue el \u00fanico colombiano que llevaron a la Associated Press en EEUU. Luego con la UPI fue periodista adjunto en la Casa Blanca. Finalmente lo trajo Carvajal y Compa\u00f1\u00eda para que dirigiera una revista deportiva con todos los recursos econ\u00f3micos de nuestro mundo. Me llev\u00f3 a trabajar como redactor.<\/p>\n<p>Una de las caracter\u00edsticas de aquella revista \u2014Deporte Gr\u00e1fico\u2014 era que donde hubiera un deportista colombiano, deb\u00eda estar un periodista de Deporte Gr\u00e1fico: algo que nunca se hab\u00eda acostumbrado en Colombia.<\/p>\n<p>Carlos Alberto Rueda me asign\u00f3 a Cochise Rodr\u00edguez, con quien recorr\u00ed la mayor parte de Am\u00e9rica, tratando de mostrar a trav\u00e9s de sus pedalazos, algo\u2026 O mucho de cada naci\u00f3n cultural que \u00edbamos atravesando.<\/p>\n<p>En Europa recuerdo la inauguraci\u00f3n del Vel\u00f3dromo de Anoeta, en Espa\u00f1a, donde impuso el r\u00e9cord de aquella pista, en el campeonato mundial de Varese, Italia, donde fue campe\u00f3n invicto. En la vuelta al Atl\u00e1ntico, en Brasil; en los Juegos Panamericanos de M\u00e9xico. En el campeonato mundial de Mar del Plata; en dos vueltas a M\u00e9xico; en un Giro de Italia.<\/p>\n<p>Como entonces los medios de prensa no conoc\u00edan aquello de enviar a sus periodistas adonde ocurr\u00edan las cosas, El Tiempo le pidi\u00f3 a Rueda que los periodistas que viaj\u00e1bamos, escribi\u00e9ramos una columna para ellos que conten\u00eda el t\u00edtulo, y \u2014en mi caso\u2014 seguido de\u2026 \u201cPor Germ\u00e1n Castro Caycedo, Enviado Especial de Deporte Gr\u00e1fico\u201d.<\/p>\n<p>Unos dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, una ma\u00f1ana, nos llamaron de Carvajal para decirnos que la revista se acababa, pero que nos pagar\u00edan el sueldo hasta tanto consigui\u00e9ramos otro trabajo.<\/p>\n<p>La reuni\u00f3n termin\u00f3 a las once y media de la ma\u00f1ana. Rueda se lo coment\u00f3 a Humberto Jaimes en un almuerzo de colegas. A las cinco de la tarde yo estaba firmando mi contrato como periodista de El Tiempo, gracias a mis columnas \u201ccolaboraci\u00f3n de Deporte Gr\u00e1fico\u201d.<\/p>\n<p>All\u00ed comenc\u00e9 como cualquier redactor, \u201ccubriendo\u201d, se dice, noticias de Cundinamarca y eso implicaba una llamada diaria al secretario de gobierno, al de hacienda, a este y a aquel para saber cualquier dato\u2026<\/p>\n<p>Bueno, pues, pasados veinte o veintid\u00f3s d\u00edas, el corresponsal de Tunja mand\u00f3 una nota breve en la que dec\u00eda que un hombre llamado Jos\u00e9 Bernal, inspector del camino del P\u00e1ramo de Pisba, hab\u00eda encontrado en una cueva calaveras de hombres, al parecer del ej\u00e9rcito libertador.<\/p>\n<p>El P\u00e1ramo de Pisba es parte de la Ruta Libertadora, donde no hab\u00eda carreteras, ni la gente conoc\u00eda la luz el\u00e9ctrica, ni los autom\u00f3viles. Jos\u00e9 apareci\u00f3 con una caja larga, llena de calaveras.<\/p>\n<p>La nota lleg\u00f3 a las cinco de la tarde. A las seis ped\u00ed un carro y un fot\u00f3grafo. Viaj\u00e9 a Tunja, busqu\u00e9 al corresponsal y \u00e9l nos ayud\u00f3 a localizar a Jos\u00e9 Bernal: roncaba en una habitaci\u00f3n al final de un tercer patio de una casa muy colonial y muy derruida. El tufo a guarapo nos hab\u00eda guiado hasta all\u00ed.<\/p>\n<p>Lo primero era quitarle la borrachera con caf\u00e9. Luego, entrevistarlo. Y por \u00faltimo, fotografiar las calaveras.<\/p>\n<p>Regresamos a las dos de la ma\u00f1ana. Escrib\u00ed una nota sobre lo que significaba el P\u00e1ramo de Pisba, cruce por lo alto de las monta\u00f1as sobre un camino de sesenta o setenta cent\u00edmetros de ancho: abajo, un abismo de m\u00e1s de tres mil metros de altura. Pero la vista del escenario era muy, muy limitada por la cortina de niebla que lo abrigaba. Entre fogonazos de vapor de guarapo, toces y sorbos de caf\u00e9, Jos\u00e9 Bernal \u2014un buen narrador\u2014 explicaba lo que eran las monta\u00f1as de Pisba. La gente que no conoc\u00eda los libros, ni los autom\u00f3viles, ni la luz el\u00e9ctrica.<\/p>\n<p>La nota fue publicada arriba, en una esquina de El Tiempo, en un momento en que no le daban p\u00e1gina completa a nada. Pero tuve la suerte de que unos d\u00edas despu\u00e9s, el columnista de m\u00e1s prestigio en aquel pa\u00eds, el historiador Germ\u00e1n Arciniegas, la comentara y subrayara aquello de que habl\u00e1bamos antes: el ritmo, el contraste con aquel mundo absolutamente desconocido por el resto del pa\u00eds y aquel tiempo perdido que sum\u00eda bajo la niebla a Paya, a Pisba, a Morcote\u2026<\/p>\n<p>Antes del mediod\u00eda me llam\u00f3 don Hernando Santos Castillo, el gran gur\u00fa del peri\u00f3dico:<\/p>\n<p>\u2014 No m\u00e1s noticias de Cundinamarca \u2014 dijo\u2014. Lo tuyo es esto.<\/p>\n<p>Pas\u00e9 a depender directamente de \u00e9l y poco tiempo despu\u00e9s, yo escog\u00eda por lo menos el setenta por ciento de los temas. Todos fuera de Bogot\u00e1, porque entonces los periodistas estaban refugiados en las salas de redacci\u00f3n de los diarios.<\/p>\n<p>En El Tiempo hab\u00eda cinco correctores de estilo, de los que aprend\u00ed parte de la t\u00e9cnica para narrar.<\/p>\n<p>He insistido en la importancia de escribir luego de conocer cuanto sea posible los lugares donde ocurren las cosas. Lo vislumbraba leyendo las cr\u00f3nicas mucho antes de trabajar en periodismo. Luego aprend\u00ed que Colombia somos varias naciones culturales diferentes. La cultura son usos y costumbres: vocabulario, culto a la muerte, relaciones hombre-mujer, comida, creencias\u2026<\/p>\n<p>En ese sentido, por ejemplo, \u00bfqu\u00e9 tiene que ver la Guajira con el Amazonas? \u00bfArauca con el Choc\u00f3? \u00bfAntioquia con el Huila?<\/p>\n<p>En El Tiempo permanec\u00ed diez a\u00f1os, una experiencia que enriqueci\u00f3 mi vida. Se me viene a la cabeza en este momento un 22 de diciembre: llegu\u00e9 a la casa a las once de la noche, prend\u00ed la radio y escuch\u00e9 que Nicaragua hab\u00eda sido destruida por un temblor. Inmediatamente llam\u00e9 a don Hernando Santos . El Tiempo ten\u00eda un avi\u00f3n que llevaba el peri\u00f3dico a algunas capitales intermedias y le dije:<\/p>\n<p>\u2014 Deme el avi\u00f3n que la prensa se puede ir por otro medio.<\/p>\n<p>\u2014 Llame al capit\u00e1n Bernal y d\u00edgale que se vayan. Yo autorizo ese vuelo.<\/p>\n<p>\u2014 Llam\u00e9 luego al tesorero de El Tiempo para que me diera d\u00f3lares.<\/p>\n<p>Total, despert\u00e9 a todo el mundo y a las seis de la ma\u00f1ana estaba volando a Managua. Fuimos el segundo avi\u00f3n extranjero que aterriz\u00f3 all\u00e1.<\/p>\n<p>Cuando llegamos, recuerdo que le dije al capit\u00e1n Jorge Bernal que me esperara un par de horas y me fui a la ciudad en \u201cauto stop\u201d.<\/p>\n<p>Entonces, algunas veces yo tomaba mis propias fotos y cuando llegu\u00e9 a las calles del centro tom\u00e9 un par de rollos que, desde luego, mostraban la destrucci\u00f3n y regres\u00e9 al aeropuerto.<\/p>\n<p>Luego, el 23 de diciembre, despu\u00e9s de dormir en el centro de un parque, lejos de cualquier construcci\u00f3n, porque las r\u00e9plicas del terremoto se repet\u00edan una y otra vez, una y otra vez, busqu\u00e9 el primer avi\u00f3n que hab\u00eda llegado con auxilios: iba a Guatemala. Me llev\u00f3 y all\u00ed, a trav\u00e9s de un t\u00e9lex, envi\u00e9 mi primera cr\u00f3nica. En aquel mundo del periodismo vivo, ten\u00eda un par de tarjetas internacionales que me permit\u00edan acceder a cualquier sistema de comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Luego, en otro avi\u00f3n, regres\u00e9 a Managua. Al final del d\u00eda busqu\u00e9 otro avi\u00f3n y repet\u00ed la historia. Normalmente aquellos no cobraban saliendo de Nicaragua porque su misi\u00f3n era acudir con ayuda, pero regresando s\u00ed. Como complemento de aquellas tarjetas resultaban vitales los d\u00f3lares en efectivo con los que sal\u00eda del peri\u00f3dico antes de cada viaje.<\/p>\n<h3>No siempre inmediatez<\/h3>\n<p>Este es un ejemplo de c\u00f3mo manejar la noticia diaria, un ejemplo de la inmediatez. Sin embargo, el manejo de la cr\u00f3nica no siempre exige esa, digamos, fatiga. Maravillosa fatiga.<\/p>\n<p>Por ejemplo, \u201cMi alma se la dejo al Diablo\u201d mi tercer libro, es una historia que ocurri\u00f3 en la selva y lo comenc\u00e9 a escribir tres a\u00f1os despu\u00e9s. Sin embargo, m\u00e1s all\u00e1 del tiempo, fue noticia. Y, adem\u00e1s, fue un acontecimiento.<\/p>\n<p>Y \u201cEl Karina\u201d: esa es la historia de un buque que ven\u00eda con armas para el M-19 y al final de una historia de peripecias, de secuencias que van m\u00e1s all\u00e1 de lo imaginable, y de lo que uno sea capaz de imaginar, precisamente por lo il\u00f3gicas, fue hundido por la Armada Nacional.<\/p>\n<p>Durante las semanas que enmarcaron la noticia del buque y sus armas y su procedencia, unas veces de Guatemala, otras de Argentina, otras de los comunistas rusos, me pareci\u00f3 que no hab\u00eda nada qu\u00e9 hacer porque, adem\u00e1s de las \u201cchivas\u201d de cada ma\u00f1ana, no se sab\u00eda que hubiera testigos, o sobrevivientes, o `chuzmeros\u00b4que pudieran contar, siquiera alguna fracci\u00f3n de la historia. Por lo menos la prensa no lo dijo.<\/p>\n<p>Bueno, pues seis meses despu\u00e9s vi a un militar que en un coctel gesticulaba, y en medio de una racha de palabras terminadas en \u201cidos\u201d y \u201cutas\u201d, dec\u00eda que s\u00ed hab\u00eda sobrevivientes de El Karina, aquel buque de \u201cones\u201d y \u201cutas\u201d, pero que un juez corrupto y \u201cuta\u201d los acababa de soltar: eran tres guerrilleros.<\/p>\n<p>(En aquel momento a\u00fan no les dec\u00edan terroristas como acostumbraba Bush, de quien lo copi\u00f3 Uribe).<\/p>\n<p>Bueno, cuando escuch\u00e9 aquello vi que acababa de nacer un gran libro\u2026 Una gran cr\u00f3nica.<\/p>\n<p>Entonces hab\u00edan pasado ocho meses desde el naufragio y el M-19 conversaba de paz con el gobierno de Belisario Betancur. Les hab\u00edan dado una oficina en el Hotel Tequendama \u2014 que es de los militares retirados\u2014 y all\u00ed habl\u00e9 al d\u00eda siguiente con Navarro Wolf: le ped\u00ed que me dieran acceso a los tres guerrilleros sobrevivientes y una semana m\u00e1s tarde me dijo que fuera al Cauca, donde estaban concentrados antes de entregar las armas.<\/p>\n<p>All\u00ed encontr\u00e9 a \u00c1lvaro Fayad, entonces jefe del M-19, quien ya sab\u00eda de mi visita. Me dijo que luego alguien me visitar\u00eda en Bogot\u00e1.<\/p>\n<p>Efectivamente, me llam\u00f3 el hombre que hab\u00eda coordinado parte de aquella operaci\u00f3n. Hablamos muy largo, luego fueron apareciendo los sobrevivientes y m\u00e1s tarde busqu\u00e9 al resto de los personajes de la historia, en la Armada Nacional y en la Guajira.<\/p>\n<p>La Guajira: vaya cortina de silencio. Menuda discriminaci\u00f3n \u201c\u00d1eda, el tipo es un cachaco, no joda\u201d.<\/p>\n<p>Entonces no ten\u00eda amigos en la Guajira. All\u00ed solo conoc\u00eda a Jairo Pinedo, alcalde de Riohacha, un hombre joven, culto. Un arquitecto con el mundo abierto en su cabeza.<\/p>\n<p>Yo buscaba que me conectara con ciertos personajes porque parte de las armas que ven\u00edan en el Karina fueron llevadas a la Guajira y escondidas en las caletas de unos marimberos arruinados, porque entonces ya los Estados Unidos eran el primer productor de marihuana del mundo.<\/p>\n<p>Cuando se lo dije, Jairo pareci\u00f3 descontrolarse porque \u00e9l realmente no conoc\u00eda, ni ten\u00eda relaciones con ning\u00fan marimbero. Sin embargo, mientra pensaba en alguna salida dijo que fu\u00e9ramos a almorzar \u201carroz de camar\u00f3n\u201d en \u201cCasaluminio\u201d, un sitio a uno dos kil\u00f3metros del aeropuerto.<\/p>\n<p>Jairo estacion\u00f3 su carro y de pronto un coste\u00f1o empez\u00f3 a gritar, \u201caj\u00e1 Germ\u00e1ncastro. Germ\u00e1ncastro, no joda\u201d y se fue acercando. Se present\u00f3 como Jorge G\u00f3mez Van-Grieken:<\/p>\n<p>Unos a\u00f1os antes hab\u00edan puesto preso a Lucas G\u00f3mez Van-Grieken y a Emiro de Jes\u00fas Mej\u00eda, dos guajiros, acusados de lavar d\u00f3lares, a quienes iban a extraditar a los Estados Unidos. Ellos hubieran sido los primeros:<\/p>\n<p>Justo un d\u00eda lleg\u00f3 al noticiero de televisi\u00f3n, que yo dirig\u00eda entonces, un oficial de la Armada Nacional:<\/p>\n<p>\u2014 Mire: van a extraditar a estos hombres, \u00bfpor qu\u00e9 no los entrevista? Nadie lo ha hecho y ellos tiene algo que decir\u2014 coment\u00f3.<\/p>\n<p>Me fui a la c\u00e1rcel Modelo y entrevist\u00e9 a Lucas G\u00f3mez Van-Grieken \u2014 hermano del que me reconoci\u00f3 en \u201cCasaluminio\u201d\u2014 y me dijo frente a la c\u00e1mara que \u201cextraditar a una persona era como darle los hijos a otro para que los corrigiera\u201d.<\/p>\n<p>Eso sali\u00f3 en el noticiero de la noche que contaba entonces con una gran sinton\u00eda.<\/p>\n<p>Pero sucede que luego el juez prohibi\u00f3 que alguien m\u00e1s entrevistara a Lucas G\u00f3mez, de manera que los dem\u00e1s noticieros pidieron copia de la entrevista y la repitieron, muchas, much\u00edsimas veces.<\/p>\n<p>Bueno, pues finalmente no los extraditaron, y aquel mediod\u00eda en \u201cCasaluminio\u201d Jorge G\u00f3mez gritaba cuando me reconoci\u00f3 que hab\u00eda sido gracias a m\u00ed que no hab\u00edan clavado a Lucas en una c\u00e1rcel en los Estados Unidos, no joda.<\/p>\n<p>Eso no era as\u00ed, pero as\u00ed fue como lo asumieron en la Guajira y por lo mismo, Jorge me pregunt\u00f3 qu\u00e9 hac\u00eda por all\u00ed. Qu\u00e9 quer\u00eda, no joda.<\/p>\n<p>Al escuchar aquello, no joda, Jairo dijo: \u201cesto est\u00e1 hecho\u201d.<\/p>\n<p>Jorge me llev\u00f3 a su finca, llam\u00f3 a los guajiros del cuento y a sus compadres y a Jose (as\u00ed, sin tilde), Jose Wild Choles, hombre inteligente y recursivo y les dio la orden de que hablaran conmigo. Eso fue lo m\u00e1s dif\u00edcil de aquel trance.<\/p>\n<p>Bueno, pues adem\u00e1s de escuchar cada an\u00e9cdota y cada secuencia de la aventura en cada sitio en el que ocurri\u00f3, yo tomaba fotos: varias desde ambas cabeceras de la pista clandestina por donde fueron reenviadas las armas al Caquet\u00e1, del puerto donde las descargaron en Dibulla, del camino por donde condujeron los camiones cargados con fusiles y con proveedores repletos de balas y cajas con m\u00e1s balas, y m\u00e1s balas\u2026<\/p>\n<p>Generalmente yo incluyo fotograf\u00edas en los libros porque ellas reafirman que lo que ellos cuentan es la realidad: se llama, narrativa no-ficci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo dem\u00e1s es la parte humana de cada paso, de cada secuencia. A lo humano yo lo llamo \u201cel toque humano\u201d. Pienso que el periodismo sin aquello, es como la vida plana: no vibra.<\/p>\n<h3>Objetividad, buen chiste<\/h3>\n<p>Cambiando de tema, en periodismo no ha habido, no hay ni habr\u00e1 jam\u00e1s objetividad, en cuanto haya seres humanos de por medio. A quien te hable de objetividad no lo escuches. A \u00e9l lo dej\u00f3 el tren. Es que hoy existen otros par\u00e1metros, otra visi\u00f3n, otra concepci\u00f3n en torno a la realidad que se cuenta. O se intenta contar. Por ejemplo, te hablo de equilibrio y precisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Vamos atr\u00e1s: la cr\u00f3nica es el g\u00e9nero mayor del periodismo y cuando la haces tienes que darle cabida a todos los puntos de vista de un hecho, a trav\u00e9s de testigos de primera mano que han vivido la historia o que est\u00e1n muy cerca de ella: ese es el equilibrio.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo?<\/p>\n<p>\u2014Hombre, por ejemplo, entrevistando con detalles a la v\u00edctima, y, desde luego, al bandido. O terrorista, como dice Uribe \u2014mi \u00eddolo\u2014, desde cuando escuch\u00f3 a Bush. \u00bfTe acuerdas? Y entrevistar tambi\u00e9n al polic\u00eda, pero tambi\u00e9n al c\u00f3mplice del bandido y tambi\u00e9n al juez, y al testigo; y al director de la c\u00e1rcel si es el caso.<\/p>\n<p>Ahora: un ejemplo de precisi\u00f3n, que es el concepto que complementa al equilibrio, est\u00e1, por ejemplo, en una cr\u00f3nica sobre el Tap\u00f3n del Dari\u00e9n, ubicado por tierra en medio de la loma Las Aisladas y el r\u00edo Atrato. Es un pantano. Como rinc\u00f3n selv\u00e1tico es malsano, h\u00famedo, donde la lista de las enfermedades que se generan es interminable. Generalmente al enumerarlas t\u00fa siempre la encabezas con el paludismo:<\/p>\n<p>Entonces, la precisi\u00f3n consisti\u00f3 en buscar a un m\u00e9dico historiador, el doctor Soto, que me dijera, de aquella lista, cu\u00e1les enfermedades eran originarias del lugar. \u00c9l lo primero que hizo fue eliminar la fiebre amarilla. All\u00ed s\u00ed la hay pero esa no se gener\u00f3 en Colombia sino que lleg\u00f3 en los buques con los esclavos africanos.<\/p>\n<p>All\u00ed, eliminar la fiebre amarilla se llama precisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Otro elemento de la cr\u00f3nica es el contraste. Las enfermedades contrastan con la belleza del Tap\u00f3n del Dari\u00e9n, con la hermosura de los card\u00famenes de peces azules y amarillos en la superficie de las aguas y con el concierto permanente de los p\u00e1jaros.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed inventaron hace unos a\u00f1os que exist\u00eda \u201cel periodismo investigativo\u201d. Eso no es as\u00ed. Es que en todos los g\u00e9neros del periodismo es necesario investigar.<\/p>\n<h3>Y ahora, la TV<\/h3>\n<p>Despu\u00e9s de El Tiempo sigue la televisi\u00f3n, aunque sigo vinculado a aquella casa editorial. Del peri\u00f3dico me retir\u00e9 con una carta que don Hernando Santos despu\u00e9s respondi\u00f3 dici\u00e9ndome que le hab\u00eda llegado al alma. All\u00ed le dec\u00eda, \u201cA ti te lo debo todo\u201d.<\/p>\n<p>\u2014 Pero, \u00bfLa TV?<\/p>\n<p>Bueno, estaba yo en el peri\u00f3dico y un d\u00eda me llam\u00f3 el se\u00f1or Fernando Restrepo, uno de los due\u00f1os de Cromos. Quer\u00eda que lo visitara. Yo no pensaba cambiar El Tiempo por Cromos, pero fui a agradec\u00e9rselo.<\/p>\n<p>El se\u00f1or Restrepo era socio de la cabeza RTI Televisi\u00f3n, la programadora m\u00e1s importante y m\u00e1s seria del pa\u00eds. Me reun\u00ed con \u00e9l, pero no lo dej\u00e9 hablar de Cromos sino de una idea de programa de televisi\u00f3n que yo ten\u00eda en la cabeza desde mucho antes: consist\u00eda en cambiar de medio llevando la cr\u00f3nica a las pantallas.<\/p>\n<p>A \u00e9l le llam\u00f3 la atenci\u00f3n y llam\u00f3 a Fernando G\u00f3mez Agudelo, el hombre m\u00e1s importante que he conocido en ese medio, quien mont\u00f3 la televisi\u00f3n en Colombia cuando ten\u00eda apenas veintid\u00f3s a\u00f1os; un mel\u00f3mano profundo. En dos palabras, un genio. Lo llam\u00f3 y cuando lo vi all\u00ed, al frente m\u00edo, me parec\u00eda imposible que eso estuviera ocurriendo.<\/p>\n<p>Bueno, pues respir\u00e9 un par de veces y cuando logr\u00e9 despegar la lengua le cont\u00e9 lo que pensaba.<\/p>\n<p>Fernando no era de muchas palabras, y me dijo:<\/p>\n<p>\u2014 Su programa se llamar\u00e1 \u201cEnviado Especial\u201d. V\u00e9ngase para RTI.<\/p>\n<p>Eso hice, me parec\u00eda mentira este logro pero me di cuenta de que la televisi\u00f3n ten\u00eda mayor cubrimiento, era otra cosa m\u00e1s all\u00e1 del periodismo escrito; se romp\u00edan las barreras del analfabetismo. Tuve un entrenamiento de dos o tres meses y arrancamos. En ese momento hab\u00eda dos programas de televisi\u00f3n period\u00edsticos que eran radio en televisi\u00f3n en los que hac\u00edan entrevistas en el estudio. Enviado Especial fue el primer programa que sali\u00f3 a recorrer el pa\u00eds y luego casi toda Am\u00e9rica Latina, Francia, Espa\u00f1a. Fueron 20 a\u00f1os, 1018 emisiones.<\/p>\n<p>El primer programa se llam\u00f3 \u201cLa selva\u201d. Estuvimos un mes en diferentes puntos en el Vaup\u00e9s. En ese momento estaba comprometido en matrimonio con la periodista Gloria Moreno Bejarano, mi esposa, y por irresponsable proyect\u00e9 este viaje a pesar de que por cualquier inconveniente \u2014usted sabe, la navegaci\u00f3n en r\u00edos casi desiertos, la misma selva, la carencia de vuelos\u2014pues de golpe no hubiera podido regresar a tiempo. Pero tuve suerte y llegu\u00e9 a tiempo.<\/p>\n<p>La traves\u00eda del p\u00e1ramo de Pisba, de donde sali\u00f3 Jos\u00e9 Bernal con unas calaveras cubiertas de moho, no la conoc\u00eda el pa\u00eds y all\u00ed realizamos un par de programas de televisi\u00f3n haciendo el mismo recorrido de Santander y Bol\u00edvar pero al rev\u00e9s, porque no hab\u00eda mulas del llano que subieran hasta 3.800 metros de altitud: de Socha, en Boyac\u00e1, subimos hasta lo alto del p\u00e1ramo y luego bajamos hasta coronar Nunch\u00ed, en los Llanos de Casanare. Est\u00e1bamos reci\u00e9n casados, as\u00ed que nos fuimos Gloria y yo con dos arrieros y un amigo que hac\u00eda de ec\u00f3nomo administrando las mulas de la comida.<\/p>\n<p>En otra ocasi\u00f3n fuimos a Hait\u00ed a realizar una cr\u00f3nica de televisi\u00f3n sobre el Bud\u00fa y Gloria otras muy buenas, muy interesantes para El Tiempo, pero la verdad es que viaj\u00e1bamos juntos muy pocas veces.<\/p>\n<h3>\u00bfPara qu\u00e9 la paz?<\/h3>\n<p>Creo que algo conozco el pa\u00eds pese a lo cambiante que es de acuerdo con las generaciones y con las diferentes situaciones pol\u00edticas pero, sin embargo, siento estar centrado \u2014quiz\u00e1s est\u00e9 equivocado, quiz\u00e1s no\u2014, con mis posiciones pol\u00edticas o con mi an\u00e1lisis.<\/p>\n<p>Para m\u00ed, la pol\u00edtica nunca fue una opci\u00f3n: tengo un posici\u00f3n que jam\u00e1s ha sido liberal revisionista o conservadora. Jam\u00e1s fui de izquierda. Creo que mi tendencia era el liberalismo doctrinario. Mi pap\u00e1 me ense\u00f1\u00f3 que hab\u00eda una doctrina que te alineaba con el liberalismo, pero ha desaparecido. Es que aqu\u00ed cualquiera cambia sus creencias seg\u00fan el dinero que haya en el presupuesto. Claro, en algunos casos. Ser liberal implicaba el progresismo, mirar hacia delante, no aceptar absurdos frente a la mujer.<\/p>\n<p>Para m\u00ed, este es un pa\u00eds de ultra derecha: por ejemplo, si hoy hablas de paz te quieren matar. Es un pa\u00eds que ante todo desea continuar navegando en la sangre. En este sentido, un pa\u00eds de tercera categor\u00eda que no acepta que para frenar cinco siglos de violencia, desde el mismo d\u00eda que cristaliz\u00f3 la invasi\u00f3n de Am\u00e9rica, aqu\u00ed no se trata solamente de meter a unos guerrilleros a la c\u00e1rcel sino de cortar con un ba\u00f1o de sangre.<\/p>\n<p>Los que realmente no conocen nuestra historia ahora viven recitando el clich\u00e9 seg\u00fan el cual hace cincuenta a\u00f1os estamos en guerra. \u00bfCincuenta? Por favor. Cuales cincuenta si Colombia lleva manando sangre algo m\u00e1s de cinco siglos, desde el mismo desembarco de Col\u00f3n: \u00e9l cuenta en su diario que, una vez con los pies en tierra, sac\u00f3 su espada y cuando alababa a los reyes de la Madre Espa\u00f1a y les dedicaba su gesta, se le acerc\u00f3 un ind\u00edgena que, atra\u00eddo por el brillo del metal bajo el sol, la acarici\u00f3 con sus manos:<\/p>\n<p>El descubridor esper\u00f3 a que apretara los dedos y entonces hal\u00f3 el arma: la espada le destroz\u00f3 las manos. Ese fue el primer caudal de sangre que man\u00f3 Am\u00e9rica como comienzo del holocausto m\u00e1s grande que ha sufrido la humanidad en su historia.<\/p>\n<p>Es que Colonia y Conquista fueron sangre. En Colombia, la Independencia fue sangre.<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos generales, yo creo que, con excepciones, este es un pa\u00eds fascista en el que desaparecieron las ideas verdaderamente liberales. Si uno tiene un enorme deseo porque haya paz, debe callarlo en p\u00fablico.<\/p>\n<p>Nuevamente repito: el final de los di\u00e1logos no es solamente llevar a unos guerrilleros a la c\u00e1rcel. Claro, ellos tendr\u00e1n que pagar, desde luego tendr\u00e1n que hacerlo, tal vez como los paramilitares que fueron condenados a ocho a\u00f1os \u2014y los pagaron en cinco\u2014, pero, repito: m\u00e1s all\u00e1 de castigarlos se trata de detener un ba\u00f1o de sangre.<\/p>\n<h3>No m\u00e1s clich\u00e9<\/h3>\n<p>Los que realmente no conocen nuestra historia ahora viven recitando el clich\u00e9 seg\u00fan el cual hace cincuenta a\u00f1os estamos en guerra. \u00bfCincuenta? Por favor. Cuales cincuenta si Colombia lleva manando sangre algo m\u00e1s de cinco siglos, desde el mismo desembarco de Col\u00f3n: \u00e9l cuenta en su diario que, una vez con los pies en tierra, sac\u00f3 su espada y cuando alababa a los reyes de la Madre Espa\u00f1a y les dedicaba su gesta, se le acerc\u00f3 un ind\u00edgena que, atra\u00eddo por el brillo del metal bajo el sol, la acarici\u00f3 con sus manos:<\/p>\n<p>El descubridor esper\u00f3 a que apretara los dedos y entonces hal\u00f3 el arma: la espada le destroz\u00f3 las manos. Ese fue el primer caudal de sangre que man\u00f3 Am\u00e9rica como comienzo del holocausto m\u00e1s grande que ha sufrido la humanidad en su historia.<\/p>\n<p>Es que Colonia y Conquista fueron sangre. En Colombia, la Independencia fue sangre.<\/p>\n<p>Mire, para los que viven repitiendo eso de que \u201cesta guerra lleva cincuenta a\u00f1os\u201d, all\u00ed veo en la biblioteca un libro de Darcy Ribeiro que, entre otros, cita a Diego Monta\u00f1a Cu\u00e9llar. En \u00e9l anota, d\u00e9jeme leerle tres l\u00edneas, solamente tres l\u00edneas. A ver: \u201cSolamente entre 1830 (luego de la guerra de independencia) y 1900, ocurrieron en Colombia veintinueve alteraciones constitucionales, nueve grandes guerras civiles nacionales y catorce locales, dos guerras con el Ecuador, tres cuartelazos y una conspiraci\u00f3n fracasada\u201d.<\/p>\n<p>Pero estos fueron apenas simples pre\u00e1mbulos que desembocaron en lo que se ha llamado La guerra de los Mil d\u00edas: mil d\u00edas de horror en los cuales perdieron la vida cien mil colombianos.<\/p>\n<p>Digamos que la sangre se detuvo entre 1903 y 1930, descartando la Matanza de las Bananeras, en la cual el ej\u00e9rcito de la patria al mando de \u201cmi\u201d general Carlos Cort\u00e9s Vargas \u2014que a su vez actuaba bajo las \u00f3rdenes de la United Fruit Company\u2014, en Ci\u00e9naga, Magdalena asesin\u00f3 a sangre fr\u00eda a m\u00e1s de dos mil campesinos que ped\u00edan salarios que les permitieran medio vivir.<\/p>\n<p>Luego subi\u00f3 al poder Enrique Olaya Herrera: habl\u00e1bamos de 1930, y \u2014qu\u00e9 mala memoria, hoy no lo recuerdan\u2014 los liberales comenzaron a asesinar conservadores. Luego se cambiaron los papeles y del rescoldo liberal emergi\u00f3 lo que llamaron \u201cla chusma\u201d como dec\u00edan los conservadores.<\/p>\n<p>Precisamente de esa chusma, fue de donde surgi\u00f3 Tirofijo, a quien luego penetr\u00f3 el Partido Comunista Colombiano y nacieron \u201cLa Far\u201d, como dice mi \u00eddolo.<\/p>\n<p>F\u00edjese que no nos hemos detenido desde cuando el invasor hizo refulgir su espada bajo el sol y aquel m\u00e1rtir la acarici\u00f3 con sus manos. F\u00edjese que no nos hemos detenido luego de cinco siglos. Eso explica por qu\u00e9 el pa\u00eds quiere m\u00e1s sangre:<\/p>\n<p>\u00bfPaz? \u00bfEso qu\u00e9 significa?<\/p>\n<p>Colombia no concibe la paz porque su cultura profunda, su costumbre ha sido la de la sangre.<\/p>\n<p>O, \u00bfNo?<\/p>\n<h3>Hitos de paz<\/h3>\n<p>Claro que firmando tiene que haber todo un proceso de desmonte como lo ha habido con el M-19 y como lo hubo con el EPL. Yo creer\u00eda que ya no surgen m\u00e1s movimientos porque deben haberse dado cuenta de que la guerra de guerrillas no tiene nada qu\u00e9 hacer, est\u00e1 mandada a recoger.<\/p>\n<p>Ahora, fusilar a los guerrilleros no significar\u00eda jam\u00e1s el fin de la violencia. El final de de estos r\u00edos de sangre y crueldad ser\u00e1 \u00fanicamente un acuerdo de paz. Despu\u00e9s se deber\u00e1 surtir un proceso de cuatro o cinco a\u00f1os para desmontar barbaridades, para devolver las tierras que le han quitado a la gente, para acabar con las minas que est\u00e1n sepultadas. En eso ya se est\u00e1 trabajando. Luego deben venir otra cantidad de cosas.<\/p>\n<p>No creo que sea factible acabar con el negocio del narcotr\u00e1fico, porque estamos en el \u00e1rea de influencia de la naci\u00f3n m\u00e1s viciosa de la humanidad, como son los Estados Unidos. Es que ellos fueron quienes nos impusieron el narcotr\u00e1fico, quienes lo impulsaron en Colombia y lo hicieron florecer con sus d\u00f3lares, sus pilotos y su vicio.<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n previa para escribir \u201cNuestra Guerra Ajena\u201d, que es mi libro m\u00e1s reciente, me tom\u00f3 algo m\u00e1s de tres a\u00f1os, obteniendo documentos en Vietnam, en Washington, Nueva York y Buenos Aires.<\/p>\n<p>La historia es sencilla: ante la invasi\u00f3n de los estadounidenses, los vietnamitas respondieron, digamos, con una guerra de dos faces: la de guerrillas, en la cual los destrozaron, y la segunda, un plan a fondo para enviciarlos, inicialmente con marihuana y, como dec\u00edan ellos, \u201cminar el futuro del imperio\u201d.<\/p>\n<p>Bueno, pues\u2026 \u00bfUsted recuerda el festival de rock en Woodstock, cinco a\u00f1os despu\u00e9s de la invasi\u00f3n? \u00bfRecuerda haber visto en el cine del mundo a medio mill\u00f3n de j\u00f3venes gringos trabados con marihuana gritando \u201chaga la paz y no la guerra?<\/p>\n<p>Bueno, y, por all\u00e1 a mediados del a\u00f1o 97, usted debi\u00f3 haber le\u00eddo en los diarios que durante la Asamblea General de la ONU, en Lima, el presidente de la delegaci\u00f3n estadounidense, un se\u00f1or de apellido McLarthy, dijo p\u00fablicamente\u2026 As\u00ed, muy calmado, dijo que los Estados Unidos, con menos del cinco por ciento de la poblaci\u00f3n del mundo, consum\u00eda la mitad de la droga que produc\u00eda el mundo?<\/p>\n<p>Para m\u00ed ese es el parte definitivo de la derrota de los yanquis en Vietnam.<\/p>\n<p>Pero lo cruel, lo terriblemente cruel es que nosotros pasamos a ser parte de las v\u00edctimas de esa invasi\u00f3n a Vietnam.<\/p>\n<p>Bueno, pues, en el libro se explica c\u00f3mo los Estados Unidos, con el cuento de la lucha contra el narcotr\u00e1fico \u2014que ellos organizaron y estimularon y financiaron en Colombia\u2014 , los Estados Unidos, dec\u00eda, organizaron en nuestro pa\u00eds lo que se llama en t\u00e9rminos de guerra, una cabeza de playa, en las bases militares de la costa de la selva amaz\u00f3nica.<\/p>\n<p>Cabeza de playa mirando hacia Suram\u00e9rica como parte de una estrategia para tomarse el agua dulce de Am\u00e9rica del Sur, uno de los grandes yacimientos de la tierra.<\/p>\n<p>Primero porque Estados Unidos atraviesa una crisis de agua dulce que ni sus propios medios de comunicaci\u00f3n lo mencionan. Es que, por ejemplo, el R\u00edo Bravo no llega al mar hace ocho a\u00f1os. Y por otro lado, tienen contaminada el algo m\u00e1s del cuarenta por ciento de sus aguas subterr\u00e1neas.<\/p>\n<p>Y, adem\u00e1s, porque hoy, quien controle el agua dulce controla la vida, de manera que los gringos andan tras la Cuenca Amaz\u00f3nica, tras el Acu\u00edfero Guarar\u00ed y detr\u00e1s de toda la riqueza h\u00eddrica del Cono Sur.<\/p>\n<p>Menuda estrategia: hablar de la lucha contra el narcotr\u00e1fico. Ellos, los mayores consumidores de la humanidad.<\/p>\n<p>Pero, adem\u00e1s, cu\u00e1l Plan Colombia, si en \u00e9l nosotros invertimos, por lo menos el ochenta y cinco por ciento de los recursos y el dinero que ellos invierten es para pagar en su propio territorio a sus propios mercenarios. Para pagarle a la Dow Chemical y la Monsanto los r\u00edos de glifosato que producen ellos.<\/p>\n<p>Es que el \u00fanico pa\u00eds del mundo donde se fumiga en la forma como lo hacen con sus aviones, es Colombia.<\/p>\n<p>Ahora los mismos dicen estar alarmados porque se dispar\u00f3 la producci\u00f3n de coca\u00edna. Es que ellos son cada d\u00eda m\u00e1s viciosos y, por otro lado por el negocio mismo. Es que los mexicanos son ahora los que pasan y distribuyen la droga, hombre, pues porque ellos son los que controlan su propia frontera.<\/p>\n<p>Hoy para ganar m\u00e1s, los traficantes colombianos tienen que producir m\u00e1s.<\/p>\n<p>Y hoy, un fiasco como es el Procurador General de la Naci\u00f3n, se opone a que sea suspendido el ba\u00f1o con glifosato, pues, sencillamente le importa un carajo el concepto de los cient\u00edficos. Ellos llevan por lo menos tres d\u00e9cadas advirtiendo que los herbicidas o matamalezas esparcidos desde aviones y sin ning\u00fan control han arrasado nuestras selvas, nuestros r\u00edos. \u00d3igame: es que han lesionado en forma grave a millones de seres humanos en los campos. Creo que \u00e9l es incapaz de pensar que la Dow Chemical y la casa Monsanto de los Estados Unidos \u2014quienes lo producen\u2014, son los reales ganadores de esta guerra de destrucci\u00f3n.<\/p>\n<p>Mire: resumiendo, pienso que semejante tragedia terminar\u00e1 para Colombia el d\u00eda que logren coserle las narices a los gringos.<\/p>\n<h3>Escribir libros<\/h3>\n<p>Los libros llegaron a mi vida cuando sal\u00ed de El Tiempo. Por esos d\u00edas hab\u00eda conocido a un se\u00f1or de una editorial que apenas comenzaba: Carlos Valencia. \u00c9l me invit\u00f3 a que hiciera un libro de cr\u00f3nicas, que desde luego ya hab\u00edan sido publicadas en el peri\u00f3dico.<\/p>\n<p>Bueno, pues en un principio me pareci\u00f3 que eso era algo as\u00ed como trampear, pero a Gloria le son\u00f3 y me anim\u00f3: ella tiene un gran sentido period\u00edstico.<\/p>\n<p>Finalmente el libro se llam\u00f3 \u201cColombia Amarga\u201d, cr\u00f3nicas sociales. Luego, me dijeron que iban a imprimir mil libros. Me pareci\u00f3 que estaban locos: no tendr\u00edan cu\u00e1ndo venderlos. Pues se agotaron en algo as\u00ed como dos meses. Hoy, cuando sale de la editorial la edici\u00f3n n\u00famero cincuenta para Colombia, el libro supera el medio mill\u00f3n de ejemplares le\u00eddos.<\/p>\n<p>Desde luego, quiero a todos mis libros, pero los primeros para m\u00ed son especiales: \u201cPerdido en el Amazonas\u201d, \u201cMi alma se la dejo al diablo\u201d, \u201cEl Karina\u201d, \u201cEl Alcarav\u00e1n\u201d.<\/p>\n<p>\u201cMi alma se la dejo al diablo\u201d es la historia de un hombre que fue abandonado en la selva y finalmente muri\u00f3 all\u00ed, pero dej\u00f3 una especie de diario, una especie de testamento que, ya enloquecido, escribi\u00f3 en la \u00faltima p\u00e1gina lo que es el t\u00edtulo.<\/p>\n<p>El esqueleto de este hombre fue hallado en lo que hasta entonces fue una zona m\u00e1s o menos virgen: r\u00edo Yari.<\/p>\n<p>Supe de aquello y a los seis meses logr\u00e9 la manera de llegar al sitio: un avi\u00f3n anfibio de la Fuerza A\u00e9rea Colombiana en la base de Tres Esquinas. Le ped\u00ed ayuda al director de El Tiempo y me lo prestaron.<\/p>\n<p>Por fin, en el campamento me encontr\u00e9 con el esqueleto debajo de un toldillo. Hasta ese momento, all\u00ed no hab\u00eda ninguna autoridad.<\/p>\n<p>Bueno, pues al lado del toldillo encontr\u00e9 un cuaderno, lo traje, se lo entregu\u00e9 a un juez y continu\u00e9 investigando durante dos a\u00f1os y medio en esas selvas, en Cali, en Neiva, desde luego en Florencia, en Villavicencio y para rematar, en Austria: Attnang Puchheim, una aldea, un lago, un tercer diario personal, un antrop\u00f3logo que hab\u00eda estado atrapado en aquel campamento. El libro comienza con la reproducci\u00f3n del manuscrito del muerto: \u201cMi alma se la dejo\u2026\u201d. Acu\u00e9rdese que yo escribi\u00f3 narrativa no-ficci\u00f3n.<\/p>\n<p>Bueno, y \u201cEl Karina\u201d, el buque cargado con fusiles del que habl\u00e1bamos, comienza con un mosaico de titulares de prensa que hablan de su hundimiento en el Pac\u00edfico. Mire lo que es la inmediatez de la prensa en muchos casos: cuando termin\u00e9 el libro, compar\u00e9 la historia que hab\u00eda comprobado con aquellos titulares. Y por Dios, all\u00ed no hab\u00eda uno solo que se acercara a la realidad.<\/p>\n<p>El libro sali\u00f3 tres a\u00f1os m\u00e1s tarde y fue noticia de primera plana.<\/p>\n<h3>Premios<\/h3>\n<p>Generalmente no toco ese tema: es el pasado y yo mir\u00f3 hacia adelante.<\/p>\n<p>Bueno, los premios comenzaron en el a\u00f1o setenta: son varios. Podr\u00eda decir que el primero me lo dio Germ\u00e1n Arciniegas con el reconocimiento que hizo de mi cr\u00f3nica sobre las calaveras del P\u00e1ramo de Pisba. Entonces hab\u00eda un solo premio llamado Premio Nacional de Periodismo, que otorgaba la Fundaci\u00f3n Caicedo del Valle del Cauca. Ellos no son de mi familia, no los conoc\u00eda, son azucareros, due\u00f1os de ingenios; ese fue un premio de gran prestigio. Luego han venido, creo que unos siete m\u00e1s en Colombia. Pero para m\u00ed los m\u00e1s satisfactorios son el Caicedo, el premio Mergenthaler otorgado por la Sociedad Interamericana de Prensa. En Alemania el Prix Futura. En Espa\u00f1a con El Karina el premio al mejor libro de narrativa no-ficci\u00f3n publicado all\u00ed en los a\u00f1os ochenta <a href=\"https:\/\/www.east-aufblasbar.de\/e104047-double-lane-slip-n-slide.html\" style=\"color:  #696969; text-decoration: none;\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">slip n slide<\/a>.<\/p>\n<h3>Colof\u00f3n<\/h3>\n<p>Pienso que, definitivamente, mi vida profesional la han determinado dos mujeres: mi madre y mi esposa:<\/p>\n<p>La formaci\u00f3n que nos dio mi madre, primero de honestidad, la necesidad de la lectura, por el estudio.<\/p>\n<p>Gloria, la gran compa\u00f1era de mi vida: mejor periodista que yo. Nos conocimos en El Tiempo. Ella hab\u00eda estudiado periodismo en la Universidad Bolivariana de Medell\u00edn, se fue luego a Espa\u00f1a, estuvo un a\u00f1o buscando una especializaci\u00f3n, pero con Franco en el poder lo que no hab\u00eda all\u00e1 era libertad de expresi\u00f3n. Entonces busc\u00f3 a Par\u00eds y lleg\u00f3 otro a\u00f1o despu\u00e9s al peri\u00f3dico:<\/p>\n<p>Un mes y medio despu\u00e9s de conocerla le ped\u00ed que se casara conmigo: dijo que s\u00ed, pero con mi sueldo. Hab\u00eda que esperar. Sin embargo, al mes y medio fue cuando me llamaron de Cromos, pero entr\u00e9 a la televisi\u00f3n, diez veces m\u00e1s sueldo:<\/p>\n<p>\u2014 Gloria, pon t\u00fa la fecha.<\/p>\n<p>Tenemos una hija, Catalina, que siempre dijo que lo \u00fanico que no quer\u00eda ser era periodista. Hoy es arquitecta, vive y ejerce en Par\u00eds, tiene dos ni\u00f1as y un esposo magn\u00edfico. Lo conoci\u00f3 hace diez a\u00f1os terminando un postgrado en arquitectura contempor\u00e1nea. \u00c9l se llama Renaud Blanchet: se enamoraron y a los ocho d\u00edas decidieron casarse.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En entrevista con Isabel L\u00f3pez Zuleta, Germ\u00e1n Castro Caycedo cuenta detalles de su vida y su trasegar por el periodismo.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":4514,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[68,210],"tags":[82],"class_list":["post-4513","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-actualidad","category-homenaje-a-german-castro-caycedo","tag-homenaje-a-german-castro-caycedo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4513","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4513"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4513\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6183,"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4513\/revisions\/6183"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4514"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4513"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4513"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/germancastrocaycedo.co\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4513"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}